En los últimos días se ha montado mucho revuelo en España sobre la hipótesis de que el coronavirus SARS-CoV-2 no tenga un origen natural. Aunque muchos usuarios en Twitter destacasen que «por fin alguien lo dice», la verdad es que no es algo nuevo. La hipótesis en cuestión sale de Li-Meng Yan, una científica que huyó de China porque, según sus declaraciones, corría peligro por afirmar que el virus se había generado en un laboratorio.

Por supuesto, para afirmar tal cosa, hacen falta pruebas. Tras meses diciendo que aportaría pruebas, el pasado 14 de septiembre esta mujer subió a un repositorio un pdf con lo que sería el artículo científico con las pruebas. Voy a hacer un análisis de lo que dice ese artículo y de la situación de Li-Meng Yan. Su salto a la fama en España se debe a la aparición en Informe Covid, que podéis encontrar aquí. No voy a entrar a analizar lo que se dijo en el programa, voy a analizar las pruebas que ella aporta.

Modificación sofisticada en el laboratorio

El borrador de artículo que Li-Meng Yan puso a disposición con las supuestas pruebas del origen del coronavirus es un artículo no revisado por la comunidad científica. Por eso vamos a revisarlo ahora. Podéis encontrar el pdf aquí.

Tras una introducción en la que se hace hincapié en la censura de la comunidad científica (sin aportar pruebas de ello), se enumeran lo que se supone que son los tres puntos clave:

  • La secuencia del virus es sospechosamente parecida a la de otro virus de murciélagos aislado en China.
  • La parte del virus que se une a las células humanas es sospechosamente parecida a la del SARS-CoV-1 y hay evidencias genómicas de la manipulación.
  • El sitio de corte para la furina en la espina del coronavirus no está presente en otros coronavirus, y puede haberse logrado tras un paso selectivo por cultivos celulares.

¿Qué pruebas aporta?

Secuencia parecida a la de otro virus

El SARS-CoV-2 se parece mucho al ZC45, un coronavirus que afecta a murciélagos ( o al ZXC21muy similar). Según el resto de investigadores, esto indica que es posible que nuestro coronavirus haya derivado de él, pero de forma natural. Según ella, es la plantilla en base a la que se generó el virus. Su razonamiento se basa en que comparten un 89% de los nucleótidos y más de un 90% a nivel de proteína. No aporta comparaciones suficientes con otros coronavirus, por lo que no podemos saber cómo de alto o bajo es ese número en función de los datos que da.

Pero para que tengamos una referencia, aunque ahora hemos ajustado más los números, hace ya 20 años que sabemos que el genoma del humano y del chimpancé se parecen en más del 90% y creo que a nadie se le ocurriría decir que no ha sido algo natural, ¿verdad? Cuando una entidad biológica está sometida a la selección natural aparecen cambios, pero los cambios no suelen ser dramáticos. Lo extraño sería un genoma completamente diferente, lo esperable de forma natural es que haya pequeños cambios que le hayan permitido la adaptación a los humanos. Pequeños cambios que no tendrían por qué pasar del 10%.

Por eso mismo, que las primeras secuencias se parezcan más a la secuencia del ZC45 es esperable. En el momento en el que el virus salta de especie, que empieza a ser capaz de infectar entre humanos, el virus es muy parecido a su antecesor. Con el paso del tiempo y las infecciones, se van acumulando cambios que le han permitido reproducirse mejor. Es lo que denominamos selección natural. Ese es el origen de este coronavirus y de cualquier entidad biológica.

Resumiendo en este apartado, habría sido necesario analizar las secuencias de todos los coronavirus conocidos hasta la fecha y no de una selección. Además, sería necesario establecer un árbol filogenético y calcular la tasa de mutación habitual en ellos para poder analizar si los cambios observados son los esperados de forma natural en un periodo de presión selectiva o no. Y ella no ha hecho esto. Lo que afirma es que se ha intentado distraer al público centrándose en otros virus para que no se viese que venía de éste, pese a que por cierto, las secuencias de todos estos virus son públicas y cualquiera puede realizar las comparaciones. Si escondemos algo, desde luego lo hacemos fatal.

Pero vamos a seguir… ¿qué es eso de la espina?

Coronavirus
Las espinas de nuestro odiado coronavirus, en rojo

El motivo de unión al receptor de la espina no puede ser natural

En el texto dice claramente que no puede ser natural y que tiene que haberse generado por ingeniería genética. Esa frase ya supone un problema porque todas las técnicas que tenemos para la ingeniería genética son réplicas de un proceso natural. No hemos inventado ninguna técnica desde cero, hemos adaptado las presentes en la naturaleza.

Por supuesto, el resto de científicos tienen muchas hipótesis sobre cómo pudo ocurrir la recombinación que hace que la espina del coronavirus esté adaptada a humanos. En contra de lo que se plantea en el pdf, este tipo de eventos son comunes en virus. Lo sabemos perfectamente por los virus de la gripe que han saltado de otros animales a humanos. Aunque puede darse a lo largo del tiempo y por lo tanto acumular más cambios en otras regiones, también se puede dar el cambio en un hospedador intermedio. Que no se haya localizado un hospedador intermedio no quiere decir que no exista. Y desde luego, que ella tenga una hipótesis sobre cómo el origen del coronavirus está en un laboratorio, no quiere decir que esa hipótesis sea plausible.

Según su hipótesis, el cambio se ha realizado utilizando enzimas de restricción. Las enzimas de restricción son proteínas que cortan el ADN en una secuencia específica y en ese corte podemos introducir cambios. Es una técnica que se utiliza en biología molecular desde hace décadas. Pero para utilizarlas y realizar el cambio, necesitamos propagar el virus en cultivo, y también necesitamos hacer el cambio en ADN y no en el ARN que tiene el virus. Esto implicaría muchos cultivos que, como ella dice previamente, generarían la acumulación de cambios. Porque al igual que cuando están dentro de un hospedador, los virus en un cultivo celular siguen mutando de forma natural. Los errores en las copias ocurren igualmente, y además de forma diferente si es un cultivo. Los cultivos de laboratorio dejan marcas que no están presentes en este coronavirus, pero ella eso no lo analiza… analiza las enzimas de restricción.

Los sitios de restricción

Su análisis destaca la presencia de dos sitios de restricción convenientemente presentes en el entorno de la zona con el cambio en la espina. El sitio de restricción de EcoRI (gaattc) y de BstEII (ggttacc). Si analizamos la secuencia completa del genoma que podemos encontrar aquí podemos ver que encontramos 9 sitios de corte para EcoRI y 4 sitios de corte para BstEII. Sí, sólo uno de cada está en el gen de la espina, cierto.

Sería un poco extraño que estuviesen todos juntos… ¿no? Efectivamente esa secuencia no está presente en el mismo sitio en el SARS-CoV-1, lo que por otra parte no es extraño. Pero el planteamiento genera muchas dudas: ¿cómo se supone que cortaron ahí y no en los otros sitios de corte? ¿ha sido entonces el fragmento cambiado mayor? si se hizo una recombinación posterior… ¿por qué dejar las enzimas de restricción? ¿por qué no usar un mecanismo que no dejase huella? El principal problema de las enzimas de restricción es que el sitio de corte tiene que ser único, y en este caso no lo es.

Por supuesto, a su análisis añade que además se introducen pequeños cambios para disimular y que no sea exactamente igual que en el SARS-CoV-1. Entonces… ¿por qué dejar las secuencias de las enzimas de restricción? Existen enzimas que no reconstruyen el sitio de corte al pegar, y eso habría cubierto las huellas.

El sitio de la furina es artificial

Por último, se dice que el sitio de corte para la furina que hace el virus mucho más eficiente en humanos es de origen artificial porque ese añadido tiene que haberse hecho en un laboratorio. Se basa para ello en que el codón raro utilizado para dos argininas (cgg). Sí, es la única ocasión en el genoma en el que aparecen dos argininas con ese codón.

Lo que parece bastante extraño es que no hace hincapié en el hecho de que este codón se utiliza varias veces más en el genoma del SARS-CoV-2… y también del SARS-CoV-1. Si se introdujese una secuencia externa… ¿por qué hacerlo con un codón raro? Eso sí, eso genera la secuencia de una enzima de restricción y parece que esa es la razón según ella. Lo que parece que se le ha olvidado es que conocemos cientos de enzimas de restricción y que una optimización de codones habría ayudado igual a generar un marcador. Por ejemplo, si utilizásemos en lugar de cggcgg un cgtcgt, entonces generaríamos sitios de corte para ApaLI y Hpy99I. El origen de este coronavirus sigue sin demostrarse artificial.

¿Tenemos entonces pruebas del origen del coronavirus?

Esta mujer que fue científica en algún momento se ha olvidado del método científico. Lanza hipótesis pero no las comprueba, porque enseña solo los datos que ella cree que apoyan su hipótesis del origen del coronavirus, aunque hace aguas. Ya en febrero se analizaron las secuencias y se concluyó que el origen era natural. Para afirmar lo contrario hacen falta pruebas, y las pruebas no las aporta. La explicación más sencilla suele ser la correcta, y en este caso la explicación más sencilla es que el origen del coronavirus es natural. En el conjunto del genoma del virus no hay realmente ninguna señal de que éste haya sido cultivado en un laboratorio antes de llegar a los humanos, aunque ella intente ver cosas donde no existen. Destaca la presencia de sitios de restricción pese a que los mismos son muy comunes en cualquier secuencia por azar.

¿Se nos olvida algo?

En paralelo a su falta de rigor científico, no debemos olvidar que gran parte de su fama mediática se basa en la acusación al gobierno chino. Según ella, aquí hay en juego muchos aspectos políticos. Ella escapó hacia aquellos que quieren ver la realidad y todo eso. En ese caso esperaríamos que ella se encontrase en una situación en la que pueda transmitir neutralidad, y tampoco es el caso. Para valorar su situación tenemos que irnos al principio del pdf y analizar un detalle: su texto no viene firmado desde un instituto científico, ni desde ella como persona individual. Su afiliación es la Rule of Law Society & Rule of Law Foundation. Su objetivo no tiene nada que ver con la ciencia.

Y por último, si no queréis confiar exclusivamente en mi palabra (que no deberíais) podéis leer las revisiones que han hecho otros científicos del artículo. Científicos que desde luego saben de virus bastante más de lo que sé yo. Podemos poner en duda el origen del virus y debemos hacerlo, pero no podemos creernos lo que diga alguien sin pruebas. Y las pruebas indican un origen natural. Por mucho que nos duela reconocerlo, sabíamos que podía ocurrir y ha ocurrido. En lugar de creer en hipótesis sin base científica, preparémonos para que no vuelva a ocurrir.

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