El jamón, los gatos y la esquizofrenia: la toxoplasmosis

Hay varias razones por las que una persona adulta no come jamón serrano. Una de ellas, la más común, es por cuestiones religiosas. La segunda razón es por estar embarazada. Y supongo que hay una tercera, que no le guste… porque de todo hay en este mundo. Yo hoy os voy a hablar de la segunda razón, del miedo de las embarazadas a contraer toxoplasmosis, un miedo que quizá carece de sentido en el mundo en el que vivimos ahora.

¿Qué es la toxoplasmosis?

Se trata de una enfermedad producida por un parásito llamado Toxoplasma gondii. En general, los adultos sanos pasamos la infección de forma asintomática o con síntomas muy leves similares a una gripe, pero nos genera más problemas si la infección ocurre durante el embarazo. Durante los primeros meses, lo más probable es que la infección desencadene un aborto. En los siguientes meses, puede provocar malformaciones, siendo históricamente lo más común la ceguera. Si es muy al final, aunque puede que no haya problemas evidentes, será necesario tratar al recién nacido con un antiparasitario (igual que a la madre) para evitar secuelas futuras.

En bebés, al igual que en personas inmunodeprimidas, la infección sí tiene más síntomas, con infección de los ganglios y fiebre. Aparece ictericia, problemas de visión y de desarrollo cerebral. Dado que los síntomas pueden tardar varios meses en aparecer, es importante saber si es posible que la madre los haya contagiado, para evitar el desarrollo de esa toxoplasmosis congénita.

El jamón y la toxoplasmosis

Una de las formas de contagio es a través de la carne mal cocinada, principalmente de cordero o de cerdo. Dado que al menos en España no solemos comer la carne cruda, lo que se recomienda es comer la carne muy hecha y no comer ningún embutido. Dependiendo del lugar y la tradición, algunos dicen que solo hay que evitarlo los tres primeros meses (por el riesgo de aborto), cuando la realidad es que puede ser peor en los seis posteriores, si va a dejar secuelas para toda la vida del hijo. Así, a las embarazadas se les dice que nada de carne rosadita, pero tampoco chorizo, ni jamón, ni nada que venga del cerdo. Si alguien está pensando que puede darle al chorizo de ciervo… no, porque la toxoplasmosis también puede venir en la carne de otros animales.

Lo que no se dice tanto, es que también existen riesgos con otros alimentos. En muchos casos aunque la carne se cocine bien, se puede haber contaminado la lechuga que se ha preparado simultáneamente. Así que o absolutamente todo está cocinado a temperaturas muy altas, o hay que tener un cuidado especial con las posibles contaminaciones cruzadas. También se puede una contagiar de toxoplasmosis bebiendo agua contaminada. Vamos, que mucho decir que no se puede comer jamón… pero nadie dice nada de las lechugas. Esto huele un poco a chamusquina.

La toxoplasmosis y los gatos

La otra idea que se repite mucho es que si estás embarazada hay que sacar al gato de casa, porque el gato te puede contagiar la toxoplasmosis. Vamos a ver… que la generación espontánea hace mucho que sabemos que no va así.

Efectivamente, los gatos (los felinos) son los principales hospedadores del Toxoplasma. Pero un gato no genera el bicho de la nada. Por lo tanto, si hay un gato en casa que jamás sale de casa, entonces no va a poder contagiar nada. Si el gato sí sale, entonces lo que hay que hacer es tener cuidado con el gato. Los gatos se contagian metiendo la boca donde no deben, así que lo primero es intentar evitar que se vaya comiendo cosas por ahí, si es que caza.

Por otra parte, los contagios ocurren principalmente por las heces, ya que el gato tiene que liberar la forma del Toxoplasma que va a poder infectarnos. Por eso, una parte fundamental es limpiar de forma frecuente (a diario) el arenero del gato, que esa limpieza la haga otra persona, y que no entre otro gato que no sea el propio a dicho arenero. Pero no hay que deshacerse del gato.

Foto de un plato de embutidos con fiambres varios, carne asada, pepinillos encurtidos y pimientos frescos. También se ven un par de botellas probablemente de cerveza y una copa con aspecto de vino.
Si nos ponemos tiquismiquis, de esta foto una embarazada no puede comer nada

Y ahora… la esquizofrenia

Y aunque todo lo que he contado hasta ahora está bien estudiado, lo que parece un poco más difuso es la relación entre la toxoplasmosis y las enfermedades mentales. Hace ya mucho tiempo que se están detectando enfermedades que correlacionan con una toxoplasmosis. Está más que descrito que se incrementa la probabilidad de sufrir un trastorno bipolar, y también se ha detectado una mayor tasa de suicidios en personas que se han contagiado, ya que el bicho se va a quedar ahí haciendo de las suyas.

Quizá lo que más llama la atención es la esquizofrenia como síntoma de ser portador de Toxoplasma. ¿Por qué se habrá seleccionado algo así? Aunque podríamos pensar que es totalmente aleatorio, recordemos que lo esperable es que si se selecciona algo es porque supone una ventaja. Pues en este caso, la ventaja, hace miles de años, sería que un humano esquizofrénico sería atacado por un gran felino con más facilidad. Y ahí tenemos la posible explicación de la selección.

No nos volvamos locos

Efectivamente, cada vez tenemos más pruebas que asocian la toxoplasmosis a una conducta más proclive a correr riesgos, incluso aunque no llegue a poder llamarse esquizofrenia. Pero aunque el bicho nos pueda desinhibir, quizá a estas alturas de la vida, los que vivimos en un mundo en el que todos los alimentos del supermercado pasan mil controles antes de llegar a nuestras manos, podemos dejar de torturar a las embarazadas. Porque en estos momentos, si compramos unas lonchas de jamón envasadas, el riesgo es muy bajo. Sí, existe riesgo, pero también existen otros muchos riesgos durante el embarazo y no tienen la misma repercusión. Tampoco se trata de que coman carne medio cruda todos los días, pero valoremos los riesgos en su contexto actual, y no en lo que eran hace 100 años.

Personalmente me llama mucho la atención que se insista en lo de la carne y la toxoplasmosis y en cambio cada vez esté más de moda beber leche cruda o consumir quesos hechos con leche cruda, que suponen un riesgo muchísimo más alto. Y sí, que muchos pasan controles para asegurarse de que no lleven nada… ¡Pero la carne cruda también! Así que a ver si al menos utilizamos la misma vara para medir todo.

Si has llegado hasta aquí y conoces otras ideas similares que quizá han quedado un poco desfasadas, agradecería que me las contases en los comentarios. Quizá podemos desmitificar algunas conductas que nos hagan la vida más fácil. También agradecería que compartas esta entrada en tus redes sociales.

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