A principios del verano estaba en el laboratorio hablando de memes y, por alguna razón inexplicable, recordé que los memes vienen de los genes. Por eso decidí volver a leer El gen egoísta.

El gen egoísta, de Richard Dawkins, es un libro de divulgación famoso mundialmente, pero no suficientemente leído. Es un libro sobre la evolución, un libro que todo el mundo debería leer al menos una vez en la vida.

En el pasado, cuando se hablaba de la evolución, todos los ojos se centraban en los organismos. En sí, en el presente, seguimos centrándonos demasiado en los organismos, sin mirar más abajo. Y deberíamos. Nuestro pasado, lo que nos ha llevado a ser cómo somos, está en nuestro genoma. No sólo en los genes, en todo el genoma. Somos como somos por un producto del azar… y la suerte.

Si nos centramos en el concepto del gen egoísta, genes egoístas, material genético egoísta, o como queramos llamarlo, podemos hablar de que en todo momento una unidad de información genética tiene como único objetivo en la vida la supervivencia. Eso hará que el comportamiento del organismo que lo contiene varíe en función de cual es la mejor estrategia para que ese gen perdure en el tiempo, entiéndase, llegue a generaciones futuras. Algunas conductas que podemos considerar altruistas tienen realmente un componente muy egoísta: la supervivencia del gen.

Los genes, por otra parte, se van expandiendo si tienen éxito, estando presentes cada vez en más individuos de la población. Aquí surge el concepto de meme. Un meme es un mensaje que se expande en la población de la misma forma que un gen, y que llegará más lejos si su estrategia es exitosa. Un meme gracioso, por ejemplo, se expande muy rápido. Otros mueren igual de rápido por la incapacidad para expandirse. Los memes, al igual que los genes, evolucionan.

Aunque esto sean sólo un par de pinceladas de las ideas en el libro, quiero que sirvan como ejemplo para todos aquellos que crean que puede ser interesante y, sin duda, como decía al principio, recomiendo a todo el mundo leer este libro. No hace falta saber de genética. La primera vez que lo leí fue mucho antes de tener nociones de genética evolutiva y, aunque ahora pueda profundizar más en algunas ideas, en aquel momento ya me quedé enganchada al libro. Un clásico entre los clásicos de la divulgación.

Esta vez lo he leído en inglés, pero podéis encontrar la edición en español sin ningún problema en cualquier sitio. En casa tenemos dos (a falta de uno… ) en diferentes ediciones, y os pongo el enlace (afiliado) a la primera que compré yo, que sé que es muy cómoda y manejable: El gen egoísta.

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