El estudio de seroprevalencia

He pensado que quizá queráis entender qué quieren decir todos esos datos que se han obtenido en el estudio de seroprevalencia que se ha hecho en España, y qué quieren decir todos los palabros raros que aparecen ahí. Independientemente de la rueda de prensa, lo que voy a analizar es el informe con los datos preliminares. A los que me leéis desde fuera de España esto os puede servir para entender cómo se hacen estas cosas.

El planteamiento

¿Cómo se ha elegido esto? Lo primero que hay que saber es que se han elegido 35.000 hogares, que son más de los que se necesitarían para una muestra significativa, asumiendo que era posible que algunos no quisieran participar en el estudio. Esa muestra permite tener individuos de todas las edades y de todas las provincias, para poder analizar después los datos en función de esos dos factores (y otros que veremos después).

El análisis se ha hecho con un test rápido, lo que llamamos inmunocromatografía. Puede sonar raro y quizá no hubiéseis escuchado esta palabra antes, pero la cromatografía es algo que hago a diario en el laboratorio, porque permite separar proteínas (anticuerpos en este caso, de ahí lo de inmuno) en función de sus propiedades. En este caso, se separan sobre la tira reactiva que va dentro del kit de detección, y cuando los anticuerpos llegan a una posición concreta (si llegan es que hay), podemos ver la banda de color que nos dice que es positivo. Funciona con un principio similar al de los test de embarazo, pero en este caso la muestra es una gota de sangre, que se extrae del dedo con una lanceta.

Además de esa muestra, a los participantes se les pidió una muestra de sangre venosa (del brazo, como cuando se hace un análisis de sangre), que permite hacer un análisis en el laboratorio con otras técnicas que son mucho más precisas. Sabemos que los test rápidos no siempre funcionan bien, así que esta prueba permite estar seguro de los resultados, además de poder obtener más datos y no sólo positivo/negativo.

Lo que se ha hecho ahora es la primera prueba de tres, porque se recogerán muestras otras dos veces que permitirán ver la evolución.

¿Cuántas personas?

Al final han conseguido muestras de 60983 personas, que están todas en la península. Se han recogido más de 3000 muestras en las islas, pero esa parte se va a analizar por separado, y no se incluye en los resultados preliminares. En total, el 74.7% de las personas a las que se ha podido contactar, han participado. ¡Muchas gracias a todos! Curiosamente, de la muestra inicial, sólo el 62.3% ha participado, y ese 12% de diferencia son las personas a las que no pudieron contactar. ¡Hay que actualizar los datos de contacto!

Todas estas personas han acudido a su centro de salud para la prueba o, en los casos en los que no era posible, se ha ido a su casa a recoger la muestra. Vamos a ver qué resultados se obtuvieron porque, aunque sea preliminar, ya tenemos algunas cosas más claras.

Si miramos la distribución se corresponde con la pirámide poblacional “más o menos”. Hay una pequeña infrarepresentación entre los 25-40 años (supongo que por la gente que no resulta vivir donde dice o que no vive tan sola como se creía) y una pequeña sobrerepresentación entre los 45-70 años. Pero en general tenemos a gente de todas las edades, desde 268 personitas de menos de un año a 420 de más de 90. Un 4.37% no tenían nacionalidad española (pero son residentes), y también se ha recogido su situación laboral y el sector.

¿Nos podemos fiar de los resultados?

El test que se ha utilizado no tiene una sensibilidad del 100%. Aunque la empresa que lo vende había dado unos valores, antes de utilizarlo se comprobó en laboratorios españoles (y se obtuvieron resultados un poco más bajos pero similares). Para saber si nos podemos fiar, ya se han empezado a analizar las muestras de sangre venosa de aquellos participantes que accedieron a darla. Aunque todavía no tenemos los datos detallados, han analizado casi 17.000 (recordemos que el total de participantes eran unos 60.000), y los resultados concuerdan al 97.3% así que sí, nos podemos fiar de los resultados. Obviamente a nivel individual puede haber diferencias, pero a nivel poblacional el resultado vale.

Esa sangre venosa se analiza en un laboratorio con un inmunoensayo, que es lo que habréis escuchado por ahí llamar ELISA. Aunque hay muchos tipos de inmunoensayo, esta técnica se basa en el principio de llave-cerradura: ponemos en una placa un compuesto, añadimos otro, y vemos si se ha quedado pegado. Hay muchas variantes y muchas formas de detectar si se ha quedado pegado, pero en resumen, esta técnica permite detectar incluso cantidades muy pequeñas de anticuerpos, y por eso aunque tengamos test rápidos, sigue siendo mucho mejor. El test rápido está bien para cribar, para la rapidez del momento, pero si queremos estar seguros, lo mejor es hacer inmunoensayo. Cualquier hospital (incluso muchos centros de salud) puede hacer esta prueba.

Por otra parte, a estas alturas probablemente sabréis que hay dos tipos de anticuerpos que se detectan, IgM e IgG. La inmunoglobulina M es la primera que aparece durante la infección, y parece que los resultados han sido un poco irregulares, así que lo que se ha analizado en este informe preliminar es la inmunoglobulina G, que aparece después y que es la que esperamos que quede después de curarse. Es nuestra “memoria” para protegernos si nos volvemos a infectar.

Los antecedentes

Ya que los contactamos, les preguntamos por su posible contacto con la enfermedad y sobre su salud. Aquí voy a resumir con números redondeados, y después si tenéis curiosidad por el dato exacto lo miráis en el informe, o no acabamos nunca. Además, yo me voy a referir a la media, pero en el informe tenéis el rango fiable (el intervalo de confianza). Sobre un 7% de los participantes dijo haber tenido contacto cercano con una persona que ha dado positivo previamente (familiar, compañero de trabajo, etc), y sobre un 12% con una persona “sospechosa”. Un 13% habían viajado fuera de su provincia, un 14% mostró síntomas compatibles en algún momento que lo habrían hecho sospechoso pero sólo el 4% los mostró en las dos semanas previas. Pero… ¿qué son síntomas compatibles? Se les preguntó por fiebre, escalofríos, cansancio, dolor de garganta, tos, falta de aire, dolor de cabeza, náuseas, vómitos o diarrea y, por supuesto, anosmia. Como véis, muchos de esos síntomas pueden deberse a otras mil razones. Lo más común era el dolor de cabeza, porque el 17% dijeron haberlo sufrido, y el menos común la anosmia, sobre un 3%.

Prevalencia por situación

¿Se infectaron más los niños que los mayores? En los últimos dos meses se habló mucho de eso de que aunque los niños no mostrasen síntomas, podía haber muchos niños que lo habían “pasado”. Recordemos que estamos viendo la presencia de IgG, y eso quiere decir que ha habido contacto suficiente con el virus, pero no necesariamente que hayan tenido síntomas evidentes. Además, todos sabemos que los síntomas cada uno los nota o no los nota a su manera. Yo no me habría dado cuenta de un dolor de cabeza, por ejemplo, pero sí me acordaría si tuviese falta de aire. ¿Tos en un niño? Nadie habría pensado que eso era un síntoma hace más de dos meses. Pero… ¿los niños tienen más o no? Pues depende. Los niños de menos de 4 años tienen menos prevalencia, aunque la muestra es pequeña en ese rango. Sí parece que según se crece, hay más posibilidades de que hayas entrado en contacto. Si quitamos a los niños pequeños de la ecuación, el valor más bajo es de los 30-34 años con un 3.8% y el más alto de 70-74 años con un 6.9%. Ya sabemos que la media ha quedado en un 5%.

No parece haber una relación entre tener enfermedades crónicas o no (un 1% de diferencia), y entre la ocupación, ser jubilado es lo más peligroso (!!), casi el doble de jubilados que de parados ha dado positivo. A ver abuelos, que salir por ahí con los amigos está muy bien, pero no se lleven ustedes los virus para casa.

Además, como era esperable, la prevalencia es mayor en municipios muy grandes, aunque la diferencia no es nada destacable. Y es similar en hombres y mujeres.

Prevalencia según antecedentes

Aquí viene lo que es más difícil de interpretar… creo. Esta parte tenemos que leerla diciendo que un X% de los que dijeron antes tener Y, han dado positivo. Por ejemplo, un 83% de los que tenían PCR positiva, han dado positivo en anticuerpos. Que no todos hayan dado positivo puede deberse a muchas razones, pero no vamos a entrar en detalles porque eso sería especular.

De los que dijeron no haber tenido síntomas, un 2.5% han dado positivo. Si tenemos en cuenta cuántos habían dicho no tener síntomas (antes de saber el resultado) y que un 5% han dado positivo, esto nos lleva a que aproximadamente un tercio de los que han dado positivo eran asintomáticos. La cuenta sale sobre el 30% y los estudios de otros países dicen que se puede acercar al 40%, así que si lo dejamos en un tercio, probablemente nos aproximamos. De todas formas, incluso entre las personas que habían dicho tener más de 5 síntomas, sólo un 15% ha dado positivo, lo que nos indica que sí, muchas de las “gripes chungas” que hubo en febrero probablemente no eran coronavirus.

En este apartado hay algo que llama especialmente la atención. Entre los que dijeron tener anosmia (no oler nada, vaya), el 43% ha dado positivo. Esto es muy importante, porque aunque es un síntoma que al principio no conocíamos, parece ser uno muy relevante.

Prevalencia por lugar de vivienda

Por último, muy brevemente, voy a comentar los extremos según dónde se viva. Recordemos que la media de España es del 5%. Si miramos las comunidades autónomas, en la Comunidad de Madrid sube a un 10.8% y el mínimo está en Murcia con un 1.4%. Estoy dejando fuera Ceuta y Melilla porque sus muestras son más pequeñas. Si vamos a nivel provincial, el susto nos lo llevamos en Soria, con un 14.2% de positivos, y el mínimo lo encontramos de nuevo en Murcia. ¿Qué quiere decir esto? Pues que el virus claramente circuló menos por Murcia, lo que nos hace pensar que lo controlaron muy bien cuando entró, pero por otra parte los deja más vulnerables ante posibles nuevas olas.

¿Conclusiones?

Que estamos muy lejos de la inmunidad de grupo, que tendría que ser del 60% más o menos. Tenemos que seguir alerta. Sabemos que la edad da igual, que el tipo de trabajo en general tampoco afecta, y que podemos no tener síntomas pero ser portadores (y contagiadores!). En una situación ideal, la prevalencia iría aumentando poco a poco, de una forma mucho más controlada, evitando situaciones graves. Con estos datos, la mortalidad se sitúa sobre el 1% (lejos del 13% que dan las cifras con datos confirmados a día de hoy). Conociendo mejor al virus y sabiendo cómo tratar a los pacientes en una fase temprana se evitarán muertes y casos graves, y conociendo los contactos se evitará que se descontrolen los contagios. ¿Mi recomendación? Lavad las manos, mantened las distancias, no hagáis tonterías. Pensad bien si os ponéis la mascarilla cuando hace falta y la usáis bien, pensad si os ponéis guantes cuando hace falta (o sea, para la fruta y verdura en el supermercado). No tiréis guantes y mascarillas por ahí. Higiene. Mucha higiene. No os llevéis una mascarilla llena de virus a casa y la dejéis en un estante. Usad las cosas con cabeza.

Y con esto, acabo por hoy. Menudo rollo he soltado… pero espero que os quede más claro. Y ya sabéis, si tenéis preguntas o comentarios, aquí estoy para contestar a lo que haga falta! Si queréis los resultados con todos los numeritos, lo tenéis aquí: ENE-COVID19 primera ronda.

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