El color de agua y los espías nazis

¿Qué tiene que ver el color del agua con los nazis? Pues mucho, al menos para muchos gallegos. Pero yo voy a empezar por el principio de la historia, porque lo primero que tendremos que aclarar es de dónde viene eso del color del agua.

De pequeños nos enseñan eso de que el agua es incolora, pero esa es una de las muchas mentiras que nos cuentan en nuestra infancia. El agua sí tiene color, pero poquito. Cuando hablamos de pequeñas cantidades de agua, nuestros ojos no pueden detectar ese color, por lo que el agua es transparente (según nuestro criterio). Pero eso de que el mar es azul porque refleja el cielo es (casi todo) mentira.

El color del océano

Los mares, los océanos, los lagos y hasta las piscinas tienen agua con color. El color es azulado, y ese azul se debe a que el agua absorbe parte del espectro entre el amarillo-naranja-rojo, y por eso el agua adquiere ese tono verde-azulado, que son los colores complementarios que vemos al reflejar la luz. Una pequeña parte del color sí depende del reflejo del cielo, pero aunque tapásemos el cielo el agua sería azul, algo que se puede ver en piscinas con fondo blanco y cubiertas blancas, que siguen siendo azuladas. Y no me voy a parar a los matices de verde-azulado, aguamarina, etc., porque en cada lugar esto se llama de una forma diferente e incluso hay idiomas en los que verde y azul son lo mismo, así que ya se me entiende, ese color, es color de verdad, llamemos como lo llamemos.

Pero aunque tengamos una idea en la cabeza, la verdad es que el agua puede tener otros colores, y puede tener matices. En los océanos imaginamos rápidamente los colores más claros de las aguas cristalinas del Caribe, un tono intermedio en las aguas mediterráneas y colores mucho más oscuros en las aguas oceánicas. ¿Qué define esas diferencias?

Los compuestos del agua

Aunque el agua pura tenga ese color azulado, en muchos contextos vemos otros colores, especialmente en algunos mares, lagunas y ríos, y eso se debe a los compuestos que hay presentes en el agua, que ya no es pura. Lo más sencillo y más común es la presencia de lodos en suspensión, que dan un color ligeramente marrón al agua, y que todos hemos visto en algún río tras unas lluvias torrenciales. Pero el marrón es aburrido.

Otro fenómeno bastante extendido por el mundo son las mareas rojas, que tiñen el agua de ese color más rojizo por la presencia de una serie de microorganismos, principalmente de dinoflagelados, que son los que aportan esa tonalidad. En contra de lo que muchos puedan creer, las mareas rojas no siempre son rojas, ya que se utiliza el mismo término para cualquier gran explosión de microorganismos, y en algunos casos, especialmente con algunas microalgas, el tono es casi más verdoso que rojizo. Por otra parte, desde la costa se suele ver más como agua «oscura» sin identificar muy bien el tono, porque el color rojizo se mezcla con el verde oscuro de las algas que ya vivían en esas aguas, generando un tono final demasiado oscuro.

Los colores curiosos

Más allá de lo típico, en algunos casos los colores son más llamativos, y cualquier cosa que nos llame la atención por tener colores más vivos suele ser peligrosa. Porque esos colores vienen generalmente de una serie de metales, que nos atraen mucho, pero que no son nada sanos para nuestra vida. Si utilizamos el sentido común no suelen suponer un problema, pero el sentido común parece que a veces brilla por su ausencia.

En España, cuando pensamos en ríos con colores, lo primero que nos viene a la cabeza es Río Tinto. En ese caso, como podemos suponer, el color viene de los metales y dado que es un río muy ácido entiendo que a nadie se le ocurriría ni beber esa agua ni bañarse ahí… pero desde luego tenemos que reconocer que es una fuente infinita de riqueza para la zona. Aunque el agua no se pueda utilizar, más allá del tiempo que la mina estuvo explotándose, ahora la zona obtiene ingresos por la atracción turística que supone, porque no todos los días uno puede ir a Marte sin salir de la Tierra.

En Costa Rica es muy famoso el Río Celeste, que todos pensaríamos que tiene ese color por algún metal azul, pero no, realmente ese color viene de los silicatos de aluminio que hay en la zona, y que son bastante inofensivos. Curiosamente, se parece bastante al Río Verde de Granada, pero a ese lo llamamos verde por ser un poco más oscuro.

Fotografía de una poza de Yellowstone con colores amarillo, rojo y verdoso.
A ver… ¿A alguien se le ocurriría bañarse ahí? Es un «charco» de Yellowstone

Los ríos tóxicos…

Cuando vemos que el agua cambia de golpe de color, tendemos a pensar que algo ha ocurrido ahí y que eso es tóxico seguro. Generalmente estamos en lo cierto, porque un cambio de color no suele ser buena señal, pero hay que buscar la fuente, porque a veces tiene una explicación y es inofensiva, como cuando en China tiñeron el agua para poder estudiarla mejor.

Pese a ello, a veces los colores nos llaman tanto la atención que aunque el sentido común nos hace pensar que no puede ser seguro ir ahí, pues la estupidez humana no tiene límites. Fue lo que ocurrió en Novosibirsk. Allí un lago claramente tóxico y que era sabido que era tóxico empezó a atraer a tanta gente que quería su selfi en el lago que tuvieron que cortar los accesos. Y es que el color es muy bonito, pero se veía que era tóxico a kilómetros.

Y aunque se suele comentar poco, que el agua de un río sea blanca no es necesariamente una mala señal. Lo es si el agua se mueve despacio, porque suele asociarse con vertidos, pero si el agua se mueve mucho, el color blanquecino lo toma de las burbujas de aire que quedan atrapadas en el interior. Por eso, muchos ríos alpinos son blancos en los primeros kilómetros. Y no son tóxicos, aunque sí muy fríos.

¿Y lo de los nazis?

Esa estupidez humana sin límites también llegó a España, y hace un par de años saltó a las noticias un lago gallego, el lago del monte Neme, por la misma razón. Aguas cristalinas, colores verde azulados y turquesa… vamos a ver, en Galicia si hay agua y no está lleno de vida es que es mala señal, no nos caracterizamos por tener aguas cristalinas. En este caso se trata de una antigua mina de wolframio, que todos los de la zona sabían perfectamente que había generado una laguna en la que uno no debería bañarse. Aunque las cantidades de tóxicos son relativamente bajas (comparado con otros lugares), es posible que tras un baño allí se acabe en el hospital.

Esa mina fue abierta antes de la Segunda Guerra Mundial por los alemanes, al igual que la mayoría de las minas de wolframio de Galicia, y aunque ahora hablamos más de romanticismo que de realidad, existen un montón de historias sobre los espías nazis que durante la guerra seguían trabajando en las minas para poder apoyar desde España a Hitler. Aunque por supuesto, eso de que España apoyó a alguien en la guerra, son historias de abuelas.

El agua de colores vale la pena verla, pero si es tóxica hay que hacerlo desde una distancia mínima para que no suponga un peligro. Y tú… ¿Conoces algún lugar en el que el agua tenga un color peculiar?

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