El 8M no será lo mismo

Hace casi un año en mi cabeza daba vueltas esa idea, que el 8M no volverá a ser lo mismo. Porque todos tenemos en nuestra cabeza la obsesión con asociar una fecha a un hecho. Y en parte ha pasado, porque el 8M se asoció a la subida de casos y ahora ya no hay forma de quitarle esa idea a algunos de la cabeza.

Supongo que a estar alturas no es necesario aclarar que la pandemia no se expandió en España «por culpa» del 8M. Porque en esas manifestaciones hubo contactos como los hubo en otros muchos eventos realizados los días previos (y posteriores). Claro que hubo contagios, seguro. Y claro que se podrían haber evitado si no se hubiese hecho ninguna manifestación, pero a toro pasado es muy fácil juzgar.

Este año el 8M se nos vino encima en medio de mucha polémica. En algunos casos se han prohibido las manifestaciones en lugares en los que sí se han permitido otras cuando la incidencia era cuatro veces mayor. Entiendo que se quiere evitar que haya demasiada gente. Por suerte las otras manifestaciones no reúnen tanta gente, y si por mi fuese algunas preferiría que no reuniesen a nadie. Pero quizá en lugar de prohibir habría que haber buscado una fórmula que lo permitiese.

Recuerdo el 24 de julio, día de los fuegos artificiales de Santiago Apóstol, día que históricamente en la plaza del Obradoiro no cabe un alfiler. En el año 2020 eso no ocurrió, pero no hubo que cancelar todo. Se descentralizaron los fuegos artificiales de forma que se pudiesen ver igual desde toda la ciudad, por lo que no hubo aglomeraciones. ¿Por qué no se ha organizado algo similar en los lugares en los que se veía venir que habría aglomeraciones? Hay mil formas de salir a la calle y que nos escuchen.

Este año también, más que otros, he escuchado que un día como hoy no hace falta. Y justamente este año hemos visto que hace mucha falta. Porque con el teletrabajo, algunos hombres han descubierto que tienen hijos y han descubierto lo que hacen a diario sus esposas. En otros casos, al estar los niños en casa, salieron a la luz prejuicios y sesgos, ya que si uno de los dos tenía que mover su trabajo debía ser la madre. También fueron las mujeres las que hicieron colas tremendas en los supermercados con aforo limitado, mientras que sus maridos sacaban al perro 20 veces al día si hacía falta.

Por suerte, también había muchos casos opuestos, en los que la pareja dialogó la situación y se dividieron todo. Las tareas de la casa sin molestar a nadie durante las horas de trabajo o estudio, las horas de cuidado de los niños, los deberes, las clases virtuales, las colas del supermercado o sacar al perro. Se dialogó y no se cargó a nadie con un exceso por sus cromosomas. Y yo me alegro mucho de ello, pero es que mientras haya casos de lo otro, todavía queda camino.

También he escuchado mucho que las mujeres que salen «a protestar» han crecido en igualdad. El caso es que algunas de las mujeres que todavía están en edad de ir a una manifestación como ha sido el 8M, de fiesta y alegría, algunas no lo hicieron. En nuestro país hay mujeres que tuvieron que dejar la enseñanza básica para atender la casa. Mujeres que no pudieron estudiar porque sólo se podían permitir en la familia que lo hiciesen los hombres. Mujeres a las que sus padres o hermanos golpeaban si la comida estaba fría cuando llegaban a casa.

Esas mujeres nos rodean, y aunque sólo sea por agradecerles su lucha, por eso ya vale la pena celebrar algo como el 8M. Porque se lucha todos los días del año por los derechos, pero al menos un día al año estaría bien celebrar los derechos que se ganaron. Así que no, no todas han crecido en igualdad, y a ratos tengo la impresión de que las más jóvenes tienen problemas que no teníamos hace unos años. Me preocupa que nos hayamos estancado o que incluso a ratos parezca que vamos hacia atrás. Quiero pensar que es sólo una impresión.

Yo no voy a participar en ningún evento especial hoy porque no considero que sea el momento dentro del tipo de actividades que se me han presentado, aunque sí lo he hecho en el previo, porque hay cosas que se pueden hacer otros días y que se pueden hacer sin poner en riesgo a nadie. Puedes entrevistar y dejar que te entrevisten, puedes hablar de tu carrera y lo difícil o fácil que te ha resultado siendo mujer. Puedes ayudar a aquellas que se empiezan a enfrentar al mundo real, para que sea un poco más sencillo para ellas, igual que fue mucho más sencillo para ti que para tu madre.

Aunque este año nos quedemos con una versión light, aunque hagamos lo que sea desde nuestras casas, no dejemos que nos manchen el día. No dejemos que nadie se aproveche del color ni del día para cambiar el foco. De vez en cuando seguirá pasando por mi cabeza que ser mujer es una mierda, pero por suerte son ideas pasajeras y el resto del tiempo estoy orgullosa de lo que soy (incluyendo la parte de ser mujer), estoy feliz con cómo soy y con mi independencia, y esa la tengo gracias a muchas que estuvieron ahí antes. A ellas, que han pasado toda su vida trabajando y luchando, a ellas es a las que hay que felicitarles más el día, y tratarlas como se merecen el resto de su vida.

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