ECMO: cuando el oxígeno no llega y hay que ayudar

Hace unas semanas, en algún momento que no recuerdo, algo que vi en la tele me hizo apuntar que debía explicar qué pasa cuando la ventilación no llega. Como es lógico, aquí ya no estamos hablando de bichos, así que si alguien quiere profundizar más en el tema, le invito a que pregunte a alguien especializado en el tema, que además es muy complejo. Yo me voy a limitar a explicar qué se puede hacer cuando te han puesto ventilación, cuando te están dando oxígeno… y eso no llega.

La ventilación artificial

Lo de aportar ventilación asistida a una persona cuyos pulmones no hacen su trabajo correctamente no es algo que se haya descubierto ayer. En sí, las formas más primitivas de la técnica se llevan usando cientos de años, pero poco a poco hemos mejorado la forma de hacerlo. Sabemos que hay formas invasivas y no invasivas. Es decir, te pueden intubar o te pueden poner una máscara que haga que entre aire.

En ambos casos, el nivel de «ayuda» a nuestros pulmones varía, dependiendo de la presión, de la cantidad de aire que se esté aportando, y de cómo sea ese aire. Porque especialmente en los últimos meses hemos escuchado mucho lo de la ventilación artificial para aportar oxígeno a personas cuya saturación era baja, pero el aporte de oxígeno no es siempre el principal problema. Y con una aclaración dejamos la ventilación artificial: cuando se aporta oxígeno, se aporta aire con más o menos oxígeno. Se fija la cantidad y eso va a permitir aportar aire enriquecido en oxígeno a una persona con problemas para captarlo, pero nunca oxígeno puro. De la misma forma, las bombonas que se usan para hacer submarinismo son de aire comprimido. Si intentásemos respirar oxígeno puro, nos quemaríamos los pulmones.

Membrana de oxigenación extracorporal, ECMO

Cuando lo anterior no llega, se puede recurrir al ECMO. Se define como una membrana, pero es una máquina tremenda, para que nos entendamos. En este caso ya no hablamos de intubar y ya, hablamos de poner catéteres, normalmente a venas, que permiten circular la sangre fuera del cuerpo. Y aquí volvemos a tener dos opciones, aquella en la que la máquina hace el trabajo de los pulmones de forma exclusiva, y aquella que además bombea en lugar del corazón. Bueno, más que bombear, se salta el corazón y lleva directamente la sangre a una arteria, en lugar de ir de vena a vena.

Nuestros pulmones… hay que cuidarlos!

Centrándonos en el trabajo pulmonar, la máquina permite eliminar el dióxido de carbono, suplementar la cantidad adecuada de oxígeno, poner la sangre a la temperatura correcta, y devolverla al cuerpo. A veces se usa en conjunto con la ventilación mecánica, pero no porque hagan falta ambas, más bien porque seguir aportando ventilación mecánica puede ayudar a que los pulmones se curen.

Hablamos de membrana porque es una membrana lo que se utiliza para hacer el intercambio de gases, para quitar uno y poner el otro, de la misma forma que ese intercambio ocurre de forma natural en los alvéolos pulmonares… pero artificialmente en una máquina que además se asegura del porcentaje correcto.

¿Cuándo usar ECMO?

Aunque cada vez más hospitales están preparados para ello, no es algo que se puede hacer en cualquier sitio. Las máquinas (y el personal cualificado) se suele encontrar en centros en los que se hacen trasplantes, ya que uno de los usos más comunes es dar un soporte vital paralelo durante un trasplante. También, en algunos casos, previo al proceso, para que el cuerpo vaya en mejores condiciones al quirófano.

Además, se utiliza en enfermedades en las que «dar un descanso» a los pulmones o incluso al corazón puede salvar la vida. Esto puede ocurrir en algunas enfermedades respiratorias, generalmente producidas por una infección. Exacto, por eso esto se ha usado para algunos pacientes de Covid-19.

El caso es que no vale para cualquiera, porque hay que sedar, poner los catéteres, y la persona tiene que poder recuperarse de un proceso tan invasivo. Tiene que compensar. Por ello se utiliza principalmente en pacientes más jóvenes y que no tienen comorbilidades. Además, es importante usarlo lo antes posible, ya que si se recurre a ello tras haber pasado un tiempo con ventilación mecánica, las probabilidades de éxito bajan.

¿Y funciona bien?

Varios grupos han analizado durante el último año los resultados de los pacientes a los que han derivado a ECMO con una infección grave, y la verdad es que los resultados son en general prometedores, teniendo en cuenta que hablamos de gente que estaba en una situación muy inestable si se valoraba esta opción. Aunque suene prometedor, tampoco es algo que se pueda implantar de un día para otro, ya que esto requiere una formación previa y no empezar a trabajar con ello bajo mucha presión desde el primer momento. Quizá cuando la situación se calme un poco más, deberíamos valorar si más lugares deberían estar preparados para su uso, dado que la próxima pandemia llegará, y los virus respiratorios tienen muchas papeletas para volver a estar implicados.

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