¿Deberíamos tener obligaciones con la sanidad pública?

No todo es coronavirus en este mundo y ya casi llevamos un mes de 2021, un mes muy movidito sin duda. Y cuando empieza el año siempre nos lanzamos a lo de los propósitos de año nuevo así que este comentario de hoy pega mucho con el momento. El tema lo traigo a raíz de un artículo que han publicado en Xataka Ciencia: Si un 25 % más de la población de EEUU se pusiera en forma se ahorrarían 58.000 millones de dólares en gastos médicos. El artículo científico en el que está inspirado no es ni mucho menos reciente, ya que se publicó en el año 2004 y podéis encontrarlo aquí. Pero me resulta útil para reflexionar sobre un tema transversal: las obligaciones con la sanidad pública.

Nuestras obligaciones con la sanidad pública actuales

En países como España en los que tenemos sanidad pública, esa sanidad se cubre con una serie de impuestos que todos los residentes pagamos. Ya se ha explicado muchas veces que la sanidad no se paga «con lo que te quitan del sueldo». Básicamente el sistema se resume en que todos ponemos, en parte en función del dinero que tenemos (si tenemos más dinero entonces gastamos más… en general aunque no siempre). Eso nos permite poder acceder a la sanidad, pero realmente la única obligación que tenemos los ciudadanos es cumplir con nuestros impuestos y nada más.

En otros países además de las obligaciones económicas se han impuesto otros sistemas. Por ejemplo, algo que ahora tenemos todos en la boca y en nuestros tweets: la obligación de vacunar. Aunque para nosotros esto sea una idea totalmente nueva, sabemos que en otros entornos la vacunación infantil es necesaria para acceder a escuelas públicas, puesto que no se permite poner en riesgo al resto de estudiantes.

Si retorcemos un poco el rizo, podemos decir que los impuestos sobre el tabaco, el alcohol y ahora las bebidas azucaradas también tienen cierta repercusión, pero siguen siendo impuestos y yo de lo que quería hablar hoy era de otras medidas.

Las «obligaciones» en la sanidad privada

Aunque vamos a volver a hablar del tema de la sanidad pública, para poder inspirarnos un poco, vamos a ver qué clase de obligaciones existen en algunos casos en la sanidad privada. Recordemos que el principio en el que se basa la sanidad pública «universal» es que sea igual para todos, por lo que no discriminaríamos nunca en función del pasado de cada persona, lo que no quiere decir que no podamos inspirarnos en los criterios que utilizan aquellos que discriminan.

Sabemos que en muchos casos la sanidad privada te pide menos dinero si gozas de buena salud. Hemos hablado muchas veces de la posibilidad de que en el futuro se haga en función del perfil genético. Pero por ahora no podemos cambiar nuestro pasado, y no podemos pedirle a nadie que lo cambie. De la misma forma, no podemos cambiar nuestra edad.

Otra de las medidas que toman muchos seguros privados es la de recompensar que «te portes bien». En esos casos lo que se hace es aplicar descuentos a la cuota si mantienes un estilo de vida más sano o, en su defecto, te ofrecen descuentos en actividades que permiten que tengas un estilo de vida más sano. Para ejemplificarlo, en Suiza mi seguro privado me ofrecía grandes descuentos en actividades deportivas, porque si yo hacía deporte, probablemente enfermaría menos.

La vida insana cuesta mucho dinero

Volviendo al artículo que nos traía a este tema. Si un cuarto de la población estadounidense se pusiese en forma se ahorrarían un huevo de dinero. Esto nos pasa también en otros países, aunque en diferente medida, ya que en unos países estamos de media más «en forma» que en otros.

En el caso de España sabemos de sobra que hay campañas orientadas a mejorar nuestro estilo de vida, lo que repercutiría en un ahorro en sanidad. Tenemos campañas sobre hábitos de vida saludable, sobre alimentos saludables, mensajes que nos recuerdan que hay que mantener una dieta equilibrada pero… ¿será suficiente?

Sin duda en los últimos años la situación ha ido empeorando y ha hecho que aquellos que miran los números se centren más en el tema. Es más que evidente que la vida insana nos cuesta muy caro, a todos. Por lo tanto, si consiguiésemos que todos los españoles tuviesen una vida un poquito más sana, el ahorro podría ser considerable. No de forma inmediata, pero desde luego a la larga. Pensad en cuantas enfermedades de conocidos se podrían haber evitado o habrían sido menos graves si hubiesen estado en forma.

Lo que hacemos que hace que gastemos más en sanidad

En el trabajo científico en cuestión se analizaron una serie de factores que se pueden atribuir al comportamiento de la población para ver qué efecto tenían sobre los infartos de miocardio. En sus resultados es evidente que el estilo de vida juega un papel fundamental en la probabilidad de sufrir un infarto. Sí, sabemos que hay un componente genético… pero eso no podemos cambiarlo. Pero alterando el comportamiento se podrían evitar muchos infartos, y de la misma forma otras enfermedades.

Los comportamientos a cambiar son esperados, sé que si habéis llegado leyendo hasta aquí los suponéis: hay que dejar de fumar y de beber alcohol, reducir las grasas «malas» que se acumulan en las arterias, comer con menos sal y casi sin azúcares añadidos, mantenernos en un peso normal, consumir fruta y verduras, hacer algo de ejercicio físico y juntarnos con gente que comparta estas ideas con nosotros. Tampoco suena tan difícil.

Frutas y verduras
Las frutas y verduras son fundamentales en la dieta sana

¿Distintas obligaciones en la sanidad?

Todo esto me hace pensar que si además de tener la obligación de cumplir con nuestros impuestos deberíamos tener en parte la obligación de cumplir con la sociedad. En estos momentos se está valorando pedir que la gente se vacune contra la Covid-19 y no parece una locura, porque es por el bien de la sociedad. En cambio, parece imposible pedir a la gente que tenga un estilo de vida saludable por el bien de todos, y eso que los datos nos muestran que es por el bien de todos. No sólo por el ahorro, también porque sabemos que el comportamiento del resto afecta al nuestro.

Obligar a la población a estar «en forma» es imposible si ni tan siquiera podemos hacer que se pongan una mascarilla correctamente (y aquí hablo de la población del mundo). Pero antes de que la cosa vaya a peor quizá podríamos orientar los esfuerzos más a la prevención, sobre todo viendo lo mal que nos va cuando no hay prevención, que hemos visto varios ejemplos últimamente. ¿Deberían facilitarnos desde las administraciones la vida sana en lugar de sólo hacernos pagar por ciertos aspectos de la vida insana?

Espero vuestros comentarios y espero que hagáis llegar este artículo y los enlazados a vuestros conocidos que necesiten un empujoncito para cambiar sus costumbres. Si queréis apoyar mi trabajo podéis hacerlo aquí o invitarme a un café:

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