De los Morgellons al delirio parasitario dermatozoico

Quizá nunca hayáis oído la palabra morgellons. Pero todos hemos tenido alguna vez la sensación de picor o de hormigueo en la piel pese a que no vemos nada en ella. Nos rascamos, nos intentamos distraer y se nos pasa. Pero no a todos. En medio de todas esas «teorías alternativas» que han surgido con la Covid-19, se ha vuelto a poner el foco en algo que para la mayor parte de nosotros es desconocido.

Hace cosa de 20 años se acuñó el término de morgellons (o enfermedad de morgellons) a ese síndrome en el que se tiene la sensación de estar infectado por parásitos, o tener fibras que producen una infección, o insectos, o algo similar. La clave en estos momentos es lo de «se tiene la sensación».

El origen y la fama de los morgellons

Aunque como decía antes, la mayoría no habréis escuchado jamás el término morgellons, esto en su momento tuvo bastante fama, y existen numerosas asociaciones por el mundo que estudian la enfermedad. Porque una enfermedad detrás hay.

Todo comenzó a principios de siglo (de éste), cuando una madre con ciertos conocimientos sobre biología empezó a decir que su hijo tenía una serie de fibras que le producían llagas. La cosa fue escalando y muchos médicos analizaron a su hijo, pero ninguno encontró nada que pudiese provocar las llagas. Más allá de tomar a Mary Leitao, la madre en cuestión, por loca, se ha estudiado qué podría estar pasando.

En estos momentos existen varias teorías. Una de ellas es que esta mujer estuviese provocando las llagas para obtener atención, cosa que por cierto consiguió durante una temporada. Por otra parte, podría deberse a un delirio parasitario dermatozoico, una enfermedad descrita previamente. Lo que sabemos es que el niño no tenía bichos en su piel.

El delirio parasitario y otras opciones

Antes recordaba que todos hemos sentido alguna vez ese hormigueo o picazón. Pero la inmensa mayoría somos conscientes de que no hay nada y se nos pasa. En algunos casos concretos va ligado a una serie de alucinaciones, al punto de que la persona ve los bichos sobre su piel (bichos que no están ahí). Esto sabemos que ocurre en casos concretos, por ejemplo tras abusar de ciertas sustancias. Podría ser la causa del caso descrito antes, y en ese caso el tratamiento es psicológico.

Pero ese, desde luego, no fue el único caso de morgellons descrito. En otros, además del delirio parasitario aparecen muchas más explicaciones. En más de un caso se pudo localizar otro tipo de enfermedad que nada tenía que ver con fibras que se moviesen sobre la piel. En algunos casos se encontró un virus que estaba causando la irritación de la piel, o una enfermedad bacteriana, o algo mucho más común: una dermatitis atópica. Sí, eso que antes llamábamos «ser picajoso». Y es que claro que pica, pero no tienes nada. También se identificaron alergias, etc etc… pero ningún parásito nuevo, y mucho menos fibras extrañas.

La transmisión «aérea»

Con el auge de las redes sociales se ha empezado a decir que los morgellons se contagian por internet, y antes se decía que era por la tele. No creáis que esto es una broma sin más… porque bastante razón tienen. A ver, poned una película en la que alguien tenga hormigas sobre la piel y se esté rascando. En un par de minutos como máximo os rascaréis, quizá sin ser conscientes. Muchos se rascarán en segundos, y sentirán las hormigas sobre su piel. También bostezamos cuando otro bosteza. Son reflejos, y no podemos evitarlos, aunque no todas las personas reaccionen igual.

En este caso, en algunas personas, leer sobre el tema, ver imágenes de supuestas fibras, incluso vídeos, conocer las historias de los supuestos pacientes… todo eso ayuda a que ellos mismos desarrollen la misma sensación, y estén totalmente convencidos de que les pasa. Si nunca han escuchado hablar del tema, quizá nunca les pique nada. Y sí, diréis que yo estoy hablando del tema y ya os está picando todo… pero yo justo vengo a recordaros que está en vuestra cabeza y no en vuestra piel. Pero por otra parte, también quiero recordar que aquel que ya se lo ha creído tiene una enfermedad, que se puede tratar. Y bueno, algunos son simples timadores, cierto.

Esto sí son fibras y no lo que suelta una mascarilla…

Los Morgellons y la covid-19

¿A qué venía el tema hoy? Pues que cada vez más, en los círculos «alternativos», en esos que el otro decía que habitan negacionistas, se habla de este tema. Desde hace semanas se insiste en que las mascarillas son peligrosas porque tienen morgellons, y lo más peligroso es que viendo los vídeos que comparten, efectivamente se ve que tienen fibras. Incluso enseñan vídeos que tienen fibras que al ponerlas en agua se mueven. Y esto puede ser peligroso. Por eso hay que recordar, y os pido que se lo recordéis a todo aquel que pueda dudar, que las mascarillas claro que tienen fibras, igual que nuestra ropa e igual que cualquier otro tejido. Y esas fibras minúsculas también están muchas veces en suspensión en el aire, y forman parte de ese polvo que se deposita cuando no limpiamos nuestras casas.

El movimiento que se observa cuando se ponen en agua se debe al movimiento del agua o a la propia tensión superficial, dependiendo del vídeo que veamos. No se mueve la fibra, se mueve el agua. La fibra no tiene vida. Una mascarilla supondrá un peligro si se utiliza más horas de las que se debe, porque acumulará toda clase de mierda del aire, dicho así de una forma clara. Y sí, también acumulará los virus y bacterias que salgan de tu boca y tu nariz. Por eso hay que cambiarla y/o lavarla. Pero igual que ponerte una camiseta limpia no te provoca enfermedades, ponerte una mascarilla tampoco.

No se lo inventan

No podemos reírnos de aquellos que empiezan a dudar, tenemos que ayudarles a entender, a razonar, y evitar que caigan en el pánico. Tenemos que tomarlos en serio y valorar que es posible que exista otra enfermedad más allá de lo que inicialmente pueda parecer. No podemos llevarnos las manos a la cabeza cuando leemos las historias de hace décadas sobre los tratamientos a mujeres histéricas pero repetir exactamente lo mismo con otras cosas. No caigamos en el «y tú más».

Cuando aquella mujer dijo que su hijo tenía llagas, algunos la ignoraron y otros buscaron si había algún patógeno que las provocase. Con el tiempo, se encontraron explicaciones posibles, e incluso aquellas que implican que «se lo inventaba» tienen una solución. El desenlace de estas cosas, si las ignoramos, puede ser fatal.

No sé cómo habéis llegado vosotros hasta aquí pero yo me he rascado un montón de veces mientras escribía, así que pido perdón por generar esa necesidad en los que me leéis. Si os ha parecido interesante el tema, compartid con vuestros conocidos, y ayudadles si ya es tarde. Si me queréis apoyar en mi trabajo, podéis hacerlo invitándome a un café:

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