De los microtúbulos a la Covid-19, polimerizando tubulina

He prometido que de vez en cuando escribiría artículos sobre temas generales y no me centraría sólo en noticias y artículos recientes, así que hoy he pensado que un tema interesante que podía interesar tocar son los microtúbulos. Pensé en los microtúbulos por aquel vídeo que muchos habréis visto de una kinesina caminando… pero si no es el caso, más abajo os lo enlazo. Pero también me he acordado de que los microtúbulos fueron durante un breve periodo de tiempo una esperanza contra la Covid-19 para algunos, así que en lugar de entrar en exceso en detalle, hoy vamos a hacer una revisión general de qué es todo esto, para que sepamos de qué se habla. Y para ello tenemos que empezar por el principio, explicando los conceptos que no deberían darse por conocidos en ningún momento.

¿Qué son los microtúbulos?

Los microtúbulos son estructuras celulares que se encuentran en todas las células y que conforman algo así como la red de autopistas de la célula. Aunque cuando se representa una célula se nos da esa idea de huevo frito que parece que tiene la clara casi vacía, la realidad es que gran parte de esa clara está llena de hilillos que conectan cada punta de la célula, y esos hilillos son los microtúbulos.

Alice Avelino, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Están formados por filamentos de tubulina, y pueden crecer. Es más, de estáticos tienen más bien poco, esto está en continuo crecimiento, aunque a veces también decrecen y pueden incluso colapsar. Se organizan desde unos puntos concretos en las células, como por ejemplo los centrosomas.

La función de los microtúbulos

Si antes decía que los microtúbulos son la red de autopistas de la célula, es evidente que una de sus funciones es el transporte. Y así es, sobre ellos se mueven otras moléculas que pueden transportar incluso vesículas muchísimo más grandes que ellas mismas. Pero sobre ellos se mueven muchas más moléculas de tamaños diversos, aunque sea menos vistoso. Los microtúbulos forman parte del citoesqueleto, el esqueleto celular que mantiene la estructura de la célula. También intervienen en el movimiento de los cilios y los flagelos, y es que la base de ambos son núcleos de formación de microtúbulos.

Por último, aunque haya otras funciones, quiero destacar su función durante la división celular. Seguro que muchos recordáis aquello de que los cromosomas se alinean en el centro y una cromátida se va a cada extremo del huso mitótico. Pues para que se vayan a los extremos, es imprescindible que haya un esqueleto de microtúbulos por el que moverse.

Los microtúbulos y el cáncer

Teniendo en cuenta que los microtúbulos tienen ese papel fundamental en la división celular, era esperable que fuesen una diana anticancerígena. Y lo son. Varios medicamentos anticancerígenos tienen como objetivo evitar que se unan nuevas unidades de tubulina, y por lo tanto paralizan la proliferación celular, causando incluso la muerte de las células afectadas.

Uno de los medicamentos más conocidos es el Taxol. Su modo de acción es especialmente interesante, porque no evita la polimerización. Lo que hace es evitar la despolimeración. Estabiliza la posición de la tubulina, por lo que no se puede mover y reorganizar, y por lo tanto los microtúbulos no se pueden posicionar para la división celular, y si una célula cancerígena no se divide, entonces tenemos el problema controlado.

La colchicina y la Covid-19

La colchicina es un fármaco que se conoce principalmente por ser antiinflamatorio, y uno de sus usos principales fue el tratamiento de la gota, aunque ahora ya no es lo más común. Se extrae de una planta y, más allá de ese uso, es muy famoso en los laboratorios. Desde que se descubrió su acción sobre los microtúbulos, se ha utilizado para paralizar el ciclo celular y poder estudiar las células en detalle.

En este caso la colchicina si evita la prolimeración. Se une a la tubulina y evita que el microtúbulo crezca, y por eso tiene efecto anticancerígeno. Pese a esa acción aparentemente tan inespecífica, se ha utilizado mucho como antiinflamatorio por su capacidad para limitar la acción de los leucocitos, los glóbulos blancos, los que atacan lo externo provocando una inflamación… no sé si pilláis por donde voy.

Hace unos meses varios grupos de investigación apuntaron a la colchicina como un tratamiento contra la Covid-19, porque evitaba la inflamación y por lo tanto reducía los síntomas. Además, al limitar la formación de microtúbulos eso también iba a suponer un problema para la formación de nuevos virus que necesitan que haya microtúbulos en las células que infectan.

¿Es buena idea?

Cualquier fármaco que actúe de una forma no específica lo que hace es matar moscas a cañonazos. Y sí, eso es lo que hace cualquier anticancerígeno, porque obviamente no selecciona en qué células tiene que evitar la proliferación y en cuales no. Por eso tienen tantos efectos adversos. Pero es la única opción que tenemos cuando hablamos de tumores que no podemos evitar. Por supuesto, lo ideal sería evitarlos… pero en muchos casos ni siquiera podemos reducir el riesgo de que se desarrollen.

En el caso de la Covid-19, hasta el momento todos los planteamientos de tratamiento van en una línea similar: compuestos con un espectro de acción muy amplio, antivirales que evitan que el virus se reproduzca pero que también afectan a nuestras células. Sin duda si no hubiese otra opción, una vez hospitalizado, se usa lo que se puede. Pero en estos momentos la mejor opción que tenemos es la prevención. Hagamos todo lo posible por reducir los contagios a nivel mundial.

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