De las ranas a los palitos: 60 años de historia de tests rápidos

Ahora parece que todo se soluciona comprando un test rápido en una farmacia. En las últimas semanas nos estamos volviendo locos con el tema por los de los tests rápidos de antígenos. Y es que en otros países se están empezando a vender en las farmacias tests nasales y nosotros también queremos. Pero… ¿cómo hemos llegado a normalizar los tests rápidos? Aunque hay otras muchas pruebas rápidas para mil cosas en el mercado, todos hemos hecho la misma comparación, porque los tests rápidos de Covid son… como los tests de embarazo. Por eso la historia de hoy la vamos a empezar en los años 60 hablando de ranas.

El origen de los tests rápidos

Efectivamente los tests de antígenos son «como los tests de embarazo», pero por suerte son como los tests de embarazo del siglo XXI. O mejor dicho de finales del siglo XX, pero seguro que pronto avanzaremos a una versión más digital. Pero a mediados del siglo XX la cosa era diferente. En lugar de esos tests que venden ahora que te enseñan en una pantalla hasta las semanas de embarazo que llevas, hace 60 años el test era una rana. Lo bueno del test es que era reutilizable, que en aquella época no tirábamos tantas cosas.

La prueba de la rana tuvo su momento de esplendor justamente a mediados del siglo XX, ya que se inventó en los años 30 y empezó a desaparecer con los primeros tests «modernos» en los 70. Eso sí, hasta los 90 lo del test era algo que se hacían muy pocas mujeres. Y desde luego no se anunciaban en la tele como se hace ahora.

La prueba de la rana

La prueba de la rana consistía en inyectar orina de la mujer bajo la piel de la rana hembra (Xenopus laevis concretamente) y esperar a ver qué pasaba. Si no pasaba nada, pues era negativo. Si al día siguiente la rana había ovulado y estaban todos los huevos en el agua, entonces era positivo. Pasados unos 40 días se podía reutilizar la rana, una vez devuelto todo a sus niveles normales.

Unos años después se intentó agilizar el proceso, porque somos muy de prisas y de tener los resultados rápido, y se empezó a utilizar otra especie y a inyectar a los machos y ver si pasadas unas horas eyaculaban. Aunque claro, eso ya no es tan visible y había que buscar con el microscopio.

En cualquiera de los dos casos se necesitaba que el embarazo estuviese un poco más avanzado y que ya hubiese un retraso razonable para inducir tal sospecha. Por extraño que nos pueda parecer en algunos países, hay muchos lugares del mundo en los que se siguen utilizando estas pruebas por su bajo coste.

La inmunocromatografía

En los 70 llegaron los tests de tiras reactivas, esos que conocemos ahora. Los de las rayitas vaya. Que realmente son una inmunocromatografía. Generalizando mucho, porque hay mil tipos, podemos decir que hay un anticuerpo fijado en cada «raya» y que además hay una molécula que va a generar color solo si ese anticuerpo se une a algo. Además, en donde se pone la muestra hay otro anticuerpo unido a lo que hace que se cambie de color. Este anticuerpo será el que se una a la molécula que se quiere detectar y, si está presente, ambos quedarán retenidos en la primera banda. Esto ocurre porque la primera banda detecta la molécula diana. Si es negativo, para comprobar que todo ha funcionado, se retiene en la segunda banda, que detecta el anticuerpo.

El movimiento de la muestra ocurre sobre una membrana de nitrocelulosa por capilaridad. Aunque ahora nos hemos acostumbrado a verlos dentro de su cajita de plástico con marcas para la interpretación, realmente no son más que una tira de papel, y el plástico puro adorno. Y a veces la banda del control va antes, o no es color, o muchos cambios más, pero la idea general es la misma. Como ejemplo aquí tenéis cómo funciona uno de los test para detectar anticuerpos contra el SARS-CoV-2 más utilizados:

¿Pero cuál es la molécula?

En las pruebas de embarazo, desde la rana a las más actuales, lo que se detecta es la GCH. Gonadotropina Coriónica Humana. Se trata de una hormona presente tanto en hombres como en mujeres, pero en cantidades extremadamente bajas. Su función es el mantenimiento del cuerpo lúteo que aparece al final de la ovulación y se ocupa de secretar progesterona. La presencia de la GCH (o hCG en inglés) es fundamental para que el cuerpo lúteo no desaparezca y vaya adelante el embarazo. Pero las fases del embarazo ya las dejamos para otro día.

Por otra parte, esta gonadotropina se parece mucho a la hormona luteinizante (LH), que es fundamental para la ovulación. Por ejemplo, se parece tanto que se utiliza en tratamientos de fertilidad. ¿Y sabéis de dónde se obtiene tanta GCH como para usarla en tratamientos? Exacto, de la orina de mujeres embarazadas.

Los tests de embarazo del siglo XXI

Los niveles de gonadotropina coriónica en orina de mujeres no embarazadas son de menos de 5 mIU/ml (IU son Unidades Internacionales). A las tres semanas de la última regla puede llegar a 50, a 500 en cuatro semanas y a 5000 en cinco. Y así crece exponencialmente durante las primeras diez semanas, aproximadamente. Pasadas diez semanas ya no necesitas un test de embarazo a no ser que estés muy en fase de negación, porque tienes que haberlo detectado antes.

Aunque los tests tradicionales detectan solo presencia o ausencia, ahora varias marcas ofrecen tests que permiten detectar cantidades más bajas y cuantificar. Algunos prometen detectar el embarazo incluso unos días antes de esa regla desaparecida. Otros además de eso te dicen en su pantalla de cuantas semanas estás, centrándose en el rango hasta 3 semanas. Recordemos que la mayor parte de mujeres se hacen la prueba en el primer mes del embarazo, porque como muy tarde la hacen unos días tras la falta de su menstruación (o deberían).

Y por supuesto, aunque eso se puede todo meter en la cajita esa de plástico que te venden en las farmacias, si se quiere un valor exacto de verdad, lo adecuado es recurrir a un test sanguíneo, que es lo que te van a hacer en cuanto llegues diciendo que un test rápido de farmacia dice que estás embarazada. Así harán un cálculo más exacto, que posteriormente confirmarán con lo que vean en las ecografías.

Y esto… ¿aplica al Covid?

El funcionamiento de los tests rápidos de antígenos para SARS-CoV-2 es similar. Los que hacen en los centros de salud utilizan una muestra nasofaríngea, que yo personalmente no me tomaría a mi misma. En otros países se están popularizando los nasales, que son lo mismo pero que se han probado con una muestra tomada de dentro de la nariz «sin ir tan adentro». Su precio ronda los 5-10 euros. Y antes o después los tendremos a nuestra disposición.

En un mundo ideal, como yo he escrito aquí muchas veces, esos tests llevarían el chip que en lugar de enseñar el resultado en una pantalla requeriría que introdujeses tus datos en una web, de forma que el resultado se comunicase de forma automática a tu médico. Pero aunque eso se puede hacer, quizá es pedir peras al olmo. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que los tests rápidos fallan, así que yo sigo pensando que deben ir siempre asociados de alguna forma a que tu médico sepa que te lo has hecho.

¿Dejarías que tu embarazo avanzase solo con el resultado de un test? No, siempre se confirma. Pues con esto más o menos igual. Aunque en algunos casos no sería necesario confirmar (si no altera tu vida quedarte en casa), para darte una baja o aislar a otras personas se requiere confirmación. Y si sale negativo, pero tienes síntomas más que evidentes, quizá también hay que repetirlo. Pero eso no quiere decir que no tengan utilidad, porque creo que se harían muchos más si pudiésemos tener uno preparado en casa. Y se vivirían muchas menos situaciones de riesgo, aunque ya sabemos que no te puedes fiar del resultado durante demasiado rato. Al igual que la GCH aumenta sus niveles exponencialmente durante el embarazo, lo mismo pasa con los virus. Un test negativo ahora puede ser positivo dentro de unas horas o mañana.

Probablemente cuando se empezaron a vender los test de embarazo también se dudaba sobre su uso. No puedo opinar sobre ello, porque mi memoria me recuerda que a lo largo de mi vida siempre han sido algo normal, aunque sí es cierto que antes mucho menos accesibles que ahora. Yo quiero que con el de Covid nos saltemos pasos y esté directamente en farmacias, supermercados, máquinas expendedoras y cualquier sitio en el que alguien pueda comprarlo si surge un síntoma o se van a correr demasiados riesgos. Y ya de paso, no estaría de más ir avanzando para poder ofrecer un test multivirus, y que te diga si tienes Covid, gripe, adenovirus o rinovirus. Por pedir que no sea.

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