Predecir no es fácil: la esquizofrenia

Desde que conocemos la existencia de los genes, hemos intentando encontrar una correlación entre la presencia de una variante de un gen y una enfermedad. No siempre es tan sencillo. En gran parte de los casos la predisposición genética depende de muchos genes, y a ella hay que sumar la variación en la estructura y modificaciones de una misma secuencia y los factores ambientales. Con la esquizofrenia no iba a ser menos.

En el artículo que comento hoy, un grupo de investigadores ha intentado analizar si los estudios del genoma completo pueden indicar una correlación y por lo tanto predecir un mayor riesgo, eso que llamamos predisposición. El trabajo lo podéis encontrar en: Using common genetic variation to examine phenotypic expression and risk prediction in 22q11.2 deletion syndrome

Ya se conocen factores de riesgo para la esquizofrenia

Parte del problema para poder hacer un estudio es que no se sabe antes quién va a desarrollar esquizofrenia y, cuando aparecen los primeros síntomas, ya es demasiado tarde. Por lo tanto, sería necesaria una muestra muy amplia. Para poder obtener más datos, los investigadores se centraron en un grupo concreto, aquellos que tenían la deleción 22q11.2 que genera el síndrome de DiGeorge o síndrome de la deleción 22q11.2. Este síndrome está asociado a un riesgo de hasta el 25% de desarrollar esquizofrenia.

Una de tantas representaciones de la esquizofrenia

Además, existen otros factores que asociamos con la esquizofrenia, como ciertos problemas cognitivos en la infancia y un deterioro en la adolescencia, antes de que aparezca el primer brote psicótico. La duda, a ojos de los investigadores, es si esos problemas cognitivos tienen una base genética y se pueden utilizar como marcadores tempranos. Por eso analizaron un grupo de personas con esta deleción y buscaron una correlación entre una puntuación de riesgo poligénico y los diferentes fenotipos: problemas cognitivos, esquizofrenia y brotes psicóticos.

Existe cierta relación entre la genética y la esquizofrenia

Más allá de los datos que ya se conocían previamente y que se confirmaron durante el estudio, sí se observan nuevos marcadores que pueden indicar un riesgo mayor. La puntuación era más alta para aquellos que habían tenido brotes psicóticos y también en aquellos en los que se había observado una disminución en la capacidad cognitiva.

Basándose en los datos obtenidos, los investigadores pudieron calcular un valor predictivo, de forma que una vez ordenados los datos en función del riesgo, se podían ver diferencias más que significativas. Dentro de su grupo, que recordemos que tenía de media sobre un 25% de riesgo de padecer esquizofrenia, el análisis con los nuevos datos podía convertirlo en un riesgo del 33% (para los del extremo alto) o de menos del 10% (para el bajo). De la misma forma, podían predecir la habilidad intelectual entre el 63 y el 24%. Aunque claro, eso no quiere decir que esos datos se extrapolen a la población general, porque recordemos que hablamos de un subgrupo con una incidencia del 25%.

¿Podemos entonces predecir la esquizofrenia?

Todavía no. Pero sí hemos dado un paso para predecir un riesgo. Cuantos más datos se tengan en cuenta, sobretodo cuando estamos hablando del análisis completo del genoma, mejor entenderemos qué puede ocurrir. En cualquier caso, el resultado, por muy exacto que sea, será siempre un porcentaje de riesgo. Si no es del 100%, es evitable.

Pese a ello, tener medios que nos permitan calcular un riesgo, permite tomar medidas. Si sabemos que existe un riesgo alto de padecer una enfermedad por factores genéticos y podemos aportar factores ambientales para contrarrestarlo, es interesante. También puede permitir la terapia preventiva temprana en casos de mayor riesgo. Pero sin duda, en aquellos casos en los que no existe un tratamiento, nos entran dudas éticas sobre si debemos saber el riesgo. A veces puede ser mejor no saber.

En cualquier caso, por muy interesante que pueda sonar el análisis del genoma, siempre tenemos que recordar que en muchos casos está en nuestras manos y en el estilo de vida que tengamos lo que ocurra. Este no es el caso, pero en otros muchos sí. Además, los datos genéticos deben ser siempre privados para que en ningún momento se puedan utilizar en contra de las personas. ¿Os imagináis un mundo en el que antes de contratarte pidan un perfil de riesgos genéticos? No estamos muy lejos de ello, y aunque tener esos perfiles pueda salvar muchas vidas, está claro que también puede generarnos muchos problemas y desigualdades.

Este post apareció primero en mi newsletter, a la que por un módico precio puedes suscribirte para recibir comentarios de las últimas novedades científicas: La newsletter de Carmela. Si prefieres esperar a que los posts lleguen aquí, también puedes apoyar mi trabajo invitándome a un café en Ko-fi.

Pasaporte, vacunas, inmunización e inmunidad

En los últimos días tenemos cada vez más noticias que hacen referencia a la posibilidad de tener un pasaporte o una cartilla de inmunización en el futuro, y la verdad es que aunque parezca todo lo mismo, es importante aclarar algunos términos porque pequeños matices en este caso pueden ser muy relevantes.

Por eso, en este artículo, voy a repasar que es la inmunización y la inmunidad, la diferencia entre la inmunidad natural, la adquirida por infección o por vacunación, y la existencia y/o necesidad de pasaportes o cartillas de inmunización pero no de inmunidad. Intentaré generalizar para cualquier virus y aclarar lo que sabemos actualmente respecto al Sars-CoV-2.

Inmunización vs. inmunidad

Aunque normalmente los igualamos, no es exactamente lo mismo. La inmunidad implica que el virus no nos va a afectar porque tenemos posibilidad de generar anticuerpos, que tenemos ese virus en nuestra base de datos por una infección previa o por una vacunación, pero no necesariamente por ambos. En algunos casos las vacunas nos permiten ser inmunes durante un periodo de tiempo más largo porque están optimizadas, mientras que en otros casos haber pasado la enfermedad nos deja inmunes para el resto de nuestra vida porque el virus no cambia lo suficiente.

La inmunización tiene como objetivo darnos esa inmunidad, pero no necesariamente lo consigue. Nos inmunizamos cuando nos ponemos una vacuna, pero sabemos que las vacunas no funcionan al 100%. Una persona vacunada está inmunizada, pero no es siempre inmune. Además, tenemos casos en los que la inmunización tiene fecha de caducidad, como en el caso de la gripe: es necesario inmunizarse de nuevo cada año porque las cepas de gripe van cambiando, pero como bien sabemos, en el caso de la gripe estar inmunizado (vacunado) no implica ser inmune.

Inmunización con vacunas

Hasta aquí he dicho que vacunado e inmunizado es lo mismo, pero a veces se puede estar inmunizado sin vacuna, si se ha pasado la enfermedad y se puede detectar una respuesta. Si pensamos ahora en el coronavirus, sabemos que sólo durante los primeros meses se detectan anticuerpos y que después confiamos en los linfocitos T, pero por lo que sabemos por otros coronavirus es probable que esa inmunización por contacto con el virus no dure demasiado tiempo. En parte porque se pierde y en parte porque el virus cambia.

Cuando nos vacunamos la respuesta es en general mayor, generando una memoria mucho más robusta ya que se han seleccionado las partes del virus más adecuadas. Además, en las vacunas se puede optimizar la secuencia para cubrir posibles mutaciones en la secuencia del virus. Por eso, una inmunización por vacunación nos da una protección mayor que por contacto.

En estos momentos en gran parte del mundo se está optando por vacunar a personas que tienen registro de haber pasado ya la Covid-19 por varias razones. Sabemos que las reinfecciones existen, y además el virus ya ha cambiado varias veces. Por otra parte, en muchos casos no se detectan ya anticuerpos. Hacer pruebas para detectar la neutralización por linfocitos T implica mucho más tiempo y dinero que la vacunación directamente, que al menos alargará la protección ya existente.

La cartilla de vacunación

Todos los que me estáis leyendo tenéis una cartilla de vacunación. Quizá no en vuestro poder, pero la tendrán vuestros padres (madres, normalmente). Pero si tenéis vuestras vacunas infantiles en regla tendréis una cartilla de algún tipo en la que se van guardando las pegatinas que indican el lote de la vacuna, la fecha en la que se puso y la firma de la persona que la administró, como mínimo. Aunque ahora hay diferentes formatos, aquí tenéis uno de los ejemplos de cartilla infantil de Castilla y León.

En el caso de adultos, dado que muchos no tienen su cartilla en su poder, se suele poner esa pegatina en un papel, o se te da cuando te ponen una vacuna. Cuando nos ponemos vacunas de adultos es muy importante mantener ese registro, aunque vaya a ser algo puntual. Porque puede en algún momento haber algún problema con un lote y tienen que poder saber quién tiene qué vacuna, o puedes tener una reacción, o lo que sea. Lo normal es que en tu centro de salud, en tu registro se tenga constancia de esa vacuna y aparezca en tu historial pero… ¿y si viajas? Por todo eso aunque tu médico lo sepa, tú también debes saber qué tienes, y por eso es importante que tengas tu cartilla.

Yo tengo en mi poder mi cartilla de vacunación infantil porque yo soy de esas personas que sí tienen reacciones a las vacunas. Además, tengo las pegatinas de todas las vacunas que me he puesto de adulta. Y vosotros deberíais hacer lo mismo. Otras cosas quizá no hace falta guardarlas durante años, pero por favor guardad eso y si podéis digitalizado. Es de las cosas que deben ir a la caja fuerte, es vuestra salud.

El pasaporte de inmunización

Esta expresión es la que ha aparecido en gran parte de los medios de comunicación en las últimas semanas. Previamente, se hablaba más de los pasaportes de inmunidad. Y aquí tenemos esa parte en la que es importante diferenciar los dos conceptos.

Un pasaporte de inmunización es esa cartilla de vacunas. Es ese certificado que tu médico te da cuando vas a viajar a un país con enfermedades endémicas y te has vacunado antes. Porque en muchos países para poder viajar a ellos es imprescindible vacunarse previamente. Si no te vacunas, no te dejan entrar. Porque con algunas enfermedades tropicales nadie quiere jugar. Y eso nos parece totalmente lógico, ¿verdad?

Algunos países están ahora valorando pedir que estés al día con tu vacuna Covid antes de dejarte entrar. Desde luego, si es que lo tengas «al día» me parece una idea bastante razonable. Es decir, si has tenido oportunidad de vacunarte lo debes estar y no debes haber rechazado esa vacuna. Si no puedes vacunarte por razones médicas (inmunodepresión, alergias, etc) entonces tendrás una clara exención en tu pasaporte de inmunización. El problema es… ¿qué hacemos con los que no han tenido oportunidad?

La delgada línea entre la protección y la discriminación

La vacunación es voluntaria, pero no es descabellado pensar que aquellos que se nieguen a recibir una vacuna puedan perder ciertas libertades, como la libertad de viajar a otros países. Porque ningún país quiere un brote de una enfermedad por un viajero que no quiso vacunarse. Pero… ¿eso no discrimina a los que no han podido? Quizá ese pasaporte de inmunización pueda tener cierta lógica en el futuro, pero tendrá que ser en un futuro lejano en el que haya vacunas para todos y no se vaya a dejar a nadie fuera por ser… ¿demasiado joven? ¿sano? ¿demasiado pobre? Y desde luego, en cualquier caso, debe ofrecerse esa inmunización antes de limitar el acceso a cualquier persona en cualquier contexto. A mis ojos, no se puede dejar a nadie fuera si esa persona no ha tenido realmente la oportunidad de protegerse.

Pero para ese pasaporte o cartilla he estado hablando en todo momento de la vacunación. Por eso veo que no es tan complicado tenerlo, porque se va a tener, porque todos debemos tener acceso a la información de la vacuna que nos ponen. Pero sólo vacunación, haberse contagiado es un tema completamente diferente y ahí existe muchísimo más riesgo de discriminación.

Brazo siendo vacunado
Duele un poco, pero tampoco hay que exagerar…

Pasaporte de inmunización vale… de inmunidad no

Recordemos primero que haberse vacunado te ha inmunizado y colabora a la inmunidad de grupo pero no asegura que tú vayas a ser inmune. Vacunarte de protege a ti y protege al grupo. Infectarte te supone un problema a ti y mucho más al grupo.

Como leímos todos hace unos meses cuando se habló de la posibilidad de un pasaporte de inmunidad para aquellos que habían pasado la Covid-19, en esa situación sí se va a generar un problema de discriminación. Se permitiría el acceso de aquellos que ya han pasado la enfermedad discriminando a los sanos. A la larga, podría favorecer que personas sanas intentasen contagiarse para inmunizarse como si de una fiesta de la varicela se tratase. Bromas aparte, me constan varias fiestas del coronavirus.

Por otra parte, ¿a quién se le da el de inmunidad? Porque sabemos que los anticuerpos decaen rápido, así que tendría que tener una fecha de caducidad de 3 meses, tendría que valorarse qué variante del virus provocó la infección, si se mantiene o no… y todo suena a muy mala idea.

Resumiendo…

Quizá utilizar la cartilla de vacunación o pasaporte de inmunización no es necesariamente una mala idea, o al menos esa es mi opinión, pero con muchos matices. Nos aseguraríamos que no se producen movimientos de personas que no están protegidas, siempre que esas personas tengan esa oportunidad de protegerse. Y siempre recordando que para que realmente estemos protegidos, tenemos que estarlo todos, porque las vacunas funcionan bien principalmente por la inmunidad de grupo. Tu vacuna me protege a mi y la mía te protege a ti.

Utilizar un pasaporte o certificado o lo que sea de que uno ya se ha contagiado y ha sobrevivido es muy mala idea, ya que favorece la discriminación de aquellos que han conseguido superar todo este tiempo sin contagiarse (que es toda una proeza por su parte y por su entorno).

Otro día ya podemos discutir si deberíamos pedir que aquellos que utilizan la sanidad y la educación públicas deberían estar vacunados de forma obligatoria. En otros países se requieren las vacunas al día para los colegios públicos… ¿os parece buena idea?

Si este artículo te ha ayudado a entender un poco mejor la diferencia entre inmunidad, inmunización y vacunación y otros temas relacionados y quieres que pueda seguir escribiendo, puedes apoyar mi trabajo de varias formas aquí o simplemente invitándome a un café:

Los elefantes se nos van a morir de hambre

Nos quedan pocos lugares en el mundo en los que todavía vivan grandes animales, y ni siquiera se puede decir que vivan tranquilamente. Se quedan aislados en las pocas regiones en las que no hay actividad humana y, pese a ello, sabemos que tienen a los humanos cerca. A veces demasiado cerca.

Para poder avanzar en la conservación y recuperación de estas especies, es imprescindible conocer sus problemas. Al igual que para nosotros, para ellos el cambio climático es un problema. En un artículo reciente, un grupo de investigadores analizaron la disponibilidad de frutas para los elefantes en el Parque Nacional de Lopé, en Gabón. Sus resultados se publicaron en Science: Long-term collapse in fruit availability threatens Central African forest megafauna y no son demasiado alentadores.

Cómo hacer un estudio del pasado

Ante las sospechas de que el incremento de temperatura debido al cambio climático podría estar afectando a la disponibilidad de frutas, los investigadores buscaron la forma de recopilar datos de los últimos años. Aunque sí existen datos sobre las plantas, lo que no se sigue tan bien es la población de elefantes… a no ser que seas un turista con una cámara. Así, recopilaron un montón de fotografías de elefantes de los últimos 30 años y analizaron los cambios en la población. ¿Están los elefantes más delgados?

Para correlacionarlo con las frutas, no sólo analizaron si había frutas o no. Se tuvo en cuenta si había frutas maduras disponibles, o si no llegaban a florecer ( y por lo tanto no podían dar frutos), o si directamente no había árboles. Los resultados, aunque sabemos esto de que correlación no implica causalidad, no son alentadores.

foto de elefante
Con fotos así se estudian elefantes

Cada vez hay menos frutas para los elefantes

Aunque los datos muestran que la caída ya viene desde 1987, que es el primer año con datos, se acentúa en los últimos años. La caída en la capacidad para encontrar fruta cae hasta un 80%, pero si nos centramos en las especies que son más relevantes, llega casi hasta un 90%. ¡Un 90% menos de fruta!

Además, analizando qué hay o no hay en cada momento, se ve que el problema principal es la fruta. Aunque sí hay menos árboles, parece que el problema principal está en la fruta. Es decir, en la reproducción de los árboles, en la aparición de nuevos árboles. Y es que en muchos casos, las semillas requieren una caída en las temperaturas para saber que toca germinar, y las caídas en temperatura no son suficientemente acentuadas. Es una hipótesis, pero es perfectamente posible. Además, llueve mucho menos, por lo que el crecimiento es cada vez más complicado.

Eso respecto a la fruta, pero… ¿y los elefantes? Pues su masa corporal ha caído también durante estos años. Normal, si no tienen comida… adelgazan. Si tenemos en cuenta los últimos 10 años del estudio (de 2008 a 2018), la caída era de un 11%. Y un 11% de condición física en un elefante es mucha caída. Además, cada vez se nota menos las diferencias entre el verano y el invierno, porque están todo el año con pocos alimentos disponibles.

Tenemos que cuidar a los elefantes… y al resto

Aunque quizá muchos no vean un gran problema aquí, es evidente que esto es una señal muy clara del problema. Incrementos de temperatura continuados van a acabar por destrozar ecosistemas más pronto que tarde. No se trata de que los elefantes coman menos, se trata de que no pueden reproducirse. De que estamos llevando a un montón de especies a la extinción, pero de una forma diferente. Y lo peor es que los animales grandes son los que más pueden equilibrar y sobrellevar malos momentos, por lo que a saber qué le estamos haciendo a otras especies.

Sin duda es necesaria una respuesta internacional, que nos implique a todos. Para salvar a los elefantes. Para salvar su fruta. Y para salvar esta bola achatada por los polos que parece que queremos destrozar.

Este post apareció primero en mi newsletter, a la que por un módico precio puedes suscribirte para recibir comentarios de las últimas novedades científicas: La newsletter de Carmela. Si prefieres esperar a que los posts lleguen aquí, también puedes apoyar mi trabajo invitándome a un café en Ko-fi.

La cepa que sí debería preocuparnos es de ébola

En un estudio reciente se ha observado algo que debería preocuparnos mucho: una cepa de ébola que no afecta a humanos sí afecta a cerdos y eso puede ser un problema grave en el futuro. Como sabemos por otros virus, aquellos que consiguen infectar ganado porcino están muy cerca de dar el salto a los humanos. Vamos a empezar con un poco de historia para poner esta cepa en contexto, que no es nueva, pero sí poco conocida.

El origen del virus ébola

La primera vez que se identificó un caso de ébola fue en 1976, aunque es posible que el virus ya estuviese circulando previamente pero no se hubiese identificado. Pese a que sea posible, se asume que es poco probable y que la primera infección en humanos sí ocurrió en ese momento dado que sería muy extraño que una enfermedad de este tipo pasase desapercibida.

El ébola es una zoonosis, una enfermedad que se origina en animales, aunque el contagio también se produce entre humanos. Pese a que hay varios reservorios posibles, el principal reservorio vigilado son los murciélagos. Eso sí, en muchos casos los contagios ocurren con un portador intermediario, en general un primate. Los grandes simios pueden portar y sufrir la enfermedad y sobre todo en los primeros casos se sabe que en muchos se había estado en contacto con simios muertos en las fechas del contagio.

El primer caso reportado, ese de 1976, ocurrió en un profesor en Yambuku, en aquel momento en Zaire, ahora en la República Democrática del Congo. Esa cepa del ébola se conoce todavía como Zaire. Sus primeros síntomas fueron diagnosticados como malaria pero pasada una semana era evidente que aquello no era malaria. Moría a las dos semanas, tras sangrar por todo su cuerpo. Pese a que eso hace que todos tengamos en la actualidad la idea de que de ébola se muere desangrado y de forma muy vistosa, la mayor parte de casos de ébola no son así y el sangrado suele ser interno.

Transmisión del ébola: el miedo al contagio

Decía antes que el ébola es una zoonosis y uno se puede contagiar si entra en contacto con animales portadores o enfermos. Así es como suelen empezar los brotes, pero después se extienden por el contagio entre humanos.

La transmisión se produce por contacto con fluidos corporales, que es donde se acumula el virus. Así podemos contagiarnos si entramos en contacto con sangre, orina, semen, heces… es decir, lo importante es no tocar a la persona contagiada. Y aunque podríamos decir que en tiempos pandémicos hablar de no tocar a alguien no es tan complicado, la verdad es que las cosas no son tan sencillas. En las regiones en las que se han dado brotes, el primer problema es convencer a la población de lo que está pasando, a continuación aislar a los enfermos y por último alejar a los familiares de los muertos.

Un número excesivamente alto de contagios ocurrieron asociados a procesos de embalsamamiento o diferentes rituales de despedida de este mundo. Sobre todo en los últimos años, estos contagios sí se han reducido mucho. Pero todavía nos quedan otros problemas, porque lo que no podemos esperar es que alguien deje morir a su familiar y van a querer cuidarlo. Durante el cuidado de los enfermos es cuando se producen la mayor parte de los contagios en la actualidad, como el contagio que ocurrió en su momento en España al que volveremos después.

Los síntomas del ébola

Todos hemos escuchado eso de que si un contagiado de ébola se sube a un vuelo trasatlántico, todos los pasajeros se habrán desangrado antes de llegar a destino. Haya calma, porque eso no es así. El ébola es contagioso, pero los síntomas hacen que los enfermos tiendan a no salir de su casa, por lo que normalmente sólo se contagian sus familiares y sanitarios. Si el ébola se contagiase en fase asintomática tendríamos un problema mucho más grande. En cualquier caso, no es tan contagioso como otras enfermedades. Para ponernos en contexto… el SARS-CoV-2 se transmite unas 3 veces más rápido que el ébola, según los cálculos actuales.

Cuando alguien se contagia los síntomas iniciales son «como una gripe», pero una gripe de las que te dejan en la cama destrozado con dolor muscular y fiebre. A partir de ahí, avanza con síntomas similares a los de otras fiebres tropicales y por eso se tiende a confundir con malaria o incluso con dengue durante esos primeros días. Pasada la primera semana, igual que en aquel caso de 1974, empieza el sangrado. Recordemos que el ébola es una fiebre hemorrágica. El sangrado es interno aunque puede mostrarse externamente al vomitar sangre, por mostrar sangre en heces o por formarse hematomas.

En los primeros años entre el 50 y el 90% de los infectados morían. En la actualidad, la utilización de diferentes medicamentos antivirales o anticuerpos ha hecho descender la mortalidad, aunque diferentes cepas podrían responder de forma diferente al tratamiento. Además, en estos momentos tenemos una vacuna, cosa que no se tenía en el gran brote de 2014.

Las diferentes cepas del ébola

La cepa más extendida entre humanos ha sido la cepa de ébola Zaire. Fue la primera identificada en 1974 y la que provocó el brote de ébola de 2014, que se convirtió en una emergencia sanitaria internacional. Como todos recordaréis, en aquel momento se repatriaron a sus respectivos países aquellos cooperantes que se contagiaron, incluyendo varios casos a España, y a partir de uno de ellos en España ocurrió el primer contagio de la cepa Zaire fuera de África. Ese brote comenzó en Guinea-Conakry y se extendió por Sierra Leona, Liberia y Nigeria.

La cepa de ébola Sudán se identificó también en 1976, y provocó muchos menos casos. No se conoce su origen, pero el primero brote ocurrió en una fábrica de algodón. Hubo más brotes en las últimas décadas y casi todos ocurrieron en Sudán, por lo que se asume que allí se encuentra el reservorio desconocido.

La cepa de ébola Reston se identificó por primera vez en Reston (Virginia, EEUU) en unos primates que habían sido llevados desde Filipinas. Aunque esta cepa es mortal para los macacos, en ningún momento afectó a humanos en los distintos brotes identificados, siempre ligados a los primates filipinos. Hace unos años se empezaron a encontrar casos de humanos con anticuerpos pese a que en ningún momento habían pasado la enfermedad, y también casos en una granja de cerdos en 2009, de nuevo… en Filipinas.

Además, tenemos la cepa de ébola Tai-Forest que por lo que sabemos afecta a primates y puede transmitirse a humanos, pero sólo conocemos un caso (y se recuperó) y la cepa de ébola Bundibugyo identificada en Uganda, que se identificó en 2007 y sí afecta a humanos.

ébola de peluche
Representación imaginativa del ébola

Infecciones de ébola fuera de África

En el año 2014, por primera vez, diferentes países repatriaron enfermos de ébola. Era el primer gran brote de la historia y en unos meses hubo muchos más casos en en los años anteriores. En ese brote se contagiaron más de 10.000 personas y de ellas más de la mitad fallecieron. Las repatriaciones siguieron un patrón equivalente, pero además se dieron los primeros casos fuera de África.

El 19 de septiembre de aquel año 2014, el primer caso de ébola salía de Liberia, aunque no se sabía que eso estaba ocurriendo. Pasados unos días empezaron los síntomas y el paciente no consiguió vencer a la enfermedad. En España el virus entró con una repatriación, y una enfermera se contagió. Aunque los repatriados no tuvieron suerte, la enfermera sí. Mientras en España todos seguíamos la suerte de Teresa (porque sí, ahí la suerte juega un papel importante), en Estados Unidos estaba ocurriendo lo mismo: varias enfermeras se habían contagiado de aquel primer paso. En el resto de países que repatriaron personas durante el brote no se reportaron contagios.

¿Qué habría ocurrido si se hubiesen producido un par de contagios más? Es evidente que pese al cuidado extremo durante esos días, pese a todos los protocolos de seguridad, existe la posibilidad de contagio. Si hubiese algún contagio más, quizá no se habría quedado en 10.000 casos en África y un par aislados.

El ébola después de 2014 y en el futuro

Aunque casi no se ha hablado de ello desde entonces, el brote de 2014 no fue el último. Entre 2018 y 2020 otro gran brote de ébola debería haber llamado nuestra atención. Fue el segundo más importante después del de 2014. Se le conoce como brote de Kivu, ya que surgió en esa provincia de la República Democrática del Congo. El brote se die por finalizado el 25 de junio de 2020, pero como el mundo tenía los ojos en el coronavirus, la noticia no duró ni 24 horas y nadie le prestó la atención que debería.

Hace muy poco, se ha controlado otro brote. Había comenzado en junio y se dio por finalizado a finales de noviembre. Esta vez en la provincia de Ecuador (Équateur) en el mismo país. Sin duda, si analizamos todos los brotes recientes podemos llegar a la conclusión de que poco a poco los brotes son cada vez más frecuentes. ¿Qué ocurrirá en el futuro? Desde luego, en estos momentos no estamos preparados para prestar atención a otro virus en Europa, y nos estamos despreocupando demasiado de lo que pueda estar ocurriendo en África.

Sabemos de sobra que no se hacen todas las pruebas de coronavirus que deberían hacerse en algunos países africanos. ¿Qué pasaría si hubiese otro gran brote de ébola? Pero es que ese no es el único problema, porque estamos pensando sólo en la cepa Zaire y quizá tengamos otra preparándose para darnos el siguiente gran susto.

La cepa Reston de ébola

Aquí llegamos al artículo reciente que debería preocuparnos. Aunque previamente ya se había apuntado a que los cerdos se podían infectar con Reston, en un estudio reciente han demostrado que esto sí es posible y que además los cerdos pueden mostrar síntomas. Teniendo en cuenta nuestra similitud, aunque en estos momentos ningún humano haya mostrado síntomas, existe un riesgo de que esto cambie. Además, se puede producir un salto de especie y pueda empezar a contagiarse entre humanos.

Por supuesto, no es lo mismo tener algunos primates en Filipinas con un virus que se transmite a otros animales similares que tener un virus que puede infectar a todos los cerdos de una granja en cualquier parte del mundo. Teniendo en cuenta que los cerdos muestran síntomas, esto es como mínimo un gran problema económico. ¿Será un gran problema sanitario?

Sin duda, aunque ahora la mayor parte de los ojos estén centrados en el coronavirus, no deberíamos olvidarnos del resto de virus. Nuestra siguiente amenaza está ya ahi fuera… ahora sólo tenemos que identificarla y estudiarla para evitar otra gran pandemia.

Si te ha gustado este artículo y te ha parecido útil, te animo a que lo compartas. Además, para que yo pueda seguir escribiendo de forma independiente, te animo a que apoyes mi trabajo de alguna de las formas aquí descritas o que simplemente me invites a un café:

La cepa de Reino Unido: ¿qué sabemos hoy?

En el último par de días nos hemos vuelto locos con la nueva cepa de coronavirus SARS-CoV-2 que ha aparecido en el Reino Unido pero que para empezar no podemos llamarla cepa. Vamos a ver qué sabemos por ahora, siempre teniendo en cuenta que las noticias avanzan muy rápido y quizá dentro de unas horas haya novedades.

Por qué la cepa nueva de Reino Unido no es cepa ni es nueva

Lo que se ha identificado es un nuevo linaje al que llamamos B.1.1.7. Lo que ha ocurrido es que hay una nueva rama en el árbol de las secuencias del virus que se identifica claramente como otra rama, pero todavía no es tan diferente como para considerar que es otra cepa distinta, porque las diferencias aunque son preocupantes, son mínimas. Aquellos que quieran ver cómo se van formando los árboles y la cantidad de secuencias disponibles (miles, identificadas en laboratorios de todo el mundo), pueden pasarse un buen rato identificando grupos de secuencias parecidas en la web de Nextstrain. Ahí se ve que las diferentes ramas no siempre son casos de un único país, lo que muestra cómo la gente se mueve. Además, se ve cómo un único caso distinto pasaría desapercibido.

En el informe preliminar publicado hace unos días, se identifican como las primeras secuencias de este nuevo linaje dos casos el 20 y el 21 de septiembre, uno en Kent y el otro en Londres. A partir de ese momento los casos van poco a poco incrementándose y se identifica que esta variante se hace mayoritaria en algunas zonas en las últimas semanas. Aquí hay que aclarar algo: que la primera secuencia sea del 20 de septiembre quiere decir que circula desde al menos ese día, pero podría llevar circulando días o semanas y haber escapado del muestreo aleatorio de secuencias. Además, países como el Reino Unido hacen un esfuerzo de secuenciación mayor, por lo que es complicado comparar entre países.

¿Dónde está el nuevo linaje?

En estos momentos, teniendo en cuenta las secuencias disponibles, sabemos que virus del mismo linaje se han encontrado en Dinamarca, Países Bajos, Australia e Italia. Además, en Sudáfrica se han localizado virus con mutaciones similares pero que no pertenecen al mismo linaje (que son de otra rama que es parecida, vaya). Y por supuesto, aunque este linaje se encuentre principalmente en el área de Londres, sí se ha extendido a otras de Gran Bretaña.

Este fin de semana, a raíz de ese informe preliminar, se pide a terceros países que presten especial atención a muestras que puedan pertenecer a este linaje. Eso, traducido a cómo afecta a un paciente, quiere decir que se debería intentar secuenciar una proporción mayor de muestras sobretodo si son sospechosas de pertenecer a ese linaje porque, por ejemplo, esa persona ha viajado al Reino Unido recientemente. Recordemos, el virus puede estar presente en otros países en Europa, pero no se ha identificado en muestreos aleatorios hasta el momento.

«La nueva cepa de Reino Unido es un 70% más contagiosa»

Hemos leído y escuchado esta frase demasiadas veces durante los últimos días pero, ¿es cierto? La realidad es que no podemos saberlo con los datos que tenemos ahora, y todo son cálculos en función de los cambios presentes.

En estos momentos lo que sabemos es que ese nuevo linaje tiene una acumulación de mutaciones que sí parece mayor de lo esperado. Teniendo en cuenta la tasa de mutación normal del virus, se han acumulado más de lo que esperaríamos. Además, las mutaciones individuales se han ido estudiando en diferentes contextos en entornos controlados, y lo que se sabe es que individualmente algunos cambios pueden suponer un beneficio frente a la versión previa.

La mutación N501Y, por ejemplo, puede facilitar la unión en la célula, ya que se encuentra en la zona de unión al receptor de la espina del coronavirus. Y esto no es algo que se esté analizando ahora, el análisis de esos cambios lleva publicado ya un tiempo. La información del análisis de cada una de las mutaciones que se encuentra disponible en estos momentos está toda citada en el informe preliminar de hace un par de días.

Por otra parte, recordaréis que hace unos meses se pensaba que un linaje español tenía una importancia que al final quedó en nada. Hasta que veamos cómo se comporta el virus lo único que podemos decir es que tiene potencial para infectar mejor, pero eso en ningún caso querría decir que tiene potencial para ser más grave. Lo esperable evolutivamente es que el virus infecte mejor pero sea menos grave con el paso del tiempo.

Si hubiese una nueva cepa en el Reino Unido… ¿hay que cerrar fronteras?

Aunque ya hemos dicho que no es una nueva cepa, vamos a pensar que ese fuese el caso, que fuese sustancialmente diferente. En ese caso, teniendo en cuenta que hay casos identificados desde septiembre, cerrar las fronteras de un día para otro tres meses más tarde va a servir de poco. Sobretodo teniendo en cuenta que muchas personas se han movido en las últimas semanas.

En estos momentos lo fundamental es evitar que haya grandes movimientos innecesarios de población, sea del país que sea, y que no se importen casos de otros países, sean de Reino Unido o de terceros. Aunque en otros lugares no sea la variante más abundante, si está presente puede seguir siendo un problema si al final ese linaje lo es. Si ya cometimos una vez el error de pensar que el virus sólo podía entrar si alguien venía de China, y todos los países tenemos claro que eso fue un gran error… cerrar ahora la entrada de pasajeros del Reino Unido cuando el virus ya está fuera es equivalente a prohibir la entrada de pasajeros de Wuhan en febrero. Puede ser una medida preventiva, pero no va a ser eficaz.

Actualización: España «suspende» los vuelos con el Reino Unido pero permite volver a españoles o residentes en España (con PCR se entiende). Esto quiere decir que los vuelos siguen, pero como no vamos a dejar entrar a nadie desde allí que no sea español o residente, es probable que se cancelen vuelos y haya que reubicar a gente en otros. Todo esto a tres días de nochebuena. Nos hemos contagiado de la locura del resto y no, no hemos perdido dos días… el nuevo linaje lleva suelto desde septiembre (21.12.20, 15:15)

Actualización 2: Ya conocemos bastantes casos tanto en España como en casi cualquier país de Europa, que se han identificado tras secuenciar muestras de personas que acababan de llegar del Reino Unido y casos derivados. Es importante aclarar que estas personas entraron en España con un test negativo. Varios entraron en los respectivos países antes del cierre de fronteras o incluso antes de que saltase la alarma. Pero recordemos que esas personas tenían una prueba negativa. Esto es lo que explico en la siguiente sección.

La PCR fronteriza

En la actualidad España pide una PCR negativa para entrar desde países de riesgo, y Reino Unido es uno de ellos. Por lo tanto, sabemos que las personas que entren en España no tenían ni ese linaje ni ningún otro unos cinco días antes de su vuelo. Recordemos que la muestra de la PCR se puede tomar hasta 72 horas antes y que es una imagen de la cantidad de virus en ese momento. Si alguien viaja a España y quiere asegurarse de que no ha traído nada, lo adecuado es hacer un auto-aislamiento de unos 10 días y si se considera oportuno un test pasados al menos 5 días de la entrada en el país.

Sería importante que aquellos que en su momento pidieron a gritos las PCR en origen para los viajes ahora reflexionen sobre la situación, ya que múltiples países han cancelado vuelos o cerrado sus fronteras: algunos sí pedían PCR en origen o en llegada, y pese a ello han cerrado… ¿será que la PCR no es tan efectiva como decían? Claro que no, porque la imagen fija que obtenemos es de días antes de la llegada. Incluso una PCR en destino no nos asegura que esa persona no esté infectada e incubando el virus.

Actualización: el Reino Unido ya ha detectado un caso de esta nueva variante en Gibraltar, o eso ha saltado en las noticias hace unos minutos (21.12.20, 15:00).

Coronavirus
Nuestro ya más que conocido coronavirus

Una nueva cepa… ¿Inutilizaría la vacuna?

No necesariamente, pero hay que tenerlo siempre en cuenta. Las vacunas van principalmente orientadas a la espina del virus, y en este caso la mayor parte de las mutaciones se encuentran en la espina. Por suerte, ninguna vacuna se orienta a un fragmento pequeño de la espina, por lo que aunque una parte cambie, el resto debería seguir permitiendo que se formen anticuerpos correctamente.

En cualquier caso, llegará el momento en el que el virus cambie lo suficiente como para que la primera versión de las vacunas no sea suficientemente buena. Poco a poco decaerá su eficacia si se van acumulando cambios pequeños, pero un cambio grande (el que sí generaría algo que llamásemos cepa) sería más grave. Por suerte, las vacunas pueden adaptase de una forma relativamente rápida, incluso aunque realmente tuviésemos una nueva cepa en el Reino Unido, tendríamos opciones.

Actualización: BioNtech afirma que puede actualizar su vacuna en seis semanas.

Las vacunas pueden cambiarse y se cambiarán

Todos conocemos el proceso de la vacuna de la gripe en la que cada año se seleccionan las cepas a incluir. Hacer cambios similares en las vacunas del coronavirus llevaría un par de meses en aquellas basadas en virus (coronavirus o no) y mucho menos tiempo en aquellas vacunas basadas en ácido nucleico como la de Moderna o Pfizer. En sí, el principal limitante que tenemos en estos momentos si hubiese que modificar ligeramente la secuencia de la vacuna, sería el tiempo de fabricación de las nuevas dosis.

Dada la tasa de mutación del coronavirus es esperable que en el futuro haya que modificar las vacunas, y también que sea necesario vacunar de nuevo pasado un tiempo (todavía desconocido) porque se haya perdido inmunidad por el paso del tiempo o por la aparición de nuevas versiones. Esto será necesario mientras el virus continúe circulando, así que nuestra esperanza en estos momentos es vacunar a suficiente gente como para alcanzar inmunidad de grupo y poder erradicar el virus.

La PCR… ¿funciona para otras cepas?

Una de las preocupaciones que se ha comentado estos días es que la PCR (RT-PCR para ser más rigurosa) podría no detectar el nuevo virus. Es decir: podría generar falsos negativos. Esto se debería a que algunos kits de PCR amplifican justamente en la región en la que se han producido algunas mutaciones. Como la PCR es una prueba muy específica, si hay cambios ya no dará positivo.

Para evitar este tipo de problemas, la PCR está diseñada de forma que lo habitual es detectar dos o tres dianas diferentes y no sólo una. Pese a ello, se ha advertido que si en algún laboratorio se está utilizando una única diana, deben ajustar su protocolo. Además, si se utilizan dos y una es esta región, entonces habrá que valorar con precaución los resultados dudosos (positivo en otra y negativo en ésta). Esas muestras serían candidatas perfectas para secuenciación, para ver qué versión del virus tienen.

¿Debe cundir el pánico?

Por ahora no, porque no tenemos razones para ello. Eso no quiere decir que haya que ignorar este nuevo linaje, esta nueva versión del virus. Lo importante en estos momentos es intentar saber cómo de extendida está. Para eso todos los países debemos colaborar aportarnos más secuencias.

Mientras tanto, si nuestros allegados han volado desde Reino Unido recientemente, debemos tener la misma precaución que con cualquier otra persona. En estos momentos todos podemos ser portadores del virus y todos podemos tener una variante más peligrosa que no se haya identificado todavía. Hemos tardado tres meses desde el primer caso hasta la alarma. Debemos tener cuidado siempre, no ponernos en riesgo ni poner a los demás.

Si hubiese novedades en las próximas horas, o si surgen comentarios o dudas, actualizaré este artículo, así que vamos a dejarlo aquí, y que siga en construcción…

Escribo de forma independiente y mi línea editorial es mía. Nadie me dice qué tengo que escribir, pero por eso también dependo de mis seguidores para poder vivir. Si consideras útil la información de este artículo te animo a que lo compartas y a que apoyes mi trabajo de alguna de las formas que encontrarás en la pestaña de Apóyame o de forma más puntual con un café: