Érase una vez… las plaquetas

Si vamos repasando la sangre, teníamos que llegar a las plaquetas. El capítulo comienza con el principio de la vida de las plaquetas, que se generan en la médula ósea. Cuando se forman, van a la sangre, y allí parecen un poco perdidas. Las plaquetas tienen cuatro brazos, que luego sabremos que les permiten agarrarseSigue leyendo «Érase una vez… las plaquetas»

Érase una vez… la irrigación sanguínea

Tras haber pasado por la médula ósea y saber cómo se forman los eritrocitos, vamos a centrarnos en la sangre… y en la vida de ésos eritrocitos. Este capítulo me ha parecido un poco falto de contenido comparado con el anterior, pero quizá es impresión mía, porque hay demasiadas cosas que se han repetido ya.Sigue leyendo «Érase una vez… la irrigación sanguínea»

Érase una vez… la médula ósea

Poco a poco nos vamos metiendo en materia, y si queremos entender la vida humana, la médula ósea es fundamental. En este capítulo, el cuarto ya, hay demasiada información junta. Empezamos por la formación de un eritrocito. Dicen que hacen falta 314.000 nucleótidos para la formación de uno, dato que no sé de dónde sale.Sigue leyendo «Érase una vez… la médula ósea»

Érase una vez… los centinelas del cuerpo

En el capítulo 3 de Érase una vez la vida llegamos a lo que quizá sea para mi el capítulo más interesante. Y quizá por eso, es también de los más confusos. Reconozco que quizá sea un tema mucho más complicado de abarcar en este contexto y por eso puede acabar despertando más preguntas. QuizáSigue leyendo «Érase una vez… los centinelas del cuerpo»

Érase una vez… el nacimiento

En el capítulo 2 de Érase una vez la vida entran directamente al tema que era desconocido para muchos niños de los 80 en España. Eso sí, lo hacen con una perspectiva mucho más idílica que la que tuvimos pocos años después todos los niños gallegos en nuestra primera visita a la Domus (nunca olvidaréSigue leyendo «Érase una vez… el nacimiento»

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