Cápsulas de virus para dejar los antibióticos

De vez en cuando tengo que traer por aquí algún artículo de mis virus preferidos, los bacteriófagos. Cualquiera que me lea desde hace tiempo sabe que considero más que relevante la investigación asociada, ya que los bacteriófagos fueron el pasado y pueden ser el futuro. Hoy os vengo a contar un artículo en el que se describe cómo usar cápsulas de estos virus para dejar de usar tantos antibióticos.

Usamos demasiados antibióticos

Los humanos utilizamos más antibióticos de los que deberíamos. Pero de eso hablaremos en otra entrada. De lo que vamos a hablar es del uso de antibióticos en el ganado. Lo primero que hay que aclarar es que la carne que llega a nuestras mesas, al menos en España, no tiene antibióticos. Aunque se hayan utilizado previamente, se habrá esperado suficiente tiempo como para que se eliminen. Además, por otro tipo de razones, no se permite la venta de las partes de los animales que podrían retener más antibióticos. E insisto, es por otra razón, esto es colateral.

Pero que no comamos antibióticos en la carne no quiere decir que no sea un problema. Cuando en una granja hay un brote de una enfermedad, se trata a todos los animales de forma profiláctica. Se añaden antibióticos a la comida, en cantidades bajas, para que no se contagien y no sea necesario sacrificar media granja (o toda). En algunos lugares es incluso más grave, ya que esto se hace incluso sin brotes claros, para asegurarse de que los animales no enfermen. Las granjas ecológicas limitan su uso, lo que no necesariamente es mejor opción, ya que sin antibióticos o se sacrifican todos los animales que se contagien, o se dejan morir.

En cualquier caso, estas prácticas aparecen asociadas a la ganadería masiva, a los animales que crecen apelotonados y que comparten cada bacteria que encuentren. Pero dejarlos morir o matarlos no es la solución. La solución es tratar a los enfermos y que el resto vivan con suficiente espacio como para no necesitar ser tratados. Implicaría reducir nuestro consumo de carne, y eso también es tema para otra entrada.

Cápsulas con virus como alternativa a los antibióticos

Asumiendo que la vida es como es y las granjas son como son, lo que queda claro es que necesitamos una alternativa a los antibióticos. Independientemente de lo bien o mal que nos parezca, las prácticas que he descrito antes favorecen la selección de cepas o variantes resistentes a dichos antibióticos. Si las bacterias resisten, de nada nos sirve el antibiótico. Volvemos a cientos o miles de animales siendo sacrificados. Además de tener bacterias circulando que podrían matarnos, ya que no tenemos un tratamiento eficaz.

Hace tiempo que se busca la forma de utilizar bacteriófagos, los virus que infectan a bacterias, como alternativa. Aunque este no es el primer estudio que habla de la encapsulación, sí se destacan algunos aspectos novedosos e interesantes. Hace tiempo que estudiamos las cápsulas, pero en este caso han analizado una fórmula concreta que, además de hacer que los virus en cuestión lleguen en buenas condiciones a su diana, también consigan liberarse de su cápsula allí y aguantar el proceso de fabricación de pellets.

Para ello se ha buscado una fórmula que aguante el calor que se aplica en la generación de los pellets que se utilizan como alimento en las granjas. Por otra parte, también han buscado una composición que permita que la cápsula libere el contenido cuando el pH se reduce. Así, con la acidez del aparato digestivo, los virus salen de sus cápsulas y harán de antibióticos.

Imagen con modelos de bacteriófagos
Bacteriófagos, muchos bacteriófagos

¿Cómo funcionan estos virus?

Una vez liberados de sus cápsulas, los bacteriófagos se van a unir a su bacteria hospedadora, dejando el resto intactas. Frente a la idea de los antibióticos de amplio espectro, en este caso hablamos de virus que se dirigen a una única cepa, o a un conjunto de cepas muy limitado. Si se unen, la infectarán y se multiplicarán, infectando todas las bacterias similares que encuentren por su camino. Una vez que no hay bacterias para infectar, los restos de los virus se eliminan.

Si la duda es si aguantarán ahí demasiado, eso no es problema, ya que es más bien al contrario. Aunque el virus se puede multiplicar, la realidad es que en las condiciones en las que se encuentra su capacidad para mantenerse infectivo es limitada y, a no ser que haya muchas bacterias disponibles, el problema de este tipo de tratamientos es que hay que repetirlos, ya que es posible que se eliminen los restos de virus antes de haber eliminado todas las bacterias que producían la infección.

¿Es seguro?

Por ahora todo indica que sí, y aunque existen algunos puntos que todavía no se han estudiado lo suficiente, en otras aplicaciones están dando muy buenos resultados. Nada es perfecto, y por supuesto hace falta avanzar en el conocimiento, tanto del funcionamiento de este tipo de terapias como en la tecnología detrás de las soluciones a los problemas, como en este caso la encapsulación para que el virus llegue intacto a su destino.

Desde luego hay muchos más grupos investigando opciones similares, así que espero que en los próximos meses cada vez escuchemos más hablar sobre este tema, en lugar de obsesionarnos con encontrar un nuevo antibiótico, que no deja de ser pan para hoy y hambre para mañana.

Si quieres leer el artículo completo, aquí lo tienes: Bacteriophage Encapsulation in pH-Responsive Core-Shell Capsules as an Animal Feed Additive

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