Aprendiendo por ósmosis cervecil

Dicen los estudiantes que querrían aprender por ósmosis. Bueno, quizá solo lo digan los estudiantes de carreras de ciencias de la vida, pero es que en cuanto conoces el concepto, sueñas con ello. Concretamente, con aprender por ósmosis mientras sueñas. Pero lamentablemente todos sabemos que poner los apuntes debajo de la almohada no traslada los conocimientos a tu cerebro durante la noche. Pero tiene explicación: las almohadas no son permeables. Vamos a explicar un poco la idea.

¿En qué consiste la ósmosis?

Cualquier libro dice que la ósmosis es un proceso físico de difusión simple. Ocurre cuando un disolvente atraviesa una membrana semipermeable sin necesidad de consumir energía para ello. Para que el disolvente se pueda mover, es necesario que las concentraciones de solutos a los dos lados de la membrana permitan que ese movimiento sea favorable.

Si volvemos a nuestro ejemplo del conocimiento y la almohada, asumiendo que el disolvente es el conocimiento y la almohada es la membrana, sabemos que la concentración de conocimiento es mayor del lado de los apuntes que del lado de nuestro cerebro, así que el movimiento es en principio favorable… pero claro, necesitaríamos una membrana permeable a ello, y la almohada no cumple. En cambio, cuando escribimos, leemos o escuchamos esos «conocimientos», permeabilizamos la membrana y permitimos que fluya hacia nuestro cerebro.

¿Para qué se usa?

La ósmosis es un proceso fundamental para la vida. Aunque todas nuestras células dependen de ella, uno de los ejemplos más visibles es la turgencia de las plantas: el agua entra en las células sin necesidad de energía, porque la necesidad se ha creado por la concentración de otras sustancias. Algo similar sabemos que ocurre en nuestro propio cuerpo cuando hay un exceso de sal, que intentamos equilibrar con agua como podemos. Y eso es lo que nos hace pensar que, si de un lado ponemos mucha sal, el agua fluirá hacia ese lado… por ósmosis. Eso es, exactamente, lo que se aprovecha de forma industrial, usando membranas que no permiten el paso de otras sustancias. Y de la misma forma que podemos imaginar su uso para hidratar un lado o deshidratar el otro, si tenemos membranas permeables a otras cosas, pues podemos jugar con la concentración de diferentes sustancias. Por lo tanto, la ósmosis nos permite concentrar sustancias, diluirlas… o limpiar lo que hay de un lado de la membrana a base de concentrarlo en el otro lado. Pensaréis que a veces el movimiento no parece nada favorable, pero la verdad es que no pasa nada, porque si no es favorable, se hace. ¿Cómo se consigue? Mediante presión. Si aumentamos la presión de un lado, ya hacemos que sea favorable ir hacia el lado contrario, aunque allí la concentración fuese menor. Eso se llama ósmosis inversa… y seguro que algo tenéis en mente.

¿Algún ejemplo?

El ejemplo más típico es la desalinización del agua. Ahí tenemos de un lado agua salada, y si aplicamos presión, del otro lado tendremos agua con menos sal, porque la sal no puede atravesar la membrana. Ese mismo proceso se utiliza en los purificadores de agua por ósmosis inversa que se instalan en muchas casas, y también en plantas potabilizadoras.

Pero aunque ese sea el ejemplo famoso, en la tele vemos anuncios todos los días de cosas que se obtienen con procesos similares. ¿Os habéis preguntado alguna vez cómo se obtiene el concentrado de zumo de fruta? Por ósmosis. ¿Y el de tomate? Ósmosis. ¿Y el de suero de leche? Ósmosis. Y aunque sean ejemplos diarios, hay uno que seguro que no os esperábais…

Dos jarras de cerveza chocándose
Cuidado con las cervezas…

El curioso caso de la cerveza sin alcohol con alcohol

La cerveza sin alcohol de verdad sabe a rayos. Y punto. Incluso para una persona que considere que la cerveza sabe a gloria, la cerveza sin alcohol sabe a rayos. Y alguien dirá que hay algunas que no… pero es que lo que se vende como cerveza sin alcohol… tiene trampa. La realidad es que la cerveza sin alcohol se fabrica como la cerveza normal, y posteriormente el alcohol se retira. Se usan membranas semipermeables al alcohol y el agua (y cuatro cosas más). Con presión se eliminan, obteniendo un concentrado de cerveza con un aspecto muy asqueroso, que posteriormente se rehidrata dando lugar a la cerveza «sin alcohol». Seguro que alguna vez os han dicho eso de que la cerveza sin alcohol siempre tiene una cantidad muy pequeña de alcohol… y es que el proceso no es perfecto, y siempre queda un poquito.

Hay métodos alternativos, y cada vez se mejoran más los procesos. Como seguro que sabréis, ahora se diferencia claramente las «sin» de las 0,0%. Las primeras pueden tener hasta un 1% de alcohol. Las 0,0% son las que no tienen casi nada de alcohol. Y digo casi nada porque tienen menos de eso… pero suelen tener 0.05%. Eso sí, muchas 0.0% hay que tomarse para emborracharse. (Disclaimer: el alcohol no es nunca bueno, pero bebed cosas decentes si queréis beber un día, este podcast no está patrocinado por Hijos de Rivera).

De los apuntes a las birras

Desde luego, no vamos a aprender por ósmosis durmiendo sobre los apuntes, pero si nos tomamos unas cuantas cervezas «sin», probablemente conseguiremos tener suficiente alcohol en sangre como para necesitar reequilibrar por ósmosis, y lo que haremos será beber agua para volver al equilibrio hídrico… Que será poco alcohol, pero sumando sumando se llega a la borrachera.

Espero que a partir de hoy recordéis que el agua por ósmosis inversa se obtiene igual que la cerveza sin alcohol. Recordadlo cuando pidáis la próxima ronda.

Si os ha parecido curioso, podéis darme un empujoncito a que siga escribiendo. Yo suelo pedir cafés, pero alguna 1906 tampoco viene mal… eso sí, 0,0%.

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