Anticuerpos que vienen y van: estudio de seroprevalencia en asintomáticos

Hoy os voy a comentar un nuevo artículo en el que se analiza la presencia y evolución de los anticuerpos frente al coronavirus SARS-CoV-2, causante de la Covid-19, enfermedad que algunas personas con el virus… no desarrollan. El trabajo analiza cuando aparecen y desaparecen anticuerpos IgM e IgG. Se centra principalmente en su presencia en personas asintomáticas o con síntomas leves.

Últimamente el ritmo de publicación de artículos interesantes se acelera, y mi vida no me permite leer y comentar todos. Por ello intento centrarme en aquellos que se comentan menos en la prensa generalista pero que considero que tienen un especial interés.

El trabajo que voy a comentar es un borrador subido a MedRxiv: Antibody dynamics to SARS-CoV-2 in Asymptomatic and Mild COVID-19 patients

Planteamiento del estudio

En este trabajo se analizó la presencia de anticuerpos en personas del área de Wuhan. Se empezó por una muestra de pacientes que habían dado positivo en una prueba de detección de ácido nucleico (la RT-PCR). A partir de éstos, se trazaron contactos. En total se analizaron 12 personas con PCR positiva, 51 con IgG o IgM que eran asintomáticos, 63 controles negativos (sanos) y 51 con síntomas leves. En total, se analizaron 177 casos.

El estudio se realizó entre febrero y abril, y los pacientes se fueron clasificando en función de sus síntomas y de la presencia de anticuerpos. Los resultados son bastante interesantes…

Presencia de anticuerpos frente a coronavirus en diferentes momentos

Lo primero que resulta sorprendente es que frente a algunas proteínas del virus, incluso los individuos sanos presentan algunos anticuerpos IgM, aunque muchos menos IgG. Esto hace que la IgG sea a la larga más fiable. Aquellos que eran asintomáticos tenían una respuesta mayor en general.

Los anticuerpos se detectan aproximadamente a los 7 días de la exposición. El pico de detección es entre 17 y 25 días, y se pueden detectar tanto la IgM como la IgG. Eso sí, según pasa el tiempo, los niveles decaen rápidamente. Pasados dos meses, sólo se detecta IgG anti-N. Es decir, anticuerpos contra la proteína N del virus. Estos anticuerpos se mantienen más tiempo en personas que tenían síntomas leves, llegando hasta los 65 días.

Un aspecto preocupante es la ausencia de anticuerpos en algunas personas que decían ser asintomáticas. Hasta un 36.5% no presentan anticuerpos con capacidad neutralizante. Como veremos más adelante, esto puede no ser un problema. Para compensar, aquellos que tienen síntomas, en general muestran la respuesta neutralizante tan solo un día después del inicio de los síntomas. Recordemos, eso sí, que hablamos de personas con síntomas leves.

Por otra parte, entre las personas que decían no tener síntomas, la inmensa mayoría (81%) daban negativo en la PCR. Teniendo en cuenta que en algunos casos no se desarrollan anticuerpos neutralizantes, para un estudio detallado es necesario hacer las dos pruebas, porque no podemos fiarnos sólo de una.

¿Qué sacamos en claro?

Lamentablemente, que todavía no podemos determinar fácilmente en qué momento contagia cada subgrupo. Pero poco a poco mejoramos en los protocolos para la detección. Ahora sabemos que el análisis de la presencia de la IgM anti-S1 (otro antígeno del virus) es útil para las infecciones que están activas, porque sube y baja muy rápido, y la prueba tarda muy poco. En cambio, para un estudio serológico (como el de seroprevalencia español), lo mejor es analizar ls IgG anti-N, que es la que aguanta más tiempo detectable. En cualquier caso, nos hacen falta más estudios para poder mejorar los tests.

Otra cosa que debería quedarnos clara es que estos tests no sirven para hacer un pasaporte de inmunidad y que, cuando haya vacuna, aquellos que han pasado la enfermedad de forma asintomática también la necesitarán.

Este último punto es todavía un poco dudoso, porque otros estudios apuntan a que aunque los anticuerpos son importantes, la inmunidad celular podría jugar un papel principal en la respuesta al virus. En ese caso, aunque no detectemos los anticuerpos, la persona puede defenderse. Pero eso será tema de otra newsletter, o de otro post… cuando haya podido analizar con calma esos resultados.

Mientras tanto recordemos lo importante: una serología negativa lo único que dice es que no desarrollamos anticuerpos en los últimos meses. Pudimos desarrollarlos antes y haberlos perdido. Pudimos luchar contra el virus sin ellos. O podemos estar todavía expuestos a ciegas. Así que una banda en el test rápido tampoco nos cambia la vida. Pero poco a poco, cada vez aprendemos más de nuestro nuevo enemigo, que se suma a una lista de muchos problemas para la humanidad.

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