Mascarillas, maquillaje y joyas

Hoy vengo a contar unas cosillas sobre el tema de moda, lo del uso de mascarillas. Quiero empezar aclarando que yo no he recibido formación médica pero en mi puesto como científica también me expongo a situaciones en las que necesito un nivel de protección equivalente. El tono del tema de hoy se basa en una serie de conversaciones en Twitter durante los últimos días y también en muchas de las fotos que veo por ahí, así que os quiero contar, desde mi experiencia, cual es la forma correcta que protegerse con los famosos EPIs. Voy a ir tocando diferentes puntos…

La mascarilla

Una mascarilla se pone y se quita usando las gomas. Con las manos se tocan sólo las gomas. Se debe ajustar lo mejor posible, cosa que varía dependiendo del tipo de mascarilla. Al quitarla es muy importante no tocar con las manos la mascarilla por fuera (zona contaminada) y evitar que esa superficie toque la piel (o el pelo). Si la mascarilla toca la piel dejará restos de lo que haya acumulado en ella y habremos perdido parte de la protección.

Los guantes

Los guantes se quitan siempre agarrando desde la muñeca y dándoles la vuelta, para que la contaminación quede dentro. Cuando te has quitado casi al completo el primer guante, se gira la mano para quitar el segundo y enrollarlos juntos. Mientras los guantes están puestos, no se toca nada con los guantes que no sea necesario (no se toca piel, pelo, ropa…).

La bata

Sea una bata de laboratorio de tela o una de un sólo uso, la bata no se toca por fuera, quitándola siempre tocando el interior. La bata debe cubrir la ropa que se quiere mantener limpia y debe cubrir los brazos hasta la muñeca para no dejar piel expuesta.

La visera/pantalla

En los casos en los que sea necesario tapar la piel de la cara, se usan este tipo de pantallas, que deben ir cerca de la cara pero no demasiado, de forma que no se empañe. Se retiran como el resto, agarrando el interior.

Las gafas

Las gafas sirven para proteger los ojos, así que tienen que ir cerca. Si la actividad lo requiere, se ajustarán por los lados con gomas (como unas gafas de esquí). Se ponen con manos limpias (o guantes limpios) y se quitan evitando que la zona exterior entre en contacto con la piel.

Bonus: cosas que protegen de otra forma

El pelo

Si se lleva alguna de las cosas de la lista de arriba, el pelo debe ir SIEMPRE recogido, tanto para mujeres como para hombres. En lo que me toca como mujer, esto implica que tiene que ir en una coleta o trenza, y que no puede haber ningún mechón suelto por la cara. Ese mechón podría, por ejemplo, recoger los virus que estamos intentando evitar con la mascarilla. Para los hombres, mucho ojo cuidado con la barba, porque las mascarillas no se ajustan. Si es necesario, tanto para mujeres como para hombres, se usarán redecillas para cubrir.

El maquillaje

Los equipos de protección personal nos protegen a nosotros pero también protegen nuestras muestras (o pacientes). No se debe usar maquillaje por varias razones. Una de ellas es que pequeñas partículas se pueden soltar de nuestra piel y contaminar nuestras muestras, o caer dentro de, por ejemplo, la herida abierta de un paciente. Por razones similares se evita el esmalte de uñas. Otra razón, que nos afecta más directamente, es que en caso de tener que utilizar dispositivos como lavaojos de emergencia (porque algo ha saltado a los ojos y hay que quitarlo), su funcionamiento va a estar afectado si llevamos sombra, máscara o similar, ya que estas sustancias entrarán en los ojos. Por último, si llevamos gafas de protección cerradas, el maquillaje irritará nuestros ojos.

Joyas

Además de la posibilidad de que nuestras joyas puedan reaccionar con alguna sustancia, tenemos que evitar su uso si se podrían soltar y caer (dentro de una muestra, durante una operación…). Además, si trabajamos en un ambiente supuestamente estéril, no podrán llevarse si no están esterilizadas ya que pueden acumular residuos.

Ahora cuando abráis las noticias y veáis una mascarilla podéis empezar a mirar si está en el cuello, como se quita, si se llevan joyas, si hay un mechón de pelo suelto… bienvenidos a mi mundo. Si se me ha olvidado algo me lo decís y lo añado.

Actualización: me lo chivan y la verdad es que ni se me había pasado por la cabeza, pero obviamente, todas estas medidas sirven si no te vas de paseo con tus EPIs. Si sales del laboratorio (quirófano, zona controlada, etc) se van a contaminar, y tú puedes contaminar a tus compañeros o pacientes. Nada de salir a la calle con la bata, y mucho menos con los guantes o mascarilla!

Además, ahora que me he acordado, los guantes sirven muchas veces para proteger el resto, no a ti mismo. En un laboratorio se utilizan, muchas veces, para que nada que pueda estar en tus manos llegue a la muestra (y en un hospital es igual). Por ejemplo, cuando se hace una RT-PCR de un ARN (no sé, por poner un ejemplo), el investigador se pone guantes para no contaminar la muestra con su ARN, porque el ARN, si no tiene una envuelta (como la lipídica de un virus, por ejemplo) no le supone ningún peligro.

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¿Desinfectantes? Qué vale y qué no

En los últimos días la cantidad de preguntas qué es lo más correcto usar para limpiar que sepamos que va a ayudarnos a deshacernos de los coronavirus. Aprovecho para recordar que deberíamos limpiar SIEMPRE. Sí, ahora le tenemos miedo al coronavirus, pero todos los días entramos en contacto con un montón de virus y bacterias, así que espero que estas medidas se queden con vosotros para siempre. Para resolver dudas, voy a analizar diferentes productos:

Alcohol

El alcohol es uno de los mejores productos para deshacernos de virus y bacterias. Lo que hace es desnaturalizar proteínas. Para que sea efectivo, el porcentaje ideal es el 70% (que es lo que usamos para limpiar en los laboratorios), pero en cualquier caso, no debe ser inferior al 60%. Esto implica que el licor que tenéis almacenado en la despensa no vale, y beberlo tampoco vale. Es necesario que lleve algo de agua porque le ayuda a actuar, y también a que no se evapore tan rápido.

Aunque depende del microorganismo del que hablemos, en general el etanol y el isopropanol funcionan mucho mejor que el metanol.

Lejía o lavandina

Dependiendo desde dónde me leas, las concentraciones variarán un poco, pero en general la lejía tiene una concentración de aproximadamente un 5% de hipoclorito sódico. Si es lejía sólida, será hipoclorito cálcico probablemente.

La lejía oxida cualquier grupo oxidable expuesto en el exterior de virus o bacterias, pero también de tu piel. Como todos sabemos, la lejía irrita los ojos, y por su poder oxidante puede dañar superficies. La lejía no se debe utilizar en su forma concentrada: para asegurar una desinfección se debe diluir en agua 1:50 y para simple mantenimiento 1:100, cosa que por cierto, suele estar en las instrucciones de la botella. Esto permite limpiar sin suponer un peligro para la persona que la utiliza.

En cualquier caso, siempre se debe tener cuidado para no dañar las superficies a limpiar y siempre se debe utilizar en un lugar correctamente ventilado.

Agua oxigenada

Todos sabemos que el agua oxigenada o peróxido de hidrógeno sirve para desinfectar. La concentración puede bajarse hasta un 0.5% (la que compramos suele ser de un 3% y no es necesario diluir). En este caso el agua oxigenada altera la membrana de los virus o bacterias y daña el ADN, entre otras cosas. El efecto es potente pero los daños también. Yo la utilizaría como último recurso.

Jabón de toda la vida y detergentes

Esto incluye: jabón de manos líquido, jabones en pastilla, lavavajillas, detergente para la lavadora, etc.

Aunque los jabones y los detergentes no funcionan exactamente de la misma forma, los junto en el mismo grupo porque deben ser la primera opción. En el caso de detergentes, si no estamos seguros debemos comprobar que entre los ingredientes se incluya un tensioactivo.

Para limpiarnos a nosotros, siempre debemos, antes de cualquier otra opción, utilizar jabón, gel, champú, etc. Lo que hemos aprendido desde pequeños.

Para limpiar la ropa, lo mejor son los detergentes. Para limpiar la casa, los productos de limpieza con tensioactivos. En ambos casos pueden llevar (o no) lejía entre sus ingredientes.

Geles hidroalcohólicos

Aunque geles hay pocos, todavía quedan líquidos hidroalcohólicos y cada vez en más supermercados podemos ver que se recomienda su uso antes de entrar. En esos casos el uso es adecuado, porque no se va a poner todo el mundo a lavarse las manos con jabón allí. Pero su uso debe limitarse a esas situaciones en las que el agua y el jabón no son una opción.

Si se quiere saber si son efectivos, hay que volver al apartado del alcohol: deben llevar entre un 60-80% de etanol, isopropanol o similar.

Vinagre

Aunque el vinagre es un buen sustituto para muchos productos en casa, en este caso es mejor dejarlo de lado, porque no tenemos muy claro cómo de eficaz sería para eliminar el virus que nos preocupa.

Mezclas caseras

No estamos para experimentar ahora. No mezcléis nada si no sabéis cual va a ser el resultado, porque puede salir muy mal: se pueden generar gases tóxicos, os puede quemar la piel, etc.

Si queréis un limpiador de baño con lejía, pues en la próxima salida al supermercado lo compráis. Pero ni se os ocurra mezclar. Además, os debéis asegurar de eliminar siempre los restos correctamente antes de utilizar otro producto sobre la misma superficie.

Sol y aire

Aunque a veces se nos olvida, estos dos factores son importantes. El aire mueve los virus y disminuye su concentración dentro de nuestra casa. Es muy importante ventilar todos los días, sobretodo ahora si vivimos con otras personas.

El sol, por otra parte, emite rayos ultravioleta. La luz ultravioleta destruye los virus en las superficies, por lo que es un buen momento para asomarse al balcón (o ventana) y dejar que nos de el sol, para tender la ropa al sol y para dejar ahí también nuestros guantes, bufanda, o lo que queramos mantener limpio. Y no, no es necesario que nos tostemos al sol, los rayos UV llegan incluso a través de las nubes…

¿Otros?

Voy a mantener este post abierto, así que si alguien me sugiere algún otro apartado o alguna aclaración, lo actualizaré.

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Científica teletrabajando durante la primera semana

Aunque no sabemos cuanto va a durar esta situación, yo también estoy teletrabajando en Suiza. He de reconocer que era algo que estaba planificado de todas formas por el tipo de trabajo que iba a realizar esta semana, pero me gustaría ir contando, según avance la cosa, cual es mi experiencia.

Creo que puede ser algo útil debido a la naturaleza de mi trabajo: en principio un científico hace su trabajo en el laboratorio. Y en general está muy mal visto que los científicos trabajen desde casa. Pero hay un montón de actividades de la vida cotidiana de un científico que se pueden hacer desde casa, cosa que puede ser muy importante en el futuro también para todos aquellos que por la causa que sea, quieren o tienen que quedarse de vez en cuando en casa.

Mi primera semana, como decía, estaba planificada. Yo había decidido quedarme porque esta semana tenía que dedicarla a escribir y yo sé que en el laboratorio no puedo escribir. No puedo si cada 5 minutos viene una persona a preguntarme algo. Cuando estoy en remoto, cosa que hago de vez en cuando, en lugar de cada 5 minutos es cada 10 minutos. Porque mis compañeros son así… pero hay que quererlos.

Os voy a contar las herramientas que estoy utilizando y lo que estamos utilizando en el grupo, y según avance el tiempo iré contando como va la experiencia.

Mi principal herramienta de trabajo en estos momentos es Word. Aunque existen otras opciones, gran parte de lo que escribo en mi día a día pasa por otras personas que insisten en usar Word. Hace un tiempo decidí que si vamos a hacer las cosas las hacemos bien, y decidí pagar una suscripción personal a Office 365. Dado que cada día utilizo sus herramientas durante varias horas, creo que está más que justificado. Podría acceder al de la universidad gratuitamente, pero dado el uso y mi situación, decidí que compensaba pagarlo. Estoy muy contenta con lo que obtengo.

Aunque utilice Word para escribir, mis notas están todas en OneNote. Ahí está mi cuaderno de laboratorio, mis planes, mis notas aleatorias… y la verdad es que me alegro mucho de haber hecho ese cambio, porque si no ahora mi cuaderno en papel estaría en el laboratorio mientras yo estoy en casa.

En paralelo tengo abierto Zotero, y desde ahí abro pdfs con Adobe Reader. Para lo que estoy escribiendo me resulta imprescindible poder consultar artículos de vez en cuando. Zotero está integrado con Word, así que puedo introducir fácilmente las citas a esos artículos.

La próxima semana el trabajo que tendré que hacer será diferente, así que ya os contaré cómo cambia lo que uso. Pero en paralelo a todo esto está la comunicación con mis compañeros, que es otro tema.

Mal que me pese, el grupo sin jefe funciona principalmente en Whatsapp. En muy poco tiempo me di cuenta que usarlo en el móvil no era una opción y pasé a la versión web. Ahora me he pasado a la versión de escritorio y parece que está más controlado. Oficialmente, sea entre nosotros en privado o en los diferentes grupos de trabajo, usamos Mattermost, una herramienta de mensajería bastante potente, que ya teníamos implementada antes.

Por último, dado que tenemos que hacer reuniones y Mattermost no ofrece algo de ese estilo, se ha decidido utilizar Microsoft Teams. Nuestra primera reunión virtual será mañana, así que todavía no puedo decir cómo funciona. Pero ahí si he tenido que obtener la cuenta de Office 365 de la universidad y el proceso para entrar ha sido un infierno. Pero bueno, está funcionando.

¿Y cómo me centro en medio de este caos? Lo primero es tener de fondo algo de música. Me alegro mucho de haber invertido en ese Amazon Echo que ahora me hace compañía. También es muy importante establecer qué tipo de aplicaciones envían notificaciones, porque lo que yo consideraba correcto hace dos semanas ya no es tan correcto en estos momentos en los que el ritmo de notificaciones ha cambiado muchísimo. Pero lo más importante es que, en los periodos en los que quiero centrarme, tengo que activar el modo no molestar, y si cae una bomba sobre el laboratorio que me llamen al móvil, que por cierto, está en silencio y sólo sonará si insisten.

Y eso es todo, así una consigue sacar trabajo adelante aunque tenga que estar en casa. Siempre con pausas de vez en cuando y manteniendo un horario normal, porque al final el trabajo es trabajo, y la ciencia no se para.

Que casi todo te importe una mierda

Aunque hace un tiempo que leí este libro, todavía lo tenía en la recámara porque no sabía muy bien qué decir de él, pero el momento ha llegado. Estamos hablando de El sutil arte de que (casi todo) te importe una mierda.

Aunque puede parecer un típico libro de autoayuda las reflexiones van mucho más allá, y recomiendo su lectura a todas aquellas personas que estos días se están agobiando o, mejor todavía, antes de que se agobien. Y os lo dice una experta, porque yo soy de las que vive en tensión continua, y por eso es tan importante el mensaje del libro.

Muchas veces nos preocupamos en exceso por cosas que no son tan relevantes. Cosas que realmente no nos van a afectar, y nos indignamos muchísimo o incluso llegan a quitarnos el sueño, pero es un gasto de energía innecesario, especialmente cuando no está en nuestras manos hacer algo para cambiar esa situación. En cambio, en algunas ocasiones sí está en nuestras manos hacer algo. Tenemos que preocuparnos por lo que realmente importa y, para eso, dejar de preocuparnos por el resto.

Además, la lectura es muy llevadera, cosa que se agradece y ayuda mucho a no preocuparse. Yo lo leí en inglés pero a vosotros os dejo aquí el enlace afiliado a la versión en español. Aunque otras veces enlazo la tapa blanda en este caso voy a hacerlo a la versión de Kindle. No hagáis más pedidos a domicilio de los necesarios! Podéis conseguirlo aquí: El sutil arte de que (casi todo) te importe una mierda.

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No sabemos comportarnos

Hace menos de una semana yo escribía explicando por qué con gente civilizada no es necesario cancelar cosas porque si sabemos comportarnos, no nos vamos a contagiar ni contagiar a otros. Pero no sabemos comportarnos.

Pese a que se estaba pidiendo por todas partes cumplir una serie de normas básicas, la población seguía a su aire. Y no me refiero a juntarse con otra gente, me refiero a toserle encima a otra gente. No voy a analizar el caso de España porque no estaba allí, pero os puedo decir lo que había en Suiza cuando ya se había pedido evitar horas puntas y controlar las distancias: gente apelotonada, toses y estornudos en las manos, esas manos a la puerta del tranvía, más toses dentro, gente claramente enferma en su puesto de trabajo… y sabéis como hemos acabado? Con un número de casos/habitante que se está acercando mucho al de Italia.

En Suiza no estamos en cuarentena forzada, en principio todo el mundo sigue trabajando (aunque se recomienda teletrabajo) y aunque sí se ha limitado aforo, todo sigue abierto. La gente sigue por la calle. Y sí, no debería haber ningún problema si una persona sale a dar un paseo con su bici. El problema es si esa persona no cumple las medidas y, como puedo ver por la ventana de mi casa, no se cumplen. No sé ni qué decir del esperpento que viví ayer en el supermercado en el que, por la locura de la gente, es evidente que van a tener que controlar el aforo. Con un poco de suerte espero que todo el mundo tenga suficiente papel higiénico y paquetes de pasta para tres años y en los próximos días pueda ir a comprar de una forma civilizada.

Yo por ahora me quedo en casa, y mientras me quede en casa, además de trabajar desde aquí, intentaré ofrecer algunos contenidos extra para aquellos que os aburrís, de forma que yo también me mantenga distraída. No entiendo muy bien el agobio por estar en casa, pero bueno. Que sí, que es una putada no salir a dar un paseo sobretodo cuando hace buen tiempo fuera, pero… ¿es tan horrible? Si se puede salir a comprar las cosas que se necesitan, pues os entretenéis en casa. No se puede ir al gimnasio, pero se pueden hacer un montón de cosas en casa. Y os recuerdo que la mayoría todavía tenéis que trabajar, aunque sea en remoto. Yo la verdad es que no me veo con tantísimo tiempo libre… y espero que no sea esto tan horrible como pueda parecer. Quizá es porque siempre he sido una persona más casera y, aunque me gusten las actividades al aire libre, eso siempre haya sido una parte pequeña. O quizá es por haber crecido en un sitio en el que llovía mucho.

Aunque este post no lo voy a meter en ella porque es repetir mil veces lo mismo, los que me leéis podéis suscribiros a mi newsletter en https://karmegd.substack.com/ y recibiréis además de los enlaces a lo que vaya publicando, una recopilación de otros enlaces para que esto sea más llevadero. Mientras tanto, yo voy a empezar comentando un libro que nos viene al pelo… atentos al próximo post!

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Lavarse las manos es mejor que cancelar eventos

Voy a empezar aclarando un punto importante, no me estoy refiriendo a las medidas tomadas o no tomadas por un país en concreto. Yo vivo en Suiza y sé lo que se está haciendo aquí y cómo reacciona la población por lo que veo en la calle, pero en otros países aunque puedo saber qué medidas se han impuesto, no sé hasta que punto se están cumpliendo.

Lo que quería aclarar era lo que dice el título, por qué es más importante lavarse las manos. Vamos a ver, todos sabemos a estas alturas que el coronavirus se puede transmitir si una persona contagiada está a menos de dos metros de distancia. También sabemos que eso es relativo, y que esos metros son una referencia.

Cuando tú eres el contagiado, si cada vez que toses o estornudas lo haces en tu codo o en un pañuelo, no distribuyes tantos virus por el aire. Además, si te lavas frecuentemente las manos, no irás dejando el virus por ahí. Al día te tocas la cara miles de veces, y cada vez que te tocas la cara te llevas tus virus (y bacterias) en la mano.

Si tú eres una persona sin virus, la forma de contagiarte sería porque una persona tosa o estornude demasiado cerca (o hable, pero eso ya sería excesivamente cerca) o que toques una superficie con el virus y te lo lleves en las manos. Tu mejor protección en ese caso es lavarte frecuentemente las manos, y evitar tocarte en la medida de lo posible la cara cuando tus manos no están limpias. En La Vanguardia han publicado un artículo muy vistoso en el que se puede ver cuantos bichos hay en nuestras manos dependiendo de cómo de bien o mal las lavemos. Y aunque insistimos en las manos por ser la principal fuente, aprovecho para recordar que hay que ducharse.

Ahora vamos a pensar en un evento. Podéis elegir vuestro favorito entre los que se ha discutido si cancelar o no cancelar. Durante un evento, lo único que os va a afectar es la gente que esté a menos de dos metros de vosotros. Por lo tanto, no importa cuanta gente haya, lo que importa es lo cerca que estén unos de otros. En un evento con miles de personas pero separadas más de un metro habrá menos posibilidades de contagio que en un vagón de metro en el que no tienes sitio para moverte porque estás chocando con otras personas.

Si para los eventos es necesario un desplazamiento la situación cambia ligeramente. En ese caso no hay que tener en cuenta sólo la gente que hay en la sala (palacio de congresos, campo de fútbol, etc), también hay que tener en cuenta todos los contactos que se producen para asistir al evento, que pueden incluir varios vuelos, estancias en hoteles, etc. Así, por norma general, algo va a ser más o menos “peligroso” en base al número de personas que vayan a estar concentradas. Si se respetan las distancias, da igual la cantidad de gente que haya, mientras la superficie permita que se mantengan separadas. En este aspecto, hay que tener en cuenta que hay excepciones, que son los eventos en los que hay un mayor “intercambio de fluidos”. No seáis mal pensados… me refiero a eventos deportivos como las maratones. En ese caso, aunque pueda haber espacio suficiente, los corredores van a soltar muchas más gotitas, porque están sudando, llevan la boca abierta, etc. Por eso se pueden (y deberían) tratar de una forma diferente.

Si quieres protegerte, en lugar de insistir en que se cancelen cosas, asegúrate de lavarte bien las manos y mantener las distancias. Seguro que la mayor parte de veces que tienes gente a menos de dos metros no es en grandes eventos. No se va a distribuir un virus por el país por celebrar un evento. Lo que hay que hacer es cumplir las normas básicas de higiene. Por cierto, independientemente de la cantidad de gente que vaya, besar las manos o los pies de una figura no es nada higiénico y debería estar totalmente prohibido.

Recuerda que aunque los geles hidroalcohólicos funcionan, el jabón es tu mejor aliado. El jabón rompe la cubierta del virus y lo “mata”. Sin su membrana externa ya no va a poder entrar en tus células.

Si has llegado hasta aquí y todavía piensas que esto de lavarse las manos es una tontería, que ya nos lavamos las manos y el virus sigue por ahí, te voy a contar una anécdota para que reflexiones. Trabajo en una facultad de medicina. Durante la última semana han asistido menos estudiantes (porque hay casos en el campus). La señora de la limpieza me ha contado que durante la semana, según se iban conociendo más casos, el uso de toallas iba aumentando (pese a que cada vez había menos estudiantes). Pensarás que claro, con esta locura los que seguían asistiendo se lavaban mucho más las manos. Sí… y no. Porque también me ha dicho que el uso de jabón casi no ha aumentado. Eso implica que la mayor parte de gente que ha incluido un lavado extra de manos, lo único que hace es poner las manos debajo del grifo. Recuerda que debes frotar las manos a conciencia durante 20-30 segundos para eliminar todos los virus y bacterias, y que deberías hacer eso siempre, no solo ahora que hay coronavirus.

Me pregunto si aprenderemos y si cuando pase esta crisis, se nos quedará lo de lavarnos las manos y conseguiremos disminuir el número de resfriados y gripes de cada año. También me pregunto si toda la gente que protesta que no se toman medidas suficientes se ha vacunado contra la gripe (en caso de que la vacuna esté recomendada) y si van a ser de los primeros en vacunarse cuando tengamos una para el coronavirus. Personalmente, espero que nos deshagamos de él antes de tener una vacuna en el mercado. Pero si la hay, viendo la clase de estudiantes que me rodean, no dudaré en ponerme esa vacuna, igual que lo hago con la de la gripe.

Y antes de acabar, mira tus manos… ¿cuánto rato hace que no te las lavas? ¿Cuántas cosas has tocado desde entonces?

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Un científico en el supermercado

La semana pasada decidí dejar de lado la ficción por un rato y ponerme a leer otro libro que tenía en la cola, Un científico en el supermercado: un viaje por la ciencia de las pequeñas cosas.

Probablemente muchos de los que me estáis leyendo conocéis al autor, José Manuel López Nicolás, que además de científico es un divulgador muy activo, tanto dando charlas como en redes sociales… y escribiendo.

El libro me resultó muy interesante, pero tiene algún pero a mis ojos… y es que me resultó muy interesante a mi, que soy científica y entiendo el lenguaje de los científicos. Creo que es perfecto para cualquier persona muy interesada en la ciencia, pero creo que las explicaciones pueden ser un poco densas de más para otros seres humanos un poco más desconectados. Está todo muy bien explicado, tan bien explicado que quizá en algunos tramos el nivel de detalle es demasiado. Si lo estuviese escribiendo yo, evitaría párrafos tan extensos con las explicaciones, pero entiendo que cada persona tiene su estilo. Yo sólo quiero advertir que puede ser más denso de lo esperado, aunque yo disfrutase mucho el contenido.

En resumen, creo que el libro es altamente recomendado, porque me ha descubierto curiosidades que desconocía y me ha hecho reír más de una vez. Si queréis comprar el libro y hacerlo apoyando mis lecturas, podéis hacerlo en este enlace.

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