Mi dieta cojea

Llevaba un montón de tiempo con este libro en la lista de pendientes y por fin he tenido la oportunidad de leerlo. Que era simple cuestión de falta de tiempo y elección, y eso no podía ser.

Es uno de esos libros que desde mi perspectiva a mi no me aportan en exceso, pero que me leo para saber si aportan al resto. Porque claro, a mi esto no me ha tumbado ningún mito, y lo que me he pasado han sido horas asintiendo con la cabeza y pensando que sí, que claro, que cuanta razón. Y justamente por eso todos deberíais leerlo, porque es importante confirmar que nuestras creencias tienen sentido. Porque a lo mejor os estáis complicando la vida en exceso al intentar tener una dieta sana. O a lo mejor lo que creéis que es sano no lo es tanto.

Es una lectura muy amena y seguro que es un libro que os han recomendado mil veces, que seguro que muchos habréis leído, pero si no, no puede faltar en vuestra lista de lecturas veraniegas. Quizá os ayude a plantear vuestros planes alimenticios del resto del año de una forma diferente.

Y aunque muchos ya lo habréis leído, si no es así y queréis ayudarme a seguir leyendo, lo podéis conseguir en este enlace patrocinado. Además, es un fantástico regalo para ese familiar o amigo al que le queréis mandar un mensaje!!! Mi dieta cojea 

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Breves respuestas a las grandes preguntas

Hace dos años perdimos a una de las mentes más brillantes de nuestro siglo. Stephen Hawking no sólo era un gran físico, era también una gran persona (dicho por aquellos que lo conocían) y también lo que podríamos definir como un cachondo mental. Su desparpajo y su forma de ver la vida hicieron que fuese una persona más cercana, que nos quitase un poco esa idea que otros ya habían ayudado a dispersar del científico serio, y además tenía una faceta quizá menos conocida pero muy importante: la de divulgador científico.

Recientemente cayó en mis manos Breves respuestas a las grandes preguntas, lo que estaba siendo su último trabajo, con el que quería exactamente eso, responder a las grandes preguntas… Y no os voy a contar más, porque debéis ser vosotros los que lo leáis (o escuchéis) y encontréis (o no) esas respuestas. Lo que sí os voy a decir es que es un libro perfectamente asequible para todos los públicos, muy bien explicado y plagado de anécdotas personales que nos acercan mucho más al científico. Ojalá todos tuviésemos su fuerza para luchar en esta vida.

Si queréis leerlo, podéis conseguirlo en el siguiente enlace patrocinado, y así me ayudaréis a financiar mis lecturas futuras: Breves respuestas a las grandes preguntas

Aneca o no Aneca

Seguro que muchos habéis leído recientemente todas esas noticias sobre los “anecados”. Se denomina con tal término a aquellos científicos que, pese a su gran carrera investigadora, no consiguen la acreditación X de la Aneca.

Vamos a poner en contexto el tema. La Aneca lo que hace es acreditarte como profesor, a diferentes escalas. Te acredita para dar clase, y es algo necesario para que te contraten para una serie de posiciones en la universidad española. Perdónenme los de dentro del sistema, pero es que intento explicar esto para los que están fuera.

El tema es que hay una serie de científicos que, pese a su trayectoria, no consiguen tal acreditación porque no cumplen los requisitos, y lo que ha saltado a la prensa es el caso de los que no cumplen los requisitos de horas de docencia.

Aquí mi opinión humilde y claramente en contra de la de la mayoría de afectados: a mi me parece normal. Porque si no has dado clase no eres profesor, por lo que no se te puede acreditar como profesor. Que no, dar clase no te hace buen profesor, pero lo único que podemos medir objetivamente es el número de horas de clase que has dado en tu vida, y si tiende a cero, pues poco podemos hacer.

Otro tema, y aquí es donde coincido con el resto, es que el sistema está mal montado. Nuestras universidades deberían tener investigadores no profesores, que diesen clases ocasionalmente, pero que no fuesen “profesores”. Y también debería existir un programa para facilitar el paso de investigador a profesor. En muchos casos se supone que esto es lo que pasa durante una “beca” Ramón y Cajal, un tiempo en el que no se te requiere la acreditación, que podrás pedir al final, y en el que tendrás tiempo de dar clase… si tu universidad te lo permite.

Pero ahora vamos al tema que me afecta. ¿Qué hago yo? Así a ojo, creo que podría juntar las horas necesarias para acreditarme en las primeras escalas, lo que me permitiría en un futuro incierto presentarme a una plaza en una universidad española (por favor, contengamos las risas). El caso es que, aunque yo ahora vea altamente improbable que en algún momento de mi vida quiera hacer tal cosa, cuanto más tiempo pasa más se dificulta el tema. Primero, porque conseguir la acreditación no es algo que se haga en dos días: necesitas esperar bastante tiempo, y si la pifias, no puedes volver a pedirla al día siguiente. El otro problema es que como hablamos de España, para acreditar algo necesitas “el papelito”. En el momento en el que yo hice las maletas mi cabeza se olvidó de seguir juntando papelitos, porque estaba harta de tener que justificar todo en mi vida. Tengo en algún sitio unos papelitos que dicen que yo di clase en España. No sé ni dónde están ni cuantas horas dicen que he dado, pero sé que los tengo. Pero no tengo claro que haya un registro detallado de las horas que llevo en Suiza, pese a que he dado clases prácticas de bioquímica varios años, he supervisado TFG y TFM, he dado seminarios teóricos, y seguro que algo más de lo que me olvido. Supongo que en mi departamento tienen algo, porque cada cierto tiempo recuerdan mi existencia y me piden que vaya a enseñar a futuros médicos cómo se hace una PCR. Pero lo que diga el departamento no me vale, resulta que necesito un papel del vicerrector, y me temo que en alemán no va a servir.

Pero tengo artículos científicos, un número razonable. Y si valoro objetivamente mis logros (al peso vaya, que es como se hace esto en España), supongo que no sería imposible conseguir la acreditación. Además, esa acreditación sería una línea extra que en otro país podrían valorar porque ya no soy yo diciendo que sé dar clase, es algo más oficial. Así que así estamos… ¿me molesto en hacerlo? ¿es el momento? ¿quiero volver a pegarme con la burocracia española?

Se agradecen comentarios de consuelo, las risas sobre las posibilidades de que una acreditación me pueda servir de algo os las quedáis para vosotros, que ya mientras escribo estoy pensando que esto puede ser absurdo. Pero quizá sea el momento… al menos mientras estoy aquí supongo que es más fácil conseguir los papeles. Si alguno de mis lectores ha pasado por el proceso también me vendrían bien recomendaciones de cómo no cortarse las venas en ello. Al menos espero que no me hagan mandar copias compulsadas de todo… porque esa fase ya la hemos superado y un pdf vale, verdad???

Reajustando el rumbo

Va ya más de medio año y va tocando hacer una actualización del estado de mi vida. Hacer una reflexión y ver cómo encaminar el resto.

Desde que a principios de mayo escribí aquí diciendo que había tomado una serie de decisiones de cambios, poco ha cambiado. La decisión es la misma, pero una serie de cambios inesperados pueden facilitar (o dificultar) seguir adelante con el plan. En los últimos dos meses ese plan alternativo ha estado un poco en stand by por culpa de muchos viajes y temas de trabajo, pero ahora que la cosa se tranquiliza voy a ponerme otra vez a ello.

Lo primero que tengo que hacer ahora es descansar y disfrutar de unas vacaciones más que merecidas. Ante todo necesito poder recuperar fuerzas para enfrentarme a lo que va a venir desde septiembre hasta final de año. Voy a hacer un repaso a cómo van esos propósitos, y comentarlos con perspectiva, ya que vienen tiempos difíciles.

  • Casi he conseguido recuperarme en la lectura. Voy todavía un poco por detrás del plan, pero espero poder arreglarlo. Además, he estado escribiendo entradas sobre los libros que he leído, intentando mantener un poco más vivo este blog. Y seguiré a ello, que tengo varios pendientes, así que atentos.
  • En la entrada de mayo dije que por mis ovarios iba a publicar un artículo antes de fin de año. Insisto en el tema. Por suerte, en estos momentos lo veo más cerca que en mayo. No tendrá un impacto altísimo, pero estará ahí, que es lo importante ahora.
  • Sigo viendo cosas pero menos. Lo he utilizado un poco como escapatoria en los últimos meses para poder distraerme un poco, pero ahora que puedo retomar mi otro proyecto supongo que tendré que mantener el uso de Netflix bajo mínimos.
  • Como decía antes, he conseguido escribir un poco más por aquí a base de comentar libros, pero menos de lo que me gustaría. Este blog siempre me ha sido de ayuda en el pasado, así que tengo que retomarlo como sea.
  • Conciertos… ¿he dicho ya que me voy de vacaciones? Veremos qué se puede hacer.
  • El tema de cómo va el laboratorio es más que complicado. Creo que ya llevo demasiado tiempo ahí, y eso empieza a pasar factura. Sobrevivimos y vamos tirando, que es lo importante. Pero las cosas no están ni mucho menos como me gustaría. Y no puedo hacer mucho por cambiarlo 😦
  • Aunque la cantidad de ejercicio decayó con el agobio de otras cosas, algo he conseguido mantener y estoy sorprendentemente más fuerte. Intento ir al rocódromo todas las semanas al ser una actividad que me ayuda mucho a desconectar del resto y me lo paso muy bien (pese a las heridas, ay, pica). Ahora que puedo limpiar mi sistema y empezar de cero el cuatrimestre final, voy a reservar como sea algo más de tiempo para el ejercicio. Creo que si no me hubiese ocupado de eso a principios del año no habría conseguido aguantar estos dos últimos meses.
  • Algo parecido pasa con la comida. Aunque he comido peor sobretodo en el último mes, en general la cosa ha mejorado y creo que es algo positivo para mi. De todas formas todavía puedo mejorar mucho y es un tema importante. En los últimos meses hubo un par de crisis porque claramente mi cuerpo ya no aguantaba más y una buena alimentación es imprescindible.
  • Sigo libre de alemán y pese a ello sigo entendiendo y siendo capaz de comunicarme cuando es imprescindible. Me alegro mucho de estar dedicando ese tiempo a otras cosas.
  • Aunque he tenido que desplazar mi proyecto paralelo, mi productividad está on fire. He mejorado muchísimo mi sistema y creo que es importante mantenerlo así. Las rutinas son muy importantes en mi vida y tengo que implementar alguna cosa más. Creo que lo más importante de cara al último cuatrimestre sería ser capaz de levantarme consistentemente a la misma hora para llevar mejor el plan del día.
  • Me gustaría poder decir que no estoy gastando mucho dinero, pero no puedo afirmarlo ni negarlo porque tengo un descontrol tremendo en estos momentos, en parte favorecido por mi cambio de status en Suiza y no saber muy bien cuantos impuestos tengo que pagar. Diría que “creo” que estoy gastando menos, pero una de mis tareas pendientes en estos momentos es poner al día mis presupuestos.
  • Me importa una mierda parecer adulta o no. Lo importante es sobrevivir. Y sí, quizá pasar del aspecto y cuidarme más. Parezca lo que parezca. Porque quizá en unos años lo que quiera es seguir pareciendo más joven de lo que soy. Ya me pondré vestido y tacones cuando haga falta.
  • A ver si a final de año consigo poner de alguna forma junto todo lo que estoy haciendo para los propósitos de Bacteriófagos. No cumplo ni de lejos… pero lo intentaré. Quizá si lo pongo junto vea que no voy taaan mal como pensaba.

Y hasta aquí la actualización veraniega del estado de una servidora. Me prepararé para lo que se me viene encima y con un poco de suerte todavía podré hacer una actualización otoñal antes de la recta final, pero dependerá de cómo vaya el tema. Lo que sí os prometo es que aunque yo me vaya de vacaciones me aseguraré de proporcionar algunos contenidos para entretener al personal…