De vuelta del curso para ser buena jefa

Así era como me lo habían pintado, que el curso era para aprender a liderar, para no tratar a los esclavos como esclavos… yo que sé, yo me esperaba otra cosa.

Creo que mis expectativas eran más técnicas, lo que me hacía ser muy escéptica. Creía que lo que me iban a contar era cómo se organizaban y distribuían tareas, y yo sabía que ahí no me podían contar nada que yo no supiese, la ninja de la productividad…

Entonces empezó todo. Al llegar y ver más detalles del programa empecé a arquear una ceja de mala manera, porque aquello de la personalidad, de las emociones, me sonaba todo a paja mental, a rollo zen inútil. Pero de todo hay que probar en esta vida, así que yo me impliqué todo lo que pude.

El primer día fue todo un poco más confuso, pero el segundo día a mi ya me habían ganado. Que no se puede clasificar a la gente por una tabla, ya… pero que cuando ves lo que alguna gente ha estudiado y luego empiezas a poner a la gente de tu laboratorio en su sitio, de repente todo tiene sentido. Ves que las reacciones de la niña mimada son de libro. Ves que lo que hace el jefe es de libro. Y lo peor, ves que lo que haces tú es de libro.

Quizá lo que más me ha sorprendido ha sido eso, verme a mi misma. Ver que con tan sólo unas preguntas básicas, se puede sacar un montón de información sobre mi personalidad. Ver que algunas de las cosas que conscientemente oculto sobre mi, para mis instructores eran evidentes porque caracterizan a la gente con mi personalidad. Y ver la diversidad, lo diferentes que éramos todos los que estábamos allí.

Por suerte, al final el tema de la productividad se limitó a un par de horas (en las que me dediqué a pensar en mis queridos fagos). El resto del tiempo hasta tuve oportunidad de refrescar mi capacidad teatral metiéndome en el papel de otras personas, para lo que parece ser que resultaba muy creíble.

Así que tras una semana en la que he invertido tres días en eso y dos en pretender trabajar, la verdad es que ahora estoy bastante motivada, emocionada, dispuesta a aplicar todo lo que he aprendido, pero sí, sin analizar a la gente que me rodea, que me han dicho que es muy malo. Ojalá pueda, de alguna forma, aprovechar lo aprendido, hacerle hueco en mi personalidad, mejorar. Y ya, no soy jefa, pero tengo a un pobre chaval a mi cargo y es un buen momento para practicar. Y también interacciono con otras personas. Estoy segura de que esta semana he dado un gran paso en mis planes para domin… hacer del mundo un lugar mejor.

Novedades por estos lares

Una de las cosas que me desespera en la vida, es saber algo y tener que callármelo. Me pasa con los resultados del laboratorio, que no puedo contar al mundo hasta que el paper esté publicado, y me pasa también con los proyectos personales.

El fin de semana pasado, alguien me escribió un mensaje directo en Twitter diciendo “No te has planteado nunca…?”. Yo dije que no, pero me hizo planteármelo y parece que me he metido en un lío. Con un “venga va, por qué no”, la cosa ha ido evolucionando y parece que tendré un proyecto nuevo. Os actualizaré cuando lo hagamos público, pero mientras os quedáis con las ganas.

Paralelamente, en el laboratorio todavía me intento recuperar del bajón producido porque alguien me pisase mi trabajo. Todo va camino de buscar alternativas y poder sacar algo productivo del tiempo dedicado. En mi otro proyecto siento que sólo damos vueltas sin tener muy claro hacia donde vamos. Ojalá sea este año el de publicar cosas. Ojalá. Ya va tocando.

Pero para esta semana tengo otras dos novedades. El próximo lunes empieza en el laboratorio un estudiante. Está acabando la carrera y necesita experiencia en el laboratorio, así que me lo han asignado a mi para que le enseñe. Nadie da un franco por él porque está muy verde, pero espero que aprenda mucho en los próximos tres meses, y también que me ayude mucho, porque el tiempo para enseñarle lo voy a tener que sacar de mis experimentos.

Y esto me lleva a la segunda novedad, y es que finalmente me voy a hacer el curso para ser buena jefa. El curso tiene otro nombre, pero ha sido apodado así por la comunidad mundial, así que eso es. Me van a enseñar a tratar con otros humanos sin desesperarme (ja! buena suerte…) y también a gestionar proyectos (en eso igual le enseño yo al que imparte el curso). Espero poder sacar algo útil del curso que perdure en mi mente, aunque viendo lo que han aprendido algunos jefes que conozco que han ido… te deben hacer un lavado de cerebro a la salida y se te olvida todo.

Todas estas cosas van a requerir que me organice muy bien, y la verdad es que no paro de darle vueltas al tema, porque me da la impresión de que algo me falla. Vale, lo que me falla es que intento hacer más cosas de las que debería, pero eso no puedo evitarlo. Soy así y eso no se puede cambiar. Así que bueno, tendré que trabajar duro en mantener todo mi sistema bajo control, acabar todas mis tareas cuando corresponden (no procrastinar!!!) y poner un poco de esfuerzo extra en la planificación, que con un estudiante las cosas no van a ser como antes.

Ya os contaré qué tal el curso, qué tal el estudiante y qué tal el nuevo proyecto. Ahora toca ponerme a trabajar… que algo habrá que darle al chico este para que haga mientras yo me voy por ahí de viaje.

Bacterias en el cerebro

Una pretende aquí mantener un ritmo de publicación, pero la salud no se lo está permitiendo. Un resfriado más largo de lo normal y un exceso de trabajo me han hecho estar de baja temporal, pero esperemos que todo vuelva a la normalidad y pueda cumplir mi objetivo de este año. Y aunque mi resfriado fuese por un virus, yo aquí vengo a hablar de bacterias, concretamente de bacterias en el cerebro.

Hace ya un par de semanas varios medios se hicieron eco de un artículo publicado a finales de noviembre en Neurobiology. Vale, ya, que llego un poco tarde… pero llego.

En el artículo, unos investigadores de la Universidad de California dicen haber encontrado bacterias en cerebros de personas con Alzheimer. ¿Qué quiere decir esto?

El Alzheimer es una enfermedad bastante complicada. Todos conocemos los síntomas, y también sabemos que es bastante complicado diferenciarlo de la demencia senil por los primeros síntomas. Bioquímicamente, el Alzheimer se caracteriza por una acumulación de proteínas mal plegadas. Una de las proteínas implicadas es la beta amiloide, que forma los famosas acumulaciones de fibras amiloides que tanto caracterizan los cerebros con Alzheimer. Realmente, las fibras amiloides se generan por el corte de la proteína precursora amiloidea, de la que todavía no tenemos muy clara su función, pero que sabemos que atraviesa las membranas de las neuronas y que se acumula en las regiones de sinapsis, por lo que se asume que tiene una función importante en la formación de dichas sinapsis, y probablemente como proteína transportadora.

Si la proteína precursora amiloidea se corta cuando no debe, genera los fragmentos beta amiloides, que se unen formando fibras, esas fibras forman placas, y ahí tenemos el problema. Pese a ello, el fragmento (que llamamos péptido) beta amiloide tiene muchas funciones indispensables y su carencia también generaría problemas. Por eso es importante el plegamiento. Si se corta y no se “dobla” correctamente, empieza a agregar, y una vez que tenemos un núcleo de partida para la agregación, el resto se unen a la fiesta.

Otra de las proteínas implicadas en el Alzheimer es Tau. Tau estabiliza los microtúbulos en las neuronas. Explicado de una forma más corriente, si pensamos que los microtúbulos son las carreteras de las células, Tau se ocupa de mantener el tráfico fluido. Si el tráfico no es fluido, los nutrientes no llegan a tiempo a las sinapsis. Como el tráfico es algo irregular, Tau necesita un mecanismo de control, que ocurre mediante la fosforilación (digamos, se le añade una etiqueta para que esté activada). Si el proceso falla y se fosforila más de lo que debe, entonces empieza a formar fibras, no puede cumplir su trabajo, y la red de carreteras de la célula no funciona.

Sabiendo esto, volvamos al tema de las bacterias. Los investigadores han encontrado en el cerebro de gente con Alzheimer lipopolisacáridos (los ladrillos exteriores de la pared de las bacterias) y bacterias, concretamente una cepa de E. coli. La presencia de microorganismos asociados al Alzheimer no es algo nuevo, ya que antes se había asociado a infecciones de hongos e incluso al herpes, pero nunca se habían detectado bacterias vivas.

Lo que más me ha preocupado es que también las han encontrado en uno de los pacientes sanos. ¿Tenemos bacterias en el cerebro? Ellos mismos valoran la posibilidad de una contaminación. Yo creo que prefiero no pensar cómo esas bacterias han llegado al cerebro si realmente estaban ahí. Por supuesto, tampoco saben si las bacterias estaban vivas, porque digamos que no es el mejor medio de cultivo.

Independientemente de las dudas asociadas a los resultados, uno se debería plantear que qué ha sido antes, si el huevo o la gallina. Se sabe que una de las funciones del péptido beta amiloide es antimicrobiano, ya que está implicado en la respuesta inflamatoria. Quizá, si no se está plegando correctamente y no trabaja como debe, es más fácil que las bacterias campen a sus anchas por nuestro cerebro. Pero quizá una infección bacteriana sature la actividad de estos péptidos y no puedan plegarse correctamente por ello. Sabiendo también que la gente con una vida más sana es menos propensa a desarrollar Alzheimer, ¿no valdría la pena investigarlo?

A día de hoy hay muchas teorías sobre el posible origen del Alzheimer. Muchas apoyan una base genética, pero no como única razón. Tenemos las teorías que basan el origen en el mal plegamiento de las proteínas antes mencionadas, pero también las hay que piensan que el mal funcionamiento de transportadores es lo que desencadena el resto. En cualquier caso, es una enfermedad muy común y demasiado desconocida. Por ahora os dejo con la duda… ¿tendremos también nosotros bacterias en el cerebro?

Gram-negative bacterial molecules associate with Alzheimer disease pathology.
Zhan X, Stamova B, Jin LW, DeCarli C, Phinney B, Sharp FR.
Neurology. 2016 Nov 29;87(22):2324-2332.