Vuelta al papel

Hace unos meses os hablaba de las maravillas de mi lista de tareas digital. Bueno, las cosas se me han complicado un poco y he tenido que hacer algunos ajustes… En papel. 

Desde hace un tiempo, mantengo una libreta al más puro estilo de un diario. Cada día traslado a mi libreta todas mis tareas, y ahí voy tomando mis notas absurdas de lo que hago en el día, para luego poder pasar todo a mi cuaderno de laboratorio. Mi lista de tareas cada día es más larga y empieza a ser complicado gestionar todo, pero en ello estoy. Lo importante es no acabar como mi jefe. ¿Por qué? Vamos a ver…

Imaginad una persona que es la leche en lo que hace. Que se presupone muy eficiente. Un día, con tu visión de rayos X en la lejanía, consigues finalmente profundizar en su sistema de organización. Tenemos la libretita A, que es la de la lista de tareas. El problema es que la lista no se actualiza cada día y las tareas que van quedando sin hacer en el pasado, quedan en el olvido. Incluso hay días completos tachados cuando algunas de esas tareas no se han realizado. Luego tenemos la libreta B, que es la que se usa para los seminarios y reuniones, a la que van todas las notas para luego caer en el olvido. Además tenemos el sistema de hojas perforadas, para tomar notas en las reuniones personales y meterlas en un archivador del olvido, porque en la siguiente reunión nadie mira qué se había acordado en la reunión previa. 

Ahora imaginadme a mi, yo, la persona más paranoica respecto al orden y organización. Viendo eso. Mordiéndome la lengua para no sugerir que igual puedo transmitir un poco de conocimiento. Y me diréis que bueno, mientras funcione… Pero no, porque hay que repetir las cosas veinte veces, porque te jura que va a hacer algo y luego se le olvida. Que yo sé que es un hombre muy ocupado, que yo entiendo que no pueda. Pero debe aprender a organizarse, y también aprender a delegar. Nadie puede con todo. 

A veces me da mucha pena, tan agobiado y con tantas cosas en la cabeza. Creo que por su cumpleaños le voy a regalar un “curso de productividad, liberación de mente y control del estrés”. Nos iría mucho mejor a todos. Que igual le hacían falta más cosas, pero por algo se empieza. 

Así que ya sabéis, no caigáis en eso. Organización, calma, que no cunda el pánico. Yo tengo todo controlado. Yo no estoy agobiada por tener una lista infinita de cosas por hacer. O si, pero al menos no tengo que pensar en la lista porque está organizada. Mañana será otro día. 

Anuncios

¿Cómo funcionan los detectores de explosivos?

Por razones evidentes, en los últimos meses se han incrementado los controles de explosivos en los aeropuertos. Si no os ha tocado, seguro que conocéis a alguien a quien sí. La historia suele ser la misma: te pasan un papelito, lo meten en una máquina, la máquina hace magia, a veces pita y te pasan al perro… ¿pero qué pasa en la máquina?

La mayor parte de los detectores que se están usando en los aeropuertos españoles, según mis fuentes (a mi no me ha tocado), funcionan con el sistema “del papelito”. Los papelitos en cuestión (o toallitas) no son más que un sistema para recoger la muestra y poder introducirla en la máquina. Lo normal es que la pasen por la maleta o por vuestro cuerpo, y en ese caso lo normal es que sean las manos, la cintura o el pelo. ¿Por qué? Bueno, deshacerse de los restos en las manos es difícil, pero se asume que cualquier persona que haya tocado restos de explosivos se va a esforzar en deshacerse de ellos. ¿Qué es lo que más nos tocamos y no vamos a lavar a conciencia en el aseo de un aeropuerto? El pelo y la cintura (entiéndase cierre de un pantalón, cinturón, etc). En cualquier caso, os aseguro que es muy difícil engañar a la máquina, por mucho que te hayas lavado las manos a conciencia. El límite de detección es muy pero que muy sensible.

Vale. Tenemos la “muestra” en el papel. Ahora el papel va a la máquina. ¿Qué hace? La técnica que utilizan estas máquinas se llama espectrometría de movilidad de iones (IMS). Lo que suena a chino mandarín se resume en que la máquina recoge todo lo que hay en la muestra y separa iones cargados. Esos iones se hacen “volar” dentro de la máquina, y cada uno se va a mover a una velocidad diferente en el campo eléctrico que fluye en la máquina. Una vez que se tienen los resultados, se sabe qué iones estaban presentes en la muestra, y con eso se sabe qué compuestos la formaban.

IMS
Espectrometría de movilidad de iones (ref)

Compuestos posibles hay millones y no tenemos todo el día para estar mirando a ver qué podría salir de ahí. Para resolver este problema, la máquina tiene una base de datos en la que almacena el espectro de los compuestos que le interesa detectar (en el caso de los aeropuertos son componentes de explosivos o drogas) y de forma muy rápida compara el resultado con estos espectros. Si uno de los espectros de la base de datos coincide con lo obtenido de la muestra, la máquina pita y a ti te retienen. Como muchos de estos compuestos además de en explosivos se encuentran en otras cosas (el típico ejemplo del fertilizante), después de pararte no te detienen… sólo te acercan a un perro, que ese sí tiene claro si has estado plantando lechugas o montando una bomba. Pero para que os hagáis una idea, estos sistemas detectan picogramos de nitrato, así que casi cualquiera daría positivo si se ponen muy estrictos.

Este tipo de máquinas existen desde hace mucho tiempo, pero existe un problema técnico por el que se ha tardado más en implantarlas… la ionización. Y es que tener una muestra y separarla en iones no es tan fácil. Cuando se utilizaban sólo en investigación se tiraba entre otras cosas de elementos radiactivos para ionizar, pero claramente no era una opción para que usase cualquiera. Hoy en día existen otros métodos que no requieren materiales radiactivos, y aunque cada empresa utiliza el que más le convenga, asumo que lo más común por ser más seguro es utilizar un gas, que va a intervenir también en la separación, y así se matan dos pájaros de un tiro. Lo que sí está claro es que ninguna de las máquinas que hay en los aeropuertos utiliza radiactividad, así que podéis estar tranquilos. Y si la usase también podríais estarlo, porque al fin y al cabo utilizarían un sistema similar al de los detectores de humo!

Existen otras máquinas que no requieren “el papelito”. Son como una especie de pistolas gigantes que te acercan a la ropa, a tus pertenencias, etc. Funcionan básicamente igual, pero en este caso lo que tienen es una boquilla en la que se genera una pequeña corriente de aire (con un gas) que al acercarse a tu piel recoge las partículas que esa corriente va levantando y, para que nos entendamos, las “aspira” a la máquina. Aunque este sistema se está haciendo más común porque no hay que tocar a nadie (sólo se acerca, sin llegar a tocar), la mayor parte de las máquinas en las que se recoge la muestra previamente (papelito) son más potentes que las de tipo pistola. Personalmente, yo creo que también se suelen ocupar de recoger más muestra, independientemente de la sensibilidad de la máquina.

Además de estos pequeños detectores, existen más métodos para detectar explosivos en los controles de los aeropuertos. El que nunca os habéis planteado pero que en muchos sitios sí se está usando para tal fin es la máquina de rayos X por la que pasáis vuestra maleta. En este caso no hablamos de detectar trazas como en los casos anteriores, hablamos ya de cantidades grandes. En muchos aeropuertos, las máquinas de rayos X además de enseñar la típica imagen, son capaces de calcular la densidad de las cosas que hay dentro de la maleta y comparar esa densidad con la de sustancias consideradas peligrosas. Por ejemplo, si no se permite llevar líquidos, no sólo es que el señor que está allí se de cuenta cuando mira la imagen, es que la máquina va a detectar que llevas escondida una botella de aceite de oliva, y va a pitar diciendo que llevas una botella con algo con una densidad de 0,91 y que dada la temperatura del aeropuerto eso podría ser aceite, pero también algo muy peligroso, y por lo tanto pitará. Estos sistemas están muy bien porque dependen menos del ojo del que tiene que revisar mil maletas al día, así que aunque te pueden parar más, se supone que los resultados son mejores.

Por último, que a mi me conste ahora, quedan las cabinas de rayos X  u ondas milimétricas de cuerpo completo que se utilizan en Estados Unidos.  Funcionan más o menos como los que tenemos en España para maletas a efectos de lo que pueden detectar. Como anécdota personal os puedo decir que una vez me olvidé una goma del pelo en un bolsillo del pantalón y vino la chica a preguntarme si se me había olvidado algo, que salía algo en mi bolsillo, que por favor los bolsillos vacíos. Así que sí, detecta absolutamente todo, y puede medir si es algo potencialmente peligroso. Y si, ven una imagen tuya en bolas en blanco y negro, pero yo prefiero eso y no que un tipo pueda pasar con kilos de explosivos pegados a la ropa mientras no lleve metales. Al menos el señor que va revisando las fotos y eso no está en la misma sala que tú, así que tampoco te va a mirar a la cara.

Y hasta aquí el resumen de las formas más comunes de detectar explosivos (y drogas) en un control de seguridad del aeropuerto. Sinceramente, con todas las opciones que hay, no entiendo cómo se pueden seguir colando cosas. Por otra parte tenemos lo evidente, que queda demasiada zona sin control hasta que llegas a este punto. Si se incrementa o no la seguridad será algo que habrá que ver en los próximos meses.

 

Camino del B1: Paso 2: gramática

Como corresponde y cumpliendo mis promesas, voy a contar mis avances con el alemán. Estos tres meses me he centrado en mi lista de acciones establecida en enero (con más o menos éxito) y ahora estoy preparada para la siguiente fase.

Primero vamos al repaso:

  1. He acabado el libro Studio d A2.
  2. Me he apuntado todas las palabras nuevas en mi curso privado de Memrise, aunque todavía no me las he aprendido todas.
  3. Todavía no he acabado el A2 de Memrise, aunque estoy a pocos niveles de terminarlo. Debería necesitar otros 10-15 días.
  4. No he repasado todo lo que debería y se me acumulan las lecciones a repasar. Tengo que esforzarme más.
  5. He intentado usar italki para que me corrijan los textos que escribo, pero contando con que me corrigen hasta el título que ponía el libro y que cada uno hace una corrección distinta, no saco mucho en claro.
  6. Estoy avanzando en el proceso de encontrar con quién practicar. Al final, todas las webs de intercambio de idiomas me han resultado inútiles, pero los grupos de aprendizaje de Telegram parecen más útiles.
  7. Todavía no he leído ningún libro en alemán, pero leo frecuentemente periódicos en alemán. Una tiene que enterarse de lo que pasa donde vive.
  8. He visto una peli en la que más o menos la mitad era en alemán. Y me he enterado de lo que pasaba.
  9. He acabado el primer bloque del podcast de la DW.
  10. Avanzo bastante en entender a mis compañeros. A veces parece molestarles el tema, debo estar haciéndolo bien.

Estos tres meses en los que en teoría he llegado al nivel que según el Sprachenzentrum tenía, me han ayudado mucho para ver mis carencias. Mi carencia principal en estos momentos es la gramática. No la teoría, más bien la gramática aplicada. Sé lo que es un dativo, pero no tengo muy claro cómo usarlo. De vocabulario no voy tan mal porque practico mucho de oído y lectura y poco a poco o se me quedan las palabras o las intuyo por contexto, pero me falta la base de gramática que me permita ponerlas en una frase con más soltura.

Gramáticas de alemán hay millones, pero yo para esto soy un desastre, y me cuesta mucho ver las cosas claras. Por eso he decidido que lo mejor es que haya yo mis notas. La suerte es que entre los libros que tengo y las fotocopias del Sprachenzentrum, tengo bastante información acumulada y además existen muchas webs de gramática alemana. Esto me permite ir avanzando sin tener que comprar más material.

Mi idea es, por lo tanto, ir eligiendo temas que sean problemáticos y hacerme un pequeño documento en el que me explique, con un lenguaje comprensible, cómo se usa cada cosa. Además, como tengo suficiente material, puedo incluir ejemplos que lo aclaren. Después, con cada punto “claro” puedo buscar ejercicios online y ver si el proceso ha sido efectivo.

Obviamente antes de lanzarme al vacío he hecho una pequeña prueba de concepto y parece que va funcionando. Después tendré que practicar mucho, pero eso ya es otro tema.

Estos serán los puntos a tratar en los próximos tres meses:

  1. Cada fin de semana disponible, dedicar 2-3 horas a “Mi gramática alemana”. Esto implica desde recopilar la información hasta escribirlo y entenderlo. Después, incluiré al menos una hora extra haciendo ejercicios de rellenar huecos con la forma correcta.
  2. Aprenderme las palabras de mi curso de Memrise.
  3. Acabar el curso A2 de Memrise y asegurarme de repasar todo lo del A1 y A2. Para junio tengo que tener los repasos al día.
  4. Darle uso a los grupos online de aprendizaje para obtener materiales. He encontrado varios en los que se comparten pdf de textos sencillos que me pueden servir para practicar comprensión y aprender vocabulario nuevo.
  5. Utilizar estos mismos grupos para practicar. La gente también mete la pata, y si todos estamos para aprender, hay que perder la vergüenza y empezar a hablar.
  6. Buscar de una vez un libro en alemán y leerlo. No todo pueden ser textos de una página.
  7. Ver una película completa en alemán.
  8. Escuchar la siguiente ronda del podcast de la DW y seguir entendiendo de qué hablan. Parece absurdo creer que escuchando mientras caminas vayas a aprender demasiado, hasta que el otro día me descubrí sabiendo qué era un Flohmarkt porque me parecía obvio… e igual era obvio porque pasaba en el podcast y me había quedado con la palabra.
  9. Darle duro al oído en el trabajo. Cuanto más entiendo más atención presto. Antes desconectaba muy rápido cuando hablaban entre ellos, pero ahora me resulta más fácil seguir conversaciones en alemán.
  10. Salir a la calle y hablar alemán. Ir a la carnicería y pedir algo. Parar en el mercado y comprar verduras. Pedir que por favor hablen alemán estándar y no suizo, pero que no cambien a inglés, que quiero practicar. Hablar del tiempo con la cajera del supermercado. Hablar.

Quién sabe, igual si la cosa va bien en un futuro abro una subsección del blog de “aprende gramática alemana con Karme”. Pero siempre se dice que la mejor forma de memorizar cosas es explicárselas a otra persona, así que a ello voy. Volveré en tres meses, y espero que no sea para contar que ha sido un desastre. Conste que van a ser tres meses muy ajetreados y ya de entrada no sé si tendré tiempo para todo, pero hay que intentarlo. Si lo consigo estaré bastante cerca ya de mi objetivo del año del camino al B1, y todavía me quedará otro medio año por delante. Seguiremos informando.

Formas de contacto

Hace un par de semanas, una lectora me dejó un comentario, disculpándose por comentar en una entrada vieja, por no saber cómo contactarme. Por supuesto, aunque la entrada tenga 10 años, siempre me podéis dejar comentarios.

Pero el tema me hizo reflexionar que, aunque en el pasado tenía muy fácil el acceso a los datos de contacto, desde la última actualización ese apartado había desaparecido. Tenía que solucionar el problema.

Desde hace un par de días tenéis en el menú desplegable lateral un enlace a una página en la que enlazo a mi Twitter y mi Facebook, además de dar la dirección de correo a la que cualquiera de los lectores me puede escribir. En cualquier caso insisto, los comentarios nunca serán ignorados, y yo sí veo vuestras direcciones de correo cuando las ponéis al comentar, así que os puedo escribir directamente.

Los comentarios quedan ahí para el resto, y aunque a vosotros muchas veces las preguntas os parezcan absurdas, si vosotros os lo habéis planteado, a alguien más le puede ser útil. Hace unos años tenía comentarios en todos los posts del blog, pero desde que todo el mundo usa Twitter y lectores de noticias, casi todo el mundo opta por comentarme en Twitter lo que sea, pero esas conversaciones luego se pierden, así que os animo a comentar. Ya de paso, si le marcáis un Me gusta o compartís el contenido, ya os considero mis lectores favoritos. Las entradas más personales las escribo para desahogarme, pero las entradas sobre ciencia me llevan muchas horas de trabajo para asegurarme de no meter la pata en nada, así que cuanta más difusión tengan, más siento que no hablo a una pared.

Muchas gracias a todos los que me leéis, los que comentáis, los que sólo observáis. En el fondo, ver el número de visitas es lo que me mantiene escribiendo. Pero ya sabéis, no tengáis miedo a contactarme! No muerdo! 🙂

Actualización de marzo: vamos mal

Como había prometido, pasados los tres primeros meses del año, voy a hacer un seguimiento de cómo van mis propósitos para 2016 (spoiler: mal).

¿Qué me ha tenido tan ocupada estos tres meses? En el laboratorio las cosas se me han complicado un poco, cosa que en parte es bueno. Tengo algo entre manos que podría llegar a salir bien, pero como es evidente me está comiendo mucho tiempo que podría haber sido libre. Además, he estado enferma varias veces, porque el invierno no perdona y la gripe ataca. Una vez superada la gripe me atacó un resfriado. Pasado el resfriado y el invierno, llegaron los primeros días primaverales y con ellos la alergia. Con la alergia vinieron los antihistamínicos. Han sido unos meses complicados.

También tuve que preparar un progress report a principios de marzo. Siendo honesta no es que me quitase demasiado tiempo, pero al intentar no quitar horas de experimentos me tuve que dedicar a ello en uno de los pocos fines de semana disponibles. Y además la gente tiene la mala manía de publicar, y que te publiquen algo que cambia tu linea de investigación justo antes de que tengas que presentarla en público es muy molesto.

Pero aquí estamos, empezando abril, así que allá vamos, veamos cómo llevo el año, propósito por propósito:

Libros: tengo como propósito para el año 15. Llevo leídos 7, lo que me hace ir por delante de mis planes. Esto está bien, porque sé que tendré algún bajón durante el año. A ver si mantengo un poco más el ritmo.

Papers: estoy en ello. Estoy en ello…

Series y películas: mantengo mi ritmo de visualización bajo pero constante. Sí estoy viendo más o menos una película al mes. He visto una medio en alemán. Poco a poco.

Blog y Twitter: a estas alturas del año debería llevar al menos 12 posts y van 8, dado el silencio durante el mes de marzo. Tengo que reponerme, cosa que pretendo empezar hoy. No es que me hayan faltado ideas, pero lo  que me ha faltado es tiempo. Como hay ideas pendientes, espero poder alcanzar el objetivo para el próximo seguimiento. Twitter sí que lo tengo abandonadillo, y la verdad es que sé por qué: los grupos de Telegram.

Viajes: el invierno no ayuda mucho a la exploración del país. Espero que al venir el buen tiempo pueda al menos salir de casa más a menudo. Lo que sí puedo decir es que tengo un viaje a Tel Aviv planificado, que supongo que compensará la calma del resto del tiempo. También quiero ir en mayo a España.

Conciertos: como es lógico nada, quizá en verano.

Laboratorio: todo apunta a que mi jefe me va a extender el contrato, pese a que todavía no he firmado nada. En principio puedo estar tranquila por el momento. No he matado a nadie aunque ganas no me han faltado.

Vida sana, ejercicio, comida… Este va a ser mi principal objetivo para los próximos 3 meses. Voy a dejar el resto un poco parado para centrarme en llegar viva al verano. Podría decir que es una “operación bikini” pero la verdad es que no (porque a mi el bikini ya me queda estupendamente!!!). Tengo bastante claro que mi ritmo de vida no lo puedo mantener si no incluyo alguna rutina saludable, así que pretendo poder recuperarme en tres meses. Aunque no os lo creáis, una puede estar delgada pero estar hecha una mierda.

Productividad: lo llevo muy bien. He vuelto a pasar mi lista de tareas al papel, y sigo rigurosamente mis rutinas de revisiones diarias y semanales. Cada vez noto que me organizo mejor, lo que me ayuda a perder menos tiempo, que me permite poder trabajar más y tener más tiempo libre. Intentaré escribir algún post sobre esto, que los que tengo se han quedado un poco desfasados.

Idiomas: algún avance en alemán he conseguido, pero esto es materia de otra entrada específica. Pronto en sus lectores.

No crecer: oh si, esto lo tenemos perfectamente controlado. A juzgar por lo que hacemos en el laboratorio cuando cae el sol, somos un grupo de veinteañeros inconscientes. Esto no es muy compatible con mi plan de vida sana, pero también es sano divertirse de vez en cuando. Con el buen tiempo, espero poder dedicar los fines de semana a otras actividades impropias de mi edad, que hay que mantenerse joven. Nunca es demasiado tarde para empezar a hacer algo que siempre te ha dado miedo!

Vida ordenada y minimalista: si vieseis el estado de mi casa en este momento diríais que es un fail total, pero la verdad es que es sólo la consecuencia de las vacaciones de semana santa, que dan sus últimos coletazos en forma de “limpia la casa ya”. Diría que una vez superado este pequeño bache, el tema no irá mal.

Música: poco a poco la música vuelve a entrar en mi vida. Incluso música que no querría que entrase en mi vida, cortesía de los alemanes. Me están provocando traumas. Intento compensarlo en su ausencia.

Y hasta aquí la actualización de hoy. La verdad es que después de escribirlo tampoco creo que vaya tan mal, no puedo esperar cumplir todo en los tres meses cuando la mitad de las cosas están boicoteadas por el mal tiempo. La vida sigue, y ahora tendré que centrarme en los próximos tres meses. Al acabar junio volveré a escribir, y para entonces espero poder decir que sigo por el buen camino.