Contrato postdoctoral en España, el apaño legal

Estos días veo a todo el mundo muy encendido con el tema del contrato de Errejón como técnico cobrando una pasta y bla bla bla…

Voy a contar un poco mi experiencia en la ciencia española, para aclarar un poco lo que yo sé sobre el proceso de selección, para que decidáis si se lo han dado a dedo o no.

El primer paso de todo contrato, implica tener un proyecto. La principal fuente de financiación de los grupos españoles son los proyectos del Plan Nacional. Dichos proyectos se piden en un plazo fijo, de forma que una vez al año tienes la oportunidad de solicitarlo, normalmente con un plazo de aproximadamente un mes desde la convocatoria oficial hasta la fecha tope de solicitud. Tras enviar tus papeles, hay que esperar entre 6 meses y un año para que se resuelvan. Si tienes suerte y consigues el proyecto, te darán algo de dinero para tu grupo. Lo estándar es un proyecto para tres años, con una asignación media de entre 100 y 300 mil euros. Este dinero tiene que servir para pagar todo en ese tiempo: contratos, viajes, material… Y hasta el recibo de la luz. Para los gastos corrientes, los centros te suelen quitar lo que comúnmente conocemos como el “impuesto revolucionario”, que hace que cosa de un 20% del dinero no lo veas.

Vamos a asumir por lo tanto que el jefe de este señor había conseguido, previamente, un proyecto, con un presupuesto de casi 300.000 euros para 3 años, y que dicho proyecto incluía la contratación de personal. En caso de no incluirlo, puedes hacer una reorganización de las partidas, pero eso implicaría más tiempo de papeleo, así que vamos a asumir que ya tenía planeado contratar a alguien.

Ahora el tema del contrato. En España el contrato de postdoc no existe. Cuando te contratan, te contratan como licenciado. Para ser un poco proporcional, lo que se hace es contratar a los predocs al 60% y a los postdocs al 80-100. Esto, en ningún caso, va a afectar a las horas de trabajo. Otra opción es contratar a los postdocs como técnicos superiores: se les valora igual el doctorado, pero el tipo de contrato es diferente, ya que no van a hacer su proyecto, van a hacer un proyecto para otra persona, el jefe. En cualquier caso, los contratos son por obra o servicio, y si se encadenan durante tres años están obligados a sacarte una plaza fija. Independientemente del nombre que lleve su contrato, lo que tiene que quedar claro es que se le contrató para un servicio, ligado a cumplir ciertos objetivos.

La selección es otro mundo. Para empezar, si quieres contratar a alguien, es obligatorio publicitar la plaza. Dependiendo del organismo, pueden comprobar en más o menos detalle que hayas anunciado al mundo que buscas a alguien. En el CSIC, por ejemplo, el candidato tiene que haberse inscrito previamente en la bolsa de trabajo, proceso que va a requerir como mínimo un mes de papeleo, por muy preparado que te lo tengas. En las universidades, en general no es necesario.

Para elegir a un candidato no puedes usar el dedo. Primero tienes que establecer el perfil del candidato que buscas, y en cosas como la bolsa de trabajo del csic, te aparecerá una lista de posibles candidatos a los que debes entrevistar. Cuando no hay bolsa de trabajo, los candidatos contactan directamente contigo, y si cumplen los requisitos los entrevistas. Obviamente tú puedes pedir un perfil tan concreto que sólo un candidato lo cumpla, pero en este caso sabemos que el perfil era bastante amplio. Con perfil concreto me refiero a que hay casos en los que te piden 20 técnicas, la asistencia a 5 cursos concretos y un idioma que poca gente hable. En este caso, podemos decir que Errejón no era ni mucho menos el único politólogo español con ese perfil.

Una vez que haces la entrevista, tu entrevista se va a valorar con X puntos, que si son subjetivos, por parte del futuro jefe. Además, otras personas independientes tienen que entrevistarte y valorarte (en este caso, lo normal es que sean conocidos y opinen todos lo mismo). El resto de los puntos, que suponen la mayoría, es una valoración objetiva de tu curriculum, ponderándose en función de lo ajustado que sea al perfil que se busca. El sistema está hecho para que a igualdad de curriculum puedas elegir al candidato que te ha gustado más en la entrevista, pero no al que tenga menos curriculum. Ante curriculums dispares, siempre va a ganar la plaza el que pueda probar que sabe más cosas, eliminando la posibilidad de dar la plaza a dedo a tu cuñado. Estamos hablando, recordemos, de plazas que convocatoria pública, que fue el caso de este chico.

Vale, el chico consiguió la plaza con su currículum y además sabemos que el jefe no pudo generar el dinero de la nada en un par de meses. Ahora vamos al tema trabajo. Si trabajas en investigación, y me da igual que sea en ciencias o en humanidades, no tienes horario. Un investigador lo es 24/7. Esto no implica que tengas que trabajar 24 h, lo que implica es que trabajas cuando puedes. Cuando estás en un laboratorio, es posible que necesites acceso a cosas que sólo puedes hacer en el horario laboral del resto de los mortales, pero cuando te toca leer, pensar y escribir, lo haces cuando tu cerebro quiere. Por lo tanto, si tu cerebro decide que el mejor momento para reflexionar sobre el origen del universo es a las cuatro de la mañana, pues trabajas a las cuatro de la mañana. A un investigador no se le cuentan las horas, se le cuenta el trabajo hecho. Cuando yo escribía mi tesis o resolvía mis estructuras, las horas más productivas eran siempre por la noche, y sí, esto implicaba que no iba a aparecer en el laboratorio a las ocho de la mañana, pero cada uno trabaja cuando es productivo, porque recordemos que lo que importa es el avance de la investigación.

Por lo tanto, podemos asumir que sí, que el señor Errejón tenía un papel que fijaba un horario, papel que es obligatorio tener, pero de mutuo acuerdo con el jefe, trabajaba cuando era productivo, con la condición de generar los resultados a tiempo. Bajo tal razonamiento, podría estar trabajando todos los días por la noche, o muchas horas del tirón entre los actos públicos a los que asistía, esto daría igual. También podría trabajar menos horas, pero centrarse en su trabajo aquellas horas en las que estuviese inspirado. Os doy mi palabra, cunde mucho más una hora cuando tienes una idea clara, que 20 mirando al aire esperando a ver si se te ocurre algo, por cumplir tu horario laboral. No sería el primer investigador que se va de borrachera y cuando vuelve a casa se pone a escribir algo que se le ha ocurrido cuando ya se había bajado diez gintonics y esa idea resulta ser la revolucionaria. Os juro que grandes avances de la ciencia se descubrieron en situaciones similares. No olvidemos que el señor Fleming descubrió la penicilina por dejarse olvidadas unas placas con bacterias al irse de vacaciones…

Ahora, podemos decir que el proceso ha sido completamente legal. Quizá nos tendríamos que preguntar por qué no había otros candidatos con un currículum similar presentándose a la plaza. Podríamos preguntarnos también si esa plaza debería haberse anunciado más, o si debería haber una bolsa de trabajo común para las instituciones públicas. Por otra parte, también sabemos que pudo cumplir con sus objetivos, y que todo dependía de su jefe: si consideraba que cumplía con los requisitos y entregaba sus resultados a tiempo, no habría razón para no mantenerlo en plantilla.

Por supuesto, ahora podéis decir todos que fijo que no daba un palo al agua. Yo ahí no me meto, sólo digo que podría haberlo hecho, no que lo haya hecho. Pero por favor, dejad de poner en duda el proceso: no es perfecto, pero es el proceso que han establecido las personas que hemos votado, y es el proceso con el que llevamos años viviendo. No, a Errejón no le sacaron un puesto de la nada y se lo dieron a dedo. Como mucho, lo mantuvieron en el puesto cuando no rendía lo acordado.