Reto alemán, segunda fase

Como recordaréis, este verano me había propuesto aprender algo de alemán y finalmente no me fue demasiado mal. Ha empezado un nuevo trimestre, así que empieza una nueva fase de mi reto de aprendizaje.

La semana pasada empecé clases oficialmente. Tengo clase dos días a la semana, y duran aproximadamente hora y media cada una. Los martes vamos a centrarnos en la comunicación, por lo que se supone que tendremos ahí las prácticas de pequeñas conversaciones para ser capaz de decir algo cuando nos pregunten. Los jueves toca gramática. Ahí se supone que aprenderemos las normas y haremos algunas prácticas. Para que no nos aburramos, nos van a poner “deberes” para que nos mantengamos ocupados lo que las profesoras estiman en unas tres horas más a la semana. Los ejercicios de casa los podemos corregir nosotros y son siempre para una semana más tarde, de forma que en clase sólo comprobarán que más o menos hemos estudiado la lección, no si hemos escrito todas las respuestas.

El martes pasado nos tocó la lección de presentación, para ser capaces de decir nuestro nombre, donde vivimos, etc. El jueves tocó el presente de los verbos regulares y la formulación de preguntas.

Voy a ser honesta y reconocer que ni mucho menos me he aprendido perfectamente la lección, pero si consideró que algo de tiempo le he dedicado. Poco a poco intentaré retomar mis retos paralelos, de forma que el martes y el jueves por la mañana, en el tren, me dedique a repasar los apuntes, y el fin de semana a detallar todo en mis notas e intentar aprendérmelo. Dicen que para aprender alemán es muy importante escribir mil veces las cosas y leerlas en alto mil veces. A ello voy.

Paralelamente me gustaría recuperar el uso de Memrise, que fue lo que mejor me funcionó en la etapa veraniega, y darle una nueva oportunidad a Duolingo. En cuanto a podcasts, hasta que encuentre algo con conversaciones sencillas y que se actualice, creo que lo voy a dejar. Sí intentaré retomar la lectura del periódico.

Tengo otros tres meses justillos. El examen es en diciembre, y a partir de ahí ya tendría que pasarme a una clase normal (ésta es la acelerada), que sería sólo un día a la semana.

Iré actualizando a ver que tal va la cosa… Tschüss!

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El huevo de Pujol

Estaba yo hoy en el tren leyendo la noticia cuando me enteré de que Pujol era cliente de una meiga residente en Andorra.

Según mi familia, yo soy medio meiga. Más bien sería un octavo, que no tengo muy claro si es mejor o no. Resulta que mi bisabuela se dedicaba al negocio y supuestamente yo lo tengo que llevar en la sangre. Por mi parte, yo mantengo que es cierto, lo que pasa es que yo he actualizado la técnica a los nuevos tiempos y por eso me he hecho científica. Pero vamos a lo que vamos… El huevo de Pujol.

Resulta que este señor se dejaba los cuartos con dicha señora. Entre otras cosas, la señora la hacía una especie de limpiezas espirituales. Esto consistía en coger un huevo y restregarlo por todo el cuerpo. Después el huevo se rompe y, si está negro dentro, es que eran todas las cosas chungas que tenía, dicho de otra forma, que alguien le había echado un mal de ojo.

A mi siempre me ha interesado mucho esto de seguir con la tradición familiar, así que la limpieza mediante restregamiento de huevo, no me ha llamado la atención, aunque sí me ha provocado algo de risa. Vamos a ser serios… Sabemos que el huevo ya estaba negro antes, ¿no?

Una de las razones por las que la yema de huevo se pone negra es por la presencia de una bacteria, Staphylococcus aureus. Este bicho es bastante común, y en si muchos de vosotros podéis tenerlo en la mucosa de la boca y convivir con él sin problemas. Digo vosotros, porque yo, como casi todo biólogo, en algún momento de aburrimiento me he dedicado a mirar que bichos tengo y no tengo, y este no es uno de ellos. Como curiosidad, os puedo decir que el medio de cultivo que tradicionalmente se usa para detectarlo se llama Baird Parker y lleva, entre otras cosas, yema de huevo y telurito potásico. El telurito evita que crezcan otras cosas y se convierte en teluro por acción del bicho, y hace que las colonias crezcan gris oscuro casi negras, y la yema de huevo les sirve de comida y hace que las colonias tengan un halo a su alrededor.

Ahora volvamos al huevo. El huevo puede contaminarse en muchas situaciones con el stafilococo, pero pensemos en la meiga por un momento… Un bote con huevos, que la señora cierra a conciencia cada vez que coge un huevo. El bote tiene su condensación en las paredes, que denota cierto grado de humedad, y un paño estratégicamente colocado… Zas! Estos bichos crecen muy felices en ambientes poco frescos y poco secos (recordad, guardad siempre los huevos en un ambiente fresco y seco). Si además la señora ha recibido por alguna vía que no quiero ni imaginar algo que poner en el paño con una buena concentración de bichos, se asegura que dejando los huevos un tiempo suficiente en el bote, todos vayan a contaminarse. Como la cáscara del huevo es permeable, en algún momento la bacteria llegará al interior y encontrará su agosto. Sólo hay que esperar a que llegue el cliente al que le quieres cobrar por quitarle el mal de ojo.

Me gustaría aclarar que hay muchas bacterias que provocan cambios en la coloración de la yema y que podrían haber sido utilizadas para tal fin, pero yo me he inclinado por ésta por ser algo más inofensivo de cara al manipulador del tinglado.

Por último, no quiero dejar de imaginarme a Pujol, que va y paga por que le quiten los malos espíritus, y lo que se lleva es unas buenas friegas con bacterias. Y además pagando por ello!

En todo caso, ya sabéis, habelas hailas… Y aquí tenéis una, aunque sea sólo un octavo 🙂

Edito: quiero que quede claro que esto es una hipótesis posible, que en ningún caso afirmo que la señora lo hiciese así y que hay mil formas de teñir un huevo, empezando por la tinta. Simplemente, desde un punto de vista biológico, me ha gustado el posible enfoque del tema.

Editado2: escrito el dichoso apellido correctamente en todo el texto, que el autocorrector se dedica a cambiarlo insistentemente…