Fin de la primera fase del reto A2

Las cosas se me complicaron recientemente y no dediqué tanto tiempo como esperaba al aprendizaje de alemán.

Mañana empezará la fase 2 del reto A2, en la que espero poder apoyarme de unas clases particulares que me ayuden a mejorar. Creo que lo que más me ha hundido han sido las últimas dos o tres semanas, en las que casi no le he dedicado tiempo, por lo que habría necesitado refrescar cosas antes de empezar a hacer el test.

Finalmente no me he atrevido a hacer el test A2, me he quedado con el A1, para ver si podía realmente aprobarlo, si la DW me iba a decir que debería matricularme en A2. Mañana intentaré apuntarme a un intensivo de A1 para fijar conocimientos y no dejar ninguna laguna que me haga perderme, y estableceré un nuevo objetivo plan para los próximos 3 meses, a ver si para fin de año si puedo decir que estoy aprendiendo.

En cualquier caso, he hecho mi test de A1, y al menos puedo decir que algo claramente he aprendido. Al menos no estoy tirando el tiempo a la basura. Y como prueba de ello, aquí os dejo la captura de pantalla del resultado:

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Seguiremos informando!

Objetivo 1300, estamos muy mal

Cuando por momentos hasta me planteaba que igual empezábamos a entrar en razón e incluso a respetar a la gente, me encuentro con esto. Confieso que he tenido que leerlo en varias fuentes y durante varios días hasta creer que podría ser cierto y no una noticia de El Mundo Today que se nos había ido de madre.

Ante todo, conste que respeto a los creyentes, de la religión que sean. La religión me parece una cosa de cada uno. Como algunos me han dicho, mi religión es la ciencia. Yo me considero atea. Considero que no es lo mismo un hecho probado que un acto de fe, y por eso pese a respetar las religiones considero que deben ser algo personal. Esto implica que no deben formar parte de la educación pública (sí el respeto independientemente de las creencias, no el aspecto moral) y fuera de la vida pública, actos públicos, políticos, etc. Creo que me explico.

En mi idea de que la religión es algo privado, me suele molestar mucho la presencia de elementos religiosos en lugares públicos. Una cosa es una catedral que, en principio, es un edificio privado. La mayoría de las iglesias son obras de arte. En cualquier caso, tales edificios, mientras estén en una parcela privada y no se paguen con mis impuestos, no me molestan. Sí me molesta que se pague con mis impuestos un edificio católico, y calculo que a un musulmán quizá le moleste incluso más. Pero bueno, hablamos de supuestas parcelas privadas. Pero otra cosa son las públicas… Me molesta mucho la presencia de símbolos religiosos en esos sitios de los que supuestamente todos disfrutamos. En Galicia, me molestan mucho los omnipresentes cruceiros, muchas veces destrozando un paraje natural precioso. Pero muchos llevan ahí más años que yo en este mundo, y entiendo que no hay mucho que hacer, ya que es historia. Vale. Lo entiendo.

Ahora entendedme a mi. Hoy en día, en un país aconfesional según nuestra constitución, no se puede permitir la colocación de más elementos de este estilo. Bajo ningún concepto. Y mucho menos en zonas protegidas.

Al lío. Resulta que hay un grupo de católicos que se ha propuesto coronar las cimas de la sierra de Guadarrama con cruces. Dicen querer poner 1300 cruces o vírgenes. Dicen que por cada una destruida van a poner dos. Parece que con el lío, se han dado cuenta del tema permisos, y dicen que van a pedirlos. Espero que eso implique que nadie les de tales permisos, porque tal cosa no se puede permitir. ¿Y si yo dijese que quiero poner 1300 imágenes del monstruo del espagueti volador? ¿Eh? ¿Y si pongo una doble hélice de 100 metros? ¿Van a respetar el resto mi religión?

Estos señores están mal de la cabeza, y su manifiesto suena como mínimo amenazante. Que no se les respeta dicen… Claramente no tienen puta idea de lo que es el respeto al culto religioso. Si eso que le pregunten a un budista, por poner un ejemplo, que tal va de respeto en España. Nada se respeta en España como a los católicos. Y por eso mismo, porque ya tienen respeto de sobra, espero que entren en razón. En caso contrario, espero que toda cruz puesta se retire y se les haga pagar la retirada y una multa ejemplar, ya que el daño ya está hecho (no se si nos damos cuenta de que de entrada tienen que cavar un buen agujero en el que plantar la dichosa cruz, en un sitio que recordemos, está protegido). Si es necesario, estos señores deben ir a la cárcel, porque si hay cárcel para tener a gente que ya no va a hacer ningún daño, tiene que haber cárcel para aquellos que se dedican a destrozar la naturaleza en nombre de su dios.

Estamos tontos, está claro. Por una vez, quiero confiar en que nuestro gobierno ponga algo de sentido común. Las cruces, cada uno en su casa.

El error que nos salvó la vida

Corría el año 1928. El mundo estaba muy revuelto, y los científicos eran gente con pasta. Los había que no tenían pasta, pero tenían la suerte de tener a alguien con pasta que les echaba un cable. Os voy a contar la historia de memoria, como yo me la imagino, que seguro que se hace más amena.

Unos años antes, un pobre chaval pobre vivía en una granja. Su padre resultó ser una buena persona y ayudar a un tal Churchill, que parecía ser un tipo con pasta. Como el señor quería recompensarlo por la ayuda, se ocupó de que el niño estudiase. El niño estudió y se hizo bacteriólogo. Como decía, corrían unos tiempos difíciles para la profesión. Un tal Félix d’Herelle iba por la vida con un suero milagroso curando gente, en el que según él había unos microbios invisibles a los que él llamaba bacteriófagos. Además de ir curando por ahí, se dedicaba a gritarse públicamente con otro tipo, un tal Twort, que decía que él los había descubierto antes, lo que pasaba es que no le había puesto un nombre tan molón, y ya llevaban 10 años a broncas diarias, con cartas a los periódicos insultándose y todo. En medio de tanta bronca en las reuniones de bacteriólogos, nuestro niño, ahora ya adulto, que se dedicaba a estudiar Staphylococcus aureus, decidió tomarse unas vacaciones, en 1928. Como en la época el espacio refrigerado para guardar las placas estaba todavía más limitado que ahora (todos nos hemos pegado por el número de placas que podemos guardar en la cámara fría), dejó sus placas en su mesa. Total, esos bichos crecen lento… Seguro que sólo tenía unas colonias un poco regordetas (esto también lo hemos pensado todos cuando dejamos las placas fuera). El caso es que se piró de vacaciones, porque los científicos también, muy ocasionalmente, necesitamos descansar.

El caso es que llegó de sus vacaciones y fue a mirar a ver si las colonias estaban bien gordas. A continuación reproduzco lo que yo imagino que pasó, en una posible conversación con otro colega:

– Mierda, se me han contaminao los bichos.
– Pero es muy grave?
– Tengo un hongo que lo flipas…
– Algo podrás salvar, tú pincha en una esquina y siembra en una placa nueva, y aquí hacemos como si no hubiera pasado nada.
– No, si eso es lo más jodido, que con el puto hongo no me han crecido las bacterias, cagoentó…
– Pero como no van a crecer?
– Espera, es eso, coño tío, menuda idea, espera que aún me libro y no me despiden de ésta!

Y el chaval se puso a investigar el hongo, para saber por qué no crecían sus bacterias. Aisló el hongo, y de ese hongo salió lo que hoy conocemos como penicilina, base de la mayor parte de nuestros antibióticos. El chaval se llamaba Fleming, y su penicilina salvó años más tarde de una muerte segura al hijo del señor con pasta que le había pagado los estudios, otro Churchill, de nombre Winston, no se si os sonará de algo…

Mientras todo esto pasaba, los otros dos seguían pegándose a ver quién se llevaba el crédito por descubrir los bacteriófagos, que ambos creían que podían curar un montón de enfermedades provocadas por bacterias. Pero pasó el tiempo, y llegó la II Guerra Mundial, y con ella las infecciones asociadas a la batalla. Estados Unidos apoyó tremendamente los antibióticos, poniendo a todos sus investigadores a trabajar en derivados que mejorasen la penicilina, y a intentar descubrir sustancias nuevas con efecto similar. El otro bando, la “Europa del Este” se quedó con los bacteriófagos, y creó varios centros para estudiarlos y hacer cócteles realmente eficaces. En la batalla médica, ambos bandos ganaron: tanto los antibióticos como los bacteriófagos son buenos tratamientos. Los dos generan resistencias, ninguno de los dos es totalmente eficaz… Pero la guerra la ganó un bando, y fueron los antibióticos los que se popularizaron. La investigación en bacteriófagos quedó casi olvidada, y todos los esfuerzos se centraron en los antibióticos durante muchos años.

Ahora pensemos de nuevo en Fleming. Qué habría sido del pobre chico si no le hubieran pagado los estudios… Por eso mismo hay que dar becas, y asegurarse que todo el mundo tenga acceso a la universidad sin importar su nivel económico, y en unas condiciones decentes. Si hubiese sido español, hoy en día, quizá no habría acabado la carrera por haber tenido que trabajar en un bar todas las noches para poder pagar el alquiler. O no habría empezado una tesis, porque el sueldo de predoc no le daba para llegar a fin de mes. Imaginad lo que nos hubiéramos perdido.

Pero también tenemos que quedarnos con la otra moraleja, que es que en los científicos hay que confiar. Hay que confiar y hay que darnos libertad, porque a veces se nos ocurren cosas, y quizá si nos vamos por las ramas y cometemos los errores normales de nuestra profesión, si se nos ocurre algo y dejamos nuestro proyecto de lado para investigar eso, quizá salvemos el mundo otra vez. En España esto jamás pasaría, porque como para que te den dinero hay que pedir un proyecto definido y, si te lo dan, te tienes que ceñir a ese proyecto o te cortan el grifo… Pues el pobre hombre habría dicho que bueno, que el hongo muy interesante, pero que el tenía que seguir con sus bacterias o al año siguiente no podría ni investigar el hongo ni las bacterias. Nos perdemos mucho por el camino por estar gestionados por gente que nos tiene ni puta idea de como funciona la ciencia.

Una vez más, un voto de confianza, los científicos no somos señores con bata blanca y pelos de loco. O sí, pero ante todo sabemos lo que hacemos. Y hasta nuestros errores pueden salvar muchas vidas. Confiad en nosotros, incluso cuando creáis que lo que hacemos no tiene sentido, porque en el fondo, lo hacemos por una razón, y hasta el más estúpido error, puede ser el mayor descubrimiento de la historia.

Cura milagrosa para el ébola sí o no

Ya todos a estas alturas habréis leído que los dos americanos repatriados se han curado de ébola. Yo más que curar, diría que han sobrevivido al ébola.

Si os habéis fijado con un poco de detalle, habréis visto que la mayor parte de noticias hacen referencia al ZMapp, el famoso suero que se supone que nos salvaría la vida. Vamos a hacer unos cuantos números…

Acabo de irme a la web de la OMS a comprobar los números. La última actualización es de hace dos días, y dice que hay un total de 2473 infectados. De estos casos, 1350 se han muerto. Esto implicaría una tasa de mortalidad del 45%. Obviamente estos números hay que tomarlos con cierto cuidado, porque habrá casos que no se hayan identificado como ébola, pero también habrá muchos muertos que no hayan llegado a oídos de la OMS. Recordemos que hace unos días se hablaba de hasta un millón de personas bajo vigilancia, y es probable y esto lo digo así a ojo, que esos números en la realidad se dupliquen. Pero así, aproximadamente, podemos hacernos a la idea, el ébola en África está matando, más o menos, a la mitad de la población infectada.

Ahora vamos a los que han sido tratados por el suero. Quitando las dosis que han ido a África, de las cuales no tenemos números, sabemos que ha habido tres pacientes: el español y los dos americanos. El español se ha muerto y los otros dos han sobrevivido, lo que dice que el ébola con suero, mata a un tercio de los infectados.

Este resultado ya así es alarmante y nos hace dudar del supuesto efecto milagroso, pero las cosas no se quedan ahí. Si algo he aprendido en mis horribles clases de estadística, es que una muestra tiene que ser representativa. Os aseguro que si yo mandó un artículo con tres elementos como muestra se ríen en mi cara y yo eso no lo publico en la vida. Una muestra significativa, tiene que ser eso, significativa. Comparando con el número de casos actuales, la muestra tendría que ser, al menos, de unas 100 personas, para poder empezar a creernos remotamente el resultado. Imaginad que ahora hay dos casos más y los dos se mueren… ¿Significaría eso que con el suero te mueres más que sin él? ¿Que el suero empeora tu salud? Pues no, porque por eso hace falta una muestra suficientemente grande.

Pero bueno, por un momento vamos a creernos que esto vale, y que cuando se hagan pruebas en mil personas, seguimos manteniendo un tercio de muertes, esto implicaría un incremento de un 15% en la tasa de supervivencia. Ahora vamos a pensar bien en el entorno… Porque otra de las cosas que aprendes en estadística es que para poder comparar, hace falta un control. ¿Se morirían la mitad si fuesen trasladados a USA? Porque todos hemos visto como es la situación en África, y todos hemos leído que el cura quería ser repatriado para que lo tratasen como dios manda. En África la mayor parte de enfermos son tratados en hospitales de campaña o en centros con pocos recursos. El material desechable se lava y se seca al sol para que el virus muera. No existen robots que desinfecten las salas. Si no tienen ni para guantes… ¿Creéis que hay paracetamol para todos? Obviamente el tratamiento que reciben allí no es el mismo que recibirían aquí, y por lo tanto es posible que aquí sobreviviesen más. Ya, ni que decir, de las enfermedades que pueden llevar ya encima de antes, que pueden acelerar el proceso. A ver si creéis que alguien que tenga ébola y sida lo va a tener fácil…

Si pensamos en una enfermedad realmente común, como la malaria, sabemos que hoy en día en Europa es muy raro morirse de malaria, mientras que en África muere mucha gente a diario. El efecto de un sistema sanitario decente, en el caso de la malaria, es muy superior al 15% incluso sin tener en cuenta los medicamentos que se administran en Europa. ¿Qué nos hace pensar que en el caso del ébola no pasaría lo mismo?

Ahora esperaréis que os diga que el suero es un timo. Pues no. No puedo decir eso, pero tampoco lo contrario. Como buena científica diré que en estos momentos no hay prueba de que el suero tenga algún efecto sobre los pacientes. Desde mi punto de vista, hace falta esperar a esos resultados significativos antes de poder pronunciarse. Para ello, hace falta que la investigación siga adelante. Por una parte es trascendental que no se crean que ya está y se dediquen a distribuirlo sin comprobar bien su eficacia, porque podemos acabar con otro timo tipo Tamiflú. Pero tampoco hay que ir por la vida diciendo que el suero no sirve para nada, porque igual cuando se tengan resultados significativos, resulta que ese tercio se reduce a que sólo mueren el 1% y que el cura simplemente estaba gafado, o que fue tratado demasiado tarde. Y es importante que no se desanimen, que sigan con ello, porque al fin y al cabo así funciona la investigación, con un montón de errores, un montón de experimentos fallidos, pero sin ellos jamás avanzaríamos. Pensad sólo por un momento en que al fin y al cabo la penicilina se descubrió por error, que no era más que un cultivo contaminado.

Confiemos en los científicos, que saben lo que hacen.

Cerebro exiliado: razón aquí

No nos vamos, nos echan. Cuantas veces he leído eso… pues no. A mi nadie me ha echado, concretamente me he ido antes de darles oportunidad. Ni siquiera me molesté en buscar un trabajo en España. Tampoco creo que sea un cerebro fugado. Lo mío no ha sido fuga, lo mío es un exilio con todas las letras. Un exilio político y social.

Hoy me cabreaba mucho leyendo las noticias sobre el tema de la edad media de los investigadores del CSIC. Que son viejos dicen. Pues vaya sorpresa… pero si estamos todos fuera!! Ellos se lo han buscado. Mientras no cambien las cosas, los exiliados no queremos volver. Por supuesto, habrá quién vuelva por otras razones, pero por razones laborales… lo dudo.

Os voy a contar un poco mi situación, ya que ya van más de seis meses en el exilio y creo que ya he pasado el periodo de adaptación inicial. Para recordarme a mi misma, he releído el post que escribí hace unos tres años: Carta al Ministerio de Educación y demás familia. Me ha recordado perfectamente la razón de mi exilio.

Primero vamos al aspecto económico. Para cuando mi beca se estaba acabando, el ingreso mensual que percibía era de unos 900 euros. Comparando con la situación actual hasta parece que tenía que estar contenta, pues ahora parece que los becarios de media llegan malamente a los 800. Pero aquí la cosa ha cambiado, y mi sueldo se ha cuadruplicado. Sí, la vida en Suiza es más cara, eso es lo que dice todo el mundo, pero os puedo asegurar que no es cuatro veces más cara. Mi nivel de vida ha aumentado considerablemente y pese a ello ahorro y mucho. Todo hay que decirlo, la gente aquí también piensa que los científicos cobramos muy poco. Para que os situéis, por el piso sí pago cuatro veces más (aunque el piso no es ni remotamente comparable), pero un menú en la cafetería de la universidad me cuesta lo mismo que me costaba en España, y si fuese todavía predoc me costaría menos. Un predoc cobra aquí más del triple de lo que cobra en España. Hace tres años decía que si me pagaba unas clases de inglés no iba a llegar a fin de mes, pero ahora con lo que ahorro en un mes me voy a poder pagar las clases de alemán de los próximos dos años.

El aspecto social, que personalmente me importa incluso más que el económico. Aquí la gente te respeta. Eres científica y eso es algo importante. Haces algo muy importante para la sociedad. Se dirigen a mi como Frau Doktor y el hecho de ser científica casi te asegura conseguir cualquier cosa. Buscando piso en España casi lo esconderías, porque es señal de precariedad, pero aquí lo pones en letras bien grandes para asegurarte el alquiler. Un papel con tu nombre y el sello de una universidad va a misa. A la gente le interesa la ciencia, ves noticias de ciencia hasta en el 20 minutos.

El aspecto “los científicos españoles somos una mierda”. Esto se repite mucho. Que las universidades y la investigación en España son una mierda. Pues no. En general un español es muy bien recibido porque se asume que viene muy bien formado. Nuestros CV impresionan, y normalmente se preguntan cómo has conseguido hacer tantas cosas. Si supiesen las condiciones en las que hacíamos esas cosas se sorprenderían mucho más, porque no hay color entre la vida de un científico español y la vida de un científico suizo. Y no es sólo la impresión: con mi CV que tampoco es nada fuera de lo normal, he conseguido una beca europea. Mi jefe me tenía contratada pero me animó a pedir la beca, advirtiéndome que era muy difícil, porque se suelen dar unas 200 para todo Europa y cubren todos los campos. Tengo mi beca, estoy segura de que no soy la única española, y también estoy segura de que la inmensa mayoría de los españoles que han conseguido esa beca ahora o en años anteriores, no desarrollaban su investigación en España.

El día a día… en Suiza. Soy gallega, y como gallega no podía haber elegido otro destino para mi exilio. Tenía que ser Suiza, destino preferido por los gallegos. A ver qué gallego no tiene un familiar o amigo que esté o haya estado emigrado en Suiza… Y es visible. Vas por la calle de cualquier núcleo urbano de tamaño razonable y fácilmente encuentras un “Casa Manolo”, “Restaurante Novo” o incluso “Taberna Os Ancares”, casi tan comunes como en Galicia el bar Zurich, Berna o Los Alpes, por no hablar del archiconocido “Bar Suizo” que hasta la tele popularizó. Te mueves por las tiendas y ves en un escaparate una oferta de “D.O. Rías Baixas”, e incluso en el supermercado suizo (algo equivalente a Mercadona) encuentras con facilidad el estante de Estralla Galicia. Y vuelan. Yo estoy convencida de que si un sábado por la tarde me acercase a la Bundesplatz y allí me pusiese a cantar “Eu traio un cantar…” antes de que llegase a “mira Maruxiña mira…” ya seríamos veinte a grito pelado. Estás haciendo la compra y a tu lado escuchas un “carallo qué caro!”. Aquí levantas una piedra y salen 20 gallegos.

Claro que se echa de menos la tierra. A veces siento que mataría por una ración de raxo con patatas. Un buen pulpo á feira. Pero entonces ves las montañas y sabes que estás casi como en casa, e incluso puedes escuchar a veces a lo lejos, que desde una ventana sale el sonido de una gaita, y crees reconocer la Muiñeira de Chantada, y entonces sabes que no estás sola, que como tú mucha más gente está aquí, cada uno por sus razones, y te reafirmas en que al final, esta tierra tampoco está tan mal. Por algo es nuestra quinta provincia, tampoco íbamos a elegir algo que no diese la talla.

Mientras la situación no cambie, mientras a los científicos se nos desprecie, mientras el gobierno español no haga un esfuerzo por impulsar la ciencia, por acabar por ese envejecimiento del CSIC, porque tengamos sueldos dignos, porque se quiten los millones de trabas, la burocracia innecesaria, mientras no pueda volver para investigar y no para pasarme el día haciendo papeleo, mientras no pueda ir sin sentir que voy a explotar a mis predocs que no tienen ni para llegar a fin de mes… mientras todas esas cosas no ocurran, yo me quedo en Suiza.

Señores políticos. Los científicos españoles valemos mucho. Y todos estaríamos encantados de volver. Pero tenemos nuestras condiciones. Mientras esas condiciones no se cumplan, yo me quedo con mi Estrella Galicia, con mi telegaita por streaming, con esa sonrisa en los labios cada vez que escucho un acento gallego… pero en un país en el que no me desprecian.

Alicante, el ébola que no fue y la conspiranoia

Sábado por la tarde, saltan las alarmas. Un chaval está en urgencias en Alicante con fiebre y vómitos. No habría pasado nada si el chaval no fuese nigeriano. El chico había vuelto, aparentemente, “hace poco” de Nigeria! según su hermana que lo acompañaba. Tras haber estado “unas horas” en urgencias, se dan cuenta del tema y activan el protocolo de seguridad por posible caso de ébola. Salta a todas las noticias.

Un par de horas más tarde, ya por la noche, la noticia empieza a difundirse por Twitter. La gente saca su vena más racista, diciendo que eso para porque los dejamos saltar la valla, o pasar en patera, lancha de goma, o lo que usen los pobres africanos hoy en día. Todo resulta asqueroso y a mi me dan ganas de empezar a matar a gente.

Se recogen muestras y se envían a Madrid. Hoy al mediodía salen los resultados y, como era de esperar, sale negativo. El chico es libre, se desactiva el protocolo de seguridad y será tratado como uno más. Si no tiene papeles ni siquiera se sabe quién lo va a pagar, porque a los inmigrantes ahora ya no los tratamos, que no cotizan…

Ayer a la noche, en medio del escándalo, me cabreé mucho con el tema. Veamos… ¿Realmente controlamos la entrada del virus? Me da igual que alguien que cruce la frontera sea nigeriano, español o chino: si viene de un sitio en el que haya podido estar en contacto con el virus, hay que hacerle pruebas. Según nuestro Ministerio de Sanidad, se está controlando. Ah, pues me quedo tranquila… O no. Resulta que lo que se hace, y ojo, se hace a todos, lleguen en un avión o en una patera, es medirles la temperatura.

Uno de los primeros síntomas que parece estar mostrando el ébola es la fiebre, por lo que asumimos que si una persona que entra en España presumiblemente desde una zona afectada tiene fiebre, pues hay que mirar si hay más síntomas y aplicar el protocolo. Si no hay fiebre, pos ya no hay problema.

El caso del español que vuelve, del inmigrante legal, del que entré por un aeropuerto… Te miden, no fiebre, a la calle. Te vas por ahí, visitas a toda tu familia y amigos (al fin y al cabo vuelves de un viaje largo), te empiezas a encontrar mal, pero será la resaca de la fiesta del día de llegada, o el calor, que en España hace mucho, sigues de visitas, te sigues encontrando mal, vas a urgencias, esperas en una sala abarrotada y… Zas! Si resulta que venías contagiado además de traer el virus has estado desperdigándolo por ahí a tus familiares, amigos, y a los de urgencias. Y todo porque medir la temperatura era suficiente.

El caso del inmigrante ilegal. Pasa la valla, llega en patera, lo que sea. Lo pillan y se va a uno de esos centros de internamiento o como los llamen. A mi se me parecen más a campos de concentración y me parece fatal cómo los tratan, pero eso lo discutimos otro día. Al igual que en el caso previo, empieza a desarrollar síntomas, pero está aislado en el centro que está a rebosar y puede contagiarlo a mil personas… Pero a nadie le preocuparía porque son ilegales. Este país me da asco. Como los centros están a rebosar, quizá lo hubiesen dejado ir a otro sitio, y por lo tanto habría seguido la suerte del primer caso.

¿Estamos controlando correctamente la entrada de gente en nuestro país? No, claramente no. El caso de Alicante resultó ser negativo, pero en cualquier momento, con tanto “que viene el lobo” el lobo nos va a comer. Considero que ya hay muchas enfermedades cuya entrada y dispersión no podemos controlar, como para estar haciendo el imbécil con ésta. Otro día os hablaré del chikungunya que, si mis ideas no van desencaminadas, dará mucho de sí. Pero los mosquitos no paran en la frontera a enseñar los papeles, así que a esos no podemos controlarlos con facilidad.

Ahora mi gran pregunta es… Si el chico no tenía ébola, ¿que coño tenía? Porque no es por nada, pero si lo que traía era malaria (que tiene toda la pinta), no es que me quede muy tranquila. Supongo que mucha gente si, porque total la malaria no nos la va a pegar, pero el pobre hombre lo va a estar pasando fatal. ¿Y si es dengue? En serio, no nos obsesionemos con el ébola, que tenemos bichos para dar y regalar.

Otro tema que quería tocar es el de los remedios “para curar el ébola”. Sé que subnormales los hay en todas partes, pero la concentración en los últimos tres días me está preocupando. Veo que cada vez más gente dice que el ébola lo ha distribuido Monsanto para vender más (!!), que es el ejército americano que hizo un ensayo que se le fue de las manos (!!!) y que existen muchos remedios. Como adelanto os diré que se dice que la Artemisia lo cura. Concretamente lo que dicen que hay que hacer es tomar infusiones de Artemisia annua, que es lo que comúnmente en España llamamos ajenjo. Vale, esto tiene una base científica… De esta planta sí se saca un compuesto cuyas propiedades están probadas para algunas enfermedades, y sí se usa ese compuesto para tratar la malaria. Pero estamos hablando del compuesto, no de infusiones de la planta (que no, no es lo mismo), y hablamos en cualquier caso de malaria, no de ébola. No tiene nada que ver una cosa con la otra.

El otro remedio que es todavía peor pero que parece tener mucho más tirón es el dióxido de cloro. Así por las buenas ya os debería sonar a tóxico, que es lo que es. Yo, así a ojo, calculo que te puedes morir incluso antes por el dióxido de cloro que por el ébola, si te das un buen chute. Lo llaman MMS (suplemento mineral milagroso), que ya tiene mala leche, y como desinfectante es la caña. Al fin y al cabo es cloro, y sólo tenéis que pensar en lo bien que desinfecta la lejía… ¿Os beberíais una botella de lejía? Pues entonces ni penséis en el dióxido de cloro!

Otro día prometo hablar un poco más de la parte de las conspiranoias (entendedlo, no puedo leer demasiado del tema del tirón, que me pongo de muy mala leche) y de las supuestas curas milagrosas. Por ahora, lamentablemente, no hay nada probado científicamente, por lo tanto, no hay nada que curé el ébola. Por hoy esto ya me ha quedado bastante largo. Os animo a que me paséis enlaces, dudas, información, lo que queráis, vía comentarios o Twitter (que algunos ya hacéis), y yo seguiré comentando lo que me llame la atención sobre el tema.

Los virus y los anticuerpos, una historia de desamor

Hoy, tras una serie de tweets, me di cuenta que hay bastante gente que no tiene ni idea de como funciona o que es un anticuerpo, y que otros tienen una idea pero tienen muchas dudas. Voy a explicar a mi manera un poco el tema. Como ya sabéis, en esta casa se explican las cosas a nivel muy básico y para que cualquiera pueda entenderlas, porque los que sabéis de biología sabéis también buscar la información más técnica, pero aquí lo explico para el ser humano común, como se lo hubiese explicado a mi abuela.

A estas alturas ya sabemos que el suero milagroso tiene anticuerpos. Las dudas ahora son si se pueden por ejemplo hacer transfusiones, o por qué si el suero tiene anticuerpos no mata los virus.

Primero. ¿Qué es un anticuerpo? Un anticuerpo es una proteína. Tiene una parte que siempre es igual y otra que varía en función de lo que vaya a reconocer. Los hay de varios tipos, y pueden ser solubles, estando por lo tanto en el plasma sanguíneo, o estar en la superficie de los linfocitos. Los solubles, en cualquier caso, los producen también los linfocitos. Los linfocitos son lo que de toda la vida han llamado glóbulos blancos. Por lo tanto, sabemos que la sangre tiene glóbulos rojos (pensad en Érase una vez la vida, los que llevan el oxígeno a todas partes), los glóbulos blancos o leucocitos, plaquetas (que hacen que la sangre coagule) y plasma (todo lo soluble). Repito, esto es a grandes rasgos.

Cuando se hace una transfusión, raras veces es total, ya que las diferentes fracciones se separan (por densidad, al centrifugarlas se ven con facilidad las capas) y se hace la transfusión de lo que haga falta. Para una transfusión como sabéis hace falta que el grupo sanguíneo sea compatible. Conoceréis dos tipos, el AB0 y el Rh, pero hay unos cuantos más, y dependiendo de para qué hay que mirar en detalle el tema, por eso las donaciones de órganos se complican tanto, porque ahí es más fácil que haya rechazo. Si a ojo pensamos en la pequeña fracción de la sangre que contiene anticuerpos, podemos asumir que es casi como buscar una aguja en un pajar, y por lo tanto no compensa, porque la paja puede ser peor que la aguja.

Ayer os expliqué que los famosos anticuerpos se obtenían de plantas. En ese caso lo que se hace es hacer que se produzca una cantidad muy alta, hay una sobreexpresión. Yo en mi laboratorio para mis proteínas lo hago en bacterias, pero cuando quieres proteínas humanas no siempre se puede, así que se usan otro tipo de células: normalmente se va escalando, así que primero pruebas en bacterias, después en levaduras o células de insecto, y ya a la desesperada de vas a cultivos de humano. El caso particular de los anticuerpos es más complicado, porque van a generar inmunidad. Hay animales que son muy útiles para generar anticuerpos. Por ejemplo, y aunque parezca raro, las llamas son muy usadas para esto. En este caso, se usaban plantas, que también es una opción. Cuando se sobreexpresa una proteína, volviendo a la comparación previa, en lugar de tener una aguja en un pajar, tienes miles de agujas, así que separar la aguja de la paja es más fácil, y además puedes marcar las agujas, es decir, los anticuerpos, para que sea más fácil separarlos. Como además generas muchos, obtienes una cantidad más razonable a la hora de trabajar con ello. Desde que se dominan estas técnicas, es muy raro el caso en el que las proteínas se purifican del propio organismo que las produce. Lo más normal es este proceso, la sobreproducción.

Ahora vamos a pensar un poco como funciona el sistema. Para ello, me voy a basar en un símil típico en biología, que se usa para explicar las reacciones enzima-sustrato, que es el de llave-cerradura. En este caso la llave es nuestro virus, y la cerradura el anticuerpo. El virus va a tener un montón de proteínas que pueden actuar como llave. Realmente, no se reconoce una proteína completa, es más bien un cachito bastante pequeño de ella y, como es lógico, normalmente de la superficie, ya que es lo primero que nuestro cuerpo “ve”. Si habéis visto algún esquema del ébola en los periódicos, habréis visto que es un virus filamentoso, y que en esa especie de hilo, si han puesto un esquema detallado, hay un montón de bolitas en la superficie. Esas “bolitas” son las proteínas que forman la superficie del virus. Para que lo tengáis más claro, un virus, aunque puede tener más cosas, no es más que un poco de ácido nucleico (ADN o ARN dependiendo del virus) rodeado de proteínas que lo protegen.

El caso dejo ébola es un poco más complicado que el del virus tipo, porque tiene una envoltura lipídica. Esto quiere decir, que por fuera de esa primera protección de proteínas hay otra capa, en este caso de lípidos (o sea, grasa) que a su vez tiene proteínas “salteadas”, que van a ser las más expuestas, y por lo tanto las más susceptibles de ser reconocidas. Bueno, ya sabemos que un cachito de una proteína expuesta del virus va a actuar como llave, y que nuestro anticuerpo es la cerradura. Pues si el mecanismo encaja, se desencadena lo que llamamos respuesta inmune, que va a hacer que el virus no pueda matarnos, de una forma u otra. A veces es más bien un bloqueo, otras veces se destruye el virus, que sería lo ideal. Además nuestras células identifican nuevos cachitos y generan cerraduras para ellos, que es lo que hace que aunque a la primera no puedan, a la segunda tengan las armas preparadas, y es por eso por lo que hay enfermedades que pasamos sólo una vez en la vida, y después somos inmunes. Y es también así como funcionan las vacunas, exponiendo un virus muerto o atontado (atenuado, formalmente hablando), que no pueda hacernos nada, pero que sirva para que generemos anticuerpos.

Llegados a este punto, podemos pensar que es fácil, que sólo tenemos que descubrir un anticuerpo que reconozca una proteína del virus, en este caso del ébola, y ya está. Pues no, porque los virus han sobrevivido mucho tiempo por algo, la naturaleza es sabia y, podríamos decir, a los virus les gusta más mutar que a los humanos follar. Si un virus tiene una mutación y cambia un poco la forma de la proteína que es reconocida, ese cambio le puede valer para esquivar el sistema inmune, y por lo tanto para reproducirse alegremente. Por supuesto, hay cambios que no afectan… Imaginad que a una llave le quitáis un pinchito, pues igual funciona igual, pero si le ponéis uno extra ya no entra en la cerradura. Pues igual. Si la mutación no afecta a la viabilidad del virus pero mejora su capacidad de infección, la teoría de la evolución nos dice que esa mutación se va a predominar pasado un tiempo. Y esas cosas son las que nos vuelven locos a la hora de hacer vacunas, y por lo que cada año hay una vacuna nueva para la gripe, porque hay que estimar que variantes van a predominar ese año.

Entonces, por último… Si alguien ha pasado el ébola va a ser inmune? Pues en principio si, siempre que el virus que lo intente la segunda vez sea el mismo. Hasta el momento, tenemos descritas cinco cepas distintas de ébola, pero dentro de una cepa puede haber también pequeños cambios. ¿Quién sería el voluntario a exponerse a ver si aunque tenga alguna mutación sus anticuerpos funcionan igual? Asumo que nadie.

Hasta aquí, la explicación de hoy. Se aceptan más preguntas, intentaré seguir explicando las cosas para el más común de los mortales.