El iWatch que yo querría

A raíz de una conversación ayer, y tras tantos rumores, he estado pensando en que le pediría a Apple si yo pudiese opinar (y que alguien me escuchase). Me he decidido a contarlo, así que sois todos libres de decirme que estoy equivocadísima y que mi idea no tendría ningún mercado.

Para empezar, el iWatch que yo querría no sería un reloj. Creo que el formato pulsera sería adecuado, pero tendría que ser algo muy minimalista, del estilo de una Fitbit. Tendría que tratarse de un producto que ofreciese algo diferente… y supuestamente esa diferencia va a estar en sus sensores. Se trataría de una pulsera ajustada, para lo cual tendría que haber varias medidas y ser elástica. En ella se encontrarían la mayor parte de los sensores y con sólo llevarla puesta y encendida se recogería todo el día tu ejercicio, los pasos que das, etc, pero también otras cosas como tu ritmo cardíaco. Tendría un sistema de sincronización permanente de forma que con un clic en tu iPhone apareciese todo ahí, pero que no dependiese de la presencia del iPhone para funcionar, de forma que si sales a correr, o simplemente te dejas el iPhone en la mesa, siga funcionando todo.

Además, tendría todo lo bueno de los relojes inteligentes. Sin necesidad de una pantalla, podría notificarte por vibración o sonido de algunas cosas, como que entra una llamada o te llega un correo, de forma de vayas corriendo a por tu teléfono si es necesario.

Podrías salir a correr sin llevarte el iPhone ni iPod ni nada. Antes de salir, podrías enviar a tu pulsera el entrenamiento que quieres hacer y la playlist que quieres escuchar, y dada una pequeña capacidad de almacenamiento interno, sería independiente. Sólo te haría falta darle un toque, o hablarle, para que empezase.

Tendría unos auriculares especiales, inalámbricos, que en este caso si requerirían la presencia de la pulsera. Todos sabemos que correr con el puto cable es un rollo. Los auriculares te servirían para recibir tu música y tu entrenamiento, pero también para las notificaciones. Para esto se podría aprovechar la gran potencia de Siri. En los propios auriculares o en la pulsera podría haber un pequeño micrófono, de forma que te pudieses comunicar con ella, preguntando por ejemplo, cuales son tus pulsaciones, o cuantos kilómetros llevas corriendo. También te serviría para decirle que pause la música, o que te lea el asunto del correo entrante. Los auriculares tendrían también sensores extra, haciendo imprescindible la compra del pack. Por ejemplo, el nivel de oxígeno en sangre, que es más fácil de medir en la oreja (y más fiable) que en la muñeca.

Pese a poder interactuar con ella, la pulsera tendría capacidad de decisión sobre que has hecho, de forma que sea capaz de diferenciar que esos 8 km a alta velocidad quieren decir que has ido a correr, o que esas horas sin moverte es que has dormido. Aunque no le dijeses que lo vas a hacer y que se entere, se enteraría sola.

Sería un producto más caro que los que hay en el mercado, pero se dirigiría a un público muy concreto, con una capacidad adquisitiva media. Se buscaría un precio atractivo teniendo en cuenta que quién se la fuese a comprar ya ha gastado una pasta en un iPhone, y se gastaría unos 100 euros en otras pulseras.

Sería muy discreta, de forma que todos pudiésemos llevarla sin llamar la atención por ello, y sin ser un problema en ningún trabajo. Sería resistente al agua y, para los más modernos, existiría en una gran variedad de colores, sin dejar nunca de lado el clásico negro para los conservadores. Existirían también accesorios para decorarlas, para que se conviertan en una moda, y se ingrese más con estos accesorios. Podría venderse el kit base de la parte “sensor” y después que la propia pulsera fuese una especie de funda, de forma que por un precio razonable pudieses disponer de varios modelos y conjuntarla cada día.

Si Apple vendiese algo así, yo lo compraría. Por lo que se ve, soy la única que tiene esa visión. No quiero un iPhone en mi pulsera, pero tampoco vivo tan pegada a él como otras personas. Ojalá Apple escuchase alguna de mis peticiones!

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Reto A2: mes 1

El tiempo pasa muy rápido, y antes de que me diese cuenta, ya se me ha ido el primer mes del reto, así que voy a actualizar un poco la situación actual…

La primera semana fue relativamente bien, la segunda fue un poco de bajón, más o menos retomé en la tercera y la cuarta la estoy enfocando relativamente bien.

Por partes: lo que mejor llevo es Memrise, sobretodo porque me ayuda a controlar el uso de datos. Al no consumir, en cuanto Orange me ha avisado de que se me estaban acabando los datos del mes, he empezado a darle más uso. La parte mala es que en cuanto llegue el día 10 y tenga libertad de uso igual, pues seguramente volveré a distraerme mirando a las nubes en lugar de centrarme en lo que debo. He acabado el pack de alemán básico y ahora voy con la ronda de 1000 palabras en alemán. Se divide en dos packs de unas 30 unidades, así que intentaré obligarme a hacer una unidad diaria. Obviamente, antes de ponerme con algo nuevo me obligaré a refrescar los conceptos anteriores. He de decir que hay palabras que no considero para nada básicas, y completamente inútiles para mis necesidades iniciales, pero reconozco que la gran mayoría son útiles.

La otra cosa que llevo bastante bien son los podcast. No los escucho a diario como inicialmente pensaba, creo que los escucho unos 3 días a la semana de media, pero más capítulos de lo estimado inicialmente. Lo que hago es empezar unos cuantos capítulos antes de donde me he quedado para refrescar, e ir avanzando poco a poco, sin reescuchar mil veces los iniciales, a los que sólo he vuelto un par de veces. Voy más o menos por el tercio, así que eso va bien.

Duolingo no me va tan bien… Me cuesta mucho pasar las lecciones de refresco y juntar los puntos, y no soy nada constante. Suelo conseguir rachas de unos 3 días pero luego decaigo. Tengo que centrarme más en eso, y sobretodo en avanzar, porque últimamente hay días que sólo refresco y no miro nada nuevo. El avance en Memrise si lo noto aquí, que muchas veces cosas que me salen en uno ya no son tan nuevas para mi en el otro, aunque me lío un poco con los sinónimos, cuando para un mismo concepto cada programa me pone algo distinto.

La inmersión vía periódicos también la llevo bastante bien, y casi cada día leo algo en alemán. También intento leer carteles, el menú, los mails que me llegan (que vienen también en inglés así que puedo saber si me he enterado). En parte, creo que cada vez voy entendiendo un poco más. También a veces soy capaz de entender cosas sencillas cuando la gente me habla, y ya no me quedo tan con cara de gilipollas.

El resto, nada. He hecho algo con busuu pero no he tocado gramática ni nada, y creo que eso es importante, porque empiezo a tener bastantes dudas sobre la posición de las palabras en las frases: hay cosas que me quedan, pero no tengo clara la norma de por que unas veces algo va delante y otras detrás.

En las próximas semanas, antes del empujón final, pretendo centrarme un poco más en los puntos débiles. Agosto se que va a ser un mes más difícil, pero tengo que intentar mantener la constancia en lo que he logrado hasta ahora y mejorar el resto de aspectos. Creo que un día llegaré al punto de empezar a entender más o menos bien lo que leo o escucho, y entonces todo será más fácil porque podré incluir cosas menos repetitivas, leer libros adaptados, etc.

He pensado también en buscarme un manual de alemán para ir más en serio, aunque pueda ser un poco coñazo si me planteo llevarlo conmigo, aunque quizá lo mejor sería tenerlo para obligarme en casa. Dicen que si ves las cosas en papel y escribes a mano te quedan mejor. Tendré que mirar a ver si encuentro algo y si me convence, o si me planteo descargar algo y darle uso a la impresora del laboratorio.

Seguiremos informando del avance. Por ahora, me queda media hora de tren, y hay que darle al Memrise de hoy, que no lo he tocado.

Reto A2: semana 1

Hace cosa de una semana os conté mi plan para aprender algo de alemán. Considero que parte de las cosas que ayudan a completar un reto es ir contando los avances y los fallos, así que voy a ello.

A lo largo de esta semana he hecho algunos progresos. Los primeros días, sin conexión a internet, me centré en el uso de Memrise y la escucha de podcast. Me ha ido bastante bien. No sé si he avanzado al ritmo esperado o no en el caso de Memrise, pero me centro bastante en refrescar mis conocimientos cada vez que la aplicación me lo recuerda, y también en hacer algunas unidades, aunque como son de longitud variable no puedo establecer si cumplo objetivos o no en tan poco tiempo.

Los podcast bien, porque en el rato de camino a casa me da para escuchar unos 5, que voy repitiendo. Algunos días he empezado antes y avanzado más con la idea de que tengo que tener más o menos dominados 15 a día 15, fácil de calcular.

En el caso de duolingo me he puesto objetivo de 50 puntos diarios y los he cumplido todos los días de semana, pero el finde me he dado un descanso. Como el lunes ha sido festivo he avanzado un poco menos de lo esperado. Los puntos los consigo a base de primero refrescar conocimientos y después hacer algo nuevo cada día.

La parte en la que no he avanzado es en la que me había planteado hacer cosas semanales, que era lo que tenía para el finde, pero como he estado trabajando en otra cosa y todavía tenemos la casa medio desmontada, pues poco avance. He pensado en hacer también algo de eso cuando llegue a casa cada día si tengo tiempo, porque el fin de semana lo quiero más para descansar, así que creo que intentaré organizar y dividir el trabajo de esa parte la semana que viene, ponerme un objetivo e intentar hacerlo por la semana. Si no me da tiempo, entonces lo hago el finde. Así, si quiero tener tiempo libre el fin de semana, me esfuerzo más los días laborales.

También he hecho mis esfuerzos en la toma de contacto con el idioma real. Todos los días de semana he intentado leer con más o menos éxito alguna noticia en el periódico, y también hago mis esfuerzos para comunicarme en la cafetería, al comprar, etc.

Con esto, doy por actualizada la primera semana. Ahora el tren empieza a moverse y Memrise me dice que hay palabras que regar. Voy a ello!

El infierno que fue romper mi contrato de alquiler

Ahora que ya ha pasado todo, me gustaría contar esta historia para hacerla pública, especialmente por si pudiese ayudar a alguien. No me voy a cortar con los datos esta vez, con la clara idea de que esto sea indexado y que cualquiera que llegue al nivel de desesperación al que llegué yo, pueda contactarme para pedir más información.

En 2010 alquilé mi piso en Alcobendas. Se lo alquilé a una empresa llamada Cota 55 y tuve mis problemas iniciales, como que no había agua porque “el anterior inquilino” había dejado una deuda, o que al cabo de tres meses un día me desperté y en mi casa no había luz… Cosa que tras gritar a Iberdrola descubrí que se debía a que mi casa estaba conectada todavía a un enchufe de obra desde hacía 2 años, que yo estaba pagando la factura de un vecino, y que hasta que el dueño pagase la deuda y la multa no iban a reponer el servicio, cosa que llevó una semana en un piso en el que todo era eléctrico en pleno diciembre. Ahí empezaron a salir las cosas raras, porque mi contrato era con una empresa, Prorsus, pero el nuevo contrato de electricidad se hizo a nombre de una tercera empresa. Perdoné todo, fui compensada por la inmobiliaria, y santas pascuas.

Al hacer un año en el piso escribí a la inmobiliaria para revisar el precio del alquiler, diciendo que si no me decían nada, asumía que lo dejábamos como estaba. Sin respuesta. Los dos años siguientes, como habría sido a la baja y asumía imposible la tarea, simplemente lo dejé pasar. No me interesaba pegarme con nadie por un par de euros al mes.

El caso es que comenzó este año y yo me trasladaba, entonces quise cancelar mi contrato, y ahí comenzaron los problemas. Primero envíe un mail al correo que en el pasado había usado para comunicarme con la inmobiliaria, y recibí una notificación de que el dominio no existía. Llamé también al teléfono de mi contacto, para el cual Orange amablemente me informaba que no estaba activo (ojo, no apagado, inexistente). Empecé a buscar en Google a la inmobiliaria y encontré varias posibles direcciones, ninguna de las cuales parecía actual. Llamé a todos los teléfonos de contacto y ninguno daba señal. Extendí la búsqueda a la empresa que había firmado el contrato de alquiler y el de la electricidad, empecé a ver conexiones en las direcciones, y encontré también una serie de BOEs en los que se decía que estaban desaparecidos. Insistí en todos los teléfonos que pude encontrar y tras el nulo éxito, tiré de contactos. Un buen amigo se ocupó de ir al domicilio más probable. En este le dijeron que allí no estaban, lo mandaron a un segundo, y de ese segundo a un tercero. En este tercero le dieron un teléfono de un responsable, cuyo apellido coincide con el del supuesto administrador de la empresa que había firmado el contrato de alquiler. Este teléfono sí funcionaba, pero sistemáticamente me iba al buzón de voz.

Harta ya por el paso del tiempo y por pagar un piso que estaba prácticamente vacío (a la espera de fijar una fecha e ir a España) opté por la vía legal. Tras informarme del proceso, envié un burofax al domicilio en el que habíamos conseguido el teléfono y otro al que figuraba en el registro mercantil. Correos me notificó que en ambos se había dejado el papelito diciendo que era un burofax que yo había enviado, pero que nadie se había presentado a recogerlos.

Pasados un par de días, en mi insistente acoso telefónico, conseguí que el señor con el mismo apellido que el administrador según el registro mercantil me cogiese el teléfono. Le dije que quería irme, que había avisado con tiempo suficiente para irme ese mes (porque el burofax si había ido con tiempo, aunque el no cogió el teléfono hasta que era demasiado tarde) y que o se arreglaba ya o seguiría con la vía que había elegido. Le dije que estaba en el extranjero, así que quería toda comunicación por vía electrónica.

Pasadas unas horas, Almudena, mi contacto de la inmobiliaria, me escribió un mail desde su cuenta personal, diciendo que es que ella ha cambiado de teléfono y se han mudado, que “igual” deberían habérmelo notificado, pero que su teléfono lo tenía una compañera y que no entendía que pudiese haber sido difícil localizarla. Que claro, es que la gente no suele estar tanto tiempo en el mismo piso (ojo, no había llegado a 4 años).

Tras unos cuantos mails consigo convencerla de una fecha de entrega de llaves en su oficina (ella quería ir al piso) y de que cambiase las facturas ya, porque yo no vivía allí.

Fui a Madrid y le dejé las llaves a otra buen amiga, con una copia del papel que debía firmar, en el que se incluía que si en 30 días no me comunicaban nada, tenían que devolverme la fianza integra, como se había estipulado en el contrato. Mi amiga me contó la escena de la entrega de llaves como la cosa más grotesca del mundo. La dirección era una nueva, que yo no había conseguido vincular con ellos de ninguna forma. Llegó allí y casi ni la dejan entrar, hasta que especificó que tenía cita. Entonces a una salita a esperar, y pasado un tiempo llega la otra que le dice que podían haber firmado ya en el portal para no subir. En la oficina en cuestión, ni rastro del nombre de ninguna de las empresas antes mencionadas. La mujer con tanta prisa que casi ni recoge las llaves.

Pasa el tiempo y a mi nadie me dice nada. Veo que han puesto el piso a alquilar, y que efectivamente han ido allí porque las fotos son claramente recientes. Sigue pasando el tiempo… Y al pasar un mes recibo un correo electrónico en el que me piden el número de cuenta para devolverme la fianza, que ya tengo en mi poder.

Reconozco que al final han sido legales y me han devuelto el dinero. Pero… me consta que alguien del edificio, que también alquilaba con ellos, ha subarrendado, entiendo que por no poder contactarlos. Por otra parte, cuando llegué allí para cerrar el piso antes de entregar las llaves, me encontré en mi buzón (y en otros del mismo dueño) un cartel donde deberían estar nuestros nombres que decía “LADRONES”.

Yo he decidido no seguir adelante con esto, no reclamarles el tiempo perdido, el alquiler extra pagado, las facturas “base” pagadas, o el dinero gastado para llamarlos desde Suiza cientos de veces hasta lograr contactarlos. Pero entiendo que puede haber otra gente en mi situación, por lo que he querido contar la historia aquí y poner los nombres, no acusarlos de nada (cada uno es libre de sacar sus propias conclusiones, yo puedo decir que sólo lo cuento como un problema de comunicación que se resolvió hablando), pero que si alguien llega aquí buscando una forma de contactar con ellos, no dudé en dejarme un comentario y yo me pondré en contacto para ayudar en lo que pueda.

Como curiosidad final, el piso ahora lo ofrece directamente la chica, sin la inmobiliaria. El precio inicial era el que pagaba yo (aunque yo tenía una RBE que ayudaba), pero recientemente han bajado el precio. Le deseo mucha suerte al futuro inquilino, más que la que he tenido yo, al menos.

Reto A2: alemán en tres meses

Como más o menos sabéis, desde que supe que me venía a suiza llevo dándole vueltas al tema del alemán. Más o menos he empezado a aprender algunas palabras pero como ahora “parece” (esto ya lo explicaré en otro momento) que me voy a quedar aquí otros dos años más fijo, pues me he planteado que me lo tengo que tomar en serio.

 

Una vez que me llegó la noticia de mi semiestabilidad, empecé a pensar en el tema. Lo primero fue ver qué había aprendido y qué podía aprender. Para saber mi mierda-nivel, me fui a la web de la Deutsche Welle y me puse con el test. Obviamente no pasé del primer nivel, el A1, pero conseguí un 50%, con un esfuerzo mínimo en los últimos meses.

 

Después de eso, me informé un poco sobre posibles cursos en serio, y descubrí que la universidad organiza a partir de septiembre la próxima ronda de cursos, así que decidí darle un empujón previo. No sé si me voy a matricular finalmente o no, y si lo hago será en nivel A1 para que no queden lagunas en las cosas más básicas.

 

Se define el nivel A2 como aquel en el que “el estudiante comprende el idioma con cierta dificultad, exceptuando ciertas situaciones precisas. Puede leer textos simples. Aunque comete errores frecuentemente, es capaz de expresarse utilizando varias frases en un número limitado de situaciones”. Pues bien, ese va a ser mi reto. Ser capaz de pasar el test de A2 con al menos un 50%. Tengamos en cuenta que ese 50% de A1 lo conseguí sabiendo decir prácticamente ja, nein, y poco más. A medida que se sube de nivel la cosa se complica mucho, eso lo sabéis perfectamente los que habéis estudiado algún idioma. Para que sirva de referencia, en la universidad se supone que tienes que hacer al menos dos años para conseguir el A2. Yo me estoy planteando pasar un test en 3 meses.

 

Que pase el test no quiere decir, ni mucho menos, que tenga tal nivel, pero es un modo de confirmar que, efectivamente, voy aprendiendo. Tampoco me voy a hundir en la miseria si no lo consigo, y seguiré intentándolo y me marcaré un nuevo objetivo, pero si quiero que sea un reto, tengo que apuntar alto.

 

Ahora, al meollo de la cuestión, cómo pretendo llevar a cabo dicho objetivo, las herramientas, algunas de las cuales me habíais recomendado cuando me planteé inicialmente ponerme a aprender algo:

 

Día a día:

  • Duolingo: algunos conoceréis la aplicación de aprendizaje de idiomas. Es bastante sencilla, pero implica un montón de recordatorios que hacen que aproveches cualquier momento para aprender alguna palabra nueva. Se centra principalmente en vocabulario. La parte buena es que te puedes marcar un objetivo de puntos de experiencia diarios, y te sientes muy mal si te llegan los recordatorios y no has hecho tu mínimo de puntos diarios, así que aunque sea en un momento antes de dormir, te pones a ello. La parte mala es que requiere conexión de datos y en ese tema voy bastante pillada dado que Orange me quiere hundir la vida. Además, tiene su función de refrescar memoria, para que no se te olvide aquello que se supone que has aprendido. El dúo va inglés-alemán y me planteo 30 puntos de experiencia diarios.
  • Memrise: el sistema es bastante parecido al anterior, se basa en tarjetas con vocabulario o frases sencillas, y tiene disponibles varios packs de alemán. Empezaré con el alemán básico y poco a poco me pasaré a las 1000 palabras en alemán, o algo así. Cada vez que te sale una tarjeta nueva, incluye una serie de trucos para que puedas recordar la palabra, y cuando se te pregunta, si no la sabes, te vuelve a salir la tarjeta original con los trucos. Las tarjetas son como plantas, y al cabo de un tiempo tienes que regarlas, refrescar tus conocimientos. La parte buena de Memrise frente a Duolingo es que puedes descargar las tarjetas, por lo que puedes trabajar cuando tu conexión de datos te abandona. Es también inglés-alemán y mi objetivo son unas 3 unidades por semana.
  • Podcast “Alemán para hispanohablantes”: esta herramienta es posible que cambie a lo largo del tiempo, porque sólo lo he probado y no puedo con las expresiones latinoamericanas. No es que me moleste la forma de hablar, es que me molesta que lo repitan varias veces en varias versiones de español. Si me canso, simplemente me pasaré a la versión para angloparlantes. Son 100 capítulos que recogen temas variados, y suelen ser frases cortas para una situación concreta, que se repiten en español (varias veces si corresponde) y dos veces en alemán. Cada capítulo dura entre 5 y 10 minutos, así que en lugar de repetir el mismo varias veces, voy a intentar ir por bloques, unos 8 capítulos cada semana. Escucharlos varias veces e intentar pillar la pronunciación, adelantarme a la frase en alemán… esas cosas.
  • 20 Minuten: supongo que es de lo más absurdo pero de lo más efectivo. Todas las mañanas paso por varios puestos en los que puedo recoger el 20 Minutos, ya sea la edición Berna o Zurich, entre otros periódicos gratuitos. Intentaré coger uno todos los días y echarle un ojo, intentar leer alguna noticia todos los días, buscando cosas de temas de los que pueda conocer algo de vocabulario, para ir acostumbrándome al alemán de verdad.
  • Escuchar y lanzarme: escuchar mucho a mi alrededor, y no tener miedo a decir cosas. Aunque sólo diga que no hablo alemán, que si hablan inglés, que “sin verduras” en la comida, o que me sirvan un café. Poco a poco y frases sencillas, pero dejar para esas cosas el inglés a un lado, descubrir que frases son las que me hacen más falta y aprenderlas lo antes posible.

 

Semanalmente…

  • UNED: en la UNED hay un curso de alemán que se centra más en gramática. Son unidades más largas, por eso me lo planteo de forma semanal. Me ayudaría a llenar un poco los huecos aprendiendo sólo vocabulario. También tiene unidades dedicadas a la fonética, para que se me entienda algo cuando intento hablar, porque eso de que el alemán se pronuncia como se escribe es una gran mentira. Varias personas a las que aprecio mucho me han pasado los materiales, así que también podré trabajar en esto offline.
  • Busuu: es un curso online y se basa también en vocabulario, pero también incluye diálogos y te obliga a escribir pequeños textos, que otra gente corrige. Puedes usarlo para llamar a otros usuarios y practicar a hablar, pero yo prefiero practicar con gente conocida, ya que eso puedo hacerlo en el laboratorio a la cara. Puedes ponerte el reto de llegar a un nivel X en un tiempo determinado, así que eso será lo que haré. Usando la aplicación para iPad tienes acceso a algunas unidades que en la web son Premium, sobretodo de gramática, así que usaré ambas para que sea más completo.
  • Gramatica-alemana.es: en esta web tienen la gramática (sólo eso) dividida en 20 lecciones. Intentaré mirarme más o menos dos lecciones cada semana. Esto queda un poco para el “tengo un rato”, porque por ahora el objetivo es ser capaz de entender y expresar cuestiones básicas, aunque hable como un indio, pero no está de más ir leyendo un poco para organizar un poco mejor las frases.
  • Alemansencillo.com: esta web me servirá como referencia gramatical, al estar todo bien organizado, de forma que pueda consultar dudas cuando surjan.

 

Una vez explicado el plan, toca comenzar. No sé que saldrá de esto, pero creo que vale la pena. El reto son tres meses, y oficialmente acaba el día 1 de Septiembre, que sería el día que me tendría que matricular en la universidad. Como estoy empezándolo ya unos días tarde, me voy a dar estos cuatro días de margen para hacer el test, dependiendo de lo bien o mal que me venga la fecha. Iré contando poco a poco si la cosa va bien o mal. Todos los comentarios y experiencias que me podáis contar aquí o en twitter o donde sea son bienvenidas.