Postdoc en Suiza: guía de supervivencia o como finalmente hemos encontrado un piso (parte V: la mudanza)

Nos hemos trasladado!!!

Lo primero de todo, disculparme por el retraso para aquellos (que poco a poco veo que vais creciendo) que seguís esta historia. Sé que prometí escribir el siguiente capítulo tras el fin de semana y ya estamos casi en el siguiente, pero he tenido un pequeño problemilla técnico.

 

El pasado viernes a mi móvil llegó un mensaje de Orange CH comunicándome que había agotado mis datos, que hiciese click en el enlace para elegir si quería comprar un pack extra para el resto del mes o pagar por consumo. Hice click y me salió un mensajito de que por problemas técnicos no se puede acceder. Y así estamos desde el viernes pasado. No hay forma de elegir, por lo cual se ha suspendido mi conexión de datos (que es la que uso normalmente en el tren, cuando escribo aquí). El lunes fui a preguntar a una tienda y me dijeron que no podían hacer nada, que estaban cambiando el sistema y que ellos estaban igual de jodidos porque no podían casi ni hacer altas nuevas. Parece que toca esperar hasta que lo arreglen o, en su defecto, empiece un nuevo mes (el día 9). Por supuesto, pondré una reclamación de alguna forma para que no me cobren ese tiempo en la factura, aunque por lo que sé lo deberían descontar automáticamente. Pero en resumen, estoy jodida.

 

Pero vamos a lo que vamos, el siguiente capítulo de nuestra épica mudanza. Previously on… ejem… la semana pasada habían llegado los muebles y una gran compra. En ese punto estábamos. Tras recoger y traernos algunas cosas por la semana, aquí me vine yo el viernes pasado armada de valor. En una primera fase de viernes noche, quedó montada la cómoda y la estructura de la cama. Y lo mejor de todo, tenía en el buzón un maravilloso papelito de Die Post diciendo que tenía que recoger un paquete. Esto alteró ligeramente nuestros planes. También tenía, para nuestra desgracia, un papelito del banco diciendo que pagásemos los 4000 francos de fianza…

 

El viernes por la noche, nos volvimos a nuestra anterior morada a dormir, y el sábado madrugamos para ir a recoger el paquete. Como asumía, era nuestro nuevo router. Nada mejor que asegurarse la conexión a internet antes de mudarse! Tras dejar el paquete en casa, comenzó nuestro viaje de todos los sábados a Ikea. Como ya teníamos los muebles y los platos, esta vez nos centramos en cazuelas, sartenes, toallas… cosas de ese estilo. Otra pasta que nos dejamos en cosillas pequeñas. Volvimos a Berna, dejamos las cosas, y decidimos explorar nuevas opciones en el entorno.

 

Por la tarde nos fuimos a un sitio llamado Micasa, que es de Migros, con la esperanza de ver alguna cosilla pequeña, pero pronto nos dimos cuenta que aquello eran muebles más caros que en Ikea y poco más, pero nuestro gran descubrimiento fue el gran Migros DoIt + Garden que había en el sótano. Para que os situéis, es como una gran ferretería con su gran sección de jardinería. Tras querer comprarnos toda la tienda, conseguimos reducir sustancialmente el volumen de la compra a algo razonable, pero nos hemos apuntado el sitio para ir a por plantitas, porque tenemos un plan… y esperamos poder ejecutarlo. Queremos un macetohuerto!!! (prometo ir informando sobre los fracasos intentando crecer cosas comestibles en interior).

 

Tras esa ronda tocó una ronda de montaje. Acabamos con la cama, montamos las mesillas y casi todos los muebles pequeños. Tras eso, decidimos descansar para no morir.

 

El domingo la cosa fue un poco más dura… De mañana todo comenzó con el montaje de las pocas cosas que quedaban pendientes, comer, y mover cosas. Por la tarde continuamos con el traslado de cosas, yo tuve un bajón brutal por el cansancio, menos mal que Nacho aguantó lo suficiente como para traer el sólo la última ronda. Mientras yo me quedé a colocar un poco todo, llegaron esas cosas, estrenamos nuestra nueva ducha (hemos comprado una alcachofa con LEDs, mola un montón) y después estrenamos nuestra nueva cama.

 

Durante esta semana hemos ido poco a poco acostumbrándonos a la cama. Estamos valorando si soportamos la luz o si tenemos que desarrollar algún sistema para el control de luz en la habitación. La vida ya es al completo en nuestra nueva casa, aunque el salón comedor sigue vacío y según IKEA tardarán todavía una semana más en traer las cosas. Me estoy empezando a acostumbrar a cenar sentada en el suelo.

 

Hemos instalado el módem y la conexión va de lujo. Es lo que me está permitiendo escribir en estos momentos, y no morir por falta de comunicación con el mundo. Y hoy, finalmente, he entregado las llaves del piso anterior. Ahora sólo queda que nos devuelvan la fianza… que es mucha pasta.

 

Paralelamente, hoy me han contactado de la inmobiliaria de Madrid, supuestamente para devolverme la fianza. Hasta que no lo vea no lo creo… De eso me tengo también un post guardado, pero me gustaría ver el dinero en mi cuenta primero!

 

Hoy ha sido festivo en Suiza (la Ascensión, sí), pero hemos ido a trabajar para coger mañana el día libre. Estamos planeando un nuevo asalto a tiendas para este fin de semana, y un poco de actividad en nuestro nuevo piso. Veremos que pasa… mientras tanto, seguid pendientes de vuestras pantallas, pronto nuevo capítulo!

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Galicia y sus muertos

Acabo de encontrarme una noticia sobre un lío con una misa y se me ha ocurrido escribir un poco sobre el tema, así que permitidme este inciso en mi saga sobre la mudanza.

 

Los que no habéis residido en Galicia, normalmente sabéis eso de que es tierra de meigas, incluso quizá conocéis la historia de la Santa Compaña… pero la mayoría creéis que eso son historias y que hoy en día las cosas no son así. Estáis muy equivocados. En Galicia puedes hacer lo que sea, menos tocar a los muertos.

 

Para explicar un poco la historia, voy a explicar mi situación familiar. Antes de nada, quiero aclarar que mi familia no es particularmente creyente. Mi madre como mucho dice que “algo habrá”, pero pisa la iglesia un par de veces al año… durante las fiestas. Todo nuestro contacto con la religión ha sido más bien casual. Ni yo ni mi hermana nos hemos confirmado, mi madre está soltera, mi sobrina no ha sido bautizada… vamos, una familia relativamente laica. Hasta que se toca el tema de los muertos.

 

Hace cosa de uno o dos años, mi madre me apareció con una tarjeta de la funeraria en la mano. “Por si te pasa algo, que sepan qué hacer”. Yo intenté explicarle que si me pasaba algo, que para eso estaba la policía. Entonces ella me dijo que “que sepan que está todo pago”. Entonces ahí vino la bronca…

 

Parece ser que en algún momento no determinado en su póliza de la funeraria (no se me ocurre otra forma de llamarlo) nos incluyó a mi, a mi hermana y a mi sobrina. Supongo que en diferentes momentos, pero claro, yo no era consciente de ello hasta la aparición de la dichosa tarjeta. Entonces me explicó que tenía todo cubierto, el ataúd, la misa y creo que incluso la lápida. Mi madre es perfectamente consciente de que yo soy atea, pero por si acaso, yo le recordé que no quería cura ni ataúd. Entonces vino el famoso “mientras yo viva se hace lo que yo mande”. A lo cual yo añadí que, si se moría ella antes, entonces se hacía lo que a mi me diese la gana. Obviamente casi muero en ese momento.

 

Y esta situación es la habitual en todas las casas. Toda familia tiene su seguro. Puedes no tener para pagar el alquiler, pero a la funeraria le pagas sí o sí. Y el nicho. Por dios… el nicho!!! No tendrás vivienda en propiedad ni coche, pero has comprado nicho para toda la familia. Nosotros poseemos dos de pared sólo para nosotros, y tenemos con el resto de mis tíos otro de pared y uno de tierra. De los cuatro, la mitad están vacíos. Los dos que son “nuestros” (o sea, de mi madre) los compró cuando estaba pagando la hipoteca de la casa y no llegaba a fin de mes, pero su padre (que, tengamos en cuenta, llevaba más de 20 años muerto) estaba en un osario de alquiler, y eso no podía ser así. El mal rollo de su descripción del traslado de los huesos ni os lo imagináis. Pero eso, que hay que tener nichos, al menos dos, porque ya se sabe que tienen que pasar unos años hasta que se pueda abrir, y si se muere alguien más a ver que se hace.

 

También es muy importante honrar a los muertos. En general esto se expresa en forma de luto. Mi madre siempre que me ve vestida de negro dice que claro, que ahora sí y que cuando ella se muera seguro que no me lo pongo… y eso sería un horror. Obviamente no, no me lo pienso poner, porque una cosa es vestirse de negro y otra muy diferente llevar luto.

 

El otro factor clave son las misas (de ahí que hable del tema). En Galicia las misas se hacen antes del entierro. En sí, en Galicia se llama entierro a la misa. Tú tienes a tu muerto en el tanatorio, que está al lado del cementerio, pero tienes que pasear al muerto a la iglesia, tenerlo allí de cuerpo presente y a poder ser con el ataúd abierto, y luego lo paseas de vuelta al cementerio, con el cura, que dice allí unas palabras. Después, a intervalos cada vez más espaciados, hay más misas. Lo mínimo es hacer una a los 6 meses, una al año (el “cabodaño”) y después otra a los cinco años. Hay gente que hace una cada mes el primer año, y luego otra cada año hasta los 10. Es de rigor llevar luto al menos hasta el “cabodaño”. Las misas extra no van incluidas en la póliza normalmente, y se suele requerir un mínimo de 4 curas, así que la broma sale a unos 250 euros por misa.

 

Es trascendental acudir a los eventos relacionados con un entierro. Siempre hay que acudir al tanatorio a dar el pésame y luego a la misa. Te puedes escaquear de camino al cementerio, pero debes ir a todas las misas posteriores. Por si te olvidas, una esquela estratégicamente ubicada te lo recordará, y al menos para el entierro habrá un autobús gratuito para trasladarte. Lo querido que era o no era un muerto se suele medir en número de autobuses. Es de lo poco que me han comunicado con el tiempo del entierro de mi abuela (al que no me dejaron asistir por si me traumatizaba), que había muchos autobuses. La verdad es que los autobuses van en función del sitio, porque si una persona ha vivido siempre en el mismo barrio, quizá con uno se arregla, pero si ha pasado por más sitios, pues hay que añadir más.

 

Otro de los factores a tener en cuenta son las lápidas. Hay que invertir una suma considerable de dinero (si te puedes permitir una capillita, pos mejor), porque tiene que tener los nombres grabados y un angelito o una virgen o algo. Cada vez que muere alguien hay que cambiarla entera, porque añadir nombres no queda bien. En todo momento debes tenerla “curiosita” (que diría mi madre), así que tocarán frecuentes visitas al cementerio a poner flores, porque como se estropeen das muy mala imagen. Y creedme, intentar mantener unas flores en invierno en Galicia es misión imposible. Además, en fechas señaladas es trascendental que tenga flores caras. Un par de docenas de rosas, o algo así. Otros 200 euros, fácilmente. Y eso tiene que ser en cumpleaños, santo, aniversario de bodas, difuntos… todo lo que se os ocurra.

 

Las visitas al cementerio para llevar flores siempre han sido algo impactante. Ves a todo el mundo murmurando. Te cruzas allí a medio pueblo un sábado a la mañana, y te paras a cotillear, pero en modo murmullo. Como está medio pueblo allí, tienes que ir bien vestida. A mi, era de las pocas ocasiones en las que se me imponía el uso de falda. Porque las niñas tienen que ponerse falda, ya se sabe. Luego llegas al sitio, pones las flores, y te quedas un cuarto de hora mirando a las nubes. Supuestamente hay que rezar, pero claro, la mitad están allí mirando a las nubes. Yo solía dedicarme a analizar las tumbas vecinas, a ver si había alguna novedad, o mirar los bichos en las grietas (bajo los gritos de mi madre de que no tocase eso que a saber). Cuando has acabado de rezar (o lo que sea) entonces sí, se da un paseo por el cementerio para ver las novedades: si hay muertos nuevos y tienen coronas miras si son bonitas, te enteras de si se ha muerto alguien de quien no hayas visto la esquela, analizas la moda en lápidas por si hubiera que actualizar… esas cosas. Y de vuelta para casa, normalmente hasta la semana siguiente. Así durante un par de años tras la muerte, como mínimo.

 

Yo, sigo intentando a toda costa que no me entierren y, sobretodo, que ningún cura asome cerca de mi cadáver. Por ahora, todos mis intentos están siendo infructuosos.

 

Y hasta aquí la lección de historia popular de Galicia de hoy. Supongo que me he olvidado de muchas cosas, la mayoría por parecerme a mi muy obvias (en sí, hasta que llegué a Madrid estaba convencida de que esta era la forma de actuar en todo España). Algún día explicaré por qué sí se cree en la Santa Compaña. Y mientras ya sabéis… no sin vuestros nichos!

Postdoc en Suiza: guía de supervivencia o como finalmente hemos encontrado un piso (parte IV: la llegada de las compras)

Nuestra mudanza va viento en popa.

Primero, voy a tocar los aspectos técnicos… Antes de nada, en el post anterior decía que el seguro de la casa eran 80 al mes. Error, son 80 al año, que una ya no sabe ni lo que escribe. Todavía no lo he contratado, pero creo que ya lo tengo elegido. He encontrado uno por 120 para los dos, que incluye los robos incluyendo los que son fuera de casa. Teniendo en cuenta que nos pasamos la vida con iPhone y iPad encima, estoy valorándolo.

Lo que si he hecho ha sido elegir la conexión a internet. No tenemos todavía muy claro si la cuota de teléfono la tenemos que pagar o no, que serían unos 30 francos al mes. Tras comprobar la disponibilidad en la zona, me he animado a contratar Cablecom, con una conexión de 150 megas. En unos 10 días supuestamente me llegará el modem a casa y se supone que es conectarlo y listo. Ya veremos como acaba.

Otro de los grandes quebraderos de cabeza cuando te mudas es el cambio de dirección del correo. Por suerte, aquí la empresa de correos, Die Post, te soluciona la vida. En su web te puedes registrar y tras una comprobación de que vives donde dices que vives (te envían una carta con código de activación), puedes hacer bastantes cambios por internet, como decirles que no entreguen correo mientras estás de vacaciones, o que los paquetes te los lleven a otro sitio. Lo que hemos hecho es notificarles que nos mudamos, y por 35 francos, las cartas que nos lleguen a los dos, irán automáticamente al piso nuevo durante un año, dándonos tiempo a avisar a todo el mundo del cambio. También te ofrecen ir avisando ellos según lleguen cosas, pero hemos preferido hacerlo nosotros.

Ahora, la llegada de los muebles. Nos habíamos quedado el lunes con la duda de que pasaría en la entrega. Allá me fui yo a la casa nueva a las 4 de la tarde a esperar, en medio de una gran tormenta sobre Berna. En cuándo pasó la tormenta sonó el teléfono y el señor de Ikea me comunicó que en 15 minutos llegaban. Fue más bien media hora, y llegó el de Migros a la vez…

Primero le dije al de Migros que dejase todo en el portal, porque no podía ni plantearme pedirle que lo subiera con los de Ikea allí. Ellos se hicieron ilusiones, pero a ellos les dije que no, que arriba. Se acordaron de todos mis muertos y no disimularon su cabreo, pero subieron las cosas, mientras yo iba subiendo lo de Migros. Una vez que dejaron todo en el salón, yo acabé de subir las bolsas y después me dediqué a morir un rato. Descansé un poco y me puse a la faena, guardando toda la compra. Es sorprendente la capacidad de almacenamiento que tenemos, porque tras guardar 16 litros de leche, unos 25 de zumo, 6 botellas de coca cola, 4 kilos de pasta, 2 de arroz, 4 de harina, etc etc, siguen estando la mitad de los muebles vacíos. La cosa fue muy cansada, pero me alegra saber que por una temporada no tendremos que estar cargando con compra pesada cada fin de semana, y podemos centrarnos en las cosas frescas.

Al acabar, me puse con lo de Ikea y monté el colgador de la entrada y el estante del baño. El colgador fue bien, pero con el estante tuve que luchar un poco más. Como ya era bastante tarde, ahí quedó la cosa, aunque mientras yo montaba Nacho se ocupó de subir al dormitorio las cosas que correspondían, y antes de irnos abrimos el colchón para que fuese estirando. Es sorprendente el efecto de quitar el vacío de un colchón enrollado de Ikea. Yo aviso, no os pongáis detrás o estaréis a punto de morir aplastados, lo digo por experiencia propia.

Con esa parte en casa, ayer nos ocupamos de la fase dos. En lugar de ir a la tienda y cargar, está vez hemos encargado las cosas por internet, aunque tardarán un poco más en llegar. Hemos pedido el sofá, la mesa del comedor, el armario y una estantería. Son paquetes enormes y es posible que los señores de Ikea esta vez si nos manden a Parla, por lo que pretendemos que nos lo entreguen en sábado (sería en cosa de 15-20 días) de forma que si no lo suben, abriremos los paquetes abajo e iremos subiendo pieza a pieza.

Antes de que eso llegue, tenemos que ocuparnos del resto. Este fin de semana pretendemos dedicarlo a montar todo lo que hemos comprado hasta el momento, y deberíamos también trasladarnos ya. El jueves que viene tenemos que entregar las llaves del piso viejo, y no quiero estar el miércoles a la noche corriendo con cosas. El caso es que aunque hay algo de comida, no hay mucho con que prepararla, así que también nos tocará ir a comprar cosas de cocina. Supongo que el sábado en horario de tiendas (de 9 a 5) nos encargaremos de las compras y después del montaje. El domingo lo repartiremos entre montaje y traslado, a ver si conseguimos que el otro piso quede listo. Presiento que va a ser un fin de semana duro.

Casi dos días después de la recepción de las cosas puedo decir que tengo unas agujetas en los brazos horribles y que no se como leches voy a hacer para sobrevivir al fin de semana. En sí, este post quería haberlo escrito ayer, pero me dolía tanto todo y estaba tan cansada que en el tren me dediqué a vegetar medio dormida. Pese a ello, la ilusión por instalarnos en el piso nuevo puede más que todo el dolor del mundo.

En la próxima entrega os contaré como ha ido el fin de semana. Estad atentos, que se que más de uno quiere saber como acaba la historia!

Postdoc en Suiza: guía de supervivencia o como finalmente hemos encontrado un piso (parte III: el previo a la mudanza)

Con este post finalmente me pongo al día en la narración de la historia.

Como decía en el previo, un día ocurrirá que sonará el teléfono o llegará un mail diciendo que se os ofrece un piso que os gusta realmente. Entonces decís que si, pero ahí no acaba la cosa…

A los suizos les encanta el papeleo, así que lo primero que habrá que hacer es pagar el depósito. Hay un par de compañías con las que podéis tener una cuenta depósito, pero siendo nuevos en el país esto es poco probable, así que nosotros optamos por preguntar cual era el sistema que preferían, pero también porque nuestro caso es un poco especial… El piso que hemos escogido pertenece a un particular y no a una empresa. El edificio en si es suyo, y ellos viven en el bajo. Esto nos permite un mayor contacto con ellos, aunque también tiene el contra de que saben todo lo que hacemos o dejamos de hacer.

Los dueños nos propusieron abrirnos una cuenta depósito en su banco. Ellos se han ocupado de ir y hacer el papeleo inicial, y a nosotros nos han dado un papel a firmar con el que aceptamos el contrato. A partir de ese momento, en algún momento nos llegará una hojita naranja de las que tanto les gustan, para hacer el ingreso de, en nuestro caso, dos meses de alquiler.

La otra parte que nosotros tenemos pendiente es el seguro. Hemos mirado ya compañías pero todavía no lo hemos contratado, porque nos han dado cierto margen, confiando en nosotros. En muchos casos no dan las llaves hasta que se les proporciona el número de póliza. Como creo haber dicho previamente, es necesario contratar un seguro de responsabilidad civil y de contenido de la casa, que son unos 80 francos extra al mes. En ello estamos.

También hemos mirado compañías de internet. Lo que nos ha parecido razonable es contratar cable a 50 megas, y probablemente lo pediremos esta semana, ya que parece que tardará unos 10 días. Pese a ello, estaremos unos días sin internet en casa.

Solucionados los problemas técnicos, el siguiente punto son los muebles. Hemos tenido la suerte de que el dueño aceptase darnos el plano de la casa una semana antes de las llaves, y además habíamos guardado las fotos del anuncio. Con estos datos nos hicimos un plano propio con lo que pretendíamos poner, y la semana pasada hicimos una primera visita a Ikea y otras tiendas de muebles, para elegir lo que queríamos. La visita a las otras tiendas fue poco exitosa, y nos decantamos por comprar todo en Ikea. Ese mismo día aprovechamos el viaje para comprar edredón y sábanas ya que, recordemos, lo único que poseemos es nuestra ropa.

El jueves pasado finalmente nos dieron las llaves, previo pago de la parte correspondiente a este mes. El viernes por la noche llevamos las cosas que habíamos comprado y comprobamos in situ que tuviese sentido nuestro esquema de muebles.

El sábado nos tocó una nueva visita a Ikea. En una primera ronda apuntamos los códigos de los muebles y nos fuimos al almacén a por ellos. El primer problema vino ahí, cuando vimos que era imposible mover todo. Al fin y al cabo somos dos, y no podíamos mover más de dos carritos. Mediante un sistema en el que quedó demostrado que ambos hemos jugado demasiadas horas al tetris, encajamos en los carritos un escritorio, una silla, una mesa de café, dos mesillas de noche, una cómoda, la cama, el somier y el colchón. El colchón fue quizá lo que ya desbordaba… Pero entonces llegamos al armario y determinamos que era imposible. Decidimos salir con eso. De esa forma nos quedan muebles como para no pagar extra por el envío en una siguiente tanda: el sofá, el armario, la mesa del comedor y una estantería. El plan es, si es posible, pedir estas cosas por internet, aunque tarden más en llegar, para ahorrarnos el mal trago de mover las cosas y el tiempo.

Pagamos la primera fase a una señorita que hablaba perfectamente inglés y nos desplazamos al mostrador de transporte… En el que la señorita hablaba un perfecto alemán. Mezclando un poco de francés con un poco de alemán, logramos comunicarle a donde y cuando queríamos el transporte. Si nos hemos entendido correctamente, está tarde deberían llegar los muebles. Ahora la gran duda es si me los van a subir a un cuarto sin ascensor… Atentos a sus pantallas, que la historia promete.

Al acabar con esto, comimos e hicimos una segunda ronda. En este caso compramos cosas pequeñas para la cocina: platos, vasos, cubiertos… Eso nos lo llevamos nosotros a casa, lo que implicaba un bus, un tren y un tranvía. Como todavía no habíamos muerto del todo, decidimos hacer una ronda por el centro de Berna. Parecía estar siendo altamente improductiva, pero entonces llegamos a interdiscount y nos encontramos dos ofertazas, una cafetera y un microondas al 50%. La cafetera nos interesaba mucho por ser programable, de forma que se encienda sola por las mañanas… Y es que a las 6 de la mañana poder dormir 5 min más mientras se hace el café compensa. El microondas era digital, con programas, etc… Parecía perfecto, pero entonces nos comunicaron que sólo quedaba el de exposición, ligeramente machacado. Tras poner cara de pena, el tipo nos dio el papelito para ir a otra tienda. Allá fuimos, el tipo nuevo nos decía que buffff, que tenía que ir al almacén e iba a tardar… pero nosotros ahí insistiendo, y finalmente conseguimos nuestro microondas. Una vez que todas las tiendas estaban cerradas, nos llevamos todas las adquisiciones a la casa nueva y las colocamos. Después de esto nos volvimos a la otra casa y dormimos unas 10 horas del tirón. Y es que recordemos que yo había estado toda la semana de juerga congreso en Berlín y estaba machacada…

El domingo aprovechamos para llevar algunas cosas más y repensar la ubicación de todo. Pero no podíamos dejarlo ahí… Así que aprovechamos que internet nunca cierra y fuimos a la web de Migros, una de las cadenas de supermercados suiza, y compramos un kit básico de supervivencia inicial: productos de limpieza, zumo, leche, pasta, arroz, harina, coca cola, una tostadora… Vamos, lo básico. Aprovechando que hoy entregan los muebles, pedimos que nos llevasen hoy la compra. Nos cobran 7 francos por el transporte, pero que queréis que os diga, cargan ellos y no yo, compensa.

En estos momentos me encuentro en el tren camino de Berna. Los de Ikea han dicho que vendrán a partir de las 4 y los de Migros a partir de las 5. Ambos llamarán antes para ver si estoy, y yo no voy a ser capaz de comunicarme en alemán con ellos… Así que esto promete. Habrá que ver si suben las cosas o no las suben, si consigo entenderme, etc. En parte, el resultado de hoy determinará nuestra próxima compra en Ikea. Por ahora, ya hemos planeado volver el próximo sábado a por más cosas para la cocina.

Deseadme suerte en la tarde… Prometo contar como ha acabado. Mientras tanto, iré actualizando en Twitter.

Postdoc en Suiza: guía de supervivencia o como finalmente hemos encontrado un piso (parte II: la búsqueda)

En la entrada anterior me quedé en que ya se tenía todo preparado para empezar a buscar. Vamos a ello.

Cuando quieres encontrar un piso en Suiza tienes que ser Flash. Lo mejor es crear una alerta en comparis.ch o algo por el estilo. Los dos portales inmobiliarios que abarcan la mayoría de las ofertas son homegate e inmoscout24, pero ambos los recoge comparis, así que con una alerta es suficiente, y además incluye también los portales pequeños. Paralelamente, hay sitios de anuncios en general que tienen sección inmobiliaria y en los que suelen aparecer las cosas de particulares, y también merecen una suscripción. En la alerta hay que detallar lo que buscas para evitar una avalancha. En el número de habitaciones cuenta todo, y normalmente cuando se dice 2.5 es que son dos habitaciones más una cocina americana. El baño, eso si, no cuenta.

En el precio de los pisos se incluye un apartado de gastos, que suelen ser agua y gas. La luz la pagas tú, y si quieres poner internet también, aunque la línea de teléfono suele estar ya incluida. Aunque esté incluido, se hacen revisiones de vez en cuando y si te has pasado pagas la diferencia. Lo bueno es que si te has quedado corto te devuelven lo sobrante.

Las casas en general se alquilan sin amueblar, incluidas las habitaciones en piso compartido. La cocina suele estar completa, y en muchos casos incluye lavavajillas. Por alguna razón que no logro comprender, les gusta mucho poner cocinas eléctricas.

Es muy raro encontrar un piso con lavadora. Lo normal es que esté en el sótano y sea compartida con todo el edificio. Estoy s un factor muy importante al buscar porque hay que preguntar si hay horario asignado o horas a las que no se puede lavar. Imaginad que os toca los martes de 12 a 15… Al lado de la lavadora suele haber una secadora, que facilita las cosas. También hay que preguntar si se paga por lavados, porque muchas van con monedas y es un gasto que hay que tener en cuenta (y que tienes que preocuparte de tener un bote con esas monedas).

Cuando te empiezan a llegar alertas, en cuanto ves un piso que te gusta tienes que llamar. Ya. Rápido. Nosotros hemos calculado que la vida de un anuncio es de 3 días. Suelen permanecer en la web una semana, pero a los 3 días está perdido. Lo importante es llamar lo más rápido posible para concertar una visita lo antes posible.

Hay visitas que son en masa, que ponen una hora y todos los interesados van, en plan jornada de puertas abiertas. Ahí los extranjeros la jodimos, porque no podemos ganarnos al inquilino si no tenemos un gran dominio de idioma. Lo mejor es atacar a las visitas individuales. A la visita hay que ir bien vestido, y aparentando un status social alto. Es muy importante dar muy buena imagen. La recomendación del actual inquilino es trascendental, y tienen que recordar quien eras y decir que les pareces perfecto para sustituirlos.

Si al salir se considera que el piso es válido, se coge el dossier y se envía (por correo de verdad!) a la inmobiliaria, que tomará su decisión en unos 3-4 días. Junto con el dossier hay que enviar la solicitud específica de la inmobiliaria, que os habrán dado en el piso y en la que cada vez os preguntarán una cosa diferente. Hay que cubrirla en el idioma que toque y son preguntas fijas si tienes mascotas, hijos o instrumentos musicales, a lo que tienes que decir siempre que no. Aunque adjuntéis copia de contrato o de nóminas, aquí también te suelen preguntar tu sueldo, por que quieres cambiar de piso, etc etc. Todo un mundo.

Si pasado ese tiempo no han llamado, es que no. Es posible que un par de semanas después os llegue de vuelta el dossier, porque para ellos devolver las fotocopias es muy importante. Si os llaman diciendo que si, no os adelantéis a decir que si. Buscad una excusa, yo usé el comodín preguntar a mi pareja, para pensarlo bien. En pocos casos, si os ofrecen un piso que habéis pedido y decís que no hay que pagar una penalización, pero en todos hay que pagarla si dices que sí y luego dices que te lo has pensado mejor y que no. Y normalmente esto son entre 100 y 200 francos. Lo mejor, es pedir en bloques de 3 pisos, de forma que puedas retener a uno mientras esperas a ver si hay respuesta de los otros.

Un día ocurrirá el milagro y os llamarán de un piso que realmente os ha gustado. Decís que sí y entonces empieza la nueva odisea, el cambio de domicilio, los papeles y la mudanza. Pero eso dará para otro post… Pronto en sus lectores de rss!

Postdoc en Suiza: guía de supervivencia o como finalmente hemos encontrado un piso (parte I: el dossier)

Empiezo aquí lo que serán una serie de posts sobre nuestra instalación en Suiza. Como todo ha sido un poco caótico, además de actualizar a mis pocos lectores sobre el estado de mi vida, voy a aprovechar para contar también algunos aspectos básicos en la búsqueda, para que todo aquel que se encuentre en nuestra situación pueda encontrar ayuda aquí.

Vamos a poner un poco en situación a la gente… En otoño del año pasado acabamos nuestras tesis en España y, con mucha suerte, ambos encontramos un postdoc en Suiza. Primero llegó mi novio a Ginebra, y hace tres meses me incorporé yo a Zurich. Este es el primer puntos un a todo el mundo le ha llamado la atención de nuestra situación, la distancia. Vale, cada uno trabaja en una punta del país, pero no es tan horrible como suena, puesto que ambos tenemos trenes directos desde Berna y, de puerta a puerta, tardamos unas dos horas. Para el mundo en general puede parecer mucho, pero el tiempo en el tren es muy productivo y se puede usar como extensión del trabajo (revisar tareas, leer papers…) o también para ocio, como estoy haciendo yo ahora.

Al llegar, nadie se puede plantear encontrar un piso de buenas a primeras. Nosotros lo intentamos pero pronto nos dimos cuenta que sin un dossier es imposible. El dossier es lo que tienes que entregar a la inmobiliaria para llorarles que te den un piso. Esto es literal: en Suiza hay tanta demanda que tú no eliges piso… Los visitas y los solicitas, y después ellos eligen al inquilino que más les guste.

Lo primero que hay que hacer al llegar es buscar un alojamiento temporal. Una opción que elige mucha gente es compartir, alquilando una habitación, para la que en algunos (ojo, sólo en algunos) casos no te piden dossier. Nosotros descartamos la opción de compartir siendo dos, así que la opción que nos quedaba era el alojamiento temporal. En todas las grandes ciudades existen cosas de este estilo, lo que en España llamaríamos aparthotel. Cuesta una indecencia al mes pero tienes tu habitación, una salita si tienes suerte, tu cocina y tu baño, y no te pones con (casi) 30 años a pegarte por el uso del baño con otros 5 estudiantes. Siempre hay que tener en cuenta que se va a estar ahí un mínimo de tres meses, así que hay que tener ojo con el presupuesto. Normalmente te van a pedir un mes extra de depósito (otras veces más) y cuando consigas un piso el gasto va a ser enorme, así que hay que asegurarse un colchón razonable.

Una vez instalados en el sitio que sea temporal y habiendo empezado a trabajar, lo primero que hay que hacer es ir a la oficina del Cantón que corresponda e inscribirse como auslanden para conseguir tu permiso. Sin permiso en Suiza no haces nada. Si tu contrato ha sido firmado hace tiempo (la mayoría lo firmamos al menos un mes antes del traslado), antes de plantearte ir a la oficina en cuestión tienes que pedirle a tu jefe o a alguien competente que te haga un papel que diga que efectivamente trabajas ahí, que lo vas a hacer por mucho tiempo, y que cobras un sueldo digno. En la oficina te darán una patada si tu papelito tiene más de un mes, así que ni lo intentéis. En nuestro caso, como nos inscribimos en Berna, salimos el mismo día con un permiso B en la mano. El permiso de tipo B se lo dan a aquellos que tienen contrato indefinido o cuyo jefe dice que el contrato es renovable. Como postdoc el contrato es de un año a renovar, así que cuando mi jefe hizo el papelito, puso que me pensaba extender el contrato hasta 5 años. El permiso B te abre muchas puertas frente al permiso temporal tipo L, así que si hay forma de conseguirlo, mejor que mejor. El permiso cuesta unos 90 francos, y en otros cantones te lo envían por correo y puede tardar varios meses. Mientras no hay permiso, no hay ninguna posibilidad de encontrar piso.

Una vez conseguido el permiso, el siguiente paso es abrir una cuenta suiza. Yo abrí mi cuenta en UBS, que me permite tener hasta los 30 una cuenta campus, en la que me tratan como si fuese estudiante. Me dan tarjeta de crédito y débito, cuenta corriente, cuenta de ahorro y banca online en inglés, y no tiene comisiones. Las cosas del banco te llegan a casa (por eso el primer paso es siempre tener una dirección postal) en una semana. La tarjeta de crédito en principio es a pagar vía recibo, algo que les gusta mucho a los suizos, pero puedes “domiciliarla”.

Lo de los recibos y el correo con los suizos merece un apartado especial: todo lo que vayas a tener que pagar en tu vida se va a hacer a través de una hojita naranja, que cubres y llevas a tu banco, o cuyos datos con suerte puedes meter en tu banca online para hacer el pago. El concepto domiciliar les suena raro y, aunque puedes hacerlo, por defecto todo va a ser pagado con la dichosa hojita. Estos formularios se cogen en correos, y se pueden pagar en la propia oficina de correos. La poste/Die post en Suiza debe ser la empresa con más poder del país. Todo pasa porque vivas la mitad del tiempo dentro de una de sus oficinas. Tienen su propio banco, el control de estos papelitos, y un sistema por el que absolutamente todo se envía por correo. Por eso, otra recomendación es que os compréis un buen paquete de sobres y unos cuantos sellos. La parte buena es que funciona de maravilla: tu pones tu sobre en el buzón hoy con un sello de urgente (prioridad A) que cuesta 1 franco para sobres de tamaño B5 hasta 2 cm de espesor, y al día siguiente sin falta ha llegado a su destino. Hay buzones en los que se recoge también los domingos, aunque en domingo no se reparte correo.

Bien, tenemos ya permiso y cuenta bancaria. Ahora el paso siguiente es el teléfono. Los suizos también tienen un gran apego a llamarte… En este momento lo razonable es ir a hacer un contrato con la empresa que sea. Es un poco más caro que en España. Yo tengo con Orange 1 giga, dos sims y llamadas hasta cierto límite incluidas y pago 45 francos. Por supuesto, te van a pedir que les enseñes tu permiso, pero no te piden cuenta bancaria, porque te piden que pagues con el famoso papelito naranja. La factura llega por correo electrónico en mi caso, y si hay cualquier problema con el servicio, te descontarán directamente eso de la factura. Este mes, por ejemplo, hubo problemas con el servicio online, yo ni me enteré, pero me ha salido gratis el mes. Si quieres una prepago puedes ir sólo con el pasaporte, pero igual que en España, sale sustancialmente más caro a la larga.

¿betreibungsqué? Esta fue mi primera reacción cuando supe que necesitaba tal cosa. Para poder alquilar, necesitas un papelito de tu Cantón que diga que no tienes deudas. Lo puedes pedir en cualquier momento, pero lo mejor es esperar un poco a que constes en el registro, porque en caso contrario en el papelito dirán que no tienes deudas, pero que tampoco les figuras, y eso genera dudas. En casi todos los cantones lo puedes pedir por internet y en una semana lo tienes en tu buzón. Cuesta unos 18 francos, que pagarás con tu papelito naranja en la mayor parte de los casos. Aunque consideres que acabas de llegar y que tal papel es absurdo, es imprescindible que lo pidas!

Una vez llegados a este punto, se puede empezar a montar el dossier. Por orden de obtención, hay que poner las fotocopias de los pasaportes y permisos de residencia de los solicitantes, las de los certificados de no tener deudas, las de los contratos de trabajo o de las nóminas de los últimos 3 meses… Y la carta.

Como vas a competir con mucha gente, es imprescindible que tengas una buena carta de presentación. En ella tienes que contar tu vida, decir a que te dedicas, de donde vienes… Incluso adjuntar un resumen de tu cv (lo digo en serio). Aunque la comunicación con el que te vaya a enseñar el piso o con la inmobiliaria puede ser en inglés sin problemas, la carta debe estar escrita en el idioma del Cantón. Lo mejor es buscarse a algún local que te pase un borrador que puedas adaptar, de forma que en cada caso personalices diciendo que el piso te ha gustado especialmente por esto y aquello, que agradeces a fulanito el habértelo enseñado, etc.

Aquí querría destacar el tema del idioma. En la zona alemana, en general, puedes comunicarte con todo el mundo en inglés, pero esto no quiere decir que no tengas que ponerte las pilas con el idioma. Yo creo que lo primero que hay que aprender son las cosas relacionadas con la casa, para poder leer anuncios, rellenar formularios, etc. No tienes que saber decirlo, hablar vas a poder hablar en inglés, pero tienes que poder, al menos, leerlo. Siempre es útil tener a alguien que hable buen alemán cerca para que te pueda ayudar. Y de Google translate ni me habléis, que no hay quién entienda sus traducciones de los anuncios… Por eso, mientras se hacen los papeleos, es buena idea ir dominando el vocabulario más básico.

Con todos los papeles anteriores en una carpeta, y un modelo de carta de presentación preparado, sólo queda visitar pisos para conseguir el formulario de solicitud. El mismo día que se visita un piso hay que cubrir el formulario, adaptar la carta, y enviar todo al dueño o inmobiliaria por correo urgente. Si os retrasáis un par de días os podéis olvidar del piso. Pero esto quedará para el próximo capítulo: la búsqueda.