El caso de los monitos transgénicos

Estaba yo hoy feliz en el tranvía de camino a casa escuchando un podcast y me pillé un cabreo de narices. El caso es que en el podcast hablaban de una noticia que había publicado El País en la cual contaban que unos chinos habían obtenido unos monos transgénicos. Toda la información que daban sobre el tema estaba plagada de errores, y en mi gran cabreo, les dije en Twitter que habían dicho cosas mal. El caso es que ahora llego a casa y miro la noticia en El País y todos los fallos que habían dicho ellos vienen ahí escritos. Muy mal por ellos por no ir a la fuente original (el artículo científico), pero peor por El País que le ha pagado a alguien por escribir una sarta de mentiras.
Vamos por partes… Como siempre.

Pero las técnicas existentes tenían un problema: se basaban en producir muchos cambios en el genoma y luego seleccionar los ejemplares adecuados.

Esto es incorrecto. Además del sistema utilizado en este trabajo, existen otros sistemas de mutagénesis dirigida, el problema es que no dejan mutar en cualquier sitio. Lo bueno de Cas9 y de los sistemas CRISPR en general, es que reconocen una secuencia de 3 nucleótidos, con lo cual es más fácil encontrar esta secuencia cerca que lo que quieres mutar. Abre el abanico de posibilidades y por eso es un gran avance, pero hay otras técnicas, como TALEN que también son dirigidas. Tal y como lo escriben, dan a entender que la única alternativa es radiar las células, que eso sí es aleatorio.

El trabajo se basa en la aplicación de la llamada tecnología CRISPR/Cas9, que básicamente consiste en utilizar unas bacterias para que hagan de tijeras genéticas que sirvan para introducir los genes que se quieren investigar, con la peculiaridad de que se puede dirigir exactamente dónde va a producirse la mutación.

CRISPR es un sistema presente en las bacterias, nada que un humano haya inventado. Cas9 es la proteína asociada al sistema CRISPR de tipo II. Y es eso, una proteína, no una bacteria. Las bacterias se utilizan para producir la proteína, pero en este caso ni eso: lo que se hace es inyectar un RNA mensajero para que se produzca Cas9, que además está modificado para que funcione bien en células del bicho que corresponda. Esto se inyecta con otro RNA que actúa a modo de guía para la secuencia que hay que reconocer y mutar. Cas9 corta donde toca tras reconocer esos tres nucleótidos, y después todo se basa en que se pegue lo que lleva el otro. Por eso es muy específico. Y ojo, no corta en cualquier lado en el que estén esos 3: los usa para reconocer el sitio, pero luego comprueba que lo que haya después sea lo que le toca.

Por el resto, dice que esto permitirá hacer muchas cosas y bla bla y ecologistas bla bla y ya no hay más información sobre el avance. Por suerte ni se han metido en la mutación que les hicieron a los monitos en cuestión, que sólo faltaría. Lo que dicen bien es que hay que hacerlo cuando el monito tiene sólo una célula, para que la mutación esté en todas en el adulto, pero eso es sentido común, digo yo…

Me ha tocado mucho la moral, pero al menos ya me he relajado. Aprovecho para decir que CRISPR es justamente mi nuevo tema de trabajo. Yo no voy a tocar Cas9, pero mi señor jefe fue el que publicó el sistema (aunque como no usó monitos, pues no salió en las noticias, pero sí le han dado su reconocimiento entre científicos). Va a ser divertido cuando mañana le cuente que un periódico español dice que inyectan bacterias…

Las fuentes, que nadie se me queje…
La noticia mal escrita de El País
El artículo en Cell

Primera semana como Frau Doktor

Escribo esto desde el tren, y no tengo muy claro cuando lo publicaré, pero aprovecho el rato para hacer un resumen de como ha sido la primera de mi postdoc.
Empezar en un laboratorio nuevo es siempre un coñazo. Los que lo habéis vivido sabéis de que hablo… Papeles, papeles y más papeles… Y mucha lectura. Mi plan de esta semana era básicamente la escritura de una solicitud de una beca que no me van a dar. Así que básicamente me he dedicado a estar sentada leyendo y escribiendo.
Como algunos sabéis, vivo en Berna y trabajo en Zurich. El plan, en resumen, implica levantarse a las 6 de la mañana todos los días. A las 7 cojo el tren y a las 8 llego a la estación central de Zurich, desde la que tardo media hora en llegar al labo, entre que espero el tranvía, voy al campus y después subo andando a la facultad. Digo subo andando, porque está en lo alto de una colina y sí, el parque muy bonito, pero no sabéis lo que jode subir la cuesta de mañana…
Una vez en el nuevo labo, el lunes, pasé la mayor parte de la mañana haciendo papeles (contrato, papeles de seguridad biológica, tarjeta de acceso, llaves…). A las 11 y 20 se come. Y lo mejor es llegar a pagar tu comida antes de y media, o te habrás quedado ya sin mesa para sentarte. Por la tarde tuve mi sesión de “asusta al informático de turno” y con la misma ya empezó mi tónica diaria de lectura-escritura de la puta beca. Aproximadamente a las 6 y media me piro, lo que me permite pillar el tren de vuelta a las 7 o 7 y media (todavía no tengo yo esto muy controlado), y con suerte me planto en casa a las 8 y media más o menos. Esto da para ducharse, cenar y dormiiiiiiir. Y un nuevo día.
Os preguntaréis si no he muerto con ese ritmo. Pues no, pero por ahora he hecho trampa.
El martes hice mi primer intento de conseguir el permiso de trabajo. Allí fui a la oficina de inmigración con todos mis papeles… Y de allí me echaron diciendo que mi contrato era demasiado viejo. Tras el gran WTF? me fui a la secretaria de mi jefe y muy amablemente me hizo un papelito en alemán que decía que aunque el contrato se había firmado en diciembre, que yo efectivamente me había incorporado ahora y que me diesen el dichoso permiso. Eso después de insultar a los de la oficina de inmigración mil veces, cosa que a mi me estaba haciendo mucha gracia y eso que no entendía una puta mierda de lo que la mujer iba diciendo por el pasillo.
El miércoles volví a la oficina y, lo primero de todo, esquivé al señor que me había mandado a Parla el día anterior. Conseguí que me atendiese una señorita y, previo pago, me dio un maravilloso permiso B. Esto mola porque es el que dan a la gente con puestos decentes, y es para cinco años, de forma que sí después sigues con contrato te dan uno ya permanente. Así que el miércoles conseguí mi permiso.
El jueves pagué el depósito para que me den las llaves del departamento, me llegó el papelito de solicitud de tarjeta (aquí todo, absolutamente todo, te lo envían por correo) y poco más… Leer-escribir. Todo el día.
Hoy, viernes, fui a abrir mi cuenta bancaria. Aproveché que hay una oficina de UBS cerca de la estación de tren de Zurich y allí me fui. Una señorita muy amable me preguntó si tenía el permiso y, una vez que vio un B en mi mano, me dijo que entrase y me ofreció una cuenta de estudiante, de las de todo gratis… En la que pagando con tarjeta te dan puntos que puedes canjear en x tiendas, entre ellas Apple, así que yo contenta. Y ahora, pues camino de casa.
La gente… Veamos… Con mi jefe por ahora estoy contenta. No puedo decir demasiadas cosas porque el trato no ha sido excesivo, pero parece buen hombre. Es muy meticuloso y se nota que le gusta mucho lo que hace. Me da mucha libertad de horario y creo que respeta mis opiniones respecto a los experimentos, aunque eso habrá que verlo dentro de un tiempo. Es muy joven y todavía hace él cosas en el labo (esto se les pasa con los años) y revisa bastante lo que hace la gente, pero me parece que les deja bastante libertad, que lo único que quiere es saber que hace cada uno. La verdad es que me pongo en su papel y tiene que ser difícil, pasar a ser tú el jefe e intentar ser como “póngase aquí el mejor jefe que haya tenido” y nunca como “póngase aquí el peor”. Me imagino el miedo a las opiniones, a la fama, a las dudas del entorno de si serás capaz… Y a su cara de niño que supongo que no le facilita que lo tomen en serio. Pero a mi el hombre me cae bien.
Los estudiantes son majos, pero no les veo futuro en la ciencia. Ellos mismos lo dicen, y no los culpo por querer un trabajo mejor pagado, o que les paguen extra si se quedan media hora porque unas bacterias no crecen, pero no entiendo para que hacen una tesis si no es esto lo que les gusta. Esa ha sido mi impresión la primera semana, conste, que igual con el tiempo cambia. Los veo que se ahogan en un vaso de agua, y esto os lo dice la reina de los agobios, así que imaginad como es la cosa. Ellos sienten presión, y supongo que el jefe se siente presionado pensando que igual es demasiado duro (que no).
La técnico de laboratorio, en cambio, se toma la vida con más calma. Es más callada y se nota que no acaba de hacer del todo buenas migas con los otros, pero por alguna razón parece que si las hace conmigo, porque la mujer se ha pasado hoy casi una hora contándome su vida. Por ahora mi opinión de ella es buena (que de los estudiantes no es mala, pero tampoco he hablado tanto con ellos), y además como me está ayudando mucho en el proceso de incorporación, pues todo bien por ahora.
El mes que viene empezará otro postdoc, y ya veremos como va la cosa, porque yo, con todo, parece que les caigo muy bien y que les gusta mi presencia, pero no parecen muy por la labor de que se incorpore el chico. Ellos lo conocieron en la entrevista (yo no estaba todavía), pero parece que el jefe dudó mucho antes de contratarlo comparado conmigo, y eso les hace estar muy recelosos. Como quiero llevarme bien con él, voy a pensar por ahora que eso es que yo soy fantástica y me los metí en el bolsillo y el otro pobre chico no tiene la culpa (como sabéis que yo no tengo ese ego, sabéis que estoy con la mosca detrás de la oreja para enterarme de quién es el chico en cuestión).
El trabajo me gusta. El tema me parece interesante y no me alejó demasiado de mis fagos, que a estas alturas les tengo mucho cariño. No puedo contar lo que hago porque tenemos unos pequeños problemas de competencia, pero son cosas que molan mucho para matar virus. Hasta ahí puedo contar.
El tren lo llevo bien, por cierto. Durante esta semana he leído algún paper, aunque poco dado que me pasó el día leyendo en el labo. Escucho podcasts y música, y en algún momento me copiaré alguna serie para cuando no me apetezca el resto. Por ahora sólo tengo internet en el móvil y poquito (el siguiente paso es conseguir un contrato y meter SIM al iPad de una vez), pero poco a poco espero poder ir contando los avances de mi vida de exiliada.
¿Aprender alemán? Bueno, de eso mejor hablamos otro día…