El alemán y yo

Dado mi inminente exilio, me he decidido a aprender alemán. Tranquilos, no me voy a Alemania… Todavía no puedo decir a dónde me voy (no lo sé seguro) pero todo apunta a que será por la tierra de las navajas, el chocolate, los Rolex, las cuentas de evasores fiscales…

El caso es que llevo ya mucho tiempo dándole vueltas a que saber algo de alemán me sería útil, y con mi exilio me hará todavía más falta. El problema en estos momentos es que no puedo apuntarme a una academia porque tengo una vida un poco ocupada (tesis, papeles, entrevistas) y porque sigo siendo pobre (espero que no por mucho tiempo).

Sé que algunos de los lectores hablan alemán, y en algún lado deben haberlo aprendido. Mi idea es intentarlo a mi aire (que es lo que estoy haciendo por ahora) con recursos on-line y libros. Pero la experiencia siempre ayuda, así que agradecería cualquier recomendación…

Si esto saliese bien, prometo hacer una serie de entradas de “alemán para personas que han dicho que en su puta vida serían capaces de hablar esa cosa con tantas consonantes seguidas” 🙂

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