Aventuras en Galicia (parte II)

Lo prometido es deuda, así que voy a contar cómo acabó mi historia con el coche…

Estábamos en que mi coche estaba en A Gudiña, pendiente de ser arreglado. El jueves por la tarde, cuando yo ya me veía sin coche para semana santa, justo antes de salir del labo, recibí la esperada llamada del taller, que el coche estaba arreglado.

Me tocó llamar al seguro, que decidió que me buscaría algo y me llamaría. De allí a un rato me llamaron, para decirme que me daban un coche de alquiler hasta Ponferrada.

Viernes, nueve de la mañana. Servidora sale para la oficina de Avis de Alcobendas, donde me proporcionan un Opel Astra. Me voy camino de Ponferrada. Km. 30 de la A-6, accidente. Un camión volcado me tiene más de una hora para recorrer 5 km. Al final tengo que llamar a la oficina de Ponferrada para ver cómo dejarles las llaves. Me dicen que sí, que buzón. Llego a Ponferrada a las 3 de la tarde y, antes de dejar las llaves, llamo al seguro, desde una cafetería de mala muerte en la que me dan algo de comer. Tardo más de media hora en conseguir que la del seguro me entienda y me mande un taxi. Por suerte, una vez llamado el taxi, aparece en cosa de 10 minutos. Ahora os pido que abráis Google Maps y busquéis el camino más corto entre Ponferra y A Gudiña. Creí que moría en aquel taxi. A 130 km/h por una carretera llena de curvas al borde del cañón del Sil. Muy bonito el paisaje.

Finalmente sobre las cinco de la tarde llego al taller, sorprendentemente viva. Me dan mi coche tras el desembolso de 500 euros en efectivo. Sin parar, empiezo a conducir hacia Madrid. El coche va como la seda, y ahora el pedal del embrague tiene el doble de recorrido que antes de morir. Llegué a casa a las nueve y algo de la noche, en una situación en la que el “no siento las piernas” se quedaría corto. Creo que todavía tengo agujetas en el talón del pie derecho.

Tanto ayer como hoy he usado el coche y todo va bien, quitando la inexplicable capa de mierda que hay sobre el coche, y el olor a embrague quemado que creo que no se le va a quitar en un par de semanas.

Y hasta aquí, fin de la historia. El coche lo tendré que vender en unos meses, así que espero que el cambio de embrague compense. Os diré que mi coche es una maravilla, que no ha dado nunca problemas (quitando esto) y que estoy encantada con él. Ahora, eso sí, tras el trato que he tenido por parte de los del seguro… ¿sabéis quién no va a renovar en abril su seguro?

Aventuras en Galicia (parte I)

Inexplicablemente, mis viajes a Galicia están gafados. Es como si una causa de fuerza mayor intentase decirme que no debería ir. Aproximadamente una de cada cuatro veces que voy, pasa algo. Y algo que trae tela… pero esta ya ha sido como tirarme un ladrillo en la cabeza a ver si dejo de ir. Os cuento…

El lunes nos disponíamos nosotros a volver a Madrid. Todo estaba perfectamente planificado para evitar atascos innecesarios, así que a las 12 de la mañana salimos de casa de mi madre. Todo iba bien. El coche ha pasado la ITV hace un mes, depósito lleno, todo perfecto… hasta que llegamos a A Gudiña. En el km 132 recuerdo que me había planteado parar a comer, pero decidimos seguir para parar en el restaurante de O Padornelo, que se come muy bien. Al pasar A Gudiña, subiendo la cuesta que nos llevaría directos a O Padornelo, el coche empezó a hacer mucho ruido. No era capaz de adelantar al camión que llevaba delante. He de reconocer que un poco antes me parecía que hacía algo de ruido, pero nada que me hiciese pensar lo que iba a ocurrir. Bajé de marcha para adelantar, aquello seguía igual… decido apartarme al arcén, para ver qué pasa, para que enfríe y poder ir al taller más cercano. Paro y cuando arranco no entra primera. Al abrir el capó huele a churruscado. Son las dos y media.

Buscar papeles seguro. Llamar seguro. Seguro manda grúa. Mientras esperamos, recordemos el lugar, hace un frío de cojones. Viene el de la grúa que, al bajarse y oler, dice que es el embrague. Nos lleva al taller, de vuelta a A Gudiña. Hay que cambiar el embrague. El seguro dice que se pone en contacto conmigo en 5-10 min. Pasa media hora. Aviso en el taller que nos vamos al bar de al lado. Comemos algo y finalmente llaman del seguro, que hay que llevar el coche a Madrid. Y a mi. Me piden dirección de taller en Madrid y me dicen que volverán a llamar en dos minutos. Pasan 20. Son las 5 de la tarde. Llaman y me dicen que un taxi me lleva a la oficina de coches de alquiler más cercana. Aeropuerto de Valladolid. Me pregunto si han mirado un puto mapa. Esperamos al supuesto taxi. Sale el chaval de la grúa y dice que nos lleva él, que tienen servicio de taxis concertado (supongo que muchos coches mueren en esa cuesta). Nos lleva a Valladolid…. 7 de la tarde. A esa hora pensábamos estar en casa…

Al llegar al aeropuerto, la oficina de Avis está cerrada. Llamo al del seguro. No responde. Llamo al del seguro. No responde. Llamo y cuando responde me empiezo a cagar en sus muertos, y llega el señor de Avis, que me da un C4 para que vaya a Madrid. 8 menos cuarto. Cogemos el coche y ale, para Madrid. Llegamos a casa sobre las 10 y media…

Día siguiente. Vamos a la oficina de Avis de Alcobendas a devolver el coche, previo paso por una gasolinera en la que me lleno las manos de gasóleo porque el inútil de delante no sabe coger una manguera. Devuelvo coche. Voy al trabajo… me llama el del taller de A Gudiña para ofrecerme arreglar el coche. Llamo al del seguro para ver si es posible. Me dicen que sí, pero que entonces no me traen el coche a Madrid, me llevan a mi al coche. Llamo al del taller para ver cuanto me va a cobrar. Echo cuentas y decido que sí. Llamo al del seguro para decírselo. Me dice que confirme al del taller y los llame. Llamo al del taller. Llamo al del seguro…

Actualmente, se supone que el coche está en reparación, una reparación que me va a costar 500 putos euros. Y en cuanto me llamen, habrá que ir a A Gudiña a por el coche. Al menos espero que no sea vía Valladolid otra vez…

Cuando recupere el coche, prometo parte II.