El reto de ser científica en España, una visión personal

Ayer, mi señor novio, que sabe de que pie cojeo, me envió un enlace “porque de esto vas a querer escribir en el blog”. No se equivocaba.

El post en cuestión hablaba sobre la situación de la mujer en la ciencia en España, cosa que como todos sabéis, me indigna mucho. Que quede claro antes de nada, que no creo que esa discriminación sea tan evidente como dicen todos, pero que también creo que se enfatiza cuanto más bombo se le da al tema. Las asociaciones de mujeres científicas me parecen una pérdida de tiempo, y siempre acabo pensando que son científicas frustradas que utilizan como escusa el “ser mujer” para justificar la ausencia del éxito soñado. Para más información sobre mi opinión, el blog está lleno de comentarios sobre el tema durante los últimos 8 años…

Ahora, pasemos a comentar el contenido del enlace…

Primero, usamos a Marie Curie como imagen para el post. ¿En serio? Si la pobre mujer levantase la cabeza mataría a mucha gente por usar su nombre en vano… Marie Curie es el claro ejemplo de cómo, incluso en un momento en el que SÍ había una clara discriminación, una mujer tenía éxito.

A continuación pasan a detallar la carrera investigadora. “Varios postdoc, que si son fuera mucho mejor”. Pues sí señores, es lo que tiene, un científico, sea hombre o mujer, no tiene casa, pero eso ya lo sabíamos todos antes de empezar. “Te plantas de nuevo en casa, con treinta y pico años, hiperformado…”. A ver a ver. ¿Quién te manda volver a España? Si la situación es taaaan mala, no hay que volver en ese momento. Conozco científicos (y científicas) que se han ido por primera vez con esos treinta y pico, tras varios años de postdoc en España, y tan felices. Planteamos la carrera investigadora como que después de tu tesis tienes que sufrir un calvario de varios años (cuantos menos mejor) en el extranjero para poder volver a tu amado pueblo, y no es así. Claro que nada te impide volver, y entiendo perfectamente que la gente quiera estabilizarse aquí, pero quizá en lugar de pensar en la etapa de postdoc como un sufrimiento, habría que pensar en que en un futuro puedas formar un grupo en España, no pedir limosna a ver si te cogen en algún grupo.

Seguimos con la carrera investigadora. Se supone que vuelves con treinta y pico para pedir un Cajal o una Juan de la Cierva. Para las Cajal vale, pero si pides una Juan de la Cierva, es que mucho tiempo por el mundo no has estado. Como mucho tres años! Y seguimos con la descripción de cómo conseguir las becas. Un CV sobresaliente, paciencia para los trámites burocráticos… Y una mierda. Sé que mucha gente que ha pedido dichos contratos me odiará por esto, pero conseguirlos es cuestión de suerte. Obviamente el CV puntúa, pero depende mucho del año en el que las pidas, de la competencia, de tu futuro jefe…

Vamos a poner un caso… digamos que conozco a tres personas que se presentan a una misma convocatoria de Juan de la Cierva. Tienen un CV medio, nada especialmente destacable. Pero tienen unos jefes que, por la razón que sea, los quieren en sus laboratorios. El jefe escribe el proyecto. Ellos firman dos papeles. El jefe hace el resto. Solicitud entregada. Como resulta que los tres, pese a su CV normalito, habían sido primeros autores de un paper en una revista de índice de impacto relativamente alto, a los tres les dan la Juan de la Cierva. Preguntas uno por uno. Los tres confiesan que otra persona hizo la mayor parte del trabajo del paper. Te preguntas quién cojones valora los CV, y si a nadie se le ha ocurrido que una entrevista o algo podría estar bien para ver si saben algo de lo que dicen saber. Después te apiadas de los que merecían ese contrato mucho más y se han quedado en la calle. Luego te alegras, porque esos quizá se hayan ido a otro país, en el que tendrán más futuro como investigadores. Dado el tema, sí, alguna de esas tres personas era chica, y la trataron igual que al resto.

Después de todo esto, tienes que conseguir una plaza fija. Bueno claro, si estás en España sí. En el resto del mundo la cosa no funciona igual… hasta es común que con 60 años tengas un contrato de X años. Y está bien, porque hay movimiento, porque sabes que necesitas otro contrato o una renovación, porque así no hay gente metida en despachos sin hacer nada después de conseguir su plaza… Y aquí también puedo tumbar otro mito, ese que dice que tienes que estar en el sistema para conseguir una plaza. Porque conozco bien un caso de alguien que, ajeno al CSIC, consiguió una plaza de científico titular (vale, en este caso era hombre… no me pidáis milagros).

Pasamos a porcentajes. Esta parte directamente la voy a ignorar. Se sigue sin poder hacer estadísticas de eso porque obviamente todavía está sesgado por la discriminación que sí había en el pasado. Y conste que no digo que ahora no haya algo. Subconscientemente, o id vosotros a saber. Pero no creo que sirva de nada pensar en cuantas catedráticas hay hoy en día.

Pasamos al tema estrella, los hijos. Parece ser que las mujeres no podemos tener hijos si queremos ser científicas, mientras que a los hombres les viene bien. Pues por los pasillos yo veo que se critica a los hombres y mujeres por igual, porque para los dos es un suicidio tener un hijo cuando van a leer la tesis, mientras que para los dos está bien tenerlos al principio de una etapa.

Por otra parte habría que analizar si se discrimina a la mujer por tener hijos y se la obliga a dejar la ciencia o lo hace por iniciativa propia. Las mujeres tenemos esos genes que nos hacen querer cuidar de los nuestros… A alguna habría que explicarle bien que él también puede cuidar, y que todo se puede compaginar. Lo que no puede ser es que las científicas sacrifiquen su trabajo (en la medida que sea) para cuidar de los hijos mientras el marido está en casa mirando el fútbol (sí, conozco casos). Y también hay científicos que cuidan a sus hijos en lugar de hacer que sus mujeres se queden en casa (vuelvo a conocer casos).

Pasamos al tema de las parejas. Que hay que tener una pareja que te entienda y te apoye, y que eso lo hacemos bien las mujeres pero no los hombres. Rotundamente no. Y aquí puedo aplicar mi propio caso, porque a mi sí me entienden llegue a la hora que llegue, tenga que trabajar un sábado o viajar. Y si quisiera tener hijos, nos organizaríamos para ello. Así que las científicas que me lean, que no se crean lo otro, los hombres así existen, os lo juro! Y un pequeño secreto, que parece que nadie se da cuenta… ¿sabéis como disfruta un niño de 6 años si te lo llevas al laboratorio cuando tienes que ir un sábado a recoger tus bacterias? Hasta recomendaría llevarlo porque sí, por iniciativa propia. Además de despertar el espíritu científico en los niños, se van a divertir mucho y van a entender lo que hace su mamá, su papá o quien sea. Ojalá tuviese yo a mi sobrina más cerca para poder llevármela!

Por último, tenemos un par de párrafos sobre la visión del tema. Que hasta hace poco no nos dábamos cuenta de esto, dicen. Pues yo creo que siempre se han dado cuenta de que dejaban a las mujeres fuera de la ciencia. Otra cosa es que pensasen si eso estaba bien o mal. También hablan del tópico de que no valemos para matemáticas y ciencias. Yo añadiría que recientemente se ha publicado que las mujeres científicas mienten menos que los hombres… igual es que hay que echarlos a ellos!

En resumen, que me parece muy mal que se le de bombo a la discriminación, que me parece todavía peor que haya discriminación positiva, y que ojalá quien me tenga que evaluar mire sólo un número de referencia y no me de una plaza por ser o no ser mujer.

Ale, a apretar el botón de enviar y esperar la ola de críticas habitual con estos temas…

 

Más info:

El post original en Achtungmag

Lo de que los científicos mienten más que las científicas en esmateria

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