Fin de año y propósitos para 2013

Por primera vez escribo este post una semana antes de fin de año. Por primera vez no estaré aquí para escribir esto en fin de año…

Ha sido un año maravilloso. Un año de alegrías, un año de muchos agobios. He entrado en la recta final de mi tesis, y eso tiene sus consecuencias, sus muchos agobios, pero también muchos propósitos para el próximo año que sin duda, será un año de cambios. Ha sido un año nuevamente de viajes, de conciertos… Sin duda un año intenso. Recuerdo que allá por julio pedía por favor pasar más de dos semanas en casa, cosa que no conseguí desde principios de año hasta septiembre. Un año agitado, pero por otra parte un año de estabilidad.

Vamos, como todos los años, a repasar los propósitos tradicionales…

Lectura: Al igual que el año pasado, no he cumplido mi propósito… me he quedado a un libro de los 12. Han sido 11, más uno que está a medias. Dos de ellos han sido en inglés, pero uno de ellos ha sido A Clash of Kings, con lo que supongo que más de la mitad de lo que he leído ha sido en inglés. Repito propósito para el próximo año… 12 libros, y propongo un 50% en inglés. Lo veo difícil con la tesis a la vuelta de la esquina, pero habrá que intentarlo!

Papers: pedía otros dos papers, uno como primera autora. Aquí se me ha jodido la cosa… Este año publiqué los dos papers que tenía pendientes del año anterior. Pero no hay novedades. Sigo teniendo otro (como segunda autora) pendiente. Pero tengo que valorar el conjunto positivamente porque uno de los publicados ha sido en PNAS. No he llegado a conseguir mi nueva estructura para este año, pero estoy en ello, y cada vez la veo más cerca. Para el próximo año lo mismo: quiero dos!

Idiomas: supongo que puedo decir que con el inglés voy bien. He avanzado bastante desde que en el labo se habla inglés. También he hecho una visitilla a París, con lo que aunque mi capacidad para hablar francés sigue siendo bastante nula, creo que sí he mejorado bastante mi oído. Aquí el año pasado decía no haber hecho mi visita a @bydiox en Barcelona. Este año sí he ido a Barcelona, pero el señor @bydiox no estaba. Para compensar, él se ha trasladado a Madrid.

Series: mejor vamos olvidando este apartado… no he visto prácticamente nada. No hay tiempo. Hay cosas más interesantes que hacer. Mantengo alguna… pero supongo que según se vayan acabando cada vez será menos.

Blog/twitter: Mi vida 2.0 se ha ido a la mierda. Aquí escribo más bien poco, y claramente es un punto pendiente para el próximo año. Twitter va por días… pero también es un punto pendiente. Por otra parte, me gustaría empezar a escribir más cosas en inglés, pero no tengo muy claro cómo hacerlo sin suicidar mi escasa vida social española. También hay que añadir aquí que he empezado a colaborar, aunque de forma más esporádica de lo que me gustaría, en otro blog: La ciencia y sus demonios.

Otro de mis propósitos del año pasado era mantener contacto con mis colegas GRG. Sólo hemos hecho una kdd hamburguesil este año. Pero creo que están ahí y que cada poco tiempo hacemos un esfuerzo colectivo por recuperar ese nexo que teníamos. Algunos se han acercado, otros alejado… pero son esa clase de gente que, aunque veas una vez al año, sabes que puedes contar con ellos cuando los necesitas.

Esperaba viajar más. Obviamente era difícil viajar más que el año anterior… pero lo he cumplido: Oviedo, Grenoble, Barcelona, París, Bélgica, Sevilla, Menorca, Mallorca… y otras pequeñas escapadas. Ha sido un año de viajes, sin duda. Espero que las cosas sigan así, pero también espero que el próximo año, esto no lo escriba desde Madrid, y ya esté instalada en mi nueva casa, a saber en dónde.

Ir a conciertos. Decía que quería ir a conciertos que tuvieran un significado especial en mi vida. Pues bueno, sin duda sigue habiendo una tarea pendiente en ese aspecto, pero supongo que si tuviera que nombrar hace un año tres conciertos con significado especial, he cumplido dos: Metallica y Steve Vai. Esto va a ser difícil de superar el próximo año!

El siguiente apartado es complicado. Decía que no quería matar a ninguno de mis nuevos compañeros de labo. Pues al final tengo más compañeros de labo de los que creía en ese momento. Y se hace difícil, muy difícil. Hemos tenido grandes broncas. La última de ellas hace sólo un par de días. Me cuesta mucho trabajar con ellos. Sé que en parte es culpa mía por ser como soy (aquí cada uno que interprete lo que sea), pero sé que en otros sitios no he tenido problema, así que también será parte culpa suya. Espero no matarlos de aquí al final de la tesis, porque me gustaría poder acabarla. Espero encontrar un labo en el que me lleve mejor con mis compañeros. Espero que, si mi jefe mata alguno después de que me vaya, al menos me mande un vídeo 😛

El propósito más complejo es la tesis. Me proponía haberla empezado. A día de hoy puedo decir que llevo escrito algo así como un 10%, y que hay partes que tengo bastante bien pensadas, otras son un gran caos en mi cabeza. Me propongo, como es evidente, acabar el próximo año con un título de doctora.

Hacer ejercicio y llevar una vida sana. Bueno, esto… ejem… propósito no cumplido. Propósito pendiente para el próximo año…

Por último, hablaba de comidas del mundo. El año empezó bien en ese aspecto, pero la cosa se complicó con tanto viaje. Vamos a ver si recopilo… americana, asturiana, gallega, andaluza, francesa, belga, mexicana, india, libanesa… no sé si he ido a 12 restaurantes de estilo diferente, pero desde luego he ido a muchos. Me propongo seguir comiendo cosas variadas.

En realidad no sé qué más decir. Escribo esto hoy porque en fin de año, en lugar de estar muerta de asco en casa de mi madre, estaré en una casita en medio de la nada con mi novio, y por lo tanto no tendré internet. Creo que será la mejor forma posible de empezar el año, y una muestra de cómo quiero que sea el próximo año. Quiero que estemos juntos sea donde sea, quiero que acabemos nuestras tesis, y sí, en medio de todo eso, deberíamos hacer ejercicio, deberíamos viajar, ir a conciertos, aprender idiomas… pero sin duda lo importante son las dos tesis y el traslado, que es lo único importante que me propongo para este año.

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De reformas de política educativa

Dicen por ahí que el señor Wert, al que ya le he dedicado posts con anterioridad, se ha sacado de la manga una reforma educativa en la que manda las lenguas autonómicas a tomar por culo. No voy a entrar a explicar la reforma en cuestión, para eso ya tenemos la prensa generalista. No voy a cebarme con el detalle de que en la prensa generalista dicen “catalán y vasco” como si no hubiera ninguna otra. No, voy a explicar mi experiencia personal.

Soy gallega. Es un hecho demostrado cuando me cabreo. Dicen que no tengo casi acento en situaciones normales, hasta que me enfado y/o me pongo nerviosa, que sale mi acento. Vivo en Madrid desde hace ya más de dos años. He visitado otros países, me he adaptado sin problemas. Mientras vivía en USA, por ejemplo, me sentía como en Madrid. Dominaba el idioma lo suficiente como para no tener problemas de comunicación, y no echaba de menos España. Nada. No tenía esa sensación de “morriña” por España. Pero las cosas respecto a Galicia son diferentes. No es que quiera volver a Galicia desesperadamente. Ni lo haré. Pero soy gallega, y eso es un hecho irrefutable.

Cuando me trasladé a Madrid lo hice con mi jefe. Él es holandés. Desde entonces tengo una especie de lucha personal con explicarle las diferencias entre el gallego y el castellano. Como aprendió castellano en Galicia, tiene un curioso acento gallego, y tiene asumidas palabras que no acaba de saber que son en gallego, o grafías, y cada dos por tres hay que recordarle que ahora vive en Madrid. Para mi es un algo muy curioso, porque en parte es como haber trasladado un trozo de Galicia con nosotros, porque en nuestro labo se sigue hablando “como en Galicia”.

En Madrid hay muchos gallegos, pero yo no tengo contacto con ellos. Ayer mismo, en un seminario, recordé que un compañero de departamento es gallego. Mi cerebro lo había olvidado, hasta que lo escuché hablar en inglés. ¿Tendré yo también acento gallego cuando hablo inglés? Pero vivo adaptada y no en una comuna de gallegos. Y eso no quiere decir que olvide Galicia.

Uno de los puntos claves de mi vida en Madrid es mi novio, que es el sujeto de este post. Él es madrileño. No tengo muy claro cuando empezó todo ni como, pero se ha convertido en una especie de gallego adoptado. Voy a intentar explicarme.

Aunque yo viva en Madrid, sigo siendo gallega. Me sigue encantando Galicia. Y lo comparto. Intento transmitirle las ideas básicas de la cultura gallega, las tradiciones, etc. Y el idioma. He pasado horas contando la historia de Galicia, enseñando cosas de literatura, canciones, bailes, de todo. Recientemente hemos añadido un extra a todo esto, la tele. Reconozcamos que los gallegos, especialmente los de mi tanda, no seríamos nada sin la Telegaita. Pues a eso vamos, si hay que enseñar cómo es la gente allí… ¿qué mejor que la tele? Nos hemos reído infinito viendo Luar. Me he reído infinito de su cara de susto de “la gente no puede ser así”. Pero lo estamos consiguiendo. Cada vez que tenemos eso que llaman vacaciones solemos ir a Galicia. Visitar pueblecitos, contar más historias, comer lacón, pulpo, pan de millo. Y cada vez creo que le gusta más. Aprecia la cultura, y disfrutamos juntos de esa parte de mi que todavía está en Galicia, la que dice que “el pan está reseso” o “no me esmagues las patatas”.

Leyendo el último párrafo me doy cuenta que esto suena a anuncio de Gadis. A un “vivamos como galegos” en toda regla. Pero es cierto, y es él el primero que me pide que le hable en gallego, que dice “vamos a poner la tele en gallego” y que hace esfuerzos inimaginables por hablar gallego, haciéndome reír cada vez que intenta decir “unha” y no es capaz.

Pero ese esfuerzo suyo, es el que si esta nueva reforma sale adelante, quizá no hagan muchos niños gallegos. Estoy en contra de la educación íntegra en gallego. Soy bilingüe, y creo que así deberían ser todos los gallegos. ¿Por qué privar a un niño de aprender castellano? A la mayoría os sonará absurdo, como privarle de la oportunidad de salir de su comunidad. Pues lo mismo con la privación de estudiar gallego. ¿Por qué? ¿Para qué? Bastantes promociones de gallegos hemos demostrado que es posible, desde un punto de vista educativo. Señor Wert, dejémonos de estupideces y no politicemos la educación (más). Si mi madre por algún casual hubiera decidido que a mi se me enseñase sólo castellano, en estos momentos la odiaría. Y no sólo por la lengua. Las clases de gallego no son como las de una lengua extranjera. Gracias a mis clases de gallego (pese a lo malos que eran la mayor parte de mis profesores) aprendí quienes eran los Irmandiños, aprendí a recitar a Rosalía, aprendí que nuestra cultura no tiene nada que ver con la cultura “española”. Y no, no es inútil saber hablar gallego. Para empezar, nunca es inútil saber una lengua. Además, facilita sorprendentemente la comprensión de otros idiomas próximos. Y si lo dudáis, comparad la capacidad de comprensión del portugués, del catalán, del francés o del italiano en un gallego y en un madrileño. Es riqueza, es cultura. Es nuestra cultura.

Y supongo que el señor Rajoy, gallego aunque le duela, aplaudirá la decisión del señor Wert, dada su nula capacidad idiomática. Pues señores, en mi casa, bien cerquita de sus palacios, se seguirá viendo la tele en gallego, se seguirá comiendo comida gallega, seguiremos siendo gallegos. Y si creen que con una reforma educativa van a matar al gallego, se equivocan. No es sólo la lengua, lo llevamos en los genes, y eso no nos lo pueden quitar.