De becas y matrículas universitarias

Llamadme loca, pero el plan del gobierno para cambiar el sistema de becas y los precios públicos universitarios, no está mal. Concretamente, lo que está mal, es que no lo van a hacer bien.

Voy a basarme en mi propio caso, por esto de venir de una familia que declara religiosamente hasta el último euro que gana. Cuando yo estaba en la carrera, el sueldo entrante mensual en mi casa era de unos 1000 euros. Y yo tenía beca. Siempre me la han dado. Por extensión, sin beca estaría alguien que ingresase más que eso. Y bastante más, porque yo no caía dentro justilla exactamente. Alguien con unos ingresos mayores puede permitirse pagar la matrícula. La mía eran unos 1000 euros. Si suben el 50% que dicen, serían 1500. Y se puede pagar. Incluso mi familia habría podido pagar la matrícula. Lo que no podíamos pagar era el resto, el vivir mes a mes, pero 1500 euros de matrícula, sí podríamos haberlos pagado.

Entonces, vamos a asumir que, quien no tiene realmente dinero, tiene derecho a beca. La beca incluye la matrícula, que parece que es algo de lo que todo el mundo se olvida. En sí, si no eres realmente pobre (yo no lo era), la beca es la matrícula, y luego una limosna que ellos dicen que es para libros. Y en mi caso, otra limosna para el transporte.

Reconozcámoslo, la cara de nuestro señor ministro no inspira confianza. No me creo que vaya a hacer estos recortes como tienen que hacerse...

El problema no es el precio de la matrícula. El problema es que, al menos en mi caso, la beca no da para estudiar. Que suban el precio de la matrícula, perfecto, pero que dediquen ese dinero a darle una beca de verdad a quién lo necesita. Y lo primero que hay que hacer para eso es mirar con lupa las solicitudes de beca. Mirarlas con lupa para ver todos esos ingresos no declarados, propiedades no declaradas, etc etc. Porque igual que yo tenía beca, demasiada gente a mi alrededor tenía beca. Muchos con unos ingresos en la familia más que suficientes, y que dedicaban su beca íntegramente a alcohol y tabaco cada jueves de marcha. O, como hacía una compañera, a comprarse una camiseta nueva cada vez que salía de fiesta. Eso no es normal.

Lo curioso es que, pasados tres años de carrera, a la niña de la camiseta nueva, la pillaron. Hacienda se dio cuenta del fraude. Sus padres tuvieron que pagar una generosa multa por no haber declarado religiosamente, y ella tuvo que devolver sus becas. Y yo, que soy muy mala persona, me alegré por ello. Así que sí, becas a los que no pueden pagar, pero sólo a los que realmente no pueden.

Ahora vamos a asumir que el mundo es maravilloso y el sistema de becas funciona bien. Hemos subido el precio de la matrícula, pero quien no puede pagarla tiene derecho a beca, que cubre dicha matrícula.

Pero hay otro punto a analizar, y es la subida de la “nota de corte” para las becas. Un 6, dice el señor ministro. Pues oye, personalmente, a mi también me parece bien. Y ahora me diréis que claro, que eso es porque yo tenía buenas notas. Pues igual hay que analizar por qué yo tenía buenas notas. A lo mejor era porque quería asegurarme esa beca, a lo mejor era porque quería tener un futuro, a lo mejor era porque pensaba que salir de juerga a diario estaba sobrevalorado.

Lo que no veo es por qué hay que darle beca a alguien con tal de que apruebe el 80% de los créditos. Café (digo, universidad) para todos. Pues no. No todo el mundo tiene que tener una carrera universitaria. Ni un máster. Ni un doctorado. La Formación Profesional es también una opción, y muy buena. Conozco a mucha gente que, tras acabar una carrera, se ha dado cuenta de que eso no era lo suyo, que jamás iba a encontrar trabajo, que no le gustaba, etc etc y se han metido en un ciclo de loquesea y a currar. Pues coño, haber hecho el ciclo antes… Pero es que parece que si no tienes una carrera no eres nadie. Pero sí, luego serás un licenciado. Un licenciado que ha tardado 8 años en sacar la carrera (6 con beca, dos para las asignaturas pendientes finales), que durante ese tiempo se ha gastado una pasta de sus padres (la vida de universitario no es barata) y que ha ido aprobando por los pelos. Ha olvidado todo lo que estudió hace 8 años, no le gusta, y ahora tiene problemas para encontrar trabajo “de lo suyo”.

Pues un 6, me parece perfecto. Un 6 no me parece algo taaaan elitista. Me parece pedir que, más allá de aprobar por los pelos un 80%, se te pida un esfuerzo. Se premia la excelencia. Y me parecería perfecto que, si en lugar de un 6 tienes un 8, se te premie por ello. Al menos así yo no me habría pasado 5 años siendo creativa en la cocina con “menús baratos de estudiante” (viva la pasta con atún y tomate). Y que no me vengan ahora con que ya se premia la excelencia dando una asignatura gratis a quien consigue una matrícula de honor. Para empezar, si tienes beca, te trae sin cuidado que te den una asignatura gratis, porque ya tienes cubierta la matrícula. Además, la MH es algo subjetivo. Te lo da el profesor si le caes bien. No se la da al mejor. Se la da al que tiene buena nota y le cae bien. Recuerdo que la señora MN, cuando yo estaba en segundo de carrera, no quiso dármela. Yo tenía la mejor nota de la clase. Dos puntos y medio por encima de la siguiente mejor nota. Y me puso un sobresaliente. Creo que es el sobresaliente que más me ha dolido en mi vida. Me enfadé mucho y fui a su despacho y le pregunté por qué no tenía matrícula. Y la señora me dijo “no considero que la merezcas”. Claro. Así que que nadie me diga que la excelencia ya se premia con la MH.

Así que sí, considero que las tasas pueden subirse, que los requisitos para conseguir becas pueden subirse, pero que tiene que ir todo ligado a un control muy riguroso de quien tiene derecho a beca y, por supuesto, el dinero ahorrado ahí debería volver ahí, es decir, dedicarse a mejorar la cuantía de las becas.

No he dicho todo lo que pienso. Esta “reflexión” viene de un par de conversaciones mantenidas durante los dos últimos días. Se me olvidarán cosas y otras no las habré explicado convenientemente y darán lugar a malentendidos. Por supuesto, siempre tenéis los comentarios para replicarme y que yo pueda explicarme mejor…

Cuarta semana en París

Entramos en la recta final. Sólo me queda semana y media más en París.

Realmente ya no sé qué decir sobre mis días aquí. He pasado el 80% quejándome. Las alegrías han sido momentáneas. El caso es, que si valoro el resultado del mes, laboralmente hablando, no ha sido tan malo. Venía con un objetivo, con un mínimo a conseguir, y eso lo he conseguido. Y algo más. Pero cada vez que pienso en cómo paso los días en el labo, me doy más y más cuenta de que no, que podría haber conseguido el objetivo final.

Puedo sacar más conclusiones, como que no quiero a alguien como la señora P como jefa de postdoc. En sí supongo que soy muy exigente… tengo la suerte de tener un director de tesis maravilloso, y eso va a ser difícil de superar. Y conste que no siempre estamos de acuerdo. Pero de eso se trata también la tesis, digo yo. Tras casi 4 años de tesis, y poniéndome en la situación de si fuese yo la jefa, me preocuparía que mi becario estuviese siempre de acuerdo conmigo. Tendrá razón o no, pero si discute algo, al menos es que piensa.

Al llegar a París también empecé mi colaboración con otro blog, La ciencia y sus demonios, en el que pronto (espero) aparecerá mi segundo post. Espero que salga algo positivo de ello.

El viaje también me ha servido para reencontrarme con un viejo amigo. Me ha servido para ver algunas cosas que tenía pendientes en París. Y para seguir dejando cosas pendientes. Y para reflexionar bastante sobre mi carrera, como siempre que estoy fuera de mi labo.

Ahora, queda semana y media. Tengo una lista de cosas que quiero hacer, y sé que no podré hacerlas, porque no es mi labo, porque no me siento con libertad. También tengo una lista de cosas para cuando vuelva a Madrid.

Durante este mes se ha decidido mi asistencia a dos congresos, espero que con dos charlas (sólo una confirmada ahora). En cambio, al que sabía que iba a ir, han decidido que sólo póster.

Y mi paper sigue pendiente. Un paper que, para mi desgracia, me temo que va a dar mucho que hablar a mi alrededor. Ya sabéis, asco de vida.

Y hoy he decidido quedarme en casa, si es que podemos llamarlo casa. Quiero hacer demasiadas cosas, y pasear bajo la lluvia en París no es compatible con ello. Sí, quiero ver cosas en París, pero antes que el “placer” de pasear por ahí, están las tareas pendientes… vamos a ver que tal se me da el día.

Avanzando en París

Casi sin darme cuenta, llevo ya casi la mitad del tiempo de mi estancia en París. Sí, casi sin darme cuenta… pero se me está haciendo largo.

El tiempo va pasando entre experimento y experimento, me aburro como una ostra y pierdo mucho tiempo. Las cosas no van demasiado mal, ya tengo cosas que llevarme de vuelta a España para poder seguir, pero no tengo muy claro que me vayan a ser demasiado útiles.

Hoy ha sido uno de esos días difíciles. Mi jefa aquí es… es esa clase de jefa que no quiero tener. Por la mañana la necesitaba, la busqué y estaba tomando café. Como no me corto nada, interrumpí y le dije que la necesitaba y YA. Pues casi dos horas estuve esperando… Total, para que no me ayudase en absoluto con mi problema.

Por la tarde, tras el fracaso de la semana pasada usando sus geles comerciales caducados hace mil años, me decidí a hacer mis propios geles. No veáis que odisea. Me tiré como una hora para buscar entre todos los laboratorios y conseguir reunir todas las soluciones y los cristales. Los cristales que, una vez encontrados, tuve que fregar cuidadosamente. Y no porque sea una paranoica ojo, porque los encontré en una bandeja en la que estaban los cristales, y estaba una comuna de arañas. 

El caso es que estaba de mal humor, y al hacer los geles cometí un error muy grave. No revisé bien lo que había en cada bote y usé un buffer que estaba el doble de concentrado de lo que debía. La botella era la correcta, pero id vosotros a saber por qué, esta señora lo prepara el doble de concentrado de lo que dice “el libro sagrado”. Evidentemente, mi gel corrió fatal y no me sirvió de nada. 

Además, cuando la fui a buscar para que me diese la dichosa resina que llevo dos días pidiéndole, descubrí que se había pirado. Se había ido al dentista con el niño, para que le mirasen las muelas del juicio. Sí, porque el niño es mayor de edad, y podía haber ido solo al dentista, digo yo. Total, que cuando la señora apareció, sólo pude decirle que después de haber mirado en todas las neveras del departamento, no había encontrado la puta resina, así que tendré que hacer el experimento mañana. Y mañana será lo mismo. Eternas esperas…

Para finalizar, al venirme a casa estaba cayendo el diluvio. Y lo más molesto es que justo cuando entraba en casa paró de llover, y ahora hasta hace sol.

Y este es el momento en el que yo, al llegar a casa, debería ponerme a leer papers o algo. Tengo una pila de trabajo generosa para hacer en el ordenador. Pero simplemente no puedo… Sólo veo que al mundo a mi alrededor parece que todo le va de perlas mientras yo estoy en una casa en medio de la nada, con unos franceses que no paran de gritar en las escaleras, desplazada en un laboratorio sin presupuesto, con una jefa inútil, y que además todo el mundo me insista con el “que guay eso de irse de estancia”. Pos no, guay no, una puta mierda.

Mientras tanto, sigo esperando que me den becas, sigo esperando que renueven la FPU, sigo esperando que me publiquen mi paper, sigo esperando que alguien diga algo sobre el paper robado. Y sigo esperando volver a España. Pero no voy a caer en eso, no es morriña, no es querer estar en casa. Es querer estar donde me quieren, con quien me quiere, querer estar en un sitio en el que me sienta útil y no sentir que coger una botella de Tris 3M en lugar de 1.5M ha sido la gota que ha colmado el vaso y que mañana, cuando la señora esta me diga “un momento que ya voy” yo decida vaciarle el stock de BrEt en el café.

Carta al señor presidente de Telefónica

Señor presidente, perdone usted que sea al primero que moleste con el tema, pero no ha podido pasar por alto que esta mañana, mientras revisaba mi lector de feeds, hayan salido dos noticias juntas: la de su sueldo y la de los recortes en investigación y en educación.

Señor presidente, según dicen las noticias hoy (como ésta), usted ha ganado el pasado año 10,2 millones de euros. Para no ser tacaña quitándole a usted el dinero, vamos a dejarlo en que ha ganado usted 10 millones, por redondear.

Esta misma mañana, también leía que las becas han sido recortadas en 166 millones (aquí), y que la partida para investigación ha sido recortada en 2000 millones (aquí).

Telefónica siempre ha sido una gran empresa. Yo misma soy cliente de su empresa. Y como cliente, me gustaría que usted emplease el dinero de forma útil, invirtiendo en futuro. ¿Suena a slogan?

Piense usted por qué su empresa gana tanto dinero. Voy a poner sólo un ejemplo… el iPhone. Durante un tiempo su empresa tenía la exclusividad de venta del terminal, y gracias a ello ganó clientes. Incluso hoy en día, cobran tarifas que muchos consideran abusivas frente a las ofertadas para otros smartphones. Pero sus clientes las pagan mes a mes. Por el iPhone. Por ese terminal. Por algo que han desarrollado un montón de ingenieros, telecos, técnicos… Por algo basado en patentes desarrolladas en grandes empresas. Por algo en lo que se nota que hay una gran inversión detrás, una inversión en I+D.

Ahora voy a ponerle otro supuesto. ¿Goza usted de buena salud? ¿Y sus familiares? ¿Alguna visita reciente al hospital? Probablemente, usted estará muy contento con los avances médicos existentes en nuestro país. Evidentemente ni se ha planteado jamás qué pasaría si no tuviese acceso a algo tan básico como una aspirina. O los antibióticos. O cosas más graves, como los tratamientos anticancerígenos, que espero que no tenga que usar jamás, pero que seguro que está mucho más tranquilo al saber que están a su disposición. Lo mismo, I+D.

Especialmente esta última parte, es desarrollada por gente como yo, que  se deciden por una carrera investigadora. Es una vida completamente diferente a la que usted conoce, nada que ver con las empresas. No trabajamos para mantener contento a un jefe, ni para que la empresa gane X millones al año. Trabajamos por el ansia que tenemos de descubrir algo, de que un día lleguemos al laboratorio y descubramos que sí, que eso en lo que hemos invertido años es capaz de matar esa bacteria que nada mataba, que conseguimos que esos ratones sobrevivan a un cáncer horrible, que curamos enfermedades, que desarrollamos una nueva vacuna. Que hemos Investigado y Desarrollado algo.

Pero gracias a esos recortes de los que antes hablaba, mucha gente como yo se va a quedar en la calle. Y no, no investigamos gratis, porque por mucho que sea nuestra pasión, tenemos que pagar un alquiler, y unos recibos, y comer. Y algo incluso peor, pagar matrículas en las universidades.

Le propongo que volvamos a los 10 millones suyos. A la vez, voy a mirar atrás… y mirar el BOE en el que salía convocada esa beca de la que disfruto. 13 de octubre de 2008. Becas FPU. Segunda página. Presupuestos. ¿Sabe usted cual era el importe destinado para el año 2009 para pagar el sueldo de los 950 becarios que íbamos a conseguir esa beca? Exacto. 10 millones. Vaya casualidades. Usted podría, con lo que ha ganado el pasado año, pagar un año de beca a 950 investigadores en España. Alucinante ¿verdad?

O le propongo otra cosa… piense usted en los proyectos del Plan Nacional. Vamos a pensar en un grupo pequeño, con un presupuesto pequeño. Vamos a pensar en darle a cada grupo la oportunidad de seguir su investigación, sin más, sin crecer, sin contratar a gente nueva. Sólo lo necesario para que puedan continuar experimentos y descubrir, por ejemplo, una nueva vacuna. Vamos a darles un proyecto pequeño, 100.000 euros. Los proyectos son para tres años. Multiplique usted. 100 grupos de investigación. Con su sueldo, usted podría financiar la investigación en 100 temas diferentes en nuestro país durante 3 años.

Así que, señor presidente, le planteo a usted dos opciones. Quédese usted con los 200.000 euros, que seguro que le sobran para todos sus caprichos, e invierta los 10 millones en:

– Pagar un año de beca a 950 investigadores

– Financiar humildemente a 100 grupos de investigación durante 3 años

En caso contrario, y sin que suene a amenaza, no se extrañe usted si pierde miles de clientes. No es que hayan hecho una portabilidad a otra compañía. Es que se han ido de España porque este país, como decía alguien, no es país para científicos.

 

París

Pues eso, que estoy en París. ¿Y cómo he llegado yo aquí?

Evidentemente, y punto uno, incumpliendo mi promesa de escribir más a menudo de mi último post, ese de propósitos de año nuevo :S

¿Qué ha pasado en los últimos meses? Veamos…

Empezó el año, conmigo cabreada por estar en Galicia y con planes alternativos para las próximas navidades. Enero pasó rápido, con una reunión de bichólogos en medio, de esas en las que conoces a gente que trabaja en tu edificio pero que te has tenido que ir a la otra punta del país para conocerlos.

Febrero fue el mes de las incorporaciones. Volvió nuestra estudiante perdida en los exámenes, empezó una postdoc nueva (necesitaría todo un blog para contar mis aventuras con ella) y también se incorporó un nuevo predoc, indio, lo que hizo que en el laboratorio ahora hablemos mayoritariamente inglés. Finalmente el señor holandés lo ha conseguido, por la fuerza. Esto ha dado muchos problemas, y no exactamente conmigo, pero vamos superándolo… Además, a finales de febrero me enteré de que uno de esos proyectos absurdos que pide mi jefe, nos lo habían concedido, y tenía que venir a París…

Marzo fue un mes breve, que pasé mayoritariamente quejándome de que no quería venir a París. A principios de mes tocó una visita de rigor a Galicia (o voy cada 3 meses o mi madre me mata) (coño mi madre… sabía yo que se me olvidaba avisar a alguien de que había llegado entera a París…). Después por el “puente” de San José, aprovechamos para hacer una “escapada romántica” a Ponferrada. Y diréis que Ponferrada no es romántico… pues sí, sí lo es, porque no hay nada más romántico que caminar varios kilómetros sobre la nieve después de haber metido el coche por una de esas carreteras en las que rezas a Cthulhu por no cruzarte a nadie de frente, y sólo para llegar a una cueva en la que no quiero saber que coño hacía un obispo. Pero el paisaje… ver esas montañas tan verdes, todo tan bonito, nevado… Un finde fantástico.

Lo malo, la vuelta a la realidad, preparar todo para el viaje a París. Reconoceré que lo dejé todo para el último momento. Todavía tenía esperanzas de que por alguna razón sobrenatural se cancelase el viaje.

Pero aquí estoy. Y aquí estaré durante las próximas 5 semanas. En una casa en la que tengo una habitación, en la que comparto el baño con un señor jubilado asiático. En un campus en el que no hay nada, y con la única esperanza de que al menos conozco a gente con la que poder quedar en algún momento para no morirme del asco aquí.

¿Y qué voy a hacer aquí? A vosotros os lo voy a decir… ja! Evidentemente, tengo mi plan secreto. Pero ese es secreto. El plan oficial es clonar la fibra de un fago (sí, ya, eso podía hacerlo en mi labo… ya), si es que algún día los de aduanas liberan el paquete que me envié de Madrid aquí (os juro que el virus mortal no iba dentro del paquete).

Mientras tanto, tengo más cosas que hacer. Como siempre, tengo una gran pila de papers pendientes de lectura. Además tengo que escribir algo para un capítulo de un libro que mi jefe inteligentemente me ha empaquetado (inteligente su forma de hacer que me coma yo el marrón). También tengo proyectos nuevos entre manos… como la colaboración en un blog, que enlazaré en cuanto me anime a hacer mi aparición. Tengo una tesis que debería empezar a escribir, en caso de que con esos maravillosos recortes me quede sin beca. Y otros líos de papers entre manos… ese que no me quieren publicar (malditos revisores) y ese otro que mi señor ex-jefe ha publicado con mis resultados sin incluirme como autora.

Así que aquí estoy, organizándome… y planificando un par de posts para revitalizar este blog. Las cosas más científicas las escribiré en el otro, pero no os preocupéis, que aquí habrá quejas, como siempre. Y empezaré con esos recortes en investigación, que a todos nos han alegrado hoy el día. Atentos a vuestros lectores de feeds, y como siempre, compartid!