Se acaba la primera semana

Ha pasado la primera semana… y aquí estoy otra vez. Esta vez no, no es un avión… esta vez es una cama en medio de ninguna parte… Pero vamos a empezar por el resumen de la semana.

Ha sido duro, muy duro para mi, estar lejos. Pero si dejamos a un lado lo difícil de estar lejos de la persona a la que quieres, he de reconocer que he disfrutado el congreso. Me ha sorprendido mucho la gente, todos muy amables. Toda esa gente que quería hablar conmigo sobre mi trabajo, toda la gente que creía que lo que hago es importante y no el habitual “que trabajas con proteínas de virus que no le interesan a nadie”. He conocido a gente de esa que cuando les ves la acreditación dices el “eh, yo he leído muchos papera firmados por ti…”. He escuchado muchas historias, me he reído mucho. Un montón de gente me ha preguntado por el estado de la ciencia en España. Mucha gente me ha preguntado por qué seguimos en España. Mucha gente me ha preguntado por el fútbol español (vale, reconozcamos que eso no tenía mucho que ver con el tema del congreso). Mucha gente me ha preguntado si estoy contenta con ese “holandés loco” con el que trabajo. Me han contado historias sobre cómo mi jefe tenía a todo el mundo confundido cuando llegó a Grenoble porque no tenía acento holandés. Y después de que unas cinco personas lo llamasen loco, finalmente a Gino (con el que tengo más confianza) le pregunté por qué insistían en llamarlo loco… “porque un día llegó a un meeting como este diciendo que no sólo MR resolvía proteínas de T4, que él también lo hacía”. Y resulta que ahora yo soy la gallega que está tan loca como para haberse ido con el holandés loco… Creo que eso me deja en buena posición.

Aunque bueno, no sé si debería estar contando esto, después de descubrir que el holandés en cuestión ha encontrado mi blog… la lectora que le ha contado su existencia, que sepa que me vengaré… que sabe que puedo!

Volviendo al meeting… las charlas han sido muy interesantes. Me he dado cuenta que la mayor parte de la gente trabaja con la cápside, la mayoría con el sistema de empaquetamiento. Señores importantes me han dicho que si quiero cambiarme de campo, y esos mismos señores se han sorprendido cuando les he dicho que quizá de proteínas, pero que realmente me gustan los fagot. Uno de ellos, de Helsinki, me decía que eso sí era vocación, que había muy pocos estudiantes como yo… ¿como yo? ¿igual de locos que yo? ¿interesados en trabajar con algo que no le importa a nadie pero que a ellos les parece fascinante? Que le vamos a hacer, me encanta la cristalografía, me encantan los fagos, estoy como una cabra, soy así.

Ya fuera de las charlas, fue realmente donde tuvo lugar el meeting. Porque los contactos y las charlas con la gente no se hacen dentro. Se hacen fuera, mientras le enseñas a un chino como abrir una cerveza con un mechero, mientras el organizador del congreso se pone a hacer malabares con botellas de vino. Supongo que este meeting confirma la teoría de que la gente que hace estructura son todos unos borrachos. El último día, PJ, alguien que sólo podría describir como “cachondo mental”, organizó una “fiesta mojito” en su habitación, y los 15 minutos que me costó a mi llegar allí fueron suficientes para que sólo pudiese acceder a un “ron-tonic”. Eso sí, de camino me crucé al ruso que desafía a MR independizándose con dos cajas de botellas de vino. Poco después nos desplazamos a la habitación hacia la que iba el ruso en cuestión y ya no quedaba nada… Yo me retiré pronto, y a la mañana siguiente las caras de resaca eran alucinantes… quizá me perdí una gran fiesta!

Pero el congreso se acabó, y me tocaba venirme a Purdue. No tenía muchas ganas en ese momento, la poca gente que había en el congreso de Purdue no me había hablado demasiado, y no me miraban con buenos ojos… Además todo el mundo me había advertido que si MR era un sol, la persona más amable del mundo, no pasaba lo mismo con la gente de su labo, que se podrían describir más bien como buitres.

Tras pasarme el viernes de aeropuerto en aeropuerto, a la noche llegué a Indianapolis. Allí me estaban esperando. Durante el camino hasta Purdue no hubo ninguna conversación en el coche. Por suerte, cuando me dejaron aquí, la secretaria de MR se había ocupado de dejarme algo de comida para que pudiese cenar. Y con esas me fui pronto a dormir…

Ayer por la mañana localicé a Anke, otra chica que está de estancia con MR y nos fuimos un rato a dar una vuelta por el pueblo. No hay nada. Y con nada, quiero decir nada. Algún restaurante de comida rápida, casas, ya. Ni una tienda de ropa… Aunque bueno, recuerdos de la universidad todos los que quieras.  Nada que hacer. Nada! Imaginad todo el día aquí sin hacer nada… Leí papers, cuando mi cabeza no se centraba, me ponía a ver alguna serie (por suerte mi disco duro venía a rebosar), leía (literatura no científica) un rato, volvía a los papers… etc, etc.

Hoy en cambio, el señor MR nos quería llevar a un parque. Allá fuimos. La verdad es que soy un poco idiota, conociéndolo debería saber que eso no iba a ser un paseo por un parque… un par de horas más tarde allí estaba yo trepando por unas tablas a modo de escalera colgando por la pared de un minicañón… y por supuesto, sin mostrar ni rastro de cansancio ni nada, no puede ser que el señor MR y sus 81 años estén en mejor forma que yo!!! Al menos, del grupo que íbamos, claramente yo era la que estaba en mejor forma (después de MR). Durante el “paseo” además de otras cosas estúpidas, el señor aprovechó para discretamente interrogarme sobre mis conocimientos de cristalografía. Idiota no es, desde luego. También, en medio, me enteré de que no le parece nada bien que el señor ruso se haya independizado. Con lo feliz que soy yo con eso… ese grupo en Suiza puede ser una opción interesante para mi futuro!

En resumen, he de reconocer que durante el congreso he encontrado opciones interesantes para un posible postdoc. Me gusta el trabajo que están haciendo en Philadelphia, me gusta lo que hacen en California. Pero me faltaba más gente europea, porque a mi lo que más me interesa es Europa, y el grupo de París, aunque me parece interesante para colaborar, creo que no me interesa para nada más…

¿Estará mi futuro en USA? Lo que veo claro ahora es que mucho tendría que cambiar todo para que me viese con un futuro en Purdue. Asumo que DC me va a gustar más. Al menos el grupo de VR me ha tratado muy bien. He pasado mucho tiempo hablando con sus becarios y parecen un buen grupo. Aunque mi teoría es que como no hacemos lo mismo no supongo una amenaza…

Mañana será mi primer día en el labo. A ver que pasa… Intento hacerme con una conexión a internet. Lo intento… Ni siquiera sé cuando voy a publicar esto, aunque lo esté escribiendo un domingo a las 10 de la noche. Y aquí estoy yo, escuchando música y escribiendo. Escuchando música… “no hables de futuro, es una ilusión…”. Creo que debería centrarme en algo que me he repetido a mi misma muchas veces, algo que he dicho esta semana cuando alguien me preguntó como alguien como yo acababa en el labo de MR: “I always get what I want”. Quizá debería cambiar la música a los Rolling y su “You can’t always get what you want”… Pero no, siempre, siempre consigo lo que quiero, aunque me cueste un tiempo…

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Avanza el congreso…

Y llega la tercera entrega del viaje.

Ayer, finalmente, mi anfitrión llegó a las seis y cuarto. Recogimos su equipaje, alquilamos un coche, y nos fuimos para el congreso. Llegamos a Port Aransas a las 7 y media, todavía teníamos que recoger las acreditaciones, las llaves de las habitaciones y cenar. Y la sesión en la que estaba mi charla era a las ocho.

Con las acreditaciones no hubo problema. Pero cuando íbamos a recoger las llaves empezó el lío. Nos habían puesto a cuatro (dos chicos y dos chicas) en una habitación doble. Ian, el organizador, dijo que no nos preocupásemos, que simplemente fuésemos a por algo de comer y que ya lo arreglaba.

Cenamos, cogí mi portátil, y allá nos fuimos al sitio de las charlas. La mía era la última. Sorprendentemente, cuando empecé a hablar, me di cuenta de que estaba más calmada, iba más despacio. Es algo que no entiendo… estaba delante de los 150 expertos del mundo en mi tema… ¿y estaba tan tranquila? La única explicación que se me ocurre era que eran desconocidos, que en el fondo no tenía esa tensión de tener delante a los cuatro gatos de siempre.

Acabé mi charla, bastante contenta, respondí a unas cuantas preguntas oficialmente y, al ser la última, fui asaltada mientras recogía el portátil con más preguntas. Y las felicitaciones de un par de personas importantes. Tengámoslo en cuenta, hay más estudiantes dando charlas, pero probablemente yo soy la más joven, y la única que no tiene inglés como lengua materna (o casi, porque llevar seis años viviendo en USA es lo mismo para mi).

Nos volvimos al hotel y preguntamos por nuestra habitación. Todavía no estaba arreglado. Ian insistía, id a por unas cervezas y después ya estará. Mientras estábamos con nuestras cervezas (que por cierto, aquí cerveza o vino, o te mueres de sed por mariquita), vino el hombre a decirnos que ya estaba. Un rato más tarde, la becaria de VR, que iba a ser mi compañera de habitación, y yo, fuimos a por las llaves, y subimos con nuestras maletas. Imaginad nuestra sorpresa cuando nos encontramos a un tío en la habitación. Un tío que además estaba más preocupado por “ah, Carmela, tú eres la que está ahora colaborando con Ana, que hizo la tesis con nosotros”, que por el hecho de estar en la habitación incorrecta. Bajamos a recepción, le dijeron cual era su nueva habitación, recogió sus cosas y ale, a dormir. Con todo nos habían dado las doce de la noche…

Y lo peor es que yo a las 5 de la mañana estaba despierta. Me levanté a las 6 y media. Dar vueltas por la habitación frustrada por no tener internet, ducharme, etc etc… y a las 7 y media bajamos a desayunar. Luego al congreso.

Las charlas de la mañana fueron bastante interesantes, la comida no estaba del todo mal. Eso sí, después de las charlas de después de comer, servidora se volvió al hotel, buscó la forma de tener internet, y se conectó a skype para hablar con su novio, que tampoco es plan tenerlo abandonado al pobre… con lo que lo echa de menos.

Como ya era muy tarde en España, dejé que el pobre Nacho se fuese a dormir (lo habría mantenido en Skype durante horas) y aproveché para actualizar el mail y esas cosas. Y para cuando me di cuenta, ya era hora de cenar. Cenamos y nos fuimos al congreso (sí, después de cenar). Fue un error. Mi compañera de habitación se quedó, que tiene su charla mañana, y yo me fui con otro grupo, aprovechando el buen tiempo fuimos paseando por la playa (el camino es más corto que por la carretera que se coge con el coche). Y allí llegamos. No os podéis imaginar hasta que punto esas cinco charlas de 20 minutos cada una se me hicieron eternas. Y encima, la francesa que quiere tirarse a mi jefe (vale, es sólo mi teoría, pero cada vez estoy más convencida), va y se me sienta al lado para preguntarme que qué voy a querer hacer con ese proyecto conjunto que van a pedir. Si soy sincera, la tía lo único que quiere es pasar tiempo con él. Está claro que no tiene demasiado interés en el proyecto.

Escapamos de allí como buenamente pudimos y de vuelta por la playa. En este caso fue más difícil… más que playa son dunas, íbamos casi a oscuras, viendo pasar a nuestro lado arañas de un palmo. El becario de VR todo acojonado porque llevaba sandalias. Divertido. Durante el camino estuve hablando con un par de chicos que dan clases en USA. Me han estado contando lo importante que es ir a unos cursillos sobre acoso sexual antes de dar clase. Uno de ellos, justo después de recibir el cursillo, en su primer curso como profesor, tuvo una alumna que llegó un día diciendo que a su padre le había dado un ataque al corazón. Evidentemente el chaval, pobre inocente, le cambió el examen de día. Pero la chica suspendió, y tras varias oportunidades más, seguía suspendiendo. Hasta el día que la chica llegó sólo con una chaqueta y con unos shorts (sí, sólo chaqueta, ni sujetador ni nada), que quería hablar con él en privado. Evidentemente el chaval le dijo que no, que en público, y agarró a otro alumno diciéndole que era su testigo y que como se fuese él si que estaba suspenso para el resto del curso. Aún así la chica lo denunció por acoso. La denuncia no fue a más porque él tenía al otro alumno de testigo… ¿os imagináis algo así en España? Claro que, por otra parte, yo le contaba lo de los “alumnos y alumnas” y a ellos también les parecía surrealista…

Una vez en el hotel, nos tomamos unas cervezas (de nuevo, no había alternativa) y  en cuanto la fiesta se movía a otro lado yo aproveché para escabullirme. Ahora se iban al sótano, que todavía quedaba cerveza. Eso sí, yo acabo de asomarme a la ventana y había un grupo caminando hacia la playa. Teniendo en cuenta la cantidad de cervezas (calientes) ingeridas, espero que no tengan que sacar a ninguno medio muerto del agua…

Pero yo quería venirme. La verdad es que no me apetecía meterme en el sótano, ni ir a la playa, o peor, irme con el otro grupo que iban a intentar llegar al centro del pueblo a buscar algún sitio con más alcohol. Pero no era sólo eso… quería venirme para escribir un mail, un mail importante, porque está claro que aunque el congreso sea interesante (excepto las últimas charlas de hoy), aunque intente reírme con la gente, sobretodo cuando cuentan cosas sobre la forma de vida en Texas (ni os imagináis lo rara que es esta gente), está claro que hay cosas de las que no me olvido ni un minuto…

Ahora, son las 12 otra vez. Me voy a dormir y el post lo publicaré mañana (necesito enchufarme), espero poder dormir un poco más, para mañana no estar quedándome dormida en las últimas charlas.

Y por dios, gentes del mundo que sabéis de estas cosas… resumidme rápidamente un howto entrar en la wifi del vecino con un mac, que si no voy a morirme en USA…

Y la segunda parte del viaje…

… y ayer llegué a USA.

Unas horas después de escribir mi post, aterrizábamos en Dallas. Ahí estaba yo saliendo del avión, y siguiendo las flechitas para pasar el control. Primero me tocó esperar una gran cola. El tipo que me iba a tocar parecía majo. Delante iba una señora cubana, y el señor le hablaba perfecto español y sonreía. Eso hasta que llegué yo, miró mi pasaporte, todos mis papeles, me tomó las huellas, la foto, y me dijo que lo acompañase a una salita. Ahí me tuvieron esperando. Yo ya me temía lo peor… Entonces vino otro señor y me empezó a hacer preguntas. Que si había solicitado alguna vez una visa. Que a qué me dedicaba. Que por qué venía tanto tiempo. Etc. Etc. Me sonríe, me pone el puto sello de mierda, y un “welcome”. Su puta madre.

Salgo. Paso el último control en el que declaro que no llevo alcohol ni elementos bioterroristas en mi maleta de mano. Recojo mi maleta facturada y me busco la vida para llegar al shuttle que me llevaba a mi hotel.

Media hora más tarde me encontraba en mi hotel… estaba muerta, pero sólo eran las 5 y media hora local. Sobreviví un rato a base de la wifi que había pagado. Aproveché para hablar un rato con Nacho, intentando levantarnos el ánimo mutuamente. Y con esas a las 7 y pico para cama. Estaba muerta, me dolía el estómago (ya sabía yo que esa comida no era buena) y la cabeza, mucho. Me costó un montón dormirme, y eso que tenía mucho sueño.

A las 2 de la mañana me desperté. Esperaba que ya fuese de día, pero no. Di un par de vueltas por la habitación, me asomé a la ventana. Estaba lloviendo y hacía mucho viento… Me volví para cama y me dormí otras dos horas. Pero a las cuatro y media me volví a despertar. Intenté dormirme otra vez pero era inútil, y a las 5 y algo me levanté.

Lo bueno de levantarme tan pronto fue poder hablar un rato con Nacho. Era la única forma de animarme para aguantar el día.

Después recogí todo y me fui al aeropuerto. Una vez facturada la maleta y pasado el control, me fui a la puerta de embarque, y empezó la agonía. El avión tenía que salir a las 10.

A las 10 ponen que a y cuarto. A y cuarto que a y media. A y media que a las 11. Y así sucesivamente hasta la una y cuarto, que embarcamos. El avión era lo que podemos definir como lata de sardinas. Unos 50 asientos, dos en un lado y uno al otro lado del pasillo. Despegamos y claramente nos dejamos llevar por el viento, hasta llegar a Corpus Christi. Aterrizamos a las 3, teníamos que haber llegado a las 11 y cuarto.

En ese momento me alegro, porque supuestamente el avión del que me tenía que recoger llegaba a las 3 y media. Pero son las cinco y media, y todavía no ha ni despegado.

Y lo peor es que son las cinco y media, pero yo a las 9 tengo que dar mi charla. En España serán las cuatro. Casi no he comido nada hoy (en total: un café, una cookie y un sandwich) y ya tengo muchísimo sueño. Aunque me mantendré despierta, sólo por los nervios que tengo encima.

Al menos tengo wifi. Bendito internet, no sé que haría si no pudiese comunicarme… hay cosas que necesito demasiado, tanto que nunca creí que fuese a tener problemas para vivir sin ellas. Es tan difícil… Al menos este viaje me está ayudando a tener bien claro que es lo que realmente me importa y por qué cosas tengo que luchar.

A veces pienso que debería haberle dicho a mi jefe que no, que no quería la estancia. Pero entonces pienso en la última vez que quise decirle a mi jefe que no, pero dije que sí. Fue hace año y algo, yo estaba en Grenoble, y el me envió un mail para que pidiese plaza en un curso. ¿Una mierda de curso en Madrid? Yo paso… Pero al final decidí ir. Ahora me arrepentiría mucho si no hubiese cedido. ¿Quién sabe qué pasará ahora? No va a ser lo mismo, eso ya lo tengo, pero puede ser cualquier otra cosa importante. Por eso vale la pena, y por eso tengo que fiarme de las decisiones de mi jefe. No debería olvidar cuanto tengo que agradecerle que me enviase a ese curso en Madrid…

Llegando a USA, en el avión…

Aunque no sé cuando voy a poder postrar esto, son las 8 y 10 de la tarde (hora española, no tengo muy claro que hora en donde me encuentro ahora). Hace cosa de media hora pusieron en las pantallas el malita y estábamos sorprendentemente cerca de la costa de Estados Unidos, pero yo me asomo a la ventanilla y sólo veo agua. Agua y algo que podría ser un gran barco, que yo veo como un minúsculo puntito sobre un fondo azul.

La aventura comenzó a las 10 y media de esta mañana, más o menos, hora a la que Nacho y yo llegábamos al aeropuerto. Tres horas antes decían que tenía que estar allí. Pero allí no había mostrador asignado, así que tocó un café.

Un poco más tarde ya había mostrador, y una gran cola. Hice cola un ratito, pero cuando una amable señorita de American Airlines me dijo que el auto check-in estaba vacío, pasé de la cola. Conseguí mi tarjeta de embarque y me dirigí a depositar mi maleta facturada.

Antes de nada, una señorita poco amale hizo que Nacho se apartase. me dejó a mi allí, especificándome que me pusiese justo enfrente de ella, y empezó a hacerme preguntas sobre mi equipaje, del tipo ¿a comprado usted la maleta? ¿ha puesto usted todo el contenido dentro? ¿le han dado algo para meter en la maleta desde que ha llegado al aeropuerto? Una vez contestadas las preguntas, micropegatinita al pasaporte y ale, a depositar la maleta.

Con eso, a la puerta de embarque. Aquí vino la parte más dura… dejar a Nacho allí y pasar el control. Aquí empezaron las aventuras. Una familia de latinos intentando colarse… una segurata diciendo a uno que si volvía a intentar saltar la valla llamaba a la guardia civil. Un guardia civil del otro lado gritando a otro que si creía que su mujer podía pasar desnuda. Todo muy extraño… Pasé, me subí a la lanzadera, y llegué a la T4S. Ahí, control de pasaportes. Un chavalín que mira mi pasaporte, me mira, mira mi pasaporte, me vuelve a mirar… yo empiezo a mirarlo mal… y me dice “pareces mucho más joven” Y yo un “pues gracias, pero todo bien no?”.

Paso de largo. Todo perfecto. Y espero en la puerta de embarque…

Después, una vez que por fin vamos a entrar, otra vez preguntas absurdas… ¿que has hecho con tu maleta desde que pasaste el control? ¿alguien ha metido algo en ella? ¿has comprado algo? etc etc…

Entramos, despegamos. En media hora veía todo Galicia desde la ventana del avión.  Ahora, ha cambiado el paisaje. Cuando empezaba a escribir el post decía que sólo veía azul. Ahora veo la costa. Es inconfundible. Ahora entiendo a lo que se refieren con “esas playas”.  También veo que ya no vamos tan altos como antes, y creo que nos quedan mínimo 3 horas de vuelo, la verdad es que he perdido la cuenta.

Por donde iba… a si, veía Galicia. En ese momento se apagaron las luces del dichoso cinturón, así que yo saqué mi kindle y mi móvil (para ponerme música) y me pasé un buen rato escuchando cierta música que no reconoceré públicamente escuchar. Después tras unas galletitas saladas de aperitivo, la comida.  No sé si pretenden envenenarnos o qué. Ojalá hubiese dicho que era vegetariana, Porque comimos a las 3 y media y todavía no he digerido eso que llamaban “paella”.  Al menos el pan, el queso y la ensalada eran comestibles.

Después seguí leyendo mientras escuchaba a Steve Vai. Luego Scorpions. Luego llegó la merienda (más galletitas y Toblerone) y un café, y con eso decidí que era el momento de dejar de leer, y ponerme a trabajar. Completé un par de cosas de  esa puta presentación que tengo que dar mañana, le di un repaso rápido, me di cuenta que me voy a poner de los nervios, y decidí dejarlo y escribir un post.

Y así estamos ahora. Que no tengo nada claro dónde estoy. Por la ventana veo islas (desde hace ya más de 15 minutos), pero no consigo identificarlas. Mi geografía siempre ha sido muy mala.

Os sorprendería la cantidad de barquitos que hay, Y la costa… no me gusta ir a la playa, pero estoy segura de que me encantaría recorrer la costa, los parques naturales de USA. Pero echo mucho de menos buena compañía para eso… por ahora me tocará intentar aprovechar lo mejor posible estos dos meses, volver con muchas ganas, con muchos nuevos conocimientos, conocimientos que compartir, conocimientos que nos permitan elegir un buen sitio para un postdoc. Aunque yo, sinceramente, por si acaso, creo que durante esta semana voy a intentar llevarme a comer hamburguesas por ahí a cierto ruso que creo que le gustaría tenerme en su laboratorio. De algo me tiene que servir la obsesión con las hamburguesas de gReadergang!! Si es que lo hice mal, cuando estuvo en Madrid tenía que habérmelo llevado d e “ruta de hamburguesas” y habría conseguido el puesto. ¿Me imagináis con un jefe ruso? ¿Sería peor que el holandés?  Porque asumámoslo, más allá de los planes ocultos de mi jefe, todos sabemos que ese alemán al que voy a visitar ahora se va a morir pronto. Espero que no muy pronto. Dicen que la gente importante se muere de 3 en 3. A mi se me han muerto dos famosos e importantes esta semana. Espero que este no sea el tercero, que si no a ver que coño pinto yo en USA… Al menos el indio fijo que sigue vivo.  ¿Os dais cuenta de que no tengo ningún interés en trabajar con un español? Si soy rara hasta para eso…

En fin, tendré  que darle otro repaso a la presentación, o leer, o algo…

¿El libro del viaje? La voz de los muertos. Hace un tiempo Edorka me recordó la relevancia de ese libro en mi trabajo, y me apetecía releerlo. He llegado al 70% ya…

¿La música? En estos momentos dice algo así como “No hables de futuro, es una ilusión…” Masoquismo, creo que lo llaman.

Actualización 20.50: no soy la única inútil. Aquí nadie sabe geografía. La azafata dice que estamos sobre Rhode Island. La verdad es que hay un huevo de edificios…

El último día

Mañana me voy. Finalmente mañana me voy.

Creía que esto iba a ser mucho más complicado, pero en menos de 3 horas he metido todo en las maletas. Una grande con la ropa, una de mano con gadgets y algo de ropa (no se vaya a perder la grande). Y ocho millones de papeles.

La próxima semana estaré en un congreso, en el que tengo que dar una charla, ni tan siquiera sé que día. Y después empieza la estancia. Un mes, otro mes…

Respecto a los experimentos estoy bastante desesperada, todo lo que he enviado para allí antes ha salido mal, y esperan que mi llegada sea algo milagroso, y que yo sepa cómo hacer funcionar todo. Y no, no sé.

Por el resto, tampoco es que me apetezca demasiado. Todo el mundo dice que me lo voy a pasar muy bien, y que es una gran oportunidad para mi, pero la verdad es que no estoy nada convencida.

Hace unos meses, cuando solicitaba la ayuda de la beca, tenía muchísima ilusión. Quería ir. Después me denegaron la ayuda y me cabreé mucho, pero lo asumí, y ya no me interesaba ir. Claro, cuando en el congreso el señor MR dijo que sí, que fuese y pagaba él, no podía echarme atrás. Pero ya no tenía esa ilusión, quería quedarme aquí.

Por otra parte no es un buen momento para dejar el laboratorio. Dentro de unas semanas contaré más detalles, pero por ahora puedo resumirlo en que tenemos una estudiante nueva, y me da pavor dejarla sola. Miedo, mucho miedo.

Actualización sobre la marcha: acaba de llegarme el programa del congreso en Texas y la charla me toca domingo. Hoy es viernes y no la tengo preparada. Argghhhhh….

Escribiré, espero, contando mis experiencias del otro lado del charco. Deseadme suerte…