La enfermedad del legionario

Pues parece ser que hay un brote de Legionella en Madrid.

Al igual que con la gripe A, no voy a hablar (por ahora) de las implicaciones de esto. Saltará la alarma, la gente empezará a pasearse con mascarillas y pensarán que nos vamos a morir todos… bueno, espero que esta vez no seamos tan alarmistas. Al fin y al cabo lo otro era gripe porcina y esto enfermedad del legionario… no tiene un nombre tan sensacionalista 🙂

Por lo que se dice en la prensa, hay 27 casos confirmados y dos muertos. Tengamos en cuenta que los dos muertos tenían 55 y 90 años, con enfermedades respiratorias antes de la Legionella… y que vamos “estaban pa morir” que dirían en mi pueblo.

Pero vamos a ver… ¿qué es la Legionella?

La Legionella es una bacteria. Concretamente un bacilo flagelado, o sea, una cosa alargada con cola para poder moverse por ahí.  Tradicionalmente la Legionella es una bacteria que vive en aguas estancadas y se reproduce en amebas. ¿Y por qué nos afecta esta bacteria? Pues porque los depósitos de agua, los sistemas de refrigeración, etc, son un buen ambiente para que se mantenga ahí vivita…

Lo más importante… ¿cómo se contagia? La bacteria vive en agua, como he dicho, así que la única forma de contagiarse es por la inhalación de aerosoles que llevan microgotitas de agua con bacterias. Ahí está el gran problema del aire acondicionado. No se contagia de persona a persona (o al menos no hay casos registrados).

¿Cuales son los síntomas? Es una enfermedad respiratoria. Lo normal (la llamada enfermedad del legionario) es una neumonía (bastante común, por cierto). Es la parte jodida de la infección ya que el tratamiento es difícil… y se da siempre en pacientes que ya tienen otras complicaciones respiratorias, o que, como mínimo, están muy débiles. Por otra parte, está la fiebre de Pontiac, que básicamente es eso, fiebre, y que se da en los individuos que estaban sanos pero se contagiaron con Legionella. No es grave y, en menos de una semanita están curados (sin tratamiento especial). Esto no quiere decir que una persona sana no pueda pillar la del legionario, pero al menos es poco común.

¿Cuanto voy a tardar en notar los síntomas? Desde unas horas si sólo es fiebre, hasta casi una semana.  Vamos, que no vas a tener ni puta idea de qué aire acondicionado te contagió.

¿Tratamiento? Como ya he dicho, en el caso de que sólo sea fiebre no hace falta. Si es enfermedad del legionario, se dan una serie de antibióticos que matan Gram-negativas. Son antibióticos bastante comunes, no hay que alarmarse.

¿Cómo me la detectan? Ahí vas jodido. En general, aunque vayas al médico con los síntomas que he descrito, no te van a hacer una prueba para Legionella ni de coña. Si pasas la fiebre lo más probable es que ni vayas al médico. Si tienes mala suerte y te toca la grave, van a pensar que es una neumonía sin más. Por suerte, como los médicos son vagos, las neumonías bacterianas se tratan con antibióticos de amplio espectro, tanto para Gram-positivas como Gram-negativas, así que igual matan a tu Legionella en medio. Tengamos en cuenta que si la neumonía fuese por estafilococos te tratarían con anti-gram+, que con la Legionella sirven más bien de nada. Para que a un médicos se le pase por la cabeza la idea de hacerte la prueba de la Legionella, tiene que haber… algo así como en los asesinatos, una “causa probable”. Vamos, que si vas ahora al médico en Madrid probablemente te hagan la prueba, sabiendo que hay un brote. La forma más común de la prueba es que te pidan un escupitajo, o si son más finos, te metan un hisopo en la garganta.

Curiosidades…

Es normal que haya brotes de Legionella a principios de otoño, es la mejor época para el bichito.

Aunque no sé si os acordaréis (igual os queda muy lejos), en España hace unos años ya hubo un brote considerable. Fue en Murcia en el verano de 2001. Se calcularon unos 600 pacientes, y 6 palmaron. Con eso podéis calcular la probabilidad de morir si pilláis Legionella. En cualquier caso, para calmar la historia, que sepáis que ese brote ha sido el peor… del mundo.

A la enfermedad se la llama enfermedad del legionario… y no porque los legionarios la pillasen en el campo de batalla, que es lo que piensa todo el mundo. Pensad, aire acondicionado… ¿legionarios? Pues sí. El primer brote registrado fue en el 76 en USA, en una convención de la Legión Americana (de ahí el nombre).

Ale, podéis preguntar en los comentarios…

De toros, dehesas y otras historias

Primero, antes de nada, este post es totalmente subjetivo y lo escribo porque me han quedado muchas cosas por explicar. Todo viene por una “charla” que hemos tenido los últimos días en Google Reader. Como en un comentario no me puedo explicar mucho, me veía obligada a buscar un modo más “amplio”, y al menos en mi blog sí puedo explayarme a gusto.

Resulta que estos días se ha estado hablando de que las competencias de toros se pasen del Ministerio de Interior al de Cultura. Lo primero que hemos discutido es si los toros son cultura o sólo tradición, y si tradición y cultura son lo mismo. No me voy a poner a discutir eso otra vez, o no acabaremos nunca.

Por otra parte, hablábamos de la necesidad (o no) de prohibir las corridas de toros. Y aquí surgió la parte del tema que quería analizar con más detalle. El toro de lidia como especie y la dehesa como ecosistema.

El toro de lidia es un bóvido, al igual que las vacas y los bueyes. Sobre su origen existen muchas teorías, como con casi todos los animales (es lo que tenemos los biólogos, que no hay forma de que lleguemos a consenso…).

Según la teoría monofilética, todos los bóvidos pertenecen al mismo filo. El toro bravo, de lidia, sería el descendiente directo del uro primitivo, y el resto de bóvidos seríes subespecies. Esto quiere decir que todos son la misma especie (ya, ya sé que parece redundante, yo sólo aclaro).

Existe también una teoría polifilética, según la cual el toro de lidia descendería de una especie prehistórica diferente a la especie de la que desciende la vaca común. Dentro de esta teoría hay varias hipótesis… no me voy a poner a explicarlas todas, pero en resumen, no se ponen de acuerdo en cuales serían las especies prehistóricas ni en qué momento se diferencian.

Como es evidente con este panorama, hoy en día la teoría que aceptamos la mayor parte de los biólogos es la monofilética, por lo que todos pertenecen a la misma especie, Bos taurus.

Una vez que nos creemos esa teoría hay que explicar que el resto de las subespecies se han ido extinguiendo, quedando sólo representantes de la subespecie Bos taurus primigenius, así que resulta que las vacas y los toros, no son más que razas de una misma subespecie.

Ahora, el toro fue domesticado en Egipto, mucho antes de que el hombre (por llamarlo de algún modo), llegase a la península ibérica. Esto es muy importante, porque en todas las especies domesticadas existe una cosa llamada selección artificial, ya que es el hombre el que decide cuales son “los más aptos”. Para que apareciese el toro de lidia como tal, se cree que durante el Neolítico hubo cruces con otras subespecies ahora extintas, y que se fueron seleccionando los más bravos (me gustaría saber qué pasaba por la cabeza de aquellos humanos para querer seleccionar los más bravos).

Una vez instalados nuestros antecesores en la península, se empezaron a diferenciar las razas, ya que por una parte se buscaban animales mansos (vacas y bueyes) y por otro lado, toros bravos (sigo sin entender porqué).

Tras esta explicación, llegamos a la conclusión de que el toro de lidia pertenece a la misma especie que la vaca común, que probablemente si el hombre no lo evitase, existiría cruce genético entre ellos, y que si el toro de lidia se mantiene como raza es porque nosotros la seguimos seleccionando. No es algo que haya ocurrido de forma natural.

Si las corridas de toros se prohibiesen… ¿qué se haría con los toros? Mi punto de vista era, básicamente, que dejásemos a los pobres toros tranquilos. No quiero decir con esto que soltemos a todos los toros para que se pongan a follar como conejos, que parece que es lo que interpreta todo el mundo. Pero es un animal domesticado, del cual se come la carne, un animal con otros usos más allá del toreo. Lo único que hay que hacer es dejar de forzar su número para las corridas. No, no hay tantos toros en España como para que nos invadan, en serio.

Ahora, el otro punto a tocar es el ecosistema en el que vive el toro de lidia, la dehesa. Vamos a suponer por un momento que dejamos al pobre toro tranquilo, y claro, el torito se va con una vaquita normal y corriente… y vamos a pensar que con el paso del tiempo desaparece el toro de lidia como tal. La dehesa!!! Perdemos la dehesa!! No, no perdemos nada.

La dehesa se caracteriza por tener una serie de árboles típicos del bosque mediterráneo (entiéndase árboles que van a sobrevivir bien en un ambiente relativamente seco). Además es un bosque claro (no como los de Galicia, que son extremadamente frondosos), y tiene grandes zonas con hierba o matorrales, ideales como pasto. Esto es una dehesa natural, un ecosistema natural.

Como en España no había tantas dehesas como a los españoles les gustaría, a lo largo de los años se ha ido robando terreno al bosque más denso, controlando la cantidad de árboles y favoreciendo el pastizal. Aunque pueda parecer complicado, es fácil, en cuanto talas cuatro arbolitos y sueltas a tus vacas allí ya está, mantén un poco de agricultura básica, recoge las cuatro setas que crezcan, evita que crezcan nuevos arbolitos (de esto ya se suelen ocupar las vacas) y poco más. Ya tenemos una dehesa artificial. Pero eso, que es artificial.

Los toros de lidia viven en dehesas. ¿Van a desaparecer las dehesas si no hay toros de lidia? Leed todo lo que he escrito arriba. ¿Y el resto del ganado? Mantener las dehesas en España es importante sí, pero… digo yo que será más importante mantener los ecosistemas naturales (dehesas o no) que los artificiales. Tengamos en cuenta que si dejamos libre albedrío a la dehesa artificial, volverá a ser un bosque. La dehesa se caracteriza justo por eso, por un equilibrio entre el pastoreo del ganado para que no se convierta en bosque… pero con un límite, para evitar agotar el terreno. Por último, respecto a las dehesas, sí me gustaría destacar que, aunque todos nos las imaginemos con vacas u ovejas, para vuestra sorpresa lo que más se cría en dehesas son caballos. Así que no, el toro de lidia no es el sustento de las dehesas.

Y bueno, hasta aquí el resumen de lo que quería decir sobre los toros y las dehesas… Ahora, que alguien lo comparta en GReader, y que vuelvan a lloverme palos :/

Primer intento: lentejas "a la estudiante"

Es un modo de verlo. El plato que he intentado hacer hoy, aunque de forma no demasiado exitosa, vienen siendo las lentejas que haría un estudiante con pocos recursos.

Tradicionalmente a las lentejas uno le echa de todo. El otro día hablaba con mi jefe sobre cocinar lentejas (ya lo sé, a veces tenemos unos temas un poco extraños) y él me decía lo que le echaba a las lentejas… y yo acabé preguntando si encontraba las lentejas entre tantas cosas. Mi versión de hoy no lleva apio, ni tomates, ni pimiento, ni ninguna de esas hortalizas que, seamos realistas, un estudiante-becario-investigador jamás tendría en su nevera.

Por ser el primer post sobre cocina, me voy a intentar explicar un poco más, pensando en el precario estándar con nulas habilidades culinarias que pueda leer el post. Intentaré hacerlo divertido simultáneamente… a ver qué churro me sale 🙂

Punto 1. Materiales (para 4 raciones):

  • Lentejas. Esta parte es la más importante. 200g de lentejas variedad pardina deberían ser suficientes. Cualquier otra variedad también vale. Lo interesante de la pardina es la no necesidad de dejarlas hinchar previamente. Después explico la historia.
  • 2 chorizos. O lo que es lo mismo, un chorizo por cada 100g de lentejas. Yo sólo uso chorizo normal y corriente, pero por lo que se ve la gente suele preferir usar chorizo dulce (el de toda la vida), picante y morcilla. Mezclad en las proporciones que más os guste.
  • Carne de algún tipo. Las lentejas son muy dadas a recoger los pedacitos de carne sobrantes de un guiso o similar, pero si no tenéis nada, siempre se puede recurrir al paquetito de cintas de bacon o de jamón. Entre 150-200 gramos.
  • Caldo de carne. Esto ayuda a dar sabor. No uséis nunca caldo tipo avecrem, y mucho menos si habéis usado como carne las cintas de bacon o de jamón serrano. Nunca!! Podéis comprar cubitos de caldo comerciales (son salados, pero no tanto), el típico caldo en brik, o hacer cubitos de caldo casero (en algún momento dedicaré un post a esto). El caso es, que deberíais añadir un cubito o un vasito.
  • Especias varias: aquí cada uno según preferencias. Pimienta, nuez moscada, una pizca de azafrán, una cucharadita de pimentón dulce, un poquito de laurel…
  • Cebolla y ajo. Debido a mi gran intolerancia, en mi casa nunca hay cebollas. La gente dice que usa media cebolla… yo con eso ya me muero fijo. Una opción (con la que por cierto, yo no me moriría) es añadir cebolla seca. Tiene sus ventajas, ya que no se estropea y no apesta toda la casa. También la hay congelada, o podéis congelar la sobrante. A vuestro gusto. El ajo yo generalmente lo uso en polvo por las mismas razones. Creo que la proporción correcta sería una cucharadita de cebolla seca y media de ajo.
  • Aceite y alcohol. Yo añado un chorrito de aceite. Como es una medida poco exacta… vamos a decir, una cucharada “generosa”. Tradicionalmente se añade medio vasito de vino blanco. Yo de eso no tengo… Una alternativa es un chupito de whisky/brandy/coñac…

Con esto tenemos todos los ingredientes. ¿Cómo procedemos? Ahora viene la parte difícil… difícil para mi, que estas cosas las suelo explicar con demasiadas palabras en gallego…

Punto 2: Métodos

En una cacerola de tamaño medio, ponemos especias, cebolla, ajo y aceite. Si la cebolla y/o el ajo son de verdad, calentamos un poquito hasta que la cebolla se dore. Añadimos lentejas y agua (un litro más o menos) y removemos bien. Mientras esperamos a que hierva, añadimos chorizo y carne. Una vez que rompa a hervir añadimos el alcohol (esto se puede hacer antes… creo que sólo es paranoia mía lo de esperar a que esté hirviendo) y removemos bien. Con todos los ingredientes en la cacerola, sólo toca esperar. Lo mejor es ponerlas a fuego medio e ir removiendo de vez en cuando para evitar que se peguen y/o se queden sin agua. Entre 40-60 minutos, las lentejas estarán listas. Eso va a depender mucho de la potencia de vuestra cocina y la difusión de calor en vuestra cacerola. Para saber si están basta con ir probando las lentejas… un gran esfuerzo 🙂

El remojo. Os he dicho que lenteja pardina, que no hay que dejarlas hinchar. Si tenéis prisa o sois organizados, sí podéis hacerlo. Unas horas antes (lo normal es la noche anterior), ponéis las lentejas en una ensaladera con agua. Las lentejas van a hinchar (poquito, pero dejadles algo de sitio) y después tardarán mucho menos en cocer. En otras variedades de lenteja este paso es imprescindible, al igual que con alubias o garbanzos, ya que la cocción se alargaría horas.

La cantidad de agua. Os he dicho que evitéis que se peguen y/o se sequen. El plan es que queden relativamente secas, pero sin pegarse. Ahora me diréis que es que os gustan las lentejas con mucha salsa. No os preocupéis, eso se arregla después. El caso es que queremos congelarlas, y para eso lo mejor es que vayan bastante sequitas. Cuando las hayáis preparado un par de veces le habréis pillado el truquillo a la cantidad de agua.

Sal. No he añadido sal!!! Ya lo sé. El caso es que el caldo de carne, y la carne que añadís si son cintas, ya es suficientemente salado. En mi caso, hoy, me ha quedado salado… sin sal. La idea es que cuando probéis las lentejas y decidáis que ya están bien cocidas, saléis si es necesario. Eso ya al gusto de cada uno.

Y bueno, con esto… tenemos una cazuela llena de lentejas. ¿Y ahora qué? Pues con las cantidades que os he dicho, tenéis más o menos para tres-cuatro raciones, según lo comilones que seáis. Apartáis la cazuela del fuego y la dejáis enfriar (esto debería conllevar que la salsa cuajase bastante). Ahora toca entupperar. El próximo post será sobre el proceso de entupperado, lo prometo.

Una vez entupperadas, las guardáis en el congelador hasta el día que os las queráis comer. Lo mejor es que las saquéis del congelador la noche anterior (al igual que el resto de platos cocinados previamente). Antes de calentarlas le añadís medio vasito de agua más o menos. Calentáis 3-5 min en el micro y listo. Una vez las mezcléis bien debería quedar una salsa más o menos espesa según la cantidad de agua que hayáis añadido, a vuestro gusto.

No olvidéis que ese día, además de las lentejas, tenéis que llevar pan!!! Porque todos sabemos que las lentejas no sientan bien sin pan para mojar en la salsita… y os aseguro que os habrá quedado una salsa muy rica. Otro día hablamos también del proceso de congelación de pan.

Espero que os aproveche 🙂

Hoy nace tuperlab

No tengo muy claro el éxito que puede tener esta idea, pero llevamos un mes dándole vueltas al tema. Comer.

Como recordaréis, desde que estoy en Madrid me dedico a comer de tupper. Los que me seguís en twitter sabéis más del asunto.

Hoy, finalmente, me decidí a crear la sección, cuando me di cuenta que todos los tuppers que había en el comedor a mi alrededor llevaban en su interior básicamente lo mismo… qué pocos originales que somos.

Como cuento en la página de la sección, la idea es contar mis nuevas experiencias, en la cocina, comprando, en el traslado de la comida, en su conservación… en todo (que mal que ha sonado esto…). Por supuesto, quiero vuestras sugerencias.  Cocinar pensando en que lo que prepares te lo tienes que poder llevar es difícil, pero mucho más si tu compra y tu comida es siempre para una sola persona. Toda una labor de organización si no queremos caer en la comida rápida de “por 3 euros te metes este cacharrín en el micro, 5 minutos, lo vuelcas al tupper y listo”, o en algo todavía peor… comer en la cafetería correspondiente!!!

Paralelamente a la nueva sección, hoy me he decidido a hacer algunos cambios en el aspecto del blog, espero que os gusten 🙂

Segunda semana en Madrid

Hace una semana escribía un post sobre mi primera semana en Madrid, y lo escribía con el ánimo por los suelos… y es que la verdad es que se me estaba haciendo especialmente duro.

A lo largo de esta semana (y un día), las cosas han cambiado bastante…

EL mismo día que escribí el post quedé con un amigo madrileño, cosa que me ayudó a ver todo un poco más claro, y recordar porqué la cristalografía me trajo a Madrid. Y ahí empezó todo…

A partir de ese momento vino el “voy a ver de dónde saco un modelito para la feria”, “vamos a comprar cuero” y “vamos a la feria!”, unido todo con el “vivamos como galegos… comamos corzo”. Lo que hizo que tuviese una semana-fin de semana de lo más interesante.

La semana en el labo no fue excesivamente interesante. Me dediqué básicamente a organizar las cosas y tener todo en su sitio… total para que ayer llegase mi jefe con otra tanda de cosas y ahora tenga otra vez todo lleno de cajas.

En la historia medieval… un día (no recuerdo cual) fuimos a comprar cuero y planificamos un poco la historia. El sábado por la mañana allá nos fuimos a Alcalá de Henares. La verdad es que fue una pena que lloviese, y que la gente no estuviese caracterizada. Allá íbamos nosotros con nuestro sr. “cota de malla”, y todo el mundo parándonos para preguntar a. si la cota de malla era de verdad (que sí) b. si nos pagaban por ir así (que no) c. que si podían hacer una foto (que sí). Hicimos algunas compras y para casa. El domingo, entre el cansancio y tal y cual, nos limitamos a una sesión friki doméstica, comiendo corzo, para mantener el tono medieval. Lunes trabajo, y martes de vuelta a la feria. Como no llovía, había mucha más gente. Muchísima!! Volvimos a las preguntas del sábado, y decidimos que para futuras ocasiones tenemos que ponernos en contacto con la organización, y montar una coreografía o lo que sea… al menos para sacar la pasta del traje y el viaje (el tiempo de hacer la cota de malla el chaval no lo amortiza jamás) y que además necesitamos tarjetas de Sentinel Wardrobe para promocionarnos por ahí 🙂 (ale, todos los lectores que no conocíais la historia, a hacerse fan, o como se diga ahora).

Y con eso, nos ponemos en la situación actual… poco más hay que contar. Muchas ideas, muchos proyectos, mucho tiempo por pasar pero muy poco tiempo libre.

Primera semana en Madrid: el caos

Ayer hizo una semana que me vine a Madrid.

Quien me diga que trasladar tu vida es fácil, miente como un bellaco.

Los primeros días en el laboratorio fueron complicados. Con la huelga por medio, me dediqué a desempaquetar cosas que había traído, colocar un poco todo en el labo, y leer papers de La Pila. Con eso llegó el viernes, y con el viernes llegó mi jefe, con el resto de cosas del labo. Vaciamos todo el viernes, y el sábado por la mañana todo lo de su casa.  Y dediqué el sábado por la tarde a mirar un par de tiendas en Madrid, y el domingo por Alcobendas.

Pero es difícil. Es difícil pensar que tengo que madrugar, salir de casa, ir para el labo… y por la noche volver a casa. Llegar a casa, recoger el estropicio que haya por allí, cocinar para la cena y para el día siguiente, y dedicar un rato a leer, o a ponerme al día con algo, hasta que encuentre un momento en el que hacer coincidir el horario Madrid-Pittsburgh. Y después dormir, menos de 6 horas, hasta que sea hora de levantarse.

Pero desde luego lo difícil es el labo… todavía desierto, sin mucho que hacer ahora que está todo más o menos colocado… y pensando en que mi vida social en Alcobendas-Madrid se está aproximando a la de una patata (por decir un vegetal cualquiera). Realmente no tengo mucho tiempo para aburrirme, pero me aburro… sobretodo en el labo, y eso me preocupa. Quiero poder trabajar de una vez!!

¿Echo de menos Galicia? No, realmente no. No es morriña, no es que no me guste estar aquí. Me encanta estar aquí. Es sólo… que necesito tiempo para adaptarme… o algo.