Firmar un contrato. Capítulo II: Comunícaselo a tu madre

Adelanto este capítulo porque, aunque tenía planeado que viniese después de lo de Hacienda, una inesperada llamada de teléfono lo ha adelantado.

Narraré la llamada de teléfono… a ver si alguno de vosotros le encuentra más sentido.

Suena teléfono…

-Qué???

-Ya no te acuerdas de que tienes madre!!

-Si me acuerdo, pero es que estoy muy ocupada (a todo esto, pretendía cocinar)

-¿Qué es de tu vida?

-Pos na… que ya tengo trabajo.

-Venís viernes a comer???

– Erg… esto… es que igual nos vamos unos días… justo el vienres…

– Y tu hermana?

– Se va jueves de vacaciones.

– Bueno… tú llama y avisa…

– Si claro (fijo….)

– ¿Qué tal esos estudios?

-(estudios??? qué estudios???) Pos… en septiembre empiezo en mi nuevo TRABAJO.

-Y que vas a hacer el año que viene?

– Un doctorado… y magisterio…. y TRABAJAR

– Tú siempre estudiando…

– Que tengo TRABAJO y me PAGAN.

– A ver cuando acabas de estudiar!! Te voy a mantener hasta los 26 como a tu hermana!!

– ¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬ Ale, chau, que estoy ocupada

– Piiiiiii…. (seguro que se quedó hablando sola un rato….)

Y es que la verdad es muy curiosa esa fase de negación en la que ha entrado mi madre… Por ahora no voy a insistir. Si consigo librarme de ir a visitarla de aquí a septiembre, en septiembre haré que entre en razón con un “cobro más que tú!”, a ver si así cae en la cuenta. Después vendrán las amenazas para que no me incluya en su próxima declaración de la renta… y también tiene que asumir que me voy a empadronar en otro ayuntamiento… y esas cosas (esto va a costar muuuucho).

Ahora, sigue quedando para mañana el capítulo dedicado a hacienda… y  probablemente también a “cómo conseguir un papel que diga que eres licenciada sin morir en el intento”.

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Firmar un contrato. Capítulo I : El número de la SS

Esto de que te contrate alguien no es tan sencillo como parecía…

Hoy voy a narrar la primera fase de un proceso que, esperemos, termine el 26 de agosto.

El primer paso para que te contraten es dar tu número de la seguridad social. Esto es muy sencillo para todos aquellos que ya han trabajado alguna vez (con contrato, se entiende), pero más complejo para el resto de los humanos.

En una conversación de besugos con un tipo del CACTUS, llegamos a la conclusión de que yo ya tenía número propio de la SS. El hombre mantenía que el número de mi madre y mi número propio convivían en un universo paralelo “o así algo”. Esto sólo tenía una explicación posible, que sin venir a cuento, en algún momento en este país nos asignasen a todos los hijos de vecino un numerito.

En una empresa normal y corriente, en el momento de dar de alta al nuevo trabajador (osease yo), ya se ocuparían ellos de encontrar el numerito en cuestión, pero en esta maravillosa universidad en la que… estudio/trabajo ¿? son muy vagos… así que tenía que conseguir yo el numerito.

Poco después (mientras pensaba a quien tendría que sobornar para que me diesen el numerito), el tipo del CACTUS me volvió a llamar (para decirme que firmaba una semana antes de lo esperado) y aproveché para preguntar de donde se suponía que sacaba el numerito. Me dijo que de tal oficina. Esto viene siendo una oficina con horario desconocido (y esto en agosto es peligroso) que además está en el centro de santiago (cosa mala, ya que hay que aparcar en el culo del mundo) y que siempre tiene unas colas monumentales…. y unas señoritas oficinistas muy inútiles. La última vez que estuve en una de estas oficinas (de la SS, me refiero) acabaron diciéndome que era idiota por hacer una licenciatura, y yo creí que mataba a la señorita oficinista.

Así que en un amago de desesperación, recordé que teóricamente el famoso DNI-e servía para estas cosas.

Esta mañana me armé de valor y cogí portátil, lector de tarjetas y DNI y empecé a pegarme con windows/firefox. Un rato más tarde desistí, y me pegué con windows/explorer y lo hice funcionar. Con todo eso conseguí un papelito que dice que jamás he cotizado (hay que joderse… y para eso tanto rollo), y este papelito pone el puto número que le tengo que llevar la la señorita oficinista b (la que me tiene que hacer el contrato).

Mañana…. Capítulo II: Las pegatinas de Hacienda