Un día menos para que se acabe

Hoy ha sido mi primer día del último cuatrimestre de mi vida (porque yo lo digo).

Por la mañana tuve mi primera clase de antropología molecular. Es una asignatura que me atrae muchísimo, porque la antropología me gusta muuuucho. Pero el profesor… está un poco chalado. Para que os lo imagineis… está calvo, pero calvo en plan monje, es decir, no tiene pelo en la coronilla. El pelo de un lateral, inexplicablemente, lo lleva perfectamente peinado, pero el del otro lado lo lleva siempre de punta. Eso es más inexplicable todavía porque serán unos 10 cm de pelo… y no parece ir engominado ni nada. Tiene una nariz rechoncha y va siempre muy afeitado (esta temporada, hace año y pico tuvo una temporada de huelga de afeitado), pero tiene patillas. Patillas de esas de los 60, enooormes y acabadas en una gran bola en la mejilla.

Ahora que os lo podéis imaginar… imaginadlo en plan “el pensador”, con la mano en el mentón, y hablando de la importancia de la psicología humana… porque “tenemos que analizar nuestro comportamiento”. Se le va la pinza cuatro pueblos. Te hace reír mucho, pero nunca sabes si lo que está diciendo va en serio o no, con lo que te ríes siempre con miedo. Como te rías cuando no debes la lías…

Es un ser muy curioso y está loco de verdad, loco de estar a tratamiento… y de necesitar un psiquiátrico. No me explico como dejan que siga dando clase, sobre todo si tenemos en cuenta que alguna que otra vez le dan sus idas de olla en medio de una clase… y se pone a saltar a la pata coja “para que nos imaginemos como harían los monos si no se adaptasen”. También nos grita y se ríe de nosotros. Pero yo le tengo mucho cariño (y cierto rencor por la nota que me puso en antropología general) así que hemos encontrado el apodo adecuado: “profe zen”. Ya sabéis que esto sólo lo uso aquí y con un número limitado de personas en el mundo real… pero no puedo poner su nombre, que luego google me lo trae, me identifica y no apruebo en la vida. He de reconocer que su nuevo apodo no se me ocurrió a mi, así que tendré que darle las gracias al chico que lo escribió… y quizá debería decirle que tengo un blog , como agradecimiento 🙂

Además de esa clase maravillosa tuve una con tito a la que no fui (a tito no es necesario ponerle apodo, es tito, tito lo dice todo… es como un parque de atracciones). Mañana iré a una de sus clases y ya contaré el resultado.

Por la tarde empecé fba. Horroroso…. muy horroroso 😦

Fueron 3 horas y media de seminario. Eso sí, con un insultante descanso de menos de 10 minutos. El seminario era la leche de interesante (nótese la ironía), ya que trataba sobre el maravilloso mundo de las técnicas moleculares para analizar el ácido nucleico de los microorganismos. Léase: esto es una hibridación, esto una PCR, esto un gel de electroforesis, esto que la A se une con la T…. Que estamos en quinto!!!! ¿No se supone que algo deberíamos saber de estas cosas??? Yo personalmente estoy de las PCRs…. creo que a estas alturas con los ojos cerrados puedo hacerlo todo. Otra cosa no, pero PCRs y geles… hasta en la sopa.

Nos iba a dejar los apuntes en el curso virtual, pero el hijoputa nos iba a hacer un “examencito” al final del seminario, con lo cual nos jodimos y copiamos todo eso que vamos a tener en pdf en una semana. Y ya sé que dije que eran todo tonterías, pero es que este tio después no te pregunta qué es una pcr… te pregunta cual es el colorante que se usa en aquel tipo de pcr que vimos entre otros 20 tipos. Con lo cual…. o copias o no recuerdas todo ni de coña.

Ahora… debería estar mirando unas historias para el tad para no mirarlo mañana en el departamento… o acabaré clavando al postdoc idiota contra el tablón con unas chinchetas (otro día explicaré el maravilloso mundo de las chinchetas de colores). El caso es que no me apetece nada… así que supongo que mañana haré por buscar un ratín por la mañana. Creo que me merezco cenar y dormir… ya queda un día menos!!!

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