Vamos a por 2019

Por alguna razón tenía yo a principios de año cierta desconfianza de este año 2018. Y no me equivocaba. Ha sido un año duro, ha sido un año difícil, un año que quiero dejar atrás. Ha tenido sus cosas buenas, pero los momentos duros han sido demasiados, así que el principal plan para el próximo año será que no haya momentos de esos, y caminar hacia un 2020 mejor.

Son cosas que normalmente no se cuentan, que van pasando por detrás y hacen que algunas cosas sean más cuesta arriba, y por eso es importante tener una idea clara, tener bien clara cual es la meta y mantener un ritmo constante, lo más rápido posible, para llegar a ella. Pero esas cosas no son las que vengo a contar aquí. Aquí vengo a contar los propósitos públicos, los de siempre, a hacer balance de ellos y ver cómo y qué proponerme para el 2019.

Vamos uno por uno, y a ver que sale.

  • Libros. Me propuse 16 y conseguí leer 13. Vale que no leí ninguno en alemán pero sí bastantes en inglés. Y vale que es posible que tenga unos 5 libros a medio leer… así que haré un poquito de trampa al inicio del año que viene. Pero como manda la tradición, el próximo año me propongo leer 16 libros.
  • Papers: no, no publiqué nada este año. Mi h index es 9 en estos momentos y aunque me gustaría que en 2019 llegase a 10, sin artículos va a ser difícil. Siento que he estado dando vueltas un poco a lo tonto en el laboratorio, y aunque ahora tengo un poco más claro qué puede darme un artículo, tengo que hacer que salga. Llevo demasiado tiempo trabajando en esto, demasiado. Tengo que acabarlo e ir a otra cosa.
  • Aunque sí he visto temporadas de 12 series diferentes, estoy bastante segura de que no he visto 12 películas este año. Seguiremos igual para el año que viene. 12 y 12.
  • En el blog he escrito todavía menos que el año anterior, así que ni voy a contarlo y voy a intentar convencerme a mi misma de que para el año que viene puedo. Twitter ha tenido sus momentos de más y de menos actividad, igual que Instagram y los grupos de Telegram. Además, he publicado todos los capítulos que quería de Bacteriófagos y también he sacado algo nuevo, Cum Laude. Intentaré mantener todo. De algún modo. No tengo claro cual.
  • He viajado, pero menos de lo que me gustaría. He estado en Berlín, en Vilna, en Londres, en Galicia, en Italia… pero no he estado donde quería estar. El año que viene querría viajar un poco más, y que cuando sea por placer, aparezca algún sitio nuevo en la lista. Quiero que visitemos algún lugar en el que no haya estado antes.
  • Conciertos. De forma inexplicable repetí concierto de Rosendo. Pero eso no se va a poder repetir en 2019. Fui a más conciertos, pero hay uno que destaca mucho por lo marcado que dejó mi año: el de Heredeiros da Crus. Años esperando esa oportunidad y llegó.  Y claro, ahora quiero repetir, pero no sé si podrá ser. Lo que sé es que si puede ser voy a dónde haga falta ir. También me gustaría ir en este 2019 a algún otro concierto de esos que te marcan.
  • Laboratorio. Juro que el ambiente es bueno. Incluso ha llegado una nueva postdoc con la que parece que realmente me llevo bien. Pero como decía, este año ha sido duro y he tenido momentos en las que quizá las he pagado demasiado con ellos. Aunque sigo pensando que culpa tenían. Que culpa tienen. En parte supongo que es cosa mía también, que la gente va cambiando y por eso los laboratorios tienen fecha de caducidad. En cualquier caso, por ahora yo me puedo quedar. Este año intentaré ser un poco más razonable.
  • El año pasado lo acabé diciendo que tenía que mejorar en esto del ejercicio y la vida sana porque me veía sin fuerzas. Aunque empecé 2018 muy motivada, la motivación se fue muy rápido porque esa falta de fuerzas me estaba hundiendo. Pero no hay mal que por bien no venga y todas esas cosas que iban por mal camino este año me hicieron buscar una alternativa para dar salida a todo el agobio, y esa salida fue hacer algo de ejercicio. Y como estas cosas se retroalimentan, pues poco a poco fui haciendo más ejercicio. Ahora tengo fuerzas, pero no fuerza. Es decir, me veo mucho más animada y con ganas de hacer más actividad, pero mis músculos no han hecho más que despertarse, así que habrá que darles tiempo este año para que se hagan más fuertes. No sé cómo plantear este propósito, así que voy a decir que tengo que acabar el año en mejor forma física de lo que lo empiezo.
  • Mi estilo de vida (alimentación, etc) también mejoró durante el año. Quizá la única parte que empeoró fue el sueño, pero eso tiene una razón y estamos trabajando en ello. Al igual que en el caso del ejercicio, es difícil plantearse algo porque no tengo muy claro qué quiero hacer, así que todo lo que puedo decir es que quiero que mi alimentación sea más sana y equilibrada de lo que lo es ahora.
  • Alemán. Bueno, aunque no lo conté en el post de los propósitos, yo quería hacer ciertas cosas que fueron cambiando a lo largo del año, y mi propósito con el alemán ya no es lo que era. He conseguido “aprender” las 5000 palabras más frecuentes en alemán según Memrise y me he visto muchas series en alemán. He practicado pero poco, y en estos momentos no tengo intención de dedicarle mucho más tiempo. Quiero mantener lo que tengo, así que repasaré esas 5000 palabras para que dentro de un año estén realmente aprendidas y seguiré viendo series en alemán, pero nada más. El propósito es afianzar eso, pero necesito mi tiempo para otras cosas.
  • Productividad: papel, digital, papel… me muevo mucho, pero voy mejorando. Los últimos meses del año me tuve que organizar muy bien y forzarme mucho para poder trabajar, y ahora que parece que voy a poder avanzar… pues tengo que hacerlo de forma organizada. Durante este año prometo un post con la enésima edición de cómo organizar los experimentos del laboratorio… versión digital en la que controlas además a un estudiante, que me estoy haciendo ya mayor!
  • Mi vida ordenada y minimalista va bien. Porque limpiar también cuenta como actividad física y cuando me agobio me da por limpiar. Así que la casa creo que está (o ha estado) más limpia y organizada que nunca. He comprado alguna que otra cosilla que muy minimalista no es… tipo nuevo iPad y iPhone, pero ya les iba tocando. También he comprado otras cosas que quizá imprescindibles no son desde el punto de vista materialista, pero que me van a ayudar a cumplir otros objetivos. Intentaré seguir teniendo todo lo más recogido posible, mejor que el año anterior.
  • Ahorrar. Lo conseguí más o menos, pese a los gastos inesperados. No puedo proponerme recortar más el próximo año, así que este propósito va a mutar y va a pasar de ser “ahorrar” a ser “gestión económica”. Quiero gastar lo que gasto de forma razonable, en las cosas que realmente importan. Por eso voy a tener un presupuesto en el que cuenta todo, y voy a intentar ceñirme a él. Si consigo cumplirlo y no gastar de más en cosas irrelevantes, habré cumplido mi propósito.
  • Parecer adulta: jajajajajaja. No lo he cumplido ni de lejos, así que lo tengo que hacer el próximo año. Un poquito, sólo un poquito. Necesito de una vez tener un kit preparado para poder vestirme como una persona adulta cuando hace falta. Y quizá imponerme más, porque aquí parece que la gente cree que estás siempre disponible para lo que haga falta porque eres joven (y estás desesperada) y yo hay cosas por las que no paso. Si no me van a tratar como una adulta igual, que no me traten.
  • Además, este año intentaré cumplir los 12 propósitos que planteé en el último capítulo de Bacteriófagos del año 2018, que podéis leer aquí. Va a ser complicado, pero me ayudaría a cumplir algunos de los que nombré antes, porque serán gestos para mejorar mi calidad de vida, nuevas actividades que contarán como ejercicio, salir por ahí que serán viajes… al final todo es lo mismo, porque se trata de vivir mejor.

Y aquí lo dejamos. Este año ha sido un poco doloroso, pero el año que viene se trata de que sea mejor. De empezar de nuevo con lo que haga falta, pero de caminar hacia esa meta. Esa meta que no os contaré, pero que está muy presente en mi vida, y para la que todos y cada uno de estos propósitos cuentan, porque cumplirlos me hace estar un poquito más cerca, porque son parte del camino. Que 2019 tenga menos piedras.

Anuncios

iPad 2018 o como ser un ninja de la lectura de papers

No es la primera vez que escribo sobre cómo usar el iPad para mantenerse al día con la bibliografía. La primera vez lo hice aquí, luego conté cómo ponerse a ello aquí, y hace no tanto actualicé el sistema aquí.

Llevo ya un año sin hablar de ello y me he dado cuenta de que aunque sigo más o menos el mismo sistema, allá por mayo lo que uso para ello ha cambiado sustancialmente, así que tengo que contaros la actualización.

Mantenerse al día con las lecturas provoca cientos de dolores de cabeza a todos los científicos. No conozco a nadie que esté satisfecho con su sistema, y todos tenemos esa horrible impresión de que seguro que se nos están escapando artículos que deberíamos haber leído, pero leerlos todos es imposible.

Para intentar mantenerme al día, el sistema que uso sigue siendo el que describí en posts anteriores. Lo que ha cambiado es el procesado de los pdf, primero porque un día me harté de Mendeley, y después porque actualicé mi iPad y me compré un Pencil.

Empecemos con el tema Mendeley. Si alguno tiene su biblioteca en Dropbox, sabe que la sincronización de Mendeley es una mierda. En cuanto usas dos ordenadores se empieza a liar y a duplicar cosas, y un bonito día de mayo me harté y decidí cambiar el sistema. Le di una oportunidad a Zotero, ya que encontré un artículo que decía que si en lugar de añadir el pdf das un link al fichero, esto funciona. Solo podrás abrir el fichero en ordenadores en los que lo tengas (obvio), pero no habrá duplicados ni leches porque los datos de tu biblioteca están siempre actualizados en la nube. Decidí probar… y no os podéis imaginar las horas que le llevó procesar todos mis pdf. Pero lo hizo. Falló al darle el nombre a algunos muy viejos, pero eso he decidido ignorarlo.

A partir de ahí vino la fase de transferir algunos datos de una base de datos a la otra. Lo principal, era buscar el modo de marcar los “no leídos”. Decidí hacerlo etiquetándolos como pendientes, de forma que si selecciono la etiqueta puedo ver mi lista. Aproveché este momento para asegurarme de no marcar como pendiente algo que claramente no iba a leer.

El sistema de importación ahora es ligeramente diferente. Todavía mantengo mi sistema para añadirlos a mi gestor de tareas de forma automática, porque la carpeta usada es la misma, y funciona igual, pero ya no puedo arrastrar un pdf sobre el icono. Ahora lo que hago es descargar los pdf directamente a esa carpeta, y cuando he acabado mi descarga semanal, abro Zotero y le digo que cree los link, cosa que puedo hacer con todos del tirón. Y claro, luego los marco como pendientes.

La segunda fase viene con el iPad, o mejor dicho, con el Pencil. Porque el sistema previo me permitía subrayar, pero no garabatear. Con un Pencil en la mano, eso tenía que cambiar, así que de perdidos al río, compré PDFExpert, que funciona con Documents. Ahora, usando el mismo sistema que antes, además de subrayar puedo hacer anotaciones, y no puedo entender cómo vivía sin ello antes. Al poder tener la pantalla partida en el iPad, según voy leyendo puedo ir escribiendo mis pensamientos en otro sitio. Aunque las notas van en el pdf, ese otro sitio me sirve para escribir que quiero revisar X o a ver por qué nadie ha hecho Y. Antes, teniendo sólo teclado, usaba para eso One Note, pero no me gusta cómo funciona con el Pencil. Compré GoodNotes por probar, y ahora la uso para eso y para mil cosas más, porque le estoy dando muchísimo más uso al iPad, sobretodo para organizarme.

Con el upgrade del sistema, conseguí irme de vacaciones de verano sin tener ningún artículo pendiente en mi lista. Con el upgrade… y con la sequía habitual de publicaciones veraniegas. Eso sí, con el parón de las vacaciones se me acumularon cosas, y no he vuelto a ver mi lista a cero, pero espero volver a conseguirlo de aquí a fin de año.

Hace unos días pensaba en aquellos tiempos, hace unos años, en los que yo tenía un eReader y quería poder importar mis pdf allí y no sabía como. Y quería poder subrayar y no podía. La verdad es que los tiempos han cambiado mucho. Tanto, que me planteo seriamente tirar a la basura los archivadores que tengo en el laboratorio con artículos, porque aunque en su momento tenerlos en papel era alguna clase de ventaja, esa ventaja se ha perdido y hace meses, o incluso años, que no abro uno de esos archivadores, que a estas alturas están allí acumulando polvo.

Mi escritorio está casi siempre vacío. Cada vez uso menos papel, y esa es la diferencia frente al resto. Mis listas de tareas han pasado a ser digitales en agosto, porque carece de sentido tener un papel ahí. Mi cuaderno de laboratorio se genera digitalmente, y sólo de forma ocasional me acuerdo de que se supone que tengo que imprimir los gráficos y poner todo en papel a mano, cosa que intento hacer cada dos semanas. El mundo va cambiando… y yo me voy adaptando, aunque mi entorno no se adapte tan rápido como querría.

Ahora me pregunto, la próxima vez que venga aquí a contar que he vuelto a modificar mi sistema… ¿cuál será la novedad? Me encantaría poder tener a Siri leyéndome los papers, para que yo solo tuviese que revisar luego y anotar lo que sea. Espero que eso ocurra en algún momento, pero por ahora tocará seguir forzando la vista. Qué dura es la vida de la investigadora postdoctoral.

Recta final

Nos quedan sólo dos meses de 2018 y bueno, la vida ha cambiado mucho desde el principio del año.

Los últimos meses han sido de vértigo. Septiembre se me fue volando con el retiro del laboratorio. Este año la cosa fue mucho más calmada, se nota que la gente nueva es diferente. Y octubre… octubre empezó con las nuevas incorporaciones en el lab, con mi viaje a UK a un curso y a visitar Londres, y acabó con un intento desesperado de poner mi vida en su sitio. Me cuesta mucho estar en esa situación en la que no tengo muy claro qué hacer, lo mío siempre ha sido la planificación. Pero como siempre decimos… vamos tirando.

El plan para tirar hacia delante se ha ido modificando, de forma que mis propósitos de aquí a fin de año van a ir variando. Leer y ver cosas ha pasado a un segundo plano, aunque puede que todavía cumpla mis objetivos. El alemán se mantiene, pero también en un segundo plano.

Mi objetivo principal en estos momentos es estar en una forma física que pueda aguantar el tirón, y eso me está costando bastante. Según mi Watch, he incrementado mi actividad durante los dos últimos meses un 20% respecto al resto del año. Y eso… duele. Pero empieza a dar sus frutos, y empiezo a notarme más activa.

En general, no tengo mucho que contar, pero quería venir a pasar ficha, para que quede claro que sigo viva. Lo que sí puedo contar, son las novedades en mi vida podcasteril… porque Octubre ha sido un mes movidito.

Bacteriófagos ha recibido dos premios. Uno por parte de la Asociación Podcast, en la categoría de Ciencia o Salud, y el otro, el Latin Podcast Award en la categoría internacional. Si yo ya llevaba Bacteriófagos mal y me estaba costando publicar a tiempo, esto montó un lío tremendo. Porque claro, además la gente quiere que grabes entrevistas… que te sobra el tiempo. Pero ha molado mucho. Como no sé decir que no a nada, además de eso me he liado en un podcast nuevo, Cum Laude, en el que contaremos cosas sobre la vida académica. Ese lo hago con un compañero de Emilcar FM, Fran Molina, que tiene su propio podcast allí, Eureka.

A día de hoy, 4 de noviembre, el primer capítulo de Cum Laude ha sido publicado, trabajamos en el siguiente, y yo por fin tengo capítulos de Bacteriófagos en la recámara en lugar de estar acabándolos el día anterior. Espero poder seguir con la planificación a tiempo de aquí a fin de año, y esperemos que las vacaciones no alteren mucho el plan.

Mi proyecto en el laboratorio ha dado un giro inesperado y muy arriesgado, pero esperemos que salga bien. Empiezo a sufrir mucho la sequía de artículos y habrá que hacer algo para solucionarlo, porque así no voy a ninguna parte.

Además de todo eso, tengo algunas ideas de cosas que quiero contar, y que aquí es el sitio. Espero poder escribir algunos posts antes de venir en fin de año a contar lo mal que han ido los propósitos… pero ya sabéis que mientras, me podéis encontrar en los medios habituales para la gente moderna, en lugar de esto de los blogs, tan de hace muchos años…

Casi tres cuartos

Si hay una cosa que llevo mal últimamente es pasarme por aquí a contar mi vida. Pero acabo de volver de vacaciones, y aunque debería haber contado hace dos meses cómo iba mi año, lo voy a hacer ahora, a ver si las vacaciones me han aclarado un poco las ideas.

En estos momentos, aunque mantengo mis propósitos, tengo un único objetivo. Uno que no os voy a contar. Algo que puede salir bien, mal o regular, pero que antes o después tendrá que salir, así que mis planes generales se orientan exclusivamente a mi objetivo. Y yo me voy a centrar en eso de que si quiero, puedo. Que consigo lo que quiero. Como hay cosas que no están en mis manos o que no puedo cambiar, yo me voy a centrar en las que sí dependen de mi, y hacer todo lo posible porque salga como yo quiero, aunque el resto del universo también tendrá que poner de su parte.

Pero mi plan ultrasecreto tiene ramificaciones, y esas son las que sí puedo contar. Porque para poder conseguir lo que quiero, lo primero es que mis objetivos del año salgan, para estar en condiciones de afrontar el resto.

Leer es algo importante, porque me ayuda a distraer mi mente. Aunque estos meses he estado leyendo, ahora voy por detrás de mis planes, y eso tiene que solucionarse. Intentaré volver a leer a ratillos. Aunque sean ratos pequeños.

Sigo viendo muchas series, porque es lo que hago mientras ceno, y también dedico algún tiempo los fines de semana. Como dije hace unos meses, querría ver más películas… pero es que falta el tiempo. Me gustaría poder ver alguna cosa de aquí a fin de año, porque es una desconexión más larga, sin la culpabilidad de darle al siguiente capítulo de las series. Nunca me pongo por eso de “es que lleva mucho” y al final veo dos capítulos de series de una hora… no tengo perdón.

Si mi plan avanza y puedo empezar a contar algo, estoy segura de que vendré más por aquí, pero querría hacerlo igual por el camino, porque creo que me ayudaría. El plan tiene dos partes, que dependen una de la otra. La parte más personal es mía, pero la otra la contaré cuando llegue el momento. En el pasado, en momentos en los que me agobiaba mucho, utilizar este blog a modo de diario me resultó muy útil. Quizá escriba algo científico, no digo que no… pero para eso ya me tenéis en Bacteriófagos. Porque todos escucháis Bacteriófagos, ¿verdad? Ya sabéis que si hay temas que haya que tratar, podéis decírmelo y los contaré allí o aquí, pero yo hablo de ello.

Y claro, aunque todavía no os he contado el viaje a Berlín, ya he viajado más, que es una de las razones por las que me ha faltado tiempo para escribir. Pasé una semana en Vilna para mi meeting anual, semana en la que además pude asegurarme de que mi primera impresión sobre la próxima incorporación al lab era correcta. Quizá todavía me equivoque, pero creo que M y yo congeniamos muy bien. Se incorporará pronto y probablemente os hable de ella en el futuro. Además, hice otra escapada a Berlín para una charla (vamos a dejarlo así) y acabo de volver de mis dos semanas en Galicia, que también me gustaría contar. La temporada no se ha acabado todavía, porque me queda el retiro del lab en Italia y un curso en Reino Unido. Al menos que yo sepa, quizá alguna cosa más todavía sale, que nunca se sabe y hay que estar preparada.

Y con la época de viajes llegaron los conciertos… pero esos os los contaré cuando hable de Galicia. Así me obligo a escribir, porque os tengo que contar lo apoteósico que fue el concierto de Heredeiros da Crus. Durante el viaje estuve publicando en Instagram Stories, así que usaré esas fotos para ilustrar mis vacaciones aquí. Prometo hacerlo pronto.

Con eso de ir a Galicia también engancho con el tema comer bien. Vamos a ignorar que las últimas dos semanas han ocurrido… y centrarnos en el previo. He mejorado mucho mi alimentación, pero todavía queda mucho camino, sobretodo para planificar bien. Tras un gran parón de actividad física, estaba retomándola y todo parecía ir viento en popa, así que aunque el mundo intente estar en contra, yo voy a hacer lo que pueda por volver a ello de la forma que sea, porque pasadas las agujetas iniciales de volver a ponerme en movimiento, todo parecía ir mejor. Parecía porque justo en el pico de moverme y comer bien y todo eso, con la ola de calor y las noches sin sueño, sí tuve un gran bajón justo antes de las vacaciones. Ahora tocará volver a la normalidad, y soportar el retiro del lab como sea, porque estos quieren acabar con mi hígado.

A ese retiro va a venir gente nueva, porque el lab no para de renovarse. De forma inexplicable, mis estudiantes parecen apreciarme y todo el mundo quiere volver al lab a hacer su máster. Os juro que no lo entiendo, mis compañeros insistiendo en que soy una persona horrible que sólo me falta el látigo y los chiquillos que quieren quedarse. Y no los he sobornado ni nada. Está siendo toda una experiencia esto de enseñar a otros y ser “la jefa”. Es una buena práctica, al fin y al cabo, si la pifio, puedo culpar a mi jefe.

Al poco tiempo de escribir el post anterior renové mi iPad y me compré un Pencil. Estoy muy contenta con ambos, y cada vez le doy más uso. Tanto, que intento pasar lo poco que quedaba en mi vida en papel a un formato digital. Eso me ayudará a hacer algo de limpieza por casa, que empiezan a acumularse demasiadas cosas… aunque ahora que lo pienso, hace una semana me compré un libro en papel. Pero bueno, uno de vez en cuando no hace daño. Seguiré ahorrando por si acaso, que para mi plan también me hará falta tener ahorros. Pero por mucho que quiera ahorrar, también tengo que asegurarme de gastar en las cosas importantes… como esa necesidad de renovar mi armario, que estoy intentando solventar poco a poco (qué difícil es comprar ropa).

Y por último, aunque no sé cómo de útil me puede ser, sigo con el alemán. Tengo un plan detallado y voy avanzando, con la idea de tener afianzado un nivel intermedio al final de año. Antes de las vacaciones tenía el sistema estable, hacía mis ejercicios cuando debía y practicaba de vez en cuando, así que ahora me toca volver a retomarlo y ajustarlo teniendo en cuenta las interrupciones que probablemente sufrirá en los próximos meses.

Eso es, más o menos, cómo va el plan. Aunque haya estado de vacaciones, pronto volveré con Bacteriófagos, y por primera vez en meses estoy muy ilusionada con lo que hago en el lab, principalmente porque ha sido idea mía y sólo mía. Yo no sé si mi jefe confía en mi o soy tan cansina que me ha dicho que adelante solo por no oírme… pero yo feliz.

También os tengo que contar que tengo gafas nuevas y veo raro, que me he puesto muy morena en Galicia, que hace un mes que no veo llover y que quiero un portátil nuevo… pero al menos, con esto, nos hemos actualizado un poco.

Pronto más historias, espero. Si no escribo hasta fin de año que alguien venga a pegarme y atarme a la silla!

Reto alemán edición 2018, toma 2

Han pasado cuatro meses y es el momento de valorar cómo va el tema. Sé que muchos os preguntaréis para qué leches cuanto yo mi vida aquí, si total lo leen cuatro gatos, pero es que reflexionar sobre lo que hago me ayuda a hacerlo mejor, y esos cuatro gatos a veces me dan ideas para mejorar.

Mi plan en enero consistía en centrarme en tres apartados: expresión, comprensión y vocabulario. Bueno, era un error. Os voy a contar cómo ha ido y cuales son las novedades con las que pretendo solucionarlo, o a las que al menos les voy a dar la oportunidad.

Mi plan de expresión implicaba clases con un nativo. El problema es que el nativo con el que tenía mis clases era difícil de reservar en el horario que yo quería, y aunque pretendía tener 6 clases en estos dos meses, conseguí una a finales de enero y una en febrero. Y ya. El chaval está muy solicitado y a mi me cuesta mucho saber si en dos semanas todavía voy a tener tiempo cuando creía que tendría. No es fácil…

Mi plan de comprensión era más sencillo y ha sido un éxito. En sí, creo que esa es la parte más fácil, porque me he dado cuenta de que mi nivel de comprensión está muy por encima de mi nivel de… cualquier otra cosa.

Mi plan de vocabulario era demasiado. Pretendía llegar a más de 3500 palabras en Memrise y me he quedado en 2000 y poco, y eso que me he dado un mes más. Aunque algunas me resultan fáciles, cada vez hay más que se me atragantan, y además no me da tiempo a repasar todo. El plan era demasiado ambicioso y tengo que bajar el ritmo, especialmente si pretendo combinarlo con otras cosas, y aquí viene la novedad.

Hace un par de semanas empecé a probar un servicio nuevo Chatterbug, que junta un poco de todo: te ofrece vídeos y textos para comprender, tarjetas de vocabulario y de gramática y lecciones con tutores, mucho más dirigidas, ya que se basan en lo que has aprendido en las tarjetas. Tras las dos semanas de prueba, he decidido darle una oportunidad. Las lecciones me salen un poco más baratas y además incluye el resto, por lo que me parece que lo aprovecho mucho mejor.

Tengo mis dudas sobre el servicio, no todo son ventajas. Mi mayor duda es que para avanzar tienes que sí o sí ser evaluado por un tutor, y eso me parece un poco un atraso. Para que te de un tema por aprendido, tienes que haber hecho el 80% de ejercicios de ese tema con el tutor con al menos un 3 sobre 4 de resultado. Entiendo que es muy útil trabajarlo con el tutor, pero una hora da para lo que da, y mis cuentas me dicen que para pasar de un subnivel a otro necesitas al menos tres clases. Vamos, que me parecen muchas clases para los contenidos que hay detrás, pero supongo que iré viendo, y quiero darle una oportunidad.

Por otra parte, esto me ha servido para darme cuenta de que entender entiendo, pero la gramática se me está olvidando. Digo las cosas porque me suenan bien, pero en cuanto me sacan de mis frases conocidas soy incapaz de usar los casos y las declinaciones correctamente. Supongo que para eso me vendrá bien esta prueba.

En resumen, probaré esto de aquí al verano… y volveré a contar las experiencias. Mi plan se actualiza con:

  • Un bloque nuevo de Memrise al día en días de semana
  • Repaso de Memrise el finde (lo que pueda)
  • Media hora diaria de self-study en Chatterbug
  • Lecciones cada 2 semanas como mínimo
  • Dedicar menos tiempo a comprensión y más a la práctica
  • Leer un libro en alemán, pequeñito, porque de algo hay que morir

Os contaré qué tal me va. Para que luego me diga todo el mundo que cómo mola que sin ir a una academia he conseguido aprender alemán… si ellos supiesen el esfuerzo que hay detrás…

Caótico trimestre

Empiezo mal cuando vengo un mes tarde a mi revisión de los primeros tres meses del año… pero es que es eso, está siendo un año caótico, que no sé cómo poner en orden.

Con todo, parece que me voy centrando en lo que tengo que hacer, así que vamos a ver cómo van mis planes para el año:

  • Llevo leídos ya 7 libros este año, que es todo un logro por mi parte. Otro día os cuento cómo lo estoy haciendo, si es que consigo mantenerlo.
  • Todavía no he publicado ningún **** paper, pero hago todo lo posible. Mi h index ya ha subido este año, cosa que me alegra mucho porque ese era el propósito.
  • Llevo 6 series diferentes vistas, en total 10 temporadas, aunque alguna está pendiente de ser acabada. Llevo 5 películas/documentales, aunque sigue siendo un tema pendiente, especialmente con las novedades, que es algo que quiero plantearme hacia la segunda mitad del año.
  • Ya sé que no he escrito casi nada aquí, pero es que no tengo tiempo. Intento estar más activa en Twitter, pero eso es complicado. Estoy muy pendiente, eso sí, de mis grupos varios de Telegram. Todavía no me he abierto una cuenta seria en Twitter, así que eso queda pendiente. Y escribir más, que desahogarse se supone que ayuda, y hay muchas cosas que os podría contar… o no.
  • Todavía no ha empezado la época de viajes del año, principalmente porque el tiempo ha sido una mierda. En semana santa hice una escapada a Berlín que os contaré en otro post (en algún momento), y hemos empezado a poder salir a la calle hace un par de semanas. No sé si el buen tiempo durará, pero yo intentaré aprovecharlo.
  • Por razones obvias de nieve y lluvia no hay conciertos al aire libre pero… Rocky Horror! Una de las cosas que tenía muchas ganas de hacer era ir a una representación de Rocky Horror Picture Show, cosa que hemos hecho hace unas semanas. Me ha gustado mucho y me encantaría poder repetir.
  • Lo que en el laboratorio parecía una mejora, la renovación de gente, se ha vuelto en mi contra, porque la paz y tranquilidad no podía durar mucho. Están siendo unos tiempos difíciles para algunos miembros del grupo y obviamente me toca, pero por suerte estoy en buena posición. Creo que se arreglará, pero si no se arregla por las buenas esto acabará implicando más renovación en el grupo.
  • Ejerc… jajajaja. El invierno no ha ayudado. La alergia no ha ayudado. Pero espero arreglarlo de alguna forma. Si sirve como declaración de intenciones, mis anillos se han llenado todos los días desde el 1 de abril.
  • Lo que sí he intentado es comer mejor. Al menos lo he intentado, aunque no sea fácil. Lo realmente difícil es controlar el peso, pero estamos en ello. Intentaré llevar el verano lo más sano posible, que creo que va a ser la etapa más difícil, viendo la tendencia de mis compañeros a salir a tomar el sol… al bar.
  • Estoy siendo bastante productiva, aunque algún bajón si hubo. En estos momentos tengo dos esclavos estudiantes a mi cargo, así que no me queda más remedio. Al menos esto está ayudando a que controle mejor mis horarios, pero me agobia mucho todo el tema. Quedan otras cuatro semanas antes de que vuelen, pero vendrán otros poco después… con todo, es algo importante para mi, aprender a controlar enseñar a otra gente.
  • Mi alemán va y viene. Me resulta muy difícil bloquear tiempo para ello, pero eso os lo contaré en el siguiente post, porque es muy largo.
  • Mis propósitos de no crecer, parecer adulta y tener una vida minimalista no se pueden valorar. El único cambio que ha ocurrido ha sido un corte de pelo, y gastos tengo pocos porque no tengo tiempo para gastar.

Con eso, doy por resumido el avance tras los tres cuatro primeros meses del año. Al menos llevo al día Bacteriófagos (principalmente porque preparo mucho antes de tener que publicar) y en el trabajo tengo todo bajo control. Lo que no tengo tan bajo control es mi futuro, pero hay que ir paso a paso, poco a poco… seguro que al final todo sale bien, que como decimos en Galicia… malo será!

El caso del robo de mi cuenta de Netflix

Ayer me desperté con dos correos electrónicos (bueno, con más, pero ahora nos interesan dos). El primero decía que mi contraseña de Netflix había sido cambiada, el segundo que mi correo electrónico asociado a dicha cuenta, había sido cambiado. Como habían llegado a las tres de la mañana y no me consta que haga cosas dormida, aquello quería decir que alguien había conseguido acceder a mi cuenta.

Yo me tenía que ir a un simposio, y no podía hacer nada en todo el día. Curiosamente, en ningún momento me preocupó el aspecto económico. Mi mayor preocupación cada vez que pensaba en ello es que quizá perdiese el progreso en mis series… yo y mis problemas del primer mundo.

Cuando llegué a casa, abrí el enlace que el mail ponía que tenía que seguir si no había hecho el cambio, y abrí un chat explicando mi problema.

(conversación ligeramente alterada por mis recuerdos y porque la original era en inglés)

Hola gente de Netflix. He recibido dos correos diciendo que he cambiado mi correo y me contraseña. No he sido yo. ¿Hay forma de recuperar esto? ¿Cancelo mi suscripción o algo?

Al enviar un mensaje me apareció una ventanita que decía que en un minuto se ponían en contacto.

Todos sabemos como va esto, siempre dicen que un minuto y al final son dos horas, así que me puse a mirar otra cosa. Al cabo de unos tres minutos, volví a la página y me encontré con lo siguiente:

Hola, soy Erik, no canceles tu suscripción!!!! Te lo podemos arreglar. Dame tu dirección de correo, la busco y la restauro. Tranquila que esto no tarda nada.

Hola? Sigues ahí? Estás conmigo?

Cómo iba a saber yo que me iban a contestar realmente en un minuto…

Si, yo, aquí. Mi cuenta es …… El correo llegó a las 03:21 hora de Europa Occidental. El otro dos minutos después. ¿En serio me la recuperas?

En 30 segundos recibo la respuesta:

He localizado tu cuenta. Te va a llegar un correo para que pongas una contraseña nueva. Marca que desconecte todos los dispositivos, para asegurarnos de que quien esté conectado quede fuera. ¿Me puedes dar tu nombre para que te lo ponga en la cuenta?

Yo tenía claro que lo que hacía era comprobar mis datos, así que le di mi nombre completo y le aclaré que era posible que apareciese sólo el primer apellido, porque honestamente no recordaba qué le iba a salir. Entonces va y me dice:

¿Prefieres inglés o español?

Eso ya me chocó mucho. Mi cuenta de Netflix es “española”, pero yo la uso desde Suiza y mi perfil estaba en inglés. Jamás he visto nada en español en Netflix.

Prefiero que la cuenta esté en inglés, porque estoy acostumbrada a ello, pero mi nacionalidad es española, y la cuenta es de España, si es lo que quieres confirmar.

El pobre hombre debió ponerse muy rojo…

Ahh… gracias. Sí, era eso. Tenemos que asegurarnos que tú eres tú. Ya te he enviado el correo. Me quedo esperando aquí a que me digas que todo en orden.

Abro el correo, entro a mi cuenta a cambiar la contraseña… y de paso descubro que mis perfiles han desaparecido, y que el perfil de administrador, el único que queda, ahora se llama Jose”nosequé”. Sin tiempo a memorizar el qué, cambio el nombre del perfil y analizo el avance de las series. Todo sigue igual, menos mal. Voy al historial. Nadie ha visto nada. Bien

Vuelvo a Erik:

Muchas gracias, todo bien. Sois la caña, que eficiencia.

El hombre no lo deja ahí:

Asegúrate de que la contraseña no es evidente, aunque en cualquier caso estas cosas no podemos evitarlas. No olvides cambiar tu contraseña de vez en cuando. Si necesitas cualquier cosa no dudes en contactarnos, pero todo debería funcionarte con normalidad.

Cuando cerré el chat estaba casi más contenta por el trato que por haber recuperado la cuenta. Mi contraseña no era en absoluto algo que cualquiera pudiese adivinar: era una clave de más de 10 caracteres, con números y letras, sin ningún significado. Ahora la contraseña tiene más de 20, con mayúsculas, minúsculas, números y símbolos. A ver si así. Además, mi cuenta de Netflix se paga vía Apple, por lo que ni siquiera existía una conexión remota a mi tarjeta de crédito. Supongo que el pobre jose compró la cuenta por un precio absurdo, y ni tan siquiera llegó a disfrutarla.

Para mi esto queda en una anécdota, pero también tengo que decir que cinco minutos después me puse a cambiar contraseñas en todas partes, porque me ha entrado un poco la paranoia. Que esto sirva de recordatorio… y que ninguno tenga la fecha de su cumpleaños como contraseña, que quizá en otros servicios no sea tan fácil recuperar la cuenta.