20000 leguas de viaje submarino

Si hay un libro que no se considera de divulgación científica pero que marca a todo científico cuando lo lee, y la mayoría lo hicimos siendo bien jovencitos, es 20000 leguas de viaje submarino.

Aunque tenía muy buen recuerdo de los libros de Julio Verne, hacía muchísimos años que no leía ninguno. Me los leí en mi adolescencia, y en aquel momento este viaje me parecía muy interesante, muy imposible, y lleno de animales que seguro que sólo existían en la mente de Verne.

En mi intento de poder hablaros de libros frecuentemente y nombrar alguno que fuese muy conocido y también que sea apto para todos los públicos, decidí volver a leer este. Claro, ahora de repente veo con otros ojos todo esto del viaje, todos los animales de los que se habla, las rutas que se siguen y la historia que se cuenta.

Ahora, más que nunca, creo que cualquier adolescente, tenga o no interés por la ciencia, debe leer este libro. Quizá uno de los mejores para ayudarles a soñar, para que sepan que puede haber todo un mundo ahí fuera que ellos no conocen, que está a la vez tan cerca y tan lejos… porque recordemos que este viaje pasó por Vigo, que a mi me caía muy cerca, y ni mucho menos era consciente de lo que tal había debajo del mar en la ría de Vigo.

Como siempre, si queréis leer el libro y además ayudarme un poquito a que yo pueda seguir comprando libros, hacedlo siguiendo este enlace: 20000 leguas de viaje submarino

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Inferior

¿Son las mujeres inferiores? Durante mucho tiempo la ciencia decía que sí. La ciencia hecha por y para hombres, claro.

Pero hay muchos hechos que demuestran que no. Hombres y mujeres somos diferentes, pero no hay un ser superior y uno inferior. Este libro (escrito por una mujer) puede parecer un libro feminista, pero no es lo que pensáis. En sus páginas encontraréis un montón de hechos, de análisis de estudios publicados, de datos estadísticos. Y también de hombres. De hombres que se han dado cuenta del error y también intentan solucionarlo.

Porque sí, a veces los científicos cometemos errores, por eso es importante rectificar a tiempo. Muy importante. Y este libro es una colección de rectificaciones.

Es una lectura amena, y una lectura claramente recomendada para todas aquellas que habláis del techo de cristal. Ese techo está ahí, pero también hay que analizarlo con realismo y con datos, porque para poder romperlo no podemos caer en las mismas falacias. Defendámonos con datos, algo que la autora hace muy bien.

Hasta donde sé, el libro no está traducido a español (o igual sí y yo no me he enterado), así que os dejo el enlace a la versión en inglés. La versión Kindle es muy baratita, y también lo hay en audiolibro, para aquellos que ya os hayáis adaptado a eso que ahora parece estar empezando a calar entre los hispanohablantes.

Lo podéis encontrar aquí: Inferior: How Science Got Women Wrong-And the New Research That’s Rewriting the Story

Un científico en el país de las maravillas

Aunque este libro no era de mi propiedad, en cuanto tuve la oportunidad le eché la mano y aproveché para leérmelo… en un día. Desde la primera página a la última pasaron menos de 24 horas (vale, había un viaje de por medio y mucho tiempo para leer).

En este libro Edzard Ernst nos cuenta su vida. Nos cuenta cómo desde la más profunda ignorancia creyó en la homeopatía y en cómo vio la luz. Cómo pasó por numerosas pseudoterapias en su carrera, ejerciéndolas, y cómo veía que aquello no funcionaba y se volvió su mayor enemigo. Y lo hizo desde dentro. Lo hizo estudiándolas, analizándolas. Lo hizo a conciencia, demostrando que no, no funcionan.

Se ganó muchos enemigos, pero también ha servido de inspiración a otras muchas personas. Si el sistema falla, si crees que algo está mal, lucha por cambiar el sistema desde dentro. Y lo hizo, lo hizo toda su vida.

Sin duda, por la temática, es una lectura más que recomendada. Pero además, creo que la forma en la que se cuenta la historia, cómo está escrita, es muy atractiva. Yo lo leí en castellano y la traducción es muy buena. Os animo a leerlo, pero también a regalárselo a todos aquellos que creáis que todavía pueden ver la luz de las evidencias científicas.

Si lo queréis, podéis encontrarlo aquí: Un científico en el país de las maravillas.

El planeta improbable

A principios de año, en un extraño acto de masoquismo, leí un libro… magufo. Tranquilos, no he financiado a nadie con esa lectura. No ha sido más que una pérdida de tiempo por mi parte, aunque me sirve para afianzar mi posición en el debate.

Este libro, Improbable Planet. Describe la creación del universo y nuestro papel en él desde el punto de vista de alguien que considera que todo está realmente organizado por la mano de un ser superior.

Los primeros capítulos del libro están bien, honestamente. Se puede ignorar fácilmente la paja mental sobre el diseño inteligente y todo eso y centrarse en los hechos que se cuentan, pero según la historia iba avanzando, mi mal humor iba creciendo. Llegado cierto punto, no me podía creer lo que el autor decía. Con la de pruebas que tenemos de que esto es puro azar… pero claro, cada uno ve las cosas como las quiere ver, y no todos ven las evidencias científicas.

¿Os lo recomiendo? Sorprendentemente, diría que quizá. Es una buena lectura crítica, porque para poder defender nuestro punto de vista tenemos que conocer los puntos de vista de los otros (o sea, los equivocados). A mi me cuesta mucho discutir con la gente que tiene estas ideas porque me enciendo muy rápido, así que leer es una forma más pausada de saber qué piensan. Además, si me enciendo, ya me calmaré, no voy a desatar mi ira contra mi interlocutor.

Si queréis comprarlo, la edición para Kindle tiene un precio razonable. Al menos razonable para lo que os vais a reír con lo absurdas que son sus ideas. Así que aquí os dejo un enlace: Improbable Planet.

Cuando acechan cambios

Aunque a finales del año pasado, cuando escribía mis propósitos para este ya lo veía venir, cada vez veo más claro un cambio en mi vida. Esa clase de decisiones que se intentan evitar, pero que un día te das con algo en las narices y decides hacer. Pues más o menos eso ha pasado, y como mi vida es mía, hago con ella lo que me da la gana. Por eso he decidido hacer cambios en ella, porque yo decido qué es lo que quiero, y como el camino establecido no me iba a dar lo que quiero, pues hay que cambiar el camino, porque aquí lo que importa es arreglar lo que ha ido mal y ser feliz.

Esos cambios implican un nuevo proyecto en mi vida. Algo que es totalmente nuevo para mi y que no estoy segura de cómo enfocar, pero estoy haciendo lo que puedo por ahora. Y es que si una no se arriesga, no va a conseguir nada. De todas formas mis propósitos siguen en pie, y voy a hacer un repaso ahora que ha acabado el primer cuatrimestre.

  • Libros: aunque voy con cierto retraso, parece que voy manteniendo. Y aunque va ya parte del año avanzada, he decidido que voy a escribir aquí sobre los libros relacionados con la ciencia que voy leyendo. Serán entradas pequeñas, pero espero que os sirvan para animaros.
  • Papers: preferiría no hablar del tema dada la dificultad en estos momentos… pero es un tema relevante. No, no he publicado todavía nada. Pero sí, lo voy a publicar antes de fin de año por mis ovarios, o como se diga.
  • No, no he tenido mucho tiempo para ver cosas… ¿he dicho ya que he empezado un proyecto paralelo? Me faltan horas.
  • No he escrito nada aquí, pero eso ya os he dicho que pienso solucionarlo. He empezado a escribir en otro sitio, pero no os voy a contar más. Me faltan horas para atender a todo…
  • En enero tuve un congreso en Austria. Era la primera vez que iba allí. Muy bonito, mucho frío. En Semana Santa estuve por Asturias en una escapada. Una escapada que me sirvió mucho para aclarar mis ideas.
  • Conciertos no hay ni habrá hasta el verano, me parece a mi.
  • El laboratorio… no tengo claro si va bien o mal. Hay cosas que van muy bien y cosas que van mal. Me gustaría que hubiese cambios, y echo de menos a gente que se ha ido, por el bien que hacían. Pero hay mucha gente nueva, y eso puede ser positivo. Yo intento ayudar al buen funcionamiento en lo que puedo, y no matar a nadie, aunque a veces es muy difícil.
  • Sigo haciendo ejercicio, mucho más de lo que creí que podría hacer. Creo que es uno de mis logros en los últimos meses y no quiero abandonarlo.
  • Intento comer mejor, pero los momentos de crisis no ayudan. Pero yo lo intento.
  • No he tocado una palabra de alemán desde enero. Sé que es un propósito que no voy a cumplir a estas alturas del año. Y por alguna razón me hace tremendamente feliz.
  • Creo que soy productiva… pero esto de haberle dado una vuelta más y meter al sistema otro proyecto extra lo está poniendo difícil. Creo que me llevará un tiempo volver a poner todo en orden. Estar trabajando muchos fines de semana hace que se me acumulen cosas, y las cosas acumuladas me agobian (por eso hoy me he quedado en casa para ocuparme de ellas).
  • Curiosamente no estoy gastando más de lo que debo, creo que se debe fundamentalmente a mi falta de tiempo libre…
  • No parezco adulta, y desde que me he cortado el pelo menos. Y me hace falta. Pero no quiero. Ay, no sé, estoy confusa…
  • Hago lo que puedo con mis propósitos de Bacteriófagos. Aunque compartiendo voy un poco lenta, hago lo que puedo. Por mi parte se van haciendo, pero no he encontrado la forma adecuada de compartirlo. Pero me está sirviendo para mucho a nivel personal.

Y con esto, damos por cerrado cómo va el año. Va tirando, con grandes decisiones. Es sorprendente cómo plantearse un gran cambio en tu vida puede suponer de algún modo tranquilidad. Quitar agobio. Querer centrarse en lo que realmente te importa. A lo mejor el problema era eso, y las piedras en el camino son por culpa de eso, porque tengo que centrarme más en lo que realmente importa.

Vamos a por 2019

Por alguna razón tenía yo a principios de año cierta desconfianza de este año 2018. Y no me equivocaba. Ha sido un año duro, ha sido un año difícil, un año que quiero dejar atrás. Ha tenido sus cosas buenas, pero los momentos duros han sido demasiados, así que el principal plan para el próximo año será que no haya momentos de esos, y caminar hacia un 2020 mejor.

Son cosas que normalmente no se cuentan, que van pasando por detrás y hacen que algunas cosas sean más cuesta arriba, y por eso es importante tener una idea clara, tener bien clara cual es la meta y mantener un ritmo constante, lo más rápido posible, para llegar a ella. Pero esas cosas no son las que vengo a contar aquí. Aquí vengo a contar los propósitos públicos, los de siempre, a hacer balance de ellos y ver cómo y qué proponerme para el 2019.

Vamos uno por uno, y a ver que sale.

  • Libros. Me propuse 16 y conseguí leer 13. Vale que no leí ninguno en alemán pero sí bastantes en inglés. Y vale que es posible que tenga unos 5 libros a medio leer… así que haré un poquito de trampa al inicio del año que viene. Pero como manda la tradición, el próximo año me propongo leer 16 libros.
  • Papers: no, no publiqué nada este año. Mi h index es 9 en estos momentos y aunque me gustaría que en 2019 llegase a 10, sin artículos va a ser difícil. Siento que he estado dando vueltas un poco a lo tonto en el laboratorio, y aunque ahora tengo un poco más claro qué puede darme un artículo, tengo que hacer que salga. Llevo demasiado tiempo trabajando en esto, demasiado. Tengo que acabarlo e ir a otra cosa.
  • Aunque sí he visto temporadas de 12 series diferentes, estoy bastante segura de que no he visto 12 películas este año. Seguiremos igual para el año que viene. 12 y 12.
  • En el blog he escrito todavía menos que el año anterior, así que ni voy a contarlo y voy a intentar convencerme a mi misma de que para el año que viene puedo. Twitter ha tenido sus momentos de más y de menos actividad, igual que Instagram y los grupos de Telegram. Además, he publicado todos los capítulos que quería de Bacteriófagos y también he sacado algo nuevo, Cum Laude. Intentaré mantener todo. De algún modo. No tengo claro cual.
  • He viajado, pero menos de lo que me gustaría. He estado en Berlín, en Vilna, en Londres, en Galicia, en Italia… pero no he estado donde quería estar. El año que viene querría viajar un poco más, y que cuando sea por placer, aparezca algún sitio nuevo en la lista. Quiero que visitemos algún lugar en el que no haya estado antes.
  • Conciertos. De forma inexplicable repetí concierto de Rosendo. Pero eso no se va a poder repetir en 2019. Fui a más conciertos, pero hay uno que destaca mucho por lo marcado que dejó mi año: el de Heredeiros da Crus. Años esperando esa oportunidad y llegó.  Y claro, ahora quiero repetir, pero no sé si podrá ser. Lo que sé es que si puede ser voy a dónde haga falta ir. También me gustaría ir en este 2019 a algún otro concierto de esos que te marcan.
  • Laboratorio. Juro que el ambiente es bueno. Incluso ha llegado una nueva postdoc con la que parece que realmente me llevo bien. Pero como decía, este año ha sido duro y he tenido momentos en las que quizá las he pagado demasiado con ellos. Aunque sigo pensando que culpa tenían. Que culpa tienen. En parte supongo que es cosa mía también, que la gente va cambiando y por eso los laboratorios tienen fecha de caducidad. En cualquier caso, por ahora yo me puedo quedar. Este año intentaré ser un poco más razonable.
  • El año pasado lo acabé diciendo que tenía que mejorar en esto del ejercicio y la vida sana porque me veía sin fuerzas. Aunque empecé 2018 muy motivada, la motivación se fue muy rápido porque esa falta de fuerzas me estaba hundiendo. Pero no hay mal que por bien no venga y todas esas cosas que iban por mal camino este año me hicieron buscar una alternativa para dar salida a todo el agobio, y esa salida fue hacer algo de ejercicio. Y como estas cosas se retroalimentan, pues poco a poco fui haciendo más ejercicio. Ahora tengo fuerzas, pero no fuerza. Es decir, me veo mucho más animada y con ganas de hacer más actividad, pero mis músculos no han hecho más que despertarse, así que habrá que darles tiempo este año para que se hagan más fuertes. No sé cómo plantear este propósito, así que voy a decir que tengo que acabar el año en mejor forma física de lo que lo empiezo.
  • Mi estilo de vida (alimentación, etc) también mejoró durante el año. Quizá la única parte que empeoró fue el sueño, pero eso tiene una razón y estamos trabajando en ello. Al igual que en el caso del ejercicio, es difícil plantearse algo porque no tengo muy claro qué quiero hacer, así que todo lo que puedo decir es que quiero que mi alimentación sea más sana y equilibrada de lo que lo es ahora.
  • Alemán. Bueno, aunque no lo conté en el post de los propósitos, yo quería hacer ciertas cosas que fueron cambiando a lo largo del año, y mi propósito con el alemán ya no es lo que era. He conseguido “aprender” las 5000 palabras más frecuentes en alemán según Memrise y me he visto muchas series en alemán. He practicado pero poco, y en estos momentos no tengo intención de dedicarle mucho más tiempo. Quiero mantener lo que tengo, así que repasaré esas 5000 palabras para que dentro de un año estén realmente aprendidas y seguiré viendo series en alemán, pero nada más. El propósito es afianzar eso, pero necesito mi tiempo para otras cosas.
  • Productividad: papel, digital, papel… me muevo mucho, pero voy mejorando. Los últimos meses del año me tuve que organizar muy bien y forzarme mucho para poder trabajar, y ahora que parece que voy a poder avanzar… pues tengo que hacerlo de forma organizada. Durante este año prometo un post con la enésima edición de cómo organizar los experimentos del laboratorio… versión digital en la que controlas además a un estudiante, que me estoy haciendo ya mayor!
  • Mi vida ordenada y minimalista va bien. Porque limpiar también cuenta como actividad física y cuando me agobio me da por limpiar. Así que la casa creo que está (o ha estado) más limpia y organizada que nunca. He comprado alguna que otra cosilla que muy minimalista no es… tipo nuevo iPad y iPhone, pero ya les iba tocando. También he comprado otras cosas que quizá imprescindibles no son desde el punto de vista materialista, pero que me van a ayudar a cumplir otros objetivos. Intentaré seguir teniendo todo lo más recogido posible, mejor que el año anterior.
  • Ahorrar. Lo conseguí más o menos, pese a los gastos inesperados. No puedo proponerme recortar más el próximo año, así que este propósito va a mutar y va a pasar de ser “ahorrar” a ser “gestión económica”. Quiero gastar lo que gasto de forma razonable, en las cosas que realmente importan. Por eso voy a tener un presupuesto en el que cuenta todo, y voy a intentar ceñirme a él. Si consigo cumplirlo y no gastar de más en cosas irrelevantes, habré cumplido mi propósito.
  • Parecer adulta: jajajajajaja. No lo he cumplido ni de lejos, así que lo tengo que hacer el próximo año. Un poquito, sólo un poquito. Necesito de una vez tener un kit preparado para poder vestirme como una persona adulta cuando hace falta. Y quizá imponerme más, porque aquí parece que la gente cree que estás siempre disponible para lo que haga falta porque eres joven (y estás desesperada) y yo hay cosas por las que no paso. Si no me van a tratar como una adulta igual, que no me traten.
  • Además, este año intentaré cumplir los 12 propósitos que planteé en el último capítulo de Bacteriófagos del año 2018, que podéis leer aquí. Va a ser complicado, pero me ayudaría a cumplir algunos de los que nombré antes, porque serán gestos para mejorar mi calidad de vida, nuevas actividades que contarán como ejercicio, salir por ahí que serán viajes… al final todo es lo mismo, porque se trata de vivir mejor.

Y aquí lo dejamos. Este año ha sido un poco doloroso, pero el año que viene se trata de que sea mejor. De empezar de nuevo con lo que haga falta, pero de caminar hacia esa meta. Esa meta que no os contaré, pero que está muy presente en mi vida, y para la que todos y cada uno de estos propósitos cuentan, porque cumplirlos me hace estar un poquito más cerca, porque son parte del camino. Que 2019 tenga menos piedras.

iPad 2018 o como ser un ninja de la lectura de papers

No es la primera vez que escribo sobre cómo usar el iPad para mantenerse al día con la bibliografía. La primera vez lo hice aquí, luego conté cómo ponerse a ello aquí, y hace no tanto actualicé el sistema aquí.

Llevo ya un año sin hablar de ello y me he dado cuenta de que aunque sigo más o menos el mismo sistema, allá por mayo lo que uso para ello ha cambiado sustancialmente, así que tengo que contaros la actualización.

Mantenerse al día con las lecturas provoca cientos de dolores de cabeza a todos los científicos. No conozco a nadie que esté satisfecho con su sistema, y todos tenemos esa horrible impresión de que seguro que se nos están escapando artículos que deberíamos haber leído, pero leerlos todos es imposible.

Para intentar mantenerme al día, el sistema que uso sigue siendo el que describí en posts anteriores. Lo que ha cambiado es el procesado de los pdf, primero porque un día me harté de Mendeley, y después porque actualicé mi iPad y me compré un Pencil.

Empecemos con el tema Mendeley. Si alguno tiene su biblioteca en Dropbox, sabe que la sincronización de Mendeley es una mierda. En cuanto usas dos ordenadores se empieza a liar y a duplicar cosas, y un bonito día de mayo me harté y decidí cambiar el sistema. Le di una oportunidad a Zotero, ya que encontré un artículo que decía que si en lugar de añadir el pdf das un link al fichero, esto funciona. Solo podrás abrir el fichero en ordenadores en los que lo tengas (obvio), pero no habrá duplicados ni leches porque los datos de tu biblioteca están siempre actualizados en la nube. Decidí probar… y no os podéis imaginar las horas que le llevó procesar todos mis pdf. Pero lo hizo. Falló al darle el nombre a algunos muy viejos, pero eso he decidido ignorarlo.

A partir de ahí vino la fase de transferir algunos datos de una base de datos a la otra. Lo principal, era buscar el modo de marcar los “no leídos”. Decidí hacerlo etiquetándolos como pendientes, de forma que si selecciono la etiqueta puedo ver mi lista. Aproveché este momento para asegurarme de no marcar como pendiente algo que claramente no iba a leer.

El sistema de importación ahora es ligeramente diferente. Todavía mantengo mi sistema para añadirlos a mi gestor de tareas de forma automática, porque la carpeta usada es la misma, y funciona igual, pero ya no puedo arrastrar un pdf sobre el icono. Ahora lo que hago es descargar los pdf directamente a esa carpeta, y cuando he acabado mi descarga semanal, abro Zotero y le digo que cree los link, cosa que puedo hacer con todos del tirón. Y claro, luego los marco como pendientes.

La segunda fase viene con el iPad, o mejor dicho, con el Pencil. Porque el sistema previo me permitía subrayar, pero no garabatear. Con un Pencil en la mano, eso tenía que cambiar, así que de perdidos al río, compré PDFExpert, que funciona con Documents. Ahora, usando el mismo sistema que antes, además de subrayar puedo hacer anotaciones, y no puedo entender cómo vivía sin ello antes. Al poder tener la pantalla partida en el iPad, según voy leyendo puedo ir escribiendo mis pensamientos en otro sitio. Aunque las notas van en el pdf, ese otro sitio me sirve para escribir que quiero revisar X o a ver por qué nadie ha hecho Y. Antes, teniendo sólo teclado, usaba para eso One Note, pero no me gusta cómo funciona con el Pencil. Compré GoodNotes por probar, y ahora la uso para eso y para mil cosas más, porque le estoy dando muchísimo más uso al iPad, sobretodo para organizarme.

Con el upgrade del sistema, conseguí irme de vacaciones de verano sin tener ningún artículo pendiente en mi lista. Con el upgrade… y con la sequía habitual de publicaciones veraniegas. Eso sí, con el parón de las vacaciones se me acumularon cosas, y no he vuelto a ver mi lista a cero, pero espero volver a conseguirlo de aquí a fin de año.

Hace unos días pensaba en aquellos tiempos, hace unos años, en los que yo tenía un eReader y quería poder importar mis pdf allí y no sabía como. Y quería poder subrayar y no podía. La verdad es que los tiempos han cambiado mucho. Tanto, que me planteo seriamente tirar a la basura los archivadores que tengo en el laboratorio con artículos, porque aunque en su momento tenerlos en papel era alguna clase de ventaja, esa ventaja se ha perdido y hace meses, o incluso años, que no abro uno de esos archivadores, que a estas alturas están allí acumulando polvo.

Mi escritorio está casi siempre vacío. Cada vez uso menos papel, y esa es la diferencia frente al resto. Mis listas de tareas han pasado a ser digitales en agosto, porque carece de sentido tener un papel ahí. Mi cuaderno de laboratorio se genera digitalmente, y sólo de forma ocasional me acuerdo de que se supone que tengo que imprimir los gráficos y poner todo en papel a mano, cosa que intento hacer cada dos semanas. El mundo va cambiando… y yo me voy adaptando, aunque mi entorno no se adapte tan rápido como querría.

Ahora me pregunto, la próxima vez que venga aquí a contar que he vuelto a modificar mi sistema… ¿cuál será la novedad? Me encantaría poder tener a Siri leyéndome los papers, para que yo solo tuviese que revisar luego y anotar lo que sea. Espero que eso ocurra en algún momento, pero por ahora tocará seguir forzando la vista. Qué dura es la vida de la investigadora postdoctoral.