Casi tres cuartos

Si hay una cosa que llevo mal últimamente es pasarme por aquí a contar mi vida. Pero acabo de volver de vacaciones, y aunque debería haber contado hace dos meses cómo iba mi año, lo voy a hacer ahora, a ver si las vacaciones me han aclarado un poco las ideas.

En estos momentos, aunque mantengo mis propósitos, tengo un único objetivo. Uno que no os voy a contar. Algo que puede salir bien, mal o regular, pero que antes o después tendrá que salir, así que mis planes generales se orientan exclusivamente a mi objetivo. Y yo me voy a centrar en eso de que si quiero, puedo. Que consigo lo que quiero. Como hay cosas que no están en mis manos o que no puedo cambiar, yo me voy a centrar en las que sí dependen de mi, y hacer todo lo posible porque salga como yo quiero, aunque el resto del universo también tendrá que poner de su parte.

Pero mi plan ultrasecreto tiene ramificaciones, y esas son las que sí puedo contar. Porque para poder conseguir lo que quiero, lo primero es que mis objetivos del año salgan, para estar en condiciones de afrontar el resto.

Leer es algo importante, porque me ayuda a distraer mi mente. Aunque estos meses he estado leyendo, ahora voy por detrás de mis planes, y eso tiene que solucionarse. Intentaré volver a leer a ratillos. Aunque sean ratos pequeños.

Sigo viendo muchas series, porque es lo que hago mientras ceno, y también dedico algún tiempo los fines de semana. Como dije hace unos meses, querría ver más películas… pero es que falta el tiempo. Me gustaría poder ver alguna cosa de aquí a fin de año, porque es una desconexión más larga, sin la culpabilidad de darle al siguiente capítulo de las series. Nunca me pongo por eso de “es que lleva mucho” y al final veo dos capítulos de series de una hora… no tengo perdón.

Si mi plan avanza y puedo empezar a contar algo, estoy segura de que vendré más por aquí, pero querría hacerlo igual por el camino, porque creo que me ayudaría. El plan tiene dos partes, que dependen una de la otra. La parte más personal es mía, pero la otra la contaré cuando llegue el momento. En el pasado, en momentos en los que me agobiaba mucho, utilizar este blog a modo de diario me resultó muy útil. Quizá escriba algo científico, no digo que no… pero para eso ya me tenéis en Bacteriófagos. Porque todos escucháis Bacteriófagos, ¿verdad? Ya sabéis que si hay temas que haya que tratar, podéis decírmelo y los contaré allí o aquí, pero yo hablo de ello.

Y claro, aunque todavía no os he contado el viaje a Berlín, ya he viajado más, que es una de las razones por las que me ha faltado tiempo para escribir. Pasé una semana en Vilna para mi meeting anual, semana en la que además pude asegurarme de que mi primera impresión sobre la próxima incorporación al lab era correcta. Quizá todavía me equivoque, pero creo que M y yo congeniamos muy bien. Se incorporará pronto y probablemente os hable de ella en el futuro. Además, hice otra escapada a Berlín para una charla (vamos a dejarlo así) y acabo de volver de mis dos semanas en Galicia, que también me gustaría contar. La temporada no se ha acabado todavía, porque me queda el retiro del lab en Italia y un curso en Reino Unido. Al menos que yo sepa, quizá alguna cosa más todavía sale, que nunca se sabe y hay que estar preparada.

Y con la época de viajes llegaron los conciertos… pero esos os los contaré cuando hable de Galicia. Así me obligo a escribir, porque os tengo que contar lo apoteósico que fue el concierto de Heredeiros da Crus. Durante el viaje estuve publicando en Instagram Stories, así que usaré esas fotos para ilustrar mis vacaciones aquí. Prometo hacerlo pronto.

Con eso de ir a Galicia también engancho con el tema comer bien. Vamos a ignorar que las últimas dos semanas han ocurrido… y centrarnos en el previo. He mejorado mucho mi alimentación, pero todavía queda mucho camino, sobretodo para planificar bien. Tras un gran parón de actividad física, estaba retomándola y todo parecía ir viento en popa, así que aunque el mundo intente estar en contra, yo voy a hacer lo que pueda por volver a ello de la forma que sea, porque pasadas las agujetas iniciales de volver a ponerme en movimiento, todo parecía ir mejor. Parecía porque justo en el pico de moverme y comer bien y todo eso, con la ola de calor y las noches sin sueño, sí tuve un gran bajón justo antes de las vacaciones. Ahora tocará volver a la normalidad, y soportar el retiro del lab como sea, porque estos quieren acabar con mi hígado.

A ese retiro va a venir gente nueva, porque el lab no para de renovarse. De forma inexplicable, mis estudiantes parecen apreciarme y todo el mundo quiere volver al lab a hacer su máster. Os juro que no lo entiendo, mis compañeros insistiendo en que soy una persona horrible que sólo me falta el látigo y los chiquillos que quieren quedarse. Y no los he sobornado ni nada. Está siendo toda una experiencia esto de enseñar a otros y ser “la jefa”. Es una buena práctica, al fin y al cabo, si la pifio, puedo culpar a mi jefe.

Al poco tiempo de escribir el post anterior renové mi iPad y me compré un Pencil. Estoy muy contenta con ambos, y cada vez le doy más uso. Tanto, que intento pasar lo poco que quedaba en mi vida en papel a un formato digital. Eso me ayudará a hacer algo de limpieza por casa, que empiezan a acumularse demasiadas cosas… aunque ahora que lo pienso, hace una semana me compré un libro en papel. Pero bueno, uno de vez en cuando no hace daño. Seguiré ahorrando por si acaso, que para mi plan también me hará falta tener ahorros. Pero por mucho que quiera ahorrar, también tengo que asegurarme de gastar en las cosas importantes… como esa necesidad de renovar mi armario, que estoy intentando solventar poco a poco (qué difícil es comprar ropa).

Y por último, aunque no sé cómo de útil me puede ser, sigo con el alemán. Tengo un plan detallado y voy avanzando, con la idea de tener afianzado un nivel intermedio al final de año. Antes de las vacaciones tenía el sistema estable, hacía mis ejercicios cuando debía y practicaba de vez en cuando, así que ahora me toca volver a retomarlo y ajustarlo teniendo en cuenta las interrupciones que probablemente sufrirá en los próximos meses.

Eso es, más o menos, cómo va el plan. Aunque haya estado de vacaciones, pronto volveré con Bacteriófagos, y por primera vez en meses estoy muy ilusionada con lo que hago en el lab, principalmente porque ha sido idea mía y sólo mía. Yo no sé si mi jefe confía en mi o soy tan cansina que me ha dicho que adelante solo por no oírme… pero yo feliz.

También os tengo que contar que tengo gafas nuevas y veo raro, que me he puesto muy morena en Galicia, que hace un mes que no veo llover y que quiero un portátil nuevo… pero al menos, con esto, nos hemos actualizado un poco.

Pronto más historias, espero. Si no escribo hasta fin de año que alguien venga a pegarme y atarme a la silla!

Anuncios

Reto alemán edición 2018, toma 2

Han pasado cuatro meses y es el momento de valorar cómo va el tema. Sé que muchos os preguntaréis para qué leches cuanto yo mi vida aquí, si total lo leen cuatro gatos, pero es que reflexionar sobre lo que hago me ayuda a hacerlo mejor, y esos cuatro gatos a veces me dan ideas para mejorar.

Mi plan en enero consistía en centrarme en tres apartados: expresión, comprensión y vocabulario. Bueno, era un error. Os voy a contar cómo ha ido y cuales son las novedades con las que pretendo solucionarlo, o a las que al menos les voy a dar la oportunidad.

Mi plan de expresión implicaba clases con un nativo. El problema es que el nativo con el que tenía mis clases era difícil de reservar en el horario que yo quería, y aunque pretendía tener 6 clases en estos dos meses, conseguí una a finales de enero y una en febrero. Y ya. El chaval está muy solicitado y a mi me cuesta mucho saber si en dos semanas todavía voy a tener tiempo cuando creía que tendría. No es fácil…

Mi plan de comprensión era más sencillo y ha sido un éxito. En sí, creo que esa es la parte más fácil, porque me he dado cuenta de que mi nivel de comprensión está muy por encima de mi nivel de… cualquier otra cosa.

Mi plan de vocabulario era demasiado. Pretendía llegar a más de 3500 palabras en Memrise y me he quedado en 2000 y poco, y eso que me he dado un mes más. Aunque algunas me resultan fáciles, cada vez hay más que se me atragantan, y además no me da tiempo a repasar todo. El plan era demasiado ambicioso y tengo que bajar el ritmo, especialmente si pretendo combinarlo con otras cosas, y aquí viene la novedad.

Hace un par de semanas empecé a probar un servicio nuevo Chatterbug, que junta un poco de todo: te ofrece vídeos y textos para comprender, tarjetas de vocabulario y de gramática y lecciones con tutores, mucho más dirigidas, ya que se basan en lo que has aprendido en las tarjetas. Tras las dos semanas de prueba, he decidido darle una oportunidad. Las lecciones me salen un poco más baratas y además incluye el resto, por lo que me parece que lo aprovecho mucho mejor.

Tengo mis dudas sobre el servicio, no todo son ventajas. Mi mayor duda es que para avanzar tienes que sí o sí ser evaluado por un tutor, y eso me parece un poco un atraso. Para que te de un tema por aprendido, tienes que haber hecho el 80% de ejercicios de ese tema con el tutor con al menos un 3 sobre 4 de resultado. Entiendo que es muy útil trabajarlo con el tutor, pero una hora da para lo que da, y mis cuentas me dicen que para pasar de un subnivel a otro necesitas al menos tres clases. Vamos, que me parecen muchas clases para los contenidos que hay detrás, pero supongo que iré viendo, y quiero darle una oportunidad.

Por otra parte, esto me ha servido para darme cuenta de que entender entiendo, pero la gramática se me está olvidando. Digo las cosas porque me suenan bien, pero en cuanto me sacan de mis frases conocidas soy incapaz de usar los casos y las declinaciones correctamente. Supongo que para eso me vendrá bien esta prueba.

En resumen, probaré esto de aquí al verano… y volveré a contar las experiencias. Mi plan se actualiza con:

  • Un bloque nuevo de Memrise al día en días de semana
  • Repaso de Memrise el finde (lo que pueda)
  • Media hora diaria de self-study en Chatterbug
  • Lecciones cada 2 semanas como mínimo
  • Dedicar menos tiempo a comprensión y más a la práctica
  • Leer un libro en alemán, pequeñito, porque de algo hay que morir

Os contaré qué tal me va. Para que luego me diga todo el mundo que cómo mola que sin ir a una academia he conseguido aprender alemán… si ellos supiesen el esfuerzo que hay detrás…

Caótico trimestre

Empiezo mal cuando vengo un mes tarde a mi revisión de los primeros tres meses del año… pero es que es eso, está siendo un año caótico, que no sé cómo poner en orden.

Con todo, parece que me voy centrando en lo que tengo que hacer, así que vamos a ver cómo van mis planes para el año:

  • Llevo leídos ya 7 libros este año, que es todo un logro por mi parte. Otro día os cuento cómo lo estoy haciendo, si es que consigo mantenerlo.
  • Todavía no he publicado ningún **** paper, pero hago todo lo posible. Mi h index ya ha subido este año, cosa que me alegra mucho porque ese era el propósito.
  • Llevo 6 series diferentes vistas, en total 10 temporadas, aunque alguna está pendiente de ser acabada. Llevo 5 películas/documentales, aunque sigue siendo un tema pendiente, especialmente con las novedades, que es algo que quiero plantearme hacia la segunda mitad del año.
  • Ya sé que no he escrito casi nada aquí, pero es que no tengo tiempo. Intento estar más activa en Twitter, pero eso es complicado. Estoy muy pendiente, eso sí, de mis grupos varios de Telegram. Todavía no me he abierto una cuenta seria en Twitter, así que eso queda pendiente. Y escribir más, que desahogarse se supone que ayuda, y hay muchas cosas que os podría contar… o no.
  • Todavía no ha empezado la época de viajes del año, principalmente porque el tiempo ha sido una mierda. En semana santa hice una escapada a Berlín que os contaré en otro post (en algún momento), y hemos empezado a poder salir a la calle hace un par de semanas. No sé si el buen tiempo durará, pero yo intentaré aprovecharlo.
  • Por razones obvias de nieve y lluvia no hay conciertos al aire libre pero… Rocky Horror! Una de las cosas que tenía muchas ganas de hacer era ir a una representación de Rocky Horror Picture Show, cosa que hemos hecho hace unas semanas. Me ha gustado mucho y me encantaría poder repetir.
  • Lo que en el laboratorio parecía una mejora, la renovación de gente, se ha vuelto en mi contra, porque la paz y tranquilidad no podía durar mucho. Están siendo unos tiempos difíciles para algunos miembros del grupo y obviamente me toca, pero por suerte estoy en buena posición. Creo que se arreglará, pero si no se arregla por las buenas esto acabará implicando más renovación en el grupo.
  • Ejerc… jajajaja. El invierno no ha ayudado. La alergia no ha ayudado. Pero espero arreglarlo de alguna forma. Si sirve como declaración de intenciones, mis anillos se han llenado todos los días desde el 1 de abril.
  • Lo que sí he intentado es comer mejor. Al menos lo he intentado, aunque no sea fácil. Lo realmente difícil es controlar el peso, pero estamos en ello. Intentaré llevar el verano lo más sano posible, que creo que va a ser la etapa más difícil, viendo la tendencia de mis compañeros a salir a tomar el sol… al bar.
  • Estoy siendo bastante productiva, aunque algún bajón si hubo. En estos momentos tengo dos esclavos estudiantes a mi cargo, así que no me queda más remedio. Al menos esto está ayudando a que controle mejor mis horarios, pero me agobia mucho todo el tema. Quedan otras cuatro semanas antes de que vuelen, pero vendrán otros poco después… con todo, es algo importante para mi, aprender a controlar enseñar a otra gente.
  • Mi alemán va y viene. Me resulta muy difícil bloquear tiempo para ello, pero eso os lo contaré en el siguiente post, porque es muy largo.
  • Mis propósitos de no crecer, parecer adulta y tener una vida minimalista no se pueden valorar. El único cambio que ha ocurrido ha sido un corte de pelo, y gastos tengo pocos porque no tengo tiempo para gastar.

Con eso, doy por resumido el avance tras los tres cuatro primeros meses del año. Al menos llevo al día Bacteriófagos (principalmente porque preparo mucho antes de tener que publicar) y en el trabajo tengo todo bajo control. Lo que no tengo tan bajo control es mi futuro, pero hay que ir paso a paso, poco a poco… seguro que al final todo sale bien, que como decimos en Galicia… malo será!

El caso del robo de mi cuenta de Netflix

Ayer me desperté con dos correos electrónicos (bueno, con más, pero ahora nos interesan dos). El primero decía que mi contraseña de Netflix había sido cambiada, el segundo que mi correo electrónico asociado a dicha cuenta, había sido cambiado. Como habían llegado a las tres de la mañana y no me consta que haga cosas dormida, aquello quería decir que alguien había conseguido acceder a mi cuenta.

Yo me tenía que ir a un simposio, y no podía hacer nada en todo el día. Curiosamente, en ningún momento me preocupó el aspecto económico. Mi mayor preocupación cada vez que pensaba en ello es que quizá perdiese el progreso en mis series… yo y mis problemas del primer mundo.

Cuando llegué a casa, abrí el enlace que el mail ponía que tenía que seguir si no había hecho el cambio, y abrí un chat explicando mi problema.

(conversación ligeramente alterada por mis recuerdos y porque la original era en inglés)

Hola gente de Netflix. He recibido dos correos diciendo que he cambiado mi correo y me contraseña. No he sido yo. ¿Hay forma de recuperar esto? ¿Cancelo mi suscripción o algo?

Al enviar un mensaje me apareció una ventanita que decía que en un minuto se ponían en contacto.

Todos sabemos como va esto, siempre dicen que un minuto y al final son dos horas, así que me puse a mirar otra cosa. Al cabo de unos tres minutos, volví a la página y me encontré con lo siguiente:

Hola, soy Erik, no canceles tu suscripción!!!! Te lo podemos arreglar. Dame tu dirección de correo, la busco y la restauro. Tranquila que esto no tarda nada.

Hola? Sigues ahí? Estás conmigo?

Cómo iba a saber yo que me iban a contestar realmente en un minuto…

Si, yo, aquí. Mi cuenta es …… El correo llegó a las 03:21 hora de Europa Occidental. El otro dos minutos después. ¿En serio me la recuperas?

En 30 segundos recibo la respuesta:

He localizado tu cuenta. Te va a llegar un correo para que pongas una contraseña nueva. Marca que desconecte todos los dispositivos, para asegurarnos de que quien esté conectado quede fuera. ¿Me puedes dar tu nombre para que te lo ponga en la cuenta?

Yo tenía claro que lo que hacía era comprobar mis datos, así que le di mi nombre completo y le aclaré que era posible que apareciese sólo el primer apellido, porque honestamente no recordaba qué le iba a salir. Entonces va y me dice:

¿Prefieres inglés o español?

Eso ya me chocó mucho. Mi cuenta de Netflix es “española”, pero yo la uso desde Suiza y mi perfil estaba en inglés. Jamás he visto nada en español en Netflix.

Prefiero que la cuenta esté en inglés, porque estoy acostumbrada a ello, pero mi nacionalidad es española, y la cuenta es de España, si es lo que quieres confirmar.

El pobre hombre debió ponerse muy rojo…

Ahh… gracias. Sí, era eso. Tenemos que asegurarnos que tú eres tú. Ya te he enviado el correo. Me quedo esperando aquí a que me digas que todo en orden.

Abro el correo, entro a mi cuenta a cambiar la contraseña… y de paso descubro que mis perfiles han desaparecido, y que el perfil de administrador, el único que queda, ahora se llama Jose”nosequé”. Sin tiempo a memorizar el qué, cambio el nombre del perfil y analizo el avance de las series. Todo sigue igual, menos mal. Voy al historial. Nadie ha visto nada. Bien

Vuelvo a Erik:

Muchas gracias, todo bien. Sois la caña, que eficiencia.

El hombre no lo deja ahí:

Asegúrate de que la contraseña no es evidente, aunque en cualquier caso estas cosas no podemos evitarlas. No olvides cambiar tu contraseña de vez en cuando. Si necesitas cualquier cosa no dudes en contactarnos, pero todo debería funcionarte con normalidad.

Cuando cerré el chat estaba casi más contenta por el trato que por haber recuperado la cuenta. Mi contraseña no era en absoluto algo que cualquiera pudiese adivinar: era una clave de más de 10 caracteres, con números y letras, sin ningún significado. Ahora la contraseña tiene más de 20, con mayúsculas, minúsculas, números y símbolos. A ver si así. Además, mi cuenta de Netflix se paga vía Apple, por lo que ni siquiera existía una conexión remota a mi tarjeta de crédito. Supongo que el pobre jose compró la cuenta por un precio absurdo, y ni tan siquiera llegó a disfrutarla.

Para mi esto queda en una anécdota, pero también tengo que decir que cinco minutos después me puse a cambiar contraseñas en todas partes, porque me ha entrado un poco la paranoia. Que esto sirva de recordatorio… y que ninguno tenga la fecha de su cumpleaños como contraseña, que quizá en otros servicios no sea tan fácil recuperar la cuenta.

Reto alemán edición 2018, toma 1

Tras las vacaciones y todas estas cosas, ya estoy de vuelta y estoy empezando a volver a la rutina. Volver a la rutina implica volver a lo de antes, pero con los propósitos en mente. Uno de ellos era esto del alemán, que no especifiqué porque no tenía muy claro qué hacer.

Para obligarme a venir aquí y contar que soy un fracaso como ser humano y así quizá forzarme a hacer un poco más, os voy a contar mis planes para los próximos tres meses. A estas alturas es difícil valorar cual es mi nivel, ya que todos sabemos que aunque hiciese un examen oficial, eso serviría de poco. Voy a enfocarlo a tres bandas:

  • Expresión: intentaré programar seis clases de alemán en los próximos tres meses. Eso implica que cada dos semanas me pase una hora hablando con un nativo que se niega a decir o entender una palabra en inglés. Ya sé que tres meses no son 12 semanas, pero entendedlo, esto tengo que hacerlo los fines de semana y ya tengo planes para parte de ellos, no es tan fácil, por eso voy a dejarlo en intentar seis, y si al final es posible, hacer más.
  • Comprensión: seguiré con Netflix a saco, de forma que dedique media hora diaria a eso. Es fácil porque lo puedo hacer mientras ceno y es más pasivo. Si todo sale bien, para la toma 2 intentaré incluir un libro.
  • Vocabulario: es mi principal problema, porque cuando escucho una palabra sé su significado pero cuando necesito usarla jamás aparece por mi cerebro, ni se la espera. Para ello he elegido un curso de Memrise con las 5000 palabras más comunes en alemán. 5000 palabras es una burrada y dudo mucho que pueda aprendérmelas todas. Para saber si esto era factible, empecé en diciembre una base beta. Memrise funciona basándose en la técnica de repetición espaciada, de forma que cuando aprendes una palabra, te la pregunta en una sesión de repaso al pasar unas horas, y si la respondes correctamente aparecerá cada vez cada más tiempo, pero si la fallas vuelves al principio. Mi ritmo máximo calculado en mi fase beta es de 15 palabras aprendidas por día (de las cuales olvidaré 13 a los cinco minutos) y una sesión de repaso de 100 palabras. Pretendo hacerlo todos los días de lunes a viernes y utilizar los fines de semana para ponerme al día. Sé que las 5000 es imposible, pero si llegase a 3500-4000, lo consideraría un éxito. Tras mi sesión beta, en estos momentos me sé unas 700 palabras, aunque gran parte aparecerán en mis interminables sesiones de repaso, porque mucho mucho… no me las sé.

Veremos cómo avanza la cosa. Necesitaré aproximadamente una hora al día para todo esto durante la semana, y dos los fines de semana. Tengo demasiadas cosas pendientes y el día tiene muy pocas horas, pero hay que empezar con fuerzas el año!

2018, cuidado con lo que haces…

En contra de lo que se pueda entender al leer mis resultados de los propósitos planteados hace un año, os juro que 2017 ha sido un año bueno. El caso es que las cosas no han ido según lo previsto, así que he tenido que ir dejando algunos de mis propósitos a un lado para adaptarme. Ahora he puesto un poco de orden en mi vida, y creo que puedo afrontar el año con nuevas ideas. La parte mala es que mi gran plan para 2018 es algo que no puedo contar por ahora, así que eso vamos a dejarlo como el plan oculto que, si sale bien, ya os contaré.

Pero vamos al lío, uno por uno, como siempre:

  • Libros: he acabado sólo 6, me he quedado muy por detrás de los 16 que me planteaba. Pero leer en alemán lleva mucho tiempo, tengo muchos libros a medias y he leído muchos papers. Pese a que sé que va a ser algo complicado, voy a renovar el propósito siguiendo las normas. 16 para el próximo año, ya veremos de dónde saco tiempo.
  • Papers: viva viva!!! Cumplido. Publiqué este año un artículo y una review. Mi h index sigue igual según Scopus pero ha subido según Google Scholar. Subirá el próximo año, eso lo sé. Para 2018 quiero publicar otro artículo (o tenerlo al menos para enviar) y que mi h index suba oficialmente.
  • Series y películas: según mi lista he visto 8 películas, aunque puede que me haya olvidado de alguna. En cualquier caso, no he llegado a 12. Series he visto bastantes, y he visto mucho en alemán, así que lo considero un éxito. Quiero seguir así, quizá metiendo más películas. Vamos a dejarlo en 12 películas y 12 temporadas de series para el próximo año.
  • Blog y twitter: esto va a ser complicado. He escrito 14 posts, lejos de mi objetivo. Tengo que intentar levantar esto. Pero mi twitter ha estado ardiendo por momentos. Mi cambio de planes online se debe a la aparición inesperada de Bacteriófagos en marzo, que se llevó gran parte de mi tiempo. Desde marzo he estado publicando un capítulo cada 2 semanas, y eso no ha sido fácil. Este propósito se va a renovar alterado: 25 entradas en el blog, un Bacteriófagos cada dos semanas (excepto vacaciones) y mantener mi presencia tuiteril. Ah, y a ver si este año me abro una cuenta de Twitter seria de una vez.
  • Viajes: quizá lo más destacado del año fue el viaje a Montana y la falta de viajes por Suiza. El verano fue muy malo, y eso impedía salir a la montaña como me gustaría. Para compensarlo un poco, este año sí hubo vacaciones en Galicia en verano. El año que viene me gustaría poder aprovechar un poco más el tiempo que me quede en Suiza, y hacer también algún viaje a otro sitio. Espero que la lista de viajes sea amplia, pero tampoco demasiado… yo sé lo que me digo.
  • Conciertos: vale, la sequía previa se ha compensado en una semana en Galicia. Sin desmerecer al resto, el concierto del año fue el de Rosendo. El próximo año me gustaría poder estar igual de contenta por haber ido a un concierto.
  • Laboratorio: si mi jefe no me ha mentido, mi contrato se va a volver a renovar en febrero. Así que por ahora eso va bien. Por otra parte, el ambiente es bueno, y en estos momentos está mejorando todavía más. Se va gente que voy a echar de menos, y gente que no voy a echar de menos. Ha llegado gente nueva, y llegarán más. Pero el ambiente es mucho más agradable que hace unos años, y esperemos que siga así, sin querer matar.
  • Ejercicio y vida sana: un Nature no se publica con vida sana. He hecho lo que he podido, pero ha sido menos de lo que me gustaría. Tengo que buscar la forma de ir más a menudo al gimnasio, y también sacar más tiempo y energía para ir al rocódromo. Que el año ha ido de media mejor que el anterior, en el que el empuje fue en los últimos meses, pero que todavía queda mucho camino por hacer. Seguiremos intentándolo. Lo más importante es encontrarme mejor, porque he pasado temporadas con las fuerzas por el suelo, y eso me lleva al siguiente punto…
  • Comida sana: mi plan de cocinar no se llevó a cabo porque como intuía, era imposible. Y con tantas horas extras descuidé mucho lo que comía en casa, lo que desayunaba, los bocatas de la cafetería, los kebabs en el laboratorio para cenar…  Pese a que me he hinchado a comida basura, este año he bajado de peso (llevaba años sin variar más de un kilo). Esto me lleva a hacer que este sea uno de mis propósitos principales, y desde principios de enero pretendo intentar a toda costa llevar una dieta sana. Para ser realistas, asumiré que no voy a llevarme la comida, pero tengo que organizar el resto para compensar. El cómo llevarlo a cabo será explicado en el primer capítulo de Bacteriófagos tras la pausa navideña, que sé que este propósito es el de muchos.
  • Productividad: en una mezcla extraña entre papel y digital, parece que tengo las cosas controladas. Todavía me falta mejorar un poco esto de vaciar mi mente, porque tiendo a no apuntar todo. Mi Todoist dice que soy Grand Master, y así tengo que comportarme. Ese va a ser mi propósito: recopilar, recopilar, recopilar…
  • Alemán: pese a que he intentado hacer el test que pretendía, los inútiles han cambiado la web y no se pueden hacer de nivel superior. Hice otro, que dice que me apaño, pero no es lo mismo. Yo creo que sí, porque he empezado a ser capaz de hablar, y entiendo prácticamente todo cuando mis compañeros hablan. Seguiré con ello por ahora, aunque habrá que pensar si quiero añadir otro idioma a mi esquema de aprendizaje. En cualquier caso, el alemán seguirá ahí porque mi objetivo es poder comunicarme de forma fluida. No tengo muy claro cómo valorar eso, a ver si se me ocurre algo a lo largo del año.
  • No crecer: voy sorprendentemente bien comparando con mis pobres compañeros de laboratorio. No voy a renovar el propósito, porque no implica un esfuerzo especial más allá de cosas incluidas en otros propósitos.
  • Vida ordenada y minimalista: pese al caos que rodeó la publicación del artículo, más o menos me voy apañando. Es minimalista porque no tengo tiempo para ir de compras, aunque estas navidades traerán algún que otro gasto. El orden se mantiene, aunque a veces cueste, y me facilita mucho la vida. Tener la casa más o menos decente hizo que, cuando tuve que enseñarla hace unas semanas, sólo me llevase un día limpiar a fondo todo. Teniendo en cuenta que el 80% del tiempo fue dedicado al dichoso suelo que está siempre sucio, no ha ido tan mal.
  • Ahorrar: ni idea de cómo, pero he cumplido el propósito. Independientemente de los cambios en mi sueldo, he conseguido gastar menos este año (pese a que podría ser accionista de la cafetería de la facultad). El propósito el año pasado era reducir un 10%, cosa que cumplí, pero entiendo que si lo renuevo igual la cosa se va a poner difícil, así que vamos a dejarlo en la mitad, en un 5%, al menos mientras mi vida se mantenga igual, porque cambios inesperados pueden traer gastos inesperados. Y sí, llevar un control de tus gastos ayuda a ver en qué gastas y buscar cómo reducirlo.
  • Propósito nuevo del año: parecer adulta. Ya sé que esto parece un poco contradictorio con lo de no crecer, pero es que tengo problemas graves en situaciones en las que se supone que me tienen que tratar como lo que soy y acabo con gente preguntando que dónde hago mi tesis, o peor, mi máster. Que está muy bien aparentar joven y así quiero seguir, pero tengo que aprender a parecer adulta. Entiéndase como ser capaz de vestirme puntualmente como una persona normal, arreglarme, lo que se supone que debería hacer una mujer de mi edad. Que a mi no me gusta y yo voy feliz por la vida de vaqueros y sin maquillar, pero el mundo no lo ve igual, así que tengo que ser capaz de crear una versión fake de mi misma que de el pego.

Y hasta aquí mis planes para el próximo año que se pueden contar. Habrá que ver cómo salen… pero al menos vamos a intentarlo. Feliz 2018 a todos!

Mi sistema de lectura, actualización

Estaba yo ahora leyendo un artículo y al leer una frase he pensado “pues Fulanito decía lo contrario”. Entonces me he parado a pensar, y hace más de un mes que el paper de Fulanito pasó por mis manos (quizá más de dos, el tiempo en mi vida es un poco relativo). Con eso se me fue la cabeza a pensar que mi sistema de lectura y análisis funciona. Y me puse a pensar que debería escribir sobre ello… Acabé el artículo con el proceso correcto, y aquí estoy. He revisado lo que escribí la última vez que hablé de esto y veo que el sistema es robusto y todavía se parece a aquello… pero que he actualizado algunas cosas, así que vamos con la actualización.

En el momento de la vida en el que estoy, por razones que ahora no vienen a cuento, tengo que leer muchos artículos, estar al día en algunos temas, y actualizarme en otros. Esto hace que la pila de trabajo sea inmensa, y me ha hecho mejorar mi sistema anterior para asegurarme de que todo funciona. Para poder describirlo sin tener que entrar en detalles de mi investigación en particular, vamos a pensar que por alguna razón, quiero leer sobre…  dengue. Por poner un ejemplo.

Lo primero es irme a PubMed. Si busco “dengue” salen más de 11000 resultados, y es obvio que no me voy a leer todos. Si busco que sean reviews ya bajamos a 1200, que es un número más asumible. Los ordeno por fecha y voy ojeando los títulos de los más recientes. Todo lo que me parezca que pueda ser útil por título, lo selecciono y lo añado a una colección, a la que podemos llamar “artículos dengue a revisar”. Me vuelvo a la lista de 11000 y hago lo mismo, ahora centrándome sólo en los artículos que se hayan publicado durante el último año o 5 años si es un tema menos caliente. Con eso he generado una lista de trabajo. Creo una alerta con las búsquedas que me han resultado útiles, así no tendré que volver a hacerlo manualmente.

Voy a la colección y voy abriendo poco a poco el abstract de todos ellos. Si me siguen pareciendo interesantes, descargo el pdf del artículo. Si no me parecen interesantes, los descarto. Según los proceso, los elimino de la colección, de forma que esa colección sirva para tener sólo los pendientes.

Al descargar los pdf, los selecciono todos y los arrastro sobre el icono de Mendeley, que tengo siempre en el Dock. Así se añaden a mi colección y se copian en la carpeta de Papers de mi Dropbox, renombrándose con Autor-Año-Título. En Mendeley no tengo ningún otro sistema para ordenarlos, van a lo bruto.  Mendeley me sirve para otras cosas, pero a eso iremos después.

Cuando el pdf se ha colocado en la carpeta correcta, tengo una orden en IFTTT que dice que si se añade un fichero, cree una tarea en mi Todoist que diga Leer “nombrefichero”. Todoist sigue siendo mi gestor de tareas favorito. Ahora sé que tengo que leer ese artículo. Si he añadido varios, como puede ser el caso al empezar a investigar un tema nuevo, me voy a Todoist y les asigno un vencimiento razonable, espaciando en el tiempo las lecturas. Los menos relevantes los dejo como reserva sin fecha de vencimiento.

Cuando llega el momento de leer, abro dos aplicaciones, la de lectura de pdf (Adobe Reader en el ordenador o Documents en el iPad) y OneNote. En el pdf subrayo lo que me parece más relevante y en OneNote creo una nota nueva (si lo creo oportuno) en la que añado imágenes del paper si creo que me pueden ser de utilidad, un párrafo que me parece destacable, y lo más importante: mis notas personales, con mis palabras, sobre lo que yo considero relevante del artículo. Si sobre la marcha se me ocurre que quiero buscar algo, me lo apunto en Todoist para hacerlo en otro momento.

Cuando acabo con un artículo, si tiene referencias que quiero consultar, las busco en PubMed y las incluyo en dos clics en mi colección para la revisión. Marco como leído el artículo en Mendeley y ahí se queda listo para citarlo si se da el caso. A veces miro los artículos relacionados según Mendeley, pero no suele aportarme mucho.

Así, cada día tengo claro qué artículos tengo en cola, y no tengo que ponerme a dar vueltas buscando nada. La carpeta de Dropbox está sincronizada para poder acceder offline desde el iPad, así que no hay excusa que valga.

Cuando me llegan mails de las alertas, de un vistazo rápido decido si quiero añadir alguno de los artículos a mi colección para revisar, y si es el caso lo hago en el momento, incluso desde el móvil. Si hay algún artículo muy trascendental, obviamente lo miro en el momento, pero casi todos pueden esperar.

Una vez a la semana, reviso las notas más recientes en mi OneNote para ver si tienen sentido, porque a veces algo parece claro cuando lo escribes y dos días después ya no lo entiendes. Viéndolas con perspectiva, me suele ayudar para revisar ideas y conceptos, y me ayuda a descubrir cosas nuevas que quiero consultar para aclarar. Cuando doy por válidas las lecturas de la semana anterior, busco lo que haya surgido durante la revisión y proceso también la colección en PubMed, descargando lo necesario y volviendo a empezar el ciclo. Cuando haya descargado todo y esté en su sitio, reorganizo las lecturas en Todoist para la semana siguiente en función del tiempo disponible.

Cuando leo un artículo me centro primero en el abstract y la discusión. Dependiendo del tema, presto mucha atención a la introducción, sobretodo cuando son cosas nuevas. Luego miro las figuras y los resultados, y sólo cuando me interesa por algo en particular, analizo los métodos. En un artículo medio, esto lleva entre 30-60 minutos. Si lo estoy analizando en detalle, puede llevar varias horas, si ojeo sólo algo en particular (por ejemplo, cuando quiero citar algo de ese artículo y antes de hacerlo quiero comprobarlo), lleva 15 minutos. Como es difícil calcularlo, yo asigno entre 2-3 artículos a cada día, y 1-2 horas diarias para lectura. Si no me da tiempo, pospongo lo que sea y en la siguiente revisión de tareas lo reorganizo según lo que haya retrasado. Si me sobra tiempo, adelanto artículos de días posteriores o me voy a los que no tienen fecha asignada.

En estos momentos, para que os hagáis una idea, tengo unas 50 tareas en la carpeta de artículos de Todoist, y unos 100 extra en Mendeley sin leer que vienen de antes de implementar el sistema de tareas, y que probablemente nunca leeré. Hay semanas que en mi revisión añado 40 artículos nuevos y semanas en las que no añado ninguno, con todo, mantengo un buen ritmo de procesado de información. Sé que parece una burrada, pero no me queda más remedio.

A todo esto, a los artículos publicados en fuentes tradicionales, hace meses que he sumado los artículos publicados en bioRxiv, porque es una buena forma de ir por delante de las publicaciones “oficiales”. Cuando el artículo salta en PubMed me lo sigo descargando, pero sólo lo ojeo para ver qué ha cambiado durante la revisión.

Hagamos unas cuentas rápidas… la velocidad media de lectura son unas 200 palabras por minuto (en un texto complejo). Un artículo tiene, de media, unas 5000 palabras. Esto nos daría 25 minutos, que tiene lógica. Vamos a redondear a media hora. Un libro de tamaño medio, de los que me leía yo, tiene unas 100.000 palabras (se dice que entre 60.000 y 200.000). 500 minutos por libro. Son algo más de 8 horas, pero vamos a dejarlo en 8, porque un libro se lee más rápido que un artículo. Volvamos a los artículos, si ponemos 3 por día y dejamos fuera fines de semana, salen a 15 a la semana. Eso son 450 minutos… que es casi lo que salía por libro.

Conclusión: que no voy a cumplir mi objetivo del año de leer libros, pero que aquí queda la prueba de que el número de artículos leídos equivale a haber leído un libro a la semana.

Nota: @pjorge (que sabe de ésto) me hizo las cuentas y esto salía a más, pero claro, no todas las semanas leo una media de 3 al día… así que lo vamos a dejar así para no abusar.