Cuando los antibióticos no funcionan

Aunque ahora nos estemos centrando mucho en el coronavirus, en esto de las infecciones tenemos problemas mucho más graves. Si por un momento nos olvidamos de los virus y nos centramos en las bacterias, aunque pensamos que la cosa no es tan grave porque tenemos antibióticos, estamos equivocados.

La Organización Mundial de la Salud ha alertado sobre la resistencia a antibióticos. Muchas bacterias han desarrollado resistencia y ya no las podemos tratar. Las más problemáticas incluso se han agrupado en algo que llamamos ESKAPE: Enterococcus faecium, Staphylococcus aureus, Klebsiella pneumoniae, Acinetobacter baumanii, Pseudomonas aeruginosa y Enterobacter spp.

La penúltima, P. aeruginosa, es un problemón. Presenta una alta resistencia de forma natural, ni tan siquiera hay que ir a cepas especiales. Además, forma biofilms, una especie de cubierta que la protege de su entorno y hace que atacarla sea mucho más complicado. Provoca infecciones pulmonares y también infecta heridas abiertas. Aunque no son las únicas infecciones, sí son las más comunes. Y las primeras, ocurren de forma demasiado frecuente en hospitales.

Este es el aspecto de P. aeruginosa. Los colores son de mentira, pero le da más realismo

Al no tener antibióticos que funcionen, tenemos un problema. Y aquí entran en acción los científicos de los que os voy a hablar hoy, un grupo de Cincinnati ha encontrado lo que podría ser una solución. Podría.

Primero, en cultivos en el laboratorio, buscaron compuestos químicos que fuesen efectivos para eliminar bacterias de este tipo. Lo que encontraron fue que la mezcla de dos sustancias hacía efecto: EDTA y nitrito sódico. El EDTA es un agente quelante, que secuestra metales como el calcio y el hierro. Se usa industrialmente y seguro que todos tenéis en casa algo con EDTA. Si miráis los ingredientes de vuestro champú, probablemente lo encontraréis. En ese caso se usa para estabilizarlo. El nitrito sódico también se usa frecuentemente, pero éste lo encontraréis en vuestra nevera. Es un conservante, y también se usa para mantener el color de los embutidos. En grandes cantidades puede ser peligroso, pero el que consumimos no se acerca ni de lejos a niveles peligrosos. Combinando estos dos compuestos, los científicos generaron su nuevo “antibiótico”, llamándolo con el atractivo nombre de AB569. Sí, se nos suele olvidar cambiar el código del laboratorio por un nombre normal antes de publicar… pero aquí no queda la cosa.

Lo que hicieron a continuación en su trabajo fue humanizar ratones, haciendo que sus células fuesen lo más parecidas a las nuestras, y después infectarlos con P. aeruginosa. Se centraron en un modelo de infección pulmonar. Una vez que tenían sus ratones modelo, los trataron con el famoso AB569. Los niveles de Pseudomonas disminuyeron drásticamente y los ratones se recuperaban sin que sus células se viesen afectadas.

Para saber qué era lo que estaba pasando exactamente, utilizaron una técnica conocida como RNA-Seq, secuenciando el RNA presente en las células. Esto permite obtener una imagen de qué está pasando en ese momento en esas células, como una instantánea de los procesos celulares. Con los resultados pudieron acotar qué parte del metabolismo de Pseudomonas se estaba viendo afectado: síntesis de ADN y ARN, obtención de ATP y obviamente, el metabolismo del hierro (recordemos que el EDTA atrapa metales). Y todo esto, en unas condiciones en las que el AB569 no era tóxico para las células de los ratones.

Aunque esto es un modelo de ratones, los resultados son muy interesantes y abren la puerta a posibles ensayos clínicos en el futuro para comprobar si es efectivo en humanos. Teniendo en cuenta que no existen tratamientos realmente efectivos (aunque algunos funcionan ocasionalmente), es posible que el proceso se acelere ofreciéndolo como terapia de último recurso.

No debemos olvidarnos de la resistencia a los antibióticos, porque es un problema muy grave y ha sido causado, en gran parte, por el uso inadecuado de los antibióticos en el pasado. Así que antes de acabar recordemos: el tratamiento con antibióticos hay que acabarlo para que no quede ninguna bacteria viva, los antibióticos no les hacen ni cosquillas a los virus, no hay que automedicarse y siempre, siempre, hay que seguir las instrucciones de un especialista.

Si queréis leer el artículo podéis hacerlo aquí, confío en que sepáis cómo conseguir acceso… y si no, me preguntáis.

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Año 2080

Estamos en el año 2080. Manuel tiene 95 años y está ya un poco cansado de la vida. Cuando estudió su carrera pensaba que se iba a jubilar a los 65 y todo lo que le preocupaba era si habría dinero para las pensiones, pero ahora que tiene 95 y por fin ha ahorrado como para jubilarse, no quiere ni acordarse de aquellas ideas de veinteañero.

El mundo ha cambiado mucho desde principios del siglo XXI, desde luego. Eso es lo que piensa Manuel al entrar en la residencia para mayores en la que por fin ha conseguido una plaza. Ha tardado años, pero es que en ninguna hay hueco, la gente vive muchos más años de lo que se esperaba a principios de siglo, y si no que se lo digan a él, que aunque se tiene que tomar un puñado de pastillas cada mañana, ha sobrevivido a cinco tumores que intentaron llevárselo por delante, y además tiene el Alzheimer a raya. Por fin se puede jubilar y vivir tranquilo los años que le quedan, que según los científicos serán al menos otros diez.

Manuel cruza la puerta de la residencia con una sonrisa en la cara. – Parece mentira que vaya a morirme en el lugar en el que crecí.

La residencia en la que Manuel ha conseguido su hueco, en la que va a pasar sus últimos años, fue también su colegio. Entró en él en el año 1988, cuando antes de que apareciese aquella Ley de Memoria Histórica se llamaba José Antonio. Los adolescentes de ahora ni siquiera sabrían quién fue ese tipo si no se le pone un apellido. Con tres años Manuel entró a aquello que llamaban “parvulitos” y que después pasó a ser Educación Infantil. Iba a quedarse allí hasta los 13, pero un cambio de ley (uno de tantos) hizo que apareciese la Educación Secundaria Obligatoria y a los 11 años lo mandaron a un instituto con los mayores. Había pasado ocho años de su vida allí y ahora esperaba pasar unos cuantos años más.

Todo había empezado en el año 2020, cuando medio mundo se paralizó con un brote de un coronavirus. Primero fue China, pero poco a poco se fue extendiendo. Cundió el pánico y empezaron a cancelarse muchos eventos y a imponerse cuarentenas. Aunque al final no fue tan grave como se temía, la población tenía miedo y no se quería llevar a los niños a las escuelas. Lo que en aquel brote había sido sólo una idea en China, cuando diez años más tarde llegó la gripe del 30, las escuelas empezaron a desaparecer. Aquella gripe sí que fue grave. Murieron millones de personas y la comparaban con una gripe que hacía más de un siglo había afectado mucho a la población mundial.

Cuando empezaron a aparecer más casos de lo normal se empezaron a suspender las clases, pero no se podía tener a los niños en casa sin aprender y molestando a los padres. Por eso el mundo puso los ojos en las soluciones que había buscado China diez años antes, y las adaptaron a la tecnología actual. Los niños podían seguir las clases desde casa, utilizando sus ordenadores y un casco de realidad virtual con el que se integraban en una clase que realmente no estaba ocurriendo. A Manuel le había hecho mucha gracia el tema… cuando se implantó el sistema él tenía 45 años, y todo esto le recordaba mucho a El juego de Ender, un libro que había leído cuando era adolescente.

Cuando pasó la oleada de gripe del 30, muchas familias no querían que sus niños volviesen al colegio, porque ya socializaban con los vecinos y existía menos riesgo de contagio. En los meses de cuarentena se habían ido organizando para que cada día un vecino de la urbanización se hiciese cargo de ellos, o contratado a una persona que sólo tenía que vigilar que se pusiesen sus cascos y que no se matasen mientras jugaban en los ratos libres. Ya no era necesario llevarlos al colegio, ni había que separarlos por edad, podían estar todos los vecinos juntos, y algunos hasta habían alquilado un pequeño local para que fuese la escuela del bloque. Con este panorama, los gobiernos empezaron a ofrecer los contenidos digitales, porque además les salía más barato dar ayudas para los cuidadores que tener que contratar a profesores para todo el país. Un día concreto del año, todos los niños de seis años del país atendían exactamente la misma clase virtual. El ahorro era tremendo.

Pero claro, entre todo esto surgía un problema. ¿Qué hacer con lo que habían sido colegios? Durante los primeros años no tuvieron uso, y los más viejos se demolieron para hacer viviendas, pero con los avances de la medicina pronto apareció un buen uso: residencias para mayores. La infraestructura estaba montada y sólo había que dividir algunas aulas en habitaciones. El resto servirían para las actividades de la residencia, se tenía comedor y patio, y hasta un salón de actos para esas representaciones teatrales que hacían cuando venían los hijos en Navidad. Vamos, igual que cuando eran niños, pero con 95 años. Si a Manuel alguien le hubiese dicho que iba a volver a actuar en aquel escenario vestido de pastorcillo, los habría mandado a Parla. Aunque claro, ya nadie sabe dónde estaba esa Parla de la que hablan los viejos.

Este relato es pura fantasía, pero nunca se sabe. La idea surge de haber leído cómo se intenta complementar la educación de los niños en China que están encerrados en sus casas. Si te gusta lo que escribo y quieres que escriba más relatos sobre hipotéticas situaciones relacionadas con microbios varios, déjame un comentario para animarme!

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De fagos y alcohol

Hace muchos muchos años, cuando yo todavía tenía vida, solía venir por estos lares a comentar noticias varias científicas. Tras un tiempo en la sombra me he dado un golpe en la cabeza y he decidido retomar dicha actividad. Y para retomar esa actividad es imprescindible que lo haga hablando de fagos. Para ello, he elegido un artículo que fresco fresco no es, pero que cuando leí sobre su existencia despertó mi curiosidad, así que aquí os lo traigo.

Como no es muy fresco, seguro que muchos algo habréis leído por ahí hace un par de meses. Decían en las noticias que los fagos servían para curar los destrozos que el alcohol hacía en el hígado. A ver, curar curar no, así que que os agarren la cerveza, que no deberíais seguir bebiendo. Incluso yo hice alguna coña al respecto en Twitter, de que por eso yo estaba tan interesada en los fagos… pero vamos a ver de qué trata realmente el artículo y qué es lo que se ha descubierto.

Una de las consecuencias del consumo de alcohol (que todos sabemos ya que es malo) es la hepatitis alcohólica. Es una inflamación del hígado y se da en personas que beben mucho y de forma continuada. Normalmente aparece después del hígado graso y suele llevar por el camino de la cirrosis. Aunque se suelen intentar tratamientos, más allá de lo evidente (dejar de beber), no hay mucho que se pueda hacer para parar el avance, y la única solución efectiva es el trasplante, cosa difícil de conseguir a no ser que muestres una clara intención de aprovechar el hígado que te están dando y, por otra parte, muy difícil de conseguir, porque hígados no nos sobran.

Por cosas de estas que se investigan sin tener muy claro a dónde pueden llevar, se descubrió que las personas con hepatitis alcohólica tenían Enterococcus faecalis, una bacteria que está… en el intestino, y que identificaron en las heces. Vamos a ver cómo se conecta esto de una bacteria del intestino con el hígado.

De esta bacteria hay variedades, y lo que nos interesa ahora es que algunas sintetizan citolisinas. Las citolisinas son toxinas, y concretamente, para ser activas, necesitan la presencia de dos péptidos, dos pequeñas proteínas codificadas por dos genes (vaya, algo fácil de saber si la bacteria tiene o no tiene). Curiosamente, los pacientes que tenían la variedad de esta bacteria que generaba las citolisinas, se morían al poco tiempo. Pero vamos a ver, ¿el huevo o la gallina? Y más importante… ¿qué tienen que ver las proteínas de una bacteria con el hígado?

Por ahora, lo que tenemos es que los que se van a morir tienen las citolisinas estas, y esto ya es todo un avance, porque podemos usar su presencia como indicador de que la cosa está grave. Hasta el momento, parece ser la forma más eficaz de demostrar si la cosa es chunga o no. Y conste que son las citolisinas, porque la presencia de la bacteria o la cantidad de bacterias no dice nada, lo importante son las citolisinas!

Para saber qué leches hacen las citolisinas en el hígado, los investigadores fueron a mirar a ver qué le pasaba a ratones, porque con humanos no podemos investigar. Si a un ratón le daban alcohol pero no le daban la bacteria que generaba citolisinas, sobrevivía mucho mejor que uno con alcohol y con citolisinas. Las citolisinas solas no parecían hacer mucho, así que lo importante es la mezcla. ¿Por qué? Porque la presencia de etanol (alcohol vaya) provoca cambios en el intestino, que permiten que las citolisinas pasen al hígado. Ahí lo tenemos, ahora ya sabemos por qué van de un lado al otro. La microbiota intestinal de los ratones cambiaba poco, pero lo que sí se veía afectado era lo que iba al hígado.

Ahora que tenemos las citolisinas en el hígado, lo siguiente que queremos saber es qué hacen. Para eso, lo que hicieron fue cultivar hepatocitos (células del hígado) e incubarlas con las citolisinas. Como podéis suponer a estas alturas, las células morían, pero sólo si tenían las dos subunidades, porque os recuerdo que al principio dije que esto tenía dos proteínas, dos partes. Una sola no llegaba, tenían que ser las dos, que es lo que habría generado la bacteria. Aunque no viene a cuento en este trabajo, esto puede ser porque las citolisinas forman poros, lo que rompería la célula, y si la célula se rompe… se muere.

Por fin vamos a llegar a los fagos. Porque hasta ahora sólo sabemos cómo matar células del hígado. Pero si sabemos que las citolisinas las generan bacterias… ¿y si matamos esas bacterias? Y aquí entran los fagos. Los investigadores aislaron fagos que atacan de forma específica a E. faecalis y se los dieron a los ratones. Como el trabajo se ha publicado muy bien, os podéis imaginar el resultado: si se trata a los ratones con los fagos que atacan a E. faecalis, se generan menos citolisinas, llegan menos citolisinas al hígado, los ratones viven más. Además, el tratamiento no parece afectar ni a la absorción de alcohol ni a la microbiota de los ratones.

Por supuesto, todo esto ha sido en ratones. Pero ese es el comienzo. Ahora será necesario ver qué pasa en humanos y para eso hace falta un ensayo clínico. Como destacan en el artículo, esta es una forma de tratar una enfermedad que no es causada directamente por una bacteria (la mayor parte de tratamientos con fagos son para tratar infecciones bacterianas).

A mi el artículo me ha parecido muy interesante, pero al fin y al cabo veo que hay una solución mucho más sencilla: no beber alcohol. Pero eso no quita que sea un uso muy interesante y un tratamiento que puede llegar a ser muy importante. Quizá pronto veamos que el ensayo clínico empieza a reclutar…

Coronavirus, guía rápida

Aunque en estos momentos no tengo tiempo para hacer algo más elaborado, la alerta que se está generando sobre el coronavirus y la cantidad de bulos y noticias falsas que se están compartiendo me llevan a la necesidad de escribir, brevemente, un resumen muy rápido de la situación y de las medidas necesarias.

En el momento en el que escribo esto hay más de 6000 casos en China, 14 países afectados y más de 100 muertos. La situación va a ir a peor, aunque deberíamos de llegar relativamente pronto a un pico y empezar a bajar. Aunque este virus es diferente, lo que sabemos es que todo empezó en Wuhan y que es parecido al coronavirus del SARS. Se llama coronavirus porque en imágenes de microscopía electrónica parece tener una corona rodeándolo. El genoma de la nueva cepa del virus ya se ha secuenciado y sabemos cómo de parecido es a otros virus, lo que está ayudando a intentar localizar la fuente original. El virus tiene origen en otro animal y ha ocurrido un salto de especie a humanos (algo muy común en virus). En estos momentos nadie puede confirmar cómo se produjo este salto. Lo que sí se ha confirmado, es que se puede contagiar entre humanos.

Con los casos que hay hasta el momento, se calcula que cada persona contagiada puede contagiar de media a otras cuatro, y que la mortalidad está por debajo del 3%. Los casos que acaban en muerte son principalmente en personas de edad avanzada y que presentan otras enfermedades.

Los síntomas iniciales son parecidos a los de una gripe, lo que facilita que se haya extendido fácilmente y además dificulta saber si el número de casos conocidos es exacto. No sabemos si hay gente pensando que lo que tienen es una gripe. Al cabo de unos días, los problemas respiratorios son más graves, por lo que suele ser el momento en el que se consulta a un médico y se puede diagnosticar. Se cree que se puede contagiar cuando la persona todavía no muestra síntomas, lo que está llevando a la cancelación de vuelos y a la cuarentena de los repatriados.

China está haciendo un esfuerzo tremendo para construir dos hospitales en un tiempo récord, lo que hace dudar de las cifras, pero por otra parte más vale prevenir. Hay muchos vídeos circulando por las redes de gente desmayándose o muriendo por la calle que son mentira. Comprobad siempre la fuente antes de compartir estas cosas, porque lo único que generan es un pánico innecesario.

De la misma forma, los chinos tienen sus tradiciones y nosotros las nuestras. A vosotros os puede resultar asqueroso que se coman una sopa de murciélago (el murciélago está en la lista de posibles orígenes), pero nosotros comemos cosas que pueden ser igual de asquerosas. En España se paga a precio de oro un puñado de percebes y lo único que os coméis es el pene de un bicho que vive en las rocas, y que cuesta una pasta porque hay pocos y es muy difícil recogerlos. Respetad la comida de otros países. No es culpa de los chinos, pero que se distribuya rápido sí es en parte culpa de la sobrepoblación en las ciudades, cosa que llega a extremos insospechados en China.

Si me estáis leyendo, probablemente estaréis en un país sin casos o con casos puntuales (si me estás leyendo desde China todo lo que voy a decir a continuación aplica, pero tú ya tienes otra información mucho más detallada). En nuestros países el riesgo de contagio es mínimo, y deberíamos tener mucho más miedo a la gripe que mata a mucha más gente cada año. Si quieres evitar contagiarte puedes seguir una serie de consejos, que te ayudarán a protegerte del coronavirus y ya de paso de la gripe, que es en la que te tienes que centrar:

  • Lávate las manos mucho, pero especialmente después de tocar cosas que hayan tocado otras personas.
  • Si no te puedes lavar las manos, quizá esta época sí es en la que tienes que tener a mano un botecito de gel hidroalcohólico. Úsalo después de haberte agarrado a la barra del autobús.
  • No te toques la cara si no tienes las manos “limpias”. El virus no atraviesa la piel de las manos, el virus lo “respiras”.
  • Si estás compartiendo habitación con otras personas (en la oficina, por ejemplo), ventila todo lo posible.
  • Evita que la gente te tosa o estornude en la cara. En sí es algo asqueroso de todas formas.
  • Quizá sea el momento de empezar a saludar con un apretón de manos y dejar los abrazos y besos para el verano.
  • Haz ejercicio y come bien. Tus defensas deberían ser tu prioridad en la vida, siempre.
  • Antes de tener síntomas, asegúrate un stock de antigripales en casa. No te preocupes que seguro que un resfriado vas a tener antes de que caduquen. Esto te ahorrará ir a la farmacia cuando deberías estar en la cama.

Además de lo que tú puedes hacer, puedes influir en lo que hacen otras personas:

  • Si tienes hijos, asegúrate de que les enseñas a lavarse las manos correctamente, y a usar pañuelos correctamente para toser o estornudar.
  • Recuérdale a la gente de tu entorno que se estornuda y se tose en un pañuelo o, en su defecto, en el antebrazo. No en la mano que te van a dar.
  • Si alguien de tu entorno parece “griposo”, haz todo lo posible para que esa persona se quede en casa hasta que se le pasen los síntomas.
  • Recuerda a todo el mundo eso de ventilar.
  • Lava los alimentos frescos antes de comértelos (esto es fundamental para un montón de enfermedades), pero sobretodo asegúrate que quien te prepara alimentos cumpla las normas de higiene alimentaria.

Si pese a todo esto eres una persona hipocondríaca:

  • Si no has estado en China ni tienes contacto con alguien que haya estado en China recientemente, lo que tienes es gripe, no un coronavirus.
  • Si tienes síntomas (que seguro que son de gripe), quédate en casa.
  • Tómate los medicamentos habituales para los síntomas de la gripe. Éstos suelen incluir paracetamol para bajar la fiebre. En España creo que el más común es el Frenadol, pero elige el que te venga mejor. Además de paracetamol (o ácido acetil salicílico), los antigripales suelen llevar mucolíticos (para no taponar la nariz y que fluya), antihistamínicos (para estornudar menos) o antitusivos (antitós vaya). Hay cientos en el mercado.
  • Si todavía cunde el pánico o realmente has entrado en contacto con una posible fuente, no vayas al médico. Llama al centro de salud y consulta con ellos los siguientes pasos. Si realmente lo tuvieses vas a contagiar a media sala de espera y no queremos eso.
  • Si realmente crees que lo tienes, además de quedarte en tu casa y seguir instrucciones remotas de un médico, tu familia tampoco debería salir por ahí mientras se confirma o descarta. Utiliza el tiempo muerto para hacer una lista de todas las personas a las que les has dado la mano en las últimas dos semanas y de los sitios en los que has estado.

La incubación del virus es de 15 días, pero una vez que aparecen los síntomas iniciales los cambios son rápidos. Por eso es importante detectar las primeras señales, pero sin que cunda el pánico. Ahora más que nunca es importante que todos razonemos y no se saturen las salas de urgencias, porque hacen falta para otras cosas. Si lo que tienes es un resfriado o una gripe, quédate en casa y punto. Si algún síntoma se sale de lo que es habitual para ti, entonces consulta a un médico, pero a ser posible de forma remota o pidiendo cita con tu médico de familia. Recuerda que en las salas de espera te puedes contagiar de lo que tengan el resto allí.

No hay que ponerse mascarilla, hay que lavarse las manos. Una buena higiene evita cientos de enfermedades.

En los próximos días, dependiendo de cómo vaya avanzando la situación, me plantearé escribir sobre otros aspectos. Por supuesto, siempre me podéis comentar vuestras dudas, sobretodo si os llega información que no sabéis si puede ser cierta o no, o si os dan algún consejo que se sale de lo que dije previamente. Estaré encantada de responder cualquier pregunta.

Mientras tanto, si queréis recordar un poco de historia, hace ya casi 5 años escribí sobre el MERS cuando empezaba una oleada de pánico. A veces tenemos muy poca memoria para estas cosas, y está bien refrescar que llevamos años repitiendo las mismas cosas.

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Llegamos al 2020

Quizá de una forma un poco inesperada, se ha acabado el año. Se ha acabado por una parte demasiado rápido, sin darme tiempo a hacer todas las cosas que yo quería hacer, pero se ha acabado por otra parte demasiado lento, porque el tiempo no pasa para las cosas que deberían pasar, y hay cosas que tardan demasiado. Pero supongo que esa es la vida… enfrentarse a un nuevo año. Vamos a ver que me había propuesto y como hemos acabado. Este año lo acabo en Galicia y no en Suiza, y al menos algunas cosas creo que mejor que el año anterior. Vamos punto por punto:

  • Me había propuesto leer 16 libros. Inexplicablemente, leí 20. Me he forzado un poco, cierto, pero también lo he hecho porque leer me ayuda a distraerme de otras cosas. Para el año que viene voy a tirar la casa por la ventana y voy a proponerme leer 25 libros. Esto es uno cada dos semanas, que yo sé por mi pasado que es mucho leer para mi, pero vamos a intentarlo. Algún audio libro irá en medio, que lo pone más fácil.
  • Quería que mi H index subiese a 10 y ha subido a 11, así que por esa parte muy bien. He publicado un artículo, aunque no el que yo quería. En el publicado voy en medio, y la verdad es que en parte me provoca mucho cariño y nostalgia porque es de Fagos y con esos autores nunca voy a volver a publicar. El año que viene mi h index no va a poder subir porque no hay de donde tirar ya, pero tengo que publicar el dichoso artículo pendiente y después… después algún dios proveerá.
  • Sigo sin ser capaz de ver películas, y series creo que menos que el año anterior, pero 12 seguro que si. El año que viene volvemos a lo mismo 12 y 12, a ver si final este las cuento.
  • He conseguido escribir algo más aquí a base de comentar libros. Me gustaría volver a comentar el día a día pero no puedo. Intentaré seguir manteniendo todo: blog, Twitter, grupos de Telegram, podcasts y algunas cosas que he estado haciendo por ahí este año.
  • Viajes… han sido menos pero quizá con algún punto interesante. Por trabajo he estado en Austria, Canadá y en Italia. También curiosamente en España. Por placer he visitado otros sitios de España, porque ciertos giros inesperados dificultaron hacer otras cosas. Este año por trabajo solo se me presentan por ahora viajes por Suiza y Francia, quizá eso me permita incluir algo por placer.
  • Decía eso de que quería repetir concierto de Heredeiros y no sabía si iba a poder ser, y que quería ir a un concierto de los que marcan. Desgraciadamente, el panorama musical en mi tiempo de vacaciones fue limitado para lo segundo, pero conciertos de Heredeiros… no uno… dos!! Y el segundo fue en gira de presentación del disco nuevo. Yo sé que la mayoría no entendéis esto, pero es algo que yo disfruto mucho. No sé que habrá el próximo año, pero quiero venir aquí a destacar al menos un concierto.
  • Yo he intentado ser más razonable en el lab, pero os juro que es que no hay por donde cogerlos a veces. Eso voy a hacer cuando me retire de la ciencia, contar todas las burradas que he visto. He visto cosas que no creeríais… Creo que he asumido por qué me cuesta tanto sobrevivir en el lab y supongo que habrá que ponerle solución.
  • Acabo el año con mejor forma física de lo que lo empecé. Ahora tengo algo más de fuerza, pero no suficiente. Escalando he conseguido hacer un bloque de un nivel superior y eso ha sido muy motivante. Aunque suene un poco loco, me planteo el siguiente nivel para el año que viene, que yo sé más o menos a qué corresponde, eso implicará acabar el próximo año en mejor forma física de lo que lo empiezo nuevamente, y con mucha más fuerza!
  • Mi alimentación ha mejorado, en parte a la fuerza porque parece ser que ya no tolero la cantidad de carne que podía comer en el pasado. Tras estos días de excesos noto mucho la diferencia y espero volver a comer bien. Todo lo que me planteo es seguir intentando ser consciente de lo que como y que sea sano, porque el cuerpo hay que cuidarlo.
  • Alemán… fuera, adiós, soy feliz sin él. Sigo entendiendo y puedo comunicarme, pero en estos momentos tengo otros problemas más importantes en mi vida. Ya en el futuro si lo considero necesario me lo replantearé, pero ahora no es una prioridad. Este propósito no se ha cumplido y desaparece de mi lista.
  • Productividad: aunque supongo que cualquiera que me vea desde fuera debe pensar que soy la leche, yo sé que hay puntos en los que no cumplo. Aunque mi sistema funciona hay una cosa que no tengo suficientemente dominada: las rutinas. Puedo planificar cosas pero pierdo el hilo de otras porque no soy capaz de hacerlas como rutina. Eso tiene que cambiar este año.
  • Mi vida ordenada y minimalista va muy bien. He comprado poca ropa y he invertido en un robot aspiradora que hace que me agobie menos con eso de las pelusas. Ahora me resulta bastante más sencillo tener todo recogido. Mi idea es mantenerlo así en el año que entra, porque me facilita otras cosas, y en esto tenemos que meter en parte el punto anterior, porque algunas cosas para que se mantengan recogidas requieren una rutina…
  • No he gastado de más y creo que he conseguido ahorrar. No lo tengo muy claro porque tengo que hacer declaración de la renta por primera vez en Suiza y quizá haya calculado muy por lo bajo y me arruine… pero si todo va según lo previsto, lo habré hecho bien. He ahorrado para un portátil que espero comprarme este año y quiero seguir ahorrando. Quizá a algún otro cacharro de los míos le toque también recambio, pero será hacia final de año si es que toca. El plan es seguir así.
  • No consigo avanzar en eso de parecer adulta. Sigo sin saber cómo se hace. Aunque no lo haya conseguido yo voy a seguir este año a ver si encuentro una lista de cosas que hacer o cómo comportarse o vestirse o algo… aunque yo estoy muy feliz con mi aspecto la mayor parte del tiempo.
  • No he cumplido los propósitos de Bacteriófagos porque se me cruzaron cosas por en medio y no pude centrarme en eso, quedan fuera, dejando solo una cosa para el próximo año: probar tantas cosas nuevas como pueda.

En general podemos resumirlo como que espero que el próximo año sea un año en el que pueda estar un poco más tranquila, activa, contenta y en buena forma. No se le puede pedir mucho más al año… aunque algo más hay, pero eso quedará en privado, que no todo se cuenta. Y es que en medio de tantas cosas yo sigo dándole vueltas a la cabeza con nuevas ideas y planes… y quizá alguno sea para este año que entra.

  • Científico en España: guía de supervivencia

    Hoy vengo a recomendar un libro que tenía que haberme leído hace mucho tiempo pero que mi condición de científica emigrada había hecho imposible.

    La guía de supervivencia de Científico en España es una obra de arte. Nunca había visto tantas verdades juntas. Creo que lo deberíais leer los científicos, para saber lo que os espera o para recordar el pasado, y los no científicos para poder entender mejor a los pobres incautos que os rodean.

    Mientras leía me llenaba de emociones muy contradictorias. Por una parte estaba la risa, sobretodo presente al principio, mientras recordaba mis tiempos de tesis doctoral. También la búsqueda del postdoc y los primeros años fuera. Después, poco a poco vino la tristeza y la rabia, aunque seguía a ratos riéndome. Es tan realista que duele… duele cuando llevas ya casi seis años fuera y no tienes idea de volver. Duele ver por lo que tendrías que pasar para volver. ¿Quiero pasar por eso? Ni de coña.

    Es un retrato demasiado real de la vida en la academia española, pero sembrado de un tono jocoso que hace que las desgracias sean más llevaderas.

    Si con el libro no os llega, para poder ahogar las penas en risas, os recomiendo que sigáis al autor en twitter (https://twitter.com/CientificoenEsp) porque no tiene desperdicio. En numerosas ocasiones ha hecho que me ría de las situaciones más absurdas, de esas cosas que deberían hacerme llorar pero que es mejor reírse de ellas porque shit happens y hay que vivir con ello.

    Yo compré el libro en una escapada a España. Me costó más de un intento, una mirada extraña de una dependienta y un “ah, eso es de humor” con tono de desprecio, pero conseguí una copia en papel. Los que vivís en España podéis conseguirlo también en Amazon (otro día ya explicaré la situación de Amazon en Suiza…) y si lo hacéis siguiendo este enlace, me ayudaréis a financiar mis futuras compras de libros: https://amzn.to/2svG4Ni

    Margarita

    Los que seguís este blog desde el principio de los tiempos sabéis que mi vida se ha cruzado en varias ocasiones con la de Margarita Salas. Margarita nos dejó, y en el mismo año yo me he quedado sin dos de esas personas que veía como ejemplos, al menos en algunas cosas.

    Me he quedado con muy mal cuerpo porque la última vez que la nombré antes de su muerte fue para criticarla por su defensa de López Otín. Pero hubo momentos muy buenos antes. Por ello decidí dedicarle un capítulo de Bacteriófagos y en lugar de volver a contar aquí todo os lo enlazo y os recomiendo escucharlo.

    Para los que os animéis aquí os dejo el enlace, y así de paso veis lo que estoy haciendo en esa otra parte de mi vida…

    A Margarita